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	<title>Iglesia en Marcha &#187; NEW AGE</title>
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	<description>Noticias Cristianas</description>
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		<title>¿TERAPIAS ALTERNATIVAS O MANIPULACIÓN PSICOLÓGICA? &#8211; Las pseudoterapias New Age.</title>
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		<pubDate>Sat, 02 May 2009 00:49:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
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		<category><![CDATA[MANIPULACIÓN PSICOLÓGICA]]></category>
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		<description><![CDATA[Presentamos un trabajo del experto en sectas Álvaro Farías Díaz, licenciado en Psicología por la Universidad Católica del Uruguay &#8220;Dámaso A. Larrañaga&#8221;, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) y director del Servicio de Estudio y Asesoramiento en Sectas del Uruguay (SEAS). Hombres y mujeres de nuestra cultura de fines de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Presentamos  un trabajo del experto en sectas <strong>Álvaro  Farías Díaz</strong>, licenciado en Psicología por la Universidad Católica del  Uruguay &#8220;Dámaso A. Larrañaga&#8221;, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de  las Sectas (RIES) y director del Servicio de Estudio y Asesoramiento en Sectas  del Uruguay (SEAS).</p>
<p>Hombres  y mujeres de nuestra cultura de fines de siglo XX y principios del siglo XXI,  están atravesados por un particular sentimiento de malestar. Buscan sin cesar  experiencias de tipo oceánicas que logren, de alguna manera, mitigar ese afecto.  Naufragio, nihilismo, desesperanza, soledad&#8230; son algunas de las notas que  parecen caracterizar este particular modo de ser que ha sido llamado  &#8220;postmodernismo&#8221;.</p>
<p>Podríamos  preguntarnos ¿por qué tienen tanto éxito películas como <em>Harry Potter</em> y <em>El Señor de los Anillos</em> o libros como <em>El Alquimista</em>? ¿Por qué florecen cada  día más las expresiones del pensamiento imaginario o mágico? ¿Por qué aunque la  modernidad lo creía moribundo, Dios sigue resistiendo tan bien? ¿Cómo han  evolucionado las religiones históricas, en contacto con las nuevas creencias y  las nuevas formas de espiritualidad marcadas con el sello del individualismo y  el pragmatismo? Y al fin de cuentas, ¿cómo comprender esta plétora de creencias  y prácticas que se despliega ante nuestros ojos, esa religiosidad flotante, &#8220;a  la carta&#8221;, que se desarrolla dentro de nuestra sociedad?</p>
<p>La  crisis de la modernidad significa también la crisis de la subjetividad. La  palabra &#8220;sujeto&#8221; proviene del latín <em>subjectus</em>, que designa el estado de  estar &#8220;sujeto a&#8221;. Ahora bien, ¿sujeto a qué? Podríamos decir que en la  modernidad las personas estaban, en mayor o en menor medida, todas sujetas al  relato político, científico, filosófico y también al discurso religioso. La  postmodernidad ha significado la caída de estos relatos que daban sentido a la  existencia, ha significado lo que <strong>Lyotard</strong> ha llamado la caída de los  metarrelatos. Por eso el sujeto postmoderno fragmentado, disociado, alienado a  decir de <strong>Dufour</strong>, busca afanosamente  un relato, un discurso que legitime su existencia.</p>
<p>Lo  decíamos más arriba, es el sentimiento de naufragio el que predomina en nuestros  días, algunas estadísticas sostienen que cerca de un 20% de la población sufre  depresión. Quizás el emblema del cientificismo y el pragmatismo modernos  triunfantes sea el medicamento antidepresivo. Con el antidepresivo,  aparentemente, la ciencia ha triunfado sobre las fronteras del alma logrando  hacer desaparecer el dolor. Vemos a diario como, a cada persona &#8220;normal&#8221; que  sufre los golpes de alguna penosa pérdida, abandono, desempleo, accidente, se le  receta en cada caso la combinación necesaria de ansiolíticos o antidepresivos  para sobrellevar su dolor. ¿Sobrellevar su dolor? o ¿acallar su dolor?</p>
<p>Vemos  hoy cómo los hombres y mujeres de nuestra cultura, afectados por las  enfermedades del humor, son medicados con la misma gama de medicamentos frente a  cualquier cosa. Por un lado se encomiendan a la medicina científica, y por otro  aspiran a una terapia que reconociendo su identidad de lugar a la palabra. El  psicoanálisis, paradigma revolucionario desde hace ya cien años, parecería haber  perdido algo de su fuerza revolucionaria, cediendo el terreno en lo que a la  &#8220;cura a través de la palabra&#8221; se refiere.</p>
<p>Como  lo dice <strong>Élisabeth Roudinesco</strong>,  &#8220;asistimos en las sociedades occidentales a un increíble auge de ensalmadores,  hechiceros, videntes y magnetizadores. Frente al cientificismo erigido religión  y frente a las ciencias cognitivas, que valorizan al hombre &#8211; máquina en  detrimento del hombre deseante, vemos florecer, como consecuencia, toda una  clase de prácticas surgidas, ya de la prehistoria del freudismo, ya de una  concepción ocultista del cuerpo y el espíritu: magnetismo, sofrología,  naturopatía, iriología, auriculoterapia, energética transpersonal, prácticas  medúmnicas y de sugestión, etc. Contrariamente a lo que podríamos creer, estas  prácticas seducen más a las clases medias (empleados, profesionales liberales y  ejecutivos) que a los medios populares&#8221;. Intentaremos reflexionar sobre esto  último.</p>
<p><strong>Las  pseudoterapias &#8220;New Age&#8221; </strong></p>
<p>Daremos  unas breves pinceladas acerca del fenómeno de la Nueva Era, y luego pasaremos a  exponer el tema de las &#8220;terapias&#8221; New Age intentado brindar una comprensión  psicoanalítica de lo que, en la mayoría de los casos, sucede a la interna de  esos vínculos terapéuticos. Bajo el término &#8220;New Age&#8221; se engloba un conglomerado  de ideas que hace difícil su concreción: hay quienes sostienen que es una nueva  forma de afrontar la vida y de expresarla, para otros es un sincretismo tan  enorme que lo único que pretende es confundir y recoger el fruto de tal  confusión.</p>
<p>Para  algunos empezó en la década de los 60, principalmente en California, intentando  propagar una &#8220;nueva conciencia&#8221;, un movimiento de contracultura, donde miles de  jóvenes decían no al sistema y se enfrentaban a la autoridad. Para otros, el  nombre fue divulgado por la teosofista <strong>A. Bailey</strong> (1880-1949) y por el  esoterista <strong>Paul le Cour</strong> (1871-1954).  Finalmente el consumo de drogas alucinógenas, como el LSD, permitió a aquellos  jóvenes del movimiento contracultura, poder experimentar con estados alterados  de conciencia para así poder alcanzar nuevos &#8220;niveles de conciencia&#8221;.</p>
<p>Hoy  ya no se trata de cambiar el sistema, antes de hacerlo hay que cambiarse a sí  mismo. Se encuentra que en esa búsqueda del yo, las religiones orientales están  más cerca que las occidentales. Se argumenta que las religiones asiáticas  valoran más la experiencia interior que los logros externos, la armonía con la  naturaleza más que su explotación. Y, en muchos, casos se ha pasado del  &#8220;prohibido prohibir&#8221; a un &#8220;sí, maestro&#8221;.</p>
<p>Nuestro  momento actual dista mucho de desconocer la fascinación por lo sagrado, que  irrumpe por caminos que parecían ya poco transitados o reservados a los  marginados de la religión. Quién se sorprende ya por ciertos programas de  televisión, ciertos programas de radio, ciertos avisos en diarios y revistas en  donde aparecen &#8220;ofertas religiosas&#8221; mezcladas con &#8220;ciencia&#8221;: radiestesia,  control mental, reiki, budismo, meditación trascendental, viajes astrales, Jesús  cósmico, Iglesias neopentecostales, grupos gnósticos, etc.</p>
<p>Pero,  ¿qué es lo que está ocurriendo? los intentos de explicación son varios. Una  explicación sociocultural coloca este fenómeno dentro de un movimiento  sociocultural solamente, otra explicación proviene desde la crítica religiosa y  afirma que las religiones históricas se han vuelto acartonadas no sabiendo dar  respuestas a la nueva sensibilidad postmoderna. La tercera explicación nos  introduce de lleno en ese mundo de la &#8220;New Age&#8221;, o sensibilidad mística de  nuestro tiempo. Nos hallaríamos ante el inicio de una nueva época (la de  Acuario) que supone una sensibilidad diferente de la que ha predominado hasta  hoy (era de Piscis), más belicosa, delimitativa, institucionalizada y  racionalista.</p>
<p>La  New Age hunde sus raíces en el intento de encontrar puntos de contacto entre  ciencia y religión, entre la razón y la magia, entre Oriente y Occidente. Se  pretende crear un nuevo paradigma. Se trata de una huída de lo tradicional hacia  lo alternativo. Una de las principales divulgadoras del pensamiento New Age, <strong>Marilyn Ferguson</strong> en el que seguramente  es su libro más famoso, <em>La conspiración  de Acuario</em>, habla de las principales psicotécnicas que hay que emplear para  alcanzar la transformación de la conciencia, entre ellas incluye: la hipnosis,  la meditación, grupos de ayuda, técnicas de biofeedback, técnicas chamánicas,  seminarios para el desarrollo del potencial humano, la teosofía, terapias  corporales, bioenergética, disciplinas orientales, etc.</p>
<p>Según  ella, para que se de esta transformación habría que recorrer cuatro etapas:</p>
<p>-Habría  un despertar que se produciría en un momento determinado por un estímulo  adecuado, como ver una película, leer un libro, tener una alucinación producida  por una droga, por la recitación de un mantra, etc.</p>
<p>-Luego,  gracias a técnicas cono el zen, el yoga, la bioenergética, etc. llegará el  momento de explorar el cuerpo y la mente. De esta exploración resultaría la  integración y &#8220;unificación de las energías&#8221;.</p>
<p>-La  integración de las energías suele traer consigo el &#8220;encuentro con ángeles&#8221;,  realizar un &#8220;viaje astral&#8221; en donde se percibe la &#8220;memoria del Universo&#8221;, donde  se llega a tener un conocimiento superior que no está limitado por el espacio y  el tiempo, donde uno es capaz de realizar lo que desee con solo pensarlo. Una  vez culminada la etapa de integración con el todo, donde todo es Dios, y por lo  tanto &#8220;yo soy&#8221; Dios, se pasa a la cuarta etapa.</p>
<p>-Llega  la conspiración, donde se irradia el estado de alcanzado hacia todo lo que le  rodea, hasta conseguir la transformación que él ha experimentado.</p>
<p>Hay  que aclarar qué es lo que en la New Age se entiende por &#8220;Dios&#8221;. Dios sería la  &#8220;Energía&#8221; que en un momento determinado descendió sobre Jesucristo, Buda,  Mahoma, y más cerca en la historia sobre el Conde Saint Germain. Los nueverinos  interpretan la crucifixión, resurrección y ascensión de Jesucristo dentro de un  contexto esotérico, como un símbolo de la liberación de la Energía crística y su  difusión a modo de gas vivificador del cielo nuevo y la tierra nueva,  manifestación esta que se manifestará en todo su esplendor cuando ocurra el  advenimiento de la &#8220;Nueva Era&#8221; o &#8220;Era de Acuario&#8221;. Mientras que el Cristo  interior en inmanente a cada uno es la &#8220;chispa&#8221; interior, desprendida de la  Energía o Cristo cósmico. Cualquiera puede llegar a ser &#8220;Cristo&#8221;, para ello hay  que recurrir a las técnicas New Age y sobretodo provocar estados alterados de  conciencia (trances místicos, fenómenos de channeling, etc.) al mismo tiempo que  hay que conectarse con la ecología, conducto de la Energía cósmica.</p>
<p>A  partir de la práctica del &#8220;channeling&#8221; (canalismo), se puede invocar la  asistencia de los llamados &#8220;Maestros Ascendidos&#8221; o &#8220;Avatares&#8221;, estos verdaderos  guías de la humanidad le dictarían en la conciencia a las personas sobre qué  hacer, sentir, pensar, de manera que cada uno invocando a su Maestro Ascendido  de turno, puede llegar a justificar cualquier decisión por irracional que  parezca. En palabras de Miguel Pastorino, &#8220;estos ‘maestros ascendidos&#8217;,  avatares, son hermanados y yuxtapuestos unos a otros en una perpleja y solidaria  enumeración: Henoc, Elías, Moisés, Paracelso, El Morya, Noé, Mahachohan,  Pitágoras, Confucio, Jesús de Nazareth, Hermes Trismégisto, Elohim, Buda,  Nichiren, Mahoma, Krishna, Melquisedec, Maitreya, El Rey Arturo, Minerva,  Nabucodonosor, Serapis Bei, Lady Rowena, San Juan Bautista, Eliphas Lévi, Sanat  Kumara, El Arcángel Miguel, M. Eckhart, Nanak, Francis Bacon, La Virgen de  Fátima, El Conde de Saint Germain&#8230; y también algún E.T. Todos ellos serían  manifestaciones del único ‘Cristo cósmico&#8217;&#8221;.</p>
<p>Como  casi siempre, cuando se mezclan tantas cosas al final no tenemos nada, al menos  nada positivo o que realmente sirva para algo. Podemos decir que de cada área se  entresaca lo que se quiera, sin profundizar en nada, y lo utilizan como recetas,  aplicables para todo el mundo. El mayor problema con todo esto es la utilización  perversa de estas creencias y técnicas. Cada uno es libre de pensar y creer en  lo que le parezca más oportuno. Lo malo es cuando sin aviso previo se le van  introduciendo creencias que no compartía en primera instancia, aprovechando  circunstancias poco éticas a través de un proceso de manipulación psicológica.</p>
<p>Muchas  de las ofertas terapéuticas que aparecen en los anuncios que podemos ver en las  paradas de ómnibus, en la radio, en revistas y en programas de televisión van  desde la terapia reikista, angeológica, terapia floral, curación con cristales,  yoga, chamanismo, regresiones a vidas pasadas, el Instituto Nefrú del Maestro <strong>Rolland</strong>, la Metafísica New Age de <strong>Mario Olivero Troise</strong>&#8230; la lista es  interminable. En la mayoría de estos casos no hay al frente de este tipo de  ofertas terapéuticas un profesional idóneo, es decir un Psicólogo o un  Psicoterapeuta formado para el ejercicio de tal función. Cuando lo hay se dan  fenómenos de intrusismo profesional y abuso terapéutico.</p>
<p><strong>Carmen  Rodríguez</strong> y <strong>Carmen Almendros</strong>, en un estudio  publicado en el año 2005 afirman que el 97% de las personas que habían estado en  pseudoterapias afirmaba haber sufrido abusos verbales por parte del &#8220;terapeuta&#8221;;  el 86% se sintieron dañados por la experiencia; el 78% recibieron malos tratos;  el 50% sufrieron depresión; el 25% tuvieron relaciones sexuales con el  &#8220;terapeuta&#8221;. La clínica con pacientes que han vivido este tipo de experiencias y  con sus familiares nos muestra que estos &#8220;terapeutas&#8221; terminan siendo verdaderos  manipuladores ya que con su forma de actuar denotan un desconocimiento de la  ética profesional trasgrediendo los límites de la misma, hacen un mal uso de las  técnicas psicoterapéuticas y llevan a cabo un manejo de la relación terapéutica  en su beneficio personal.</p>
<p>El  funcionamiento más común de este tipo de terapeutas, como lo afirma <strong>Miguel Perlado</strong>, es de tipo dominante,  con fuertes tendencias narcisistas, aspectos de grandiosidad y paranoidismo,  mostrándose como personas muy hábiles verbalmente. En Psicoanálisis la  &#8220;situación analítica&#8221; está definida por el encuadre. El encuadre con sus reglas,  posibilita el desarrollo del proceso, son los carriles por donde transcurre el  tratamiento y, en general, toda ruptura del encuadre puede llegar a significar  una alteración de la situación analítica y del tratamiento. Si hay algo que no  hay en las &#8220;terapias&#8221; New Age es un encuadre.</p>
<p>En  general en este tipo de &#8220;terapias&#8221;, los límites terapéuticos se diluyen y los  pacientes terminan por transformarse en verdaderos creyentes o adeptos, se  establece una co-dependencia donde el &#8220;terapeuta&#8221; y sus pacientes transforman la  experiencia terapéutica en un sistema cerrado donde predomina la perversión, de  esta manera los pacientes llegan a ser amigos de sus &#8220;terapeutas&#8221;, empleados,  colegas, aprendices; en las situaciones de grupo llegan a convertirse en  hermanos que están agrupados con el fin de admirar y dar apoyo a su &#8220;terapeuta&#8221;.  Como se podrá ver se despliega una dinámica similar a la de los grupos  dogmáticos.</p>
<p>No  vamos a ingresar, porque no es el objetivo de este trabajo, en el difícil  terreno de definir qué es una secta. El &#8220;problema de la definición&#8221; como lo  llaman los especialistas en la materia, es un problema harto difícil y que suele  levantar ampollas. Solamente vamos a tomar la llamada &#8220;definición psicológica&#8221;  de la Dra. Margaret Singer a fin de aclarar un poco en lo que a la pregunta que  motiva nuestro trabajo respecta. Singer afirma: &#8220;prefiero emplear la expresión  ‘relaciones sectarias&#8217; para significar de manera más precisa los procesos e  interacciones que se dan en una secta.</p>
<p>Una  relación sectaria es aquella en la que una persona induce intencionalmente a  otras a volverse total o casi solamente dependientes de ella respecto de casi  todas las decisiones importantes de la vida e inculca en esos seguidores la  creencia de que ella posee algún talento, don o conocimiento especial&#8221;. Más  adelante esta autora afirma que el rótulo &#8220;secta&#8221; refiere a tres factores: a) el  origen del grupo y el rol del líder; b) la estructura de poder o relación del  líder y los seguidores y c) el uso de un programa coordinado de manipulación  psicológica (de aquí en adelante MP) o lo que más comúnmente se denomina &#8220;lavado  de cerebro&#8221;.</p>
<p>¿Cómo  se llega a esta situación? Desde una comprensión psicoanalítica, podemos afirmar  junto con Perlado que se produce la perversión de una relación transferencial.  Una forma de entender esto es tomándolo como una inversión del diálogo  analítico. En la práctica psicoanalítica atendemos al paciente para conducirle  por un camino desconocido de antemano que va orientado, entre otras cosas, a  disolver la dependencia derivada de la transferencia para incrementar la  autonomía del paciente. El propósito del terapeuta no es el lucro personal a  costa de un tratamiento interminable, sino ayudar al paciente a alcanzar un  mayor bienestar personal, familiar y social.</p>
<p>En  momentos del proceso puede ser que aparezca una transferencia idealizante y  adhesiva que se mantiene rígida. Este fenómeno se acerca bastante a lo que pasa  en la relación entre el adepto y su líder, pero al contrario de lo que sucede en  el discurso dogmático que asume como cierta esa transferencia, en nuestro  trabajo no asumimos esa proyección y la tomamos como producto de una fantasía  inconsciente. Es en este último punto en donde radica, a nuestro entender, lo  que podemos entender como manipulación, es decir, una perversión del vínculo  transferencial encaminada a alimentar el yo narcisista del líder.</p>
<p>En  los testimonios de personas afectadas por este fenómeno, podemos ver como a poco  de iniciar el &#8220;tratamiento&#8221; se comienza a llevar a cabo el proceso de MP. Todo  comienza con lo que llamamos &#8220;proselitismo engañoso&#8221;, es decir, a la persona que  consulta a este tipo de &#8220;terapeutas&#8221; nunca se le dice el verdadero trasfondo  sectario que este tipo de prácticas terapéuticas tienen. A poco de comenzar el  tratamiento, y gracias a procesos fundamentalmente inconscientes, se le irán  inculcando todo un nuevo sistema de creencias que, de haberlo sabido antes,  seguramente la persona no los hubiese aceptado. Poco a poco se ira incrementando  la asimetría, el &#8220;terapeuta&#8221; se auto impondrá títulos como &#8220;Maestro&#8221;, &#8220;Gurú&#8221;,  &#8220;Apóstol&#8221;. A partir de este &#8220;estatus de superioridad&#8221; junto con una actitud  &#8220;paternalista benevolente&#8221; irá buscando que el paciente haga &#8220;confesiones  íntimas&#8221;, iniciándose así la espiral de la captación manipulatoria.</p>
<p>El  proceso de MP termina siendo una violenta intrusión en el mundo interno del  paciente, implantando objetos internos nuevos, llegándose incluso a negar la  parentalidad y el discurso social. Es un proceso de violencia psicológica que  genera fuertes estados regresivos y una gran dependencia. Esta gran dependencia  está enfocada a transformar al sujeto en objeto, en instrumento del &#8220;terapeuta&#8221;,  esto explica en parte, el por qué de la gran dificultad de abandonar este tipo  de relaciones. Termina por darse una lógica dual, maniquea, escindida, clivada,  en donde todo lo bueno está dentro de la relación fusional con el &#8220;terapeuta&#8221; y  todo lo malo fuera.</p>
<p>El  compromiso del adepto se apoya sobre un lazo transferencial muy intenso, podemos  decir que es una verdadera &#8220;realización&#8221; de la transferencia, favoreciendo la  regresión para incrementar la dependencia y explotado al máximo por el  &#8220;terapeuta&#8221; para su beneficio personal. Todo comienza como una seducción, a  partir de esta seducción comienza una forma sutil e insidiosa de violencia, de  presión emocional sobre la base del poder destinada a transformar al sujeto en  objeto. Las personas tienden a consultar estos &#8220;terapeutas&#8221; generalmente en  situaciones de crisis. No es tan importante el contenido de la crisis  (económica, afectiva, existencial, etc.) como el hecho mismo de la crisis, el  hundimiento de las convicciones básicas del sujeto y el incremento de  vulnerabilidad consecuente. En un momento de crisis, la confianza en objetos  internos buenos y continentes se pierde y es entonces cuando el &#8220;terapeuta&#8221; se  introduce en el mundo interno del sujeto para llevarlo a la condición de adepto.</p>
<p>Bastará  con que el &#8220;terapeuta&#8221; tome un conocimiento del sujeto que alcance como para que  desnude sus grietas narcisistas, estas grietas narcisistas se hacen más visibles  en los momentos de crisis vitales en los que solemos todos ser más vulnerables.  Así también decae la confianza en los objetos buenos continentes; el &#8220;bombardeo  de amor&#8221;, el otorgamiento de &#8220;padres espirituales&#8221;, el &#8220;sobredimensionamiento de  los conflictos&#8221;, sobre todo los familiares, será la manera de comenzar un ataque  a los objetos parentales (de hecho, este tipo de &#8220;terapeutas&#8221; se presentan  generalmente como padres o madres perfectos), para luego ser sustituidos por  verdaderos &#8220;objetos internos implantados mediante un proceso de infiltración  masiva en la mente del sujeto que terminara por despojarlo de su mundo simbólico  llevándolo a un estado de no &#8211; pensamiento&#8221;, como señala Perlado.</p>
<p>La  seducción sectaria es una forma de seducción narcisista en tanto que despliega  un proceso tendiente a envolver y enredar cada vez más al sujeto en la espiral  del grupo, prometiéndole un ideal a través de una adhesión pasional y radical  que se supone que operará como una suerte de transformación personal radical y  trascendente a través de rupturas en las relaciones (&#8220;renunciamientos&#8221; a los  amigos, trabajo, estudios, familia). Lo que se ofrece es una convicción  totalizante a través de experiencias afectivas oceánicas que llevan a una  inflación yoica (a la búsqueda del &#8220;yo ideal&#8221; infantil), de esta manera el  narcisismo dañado por la crisis del sujeto es sustituido por una convicción  dogmática que recubre el daño con la apariencia de bienestar. Una vez seducido  el sujeto y atacado su equilibrio narcisista se ponen en marcha prácticas  destinadas a desmantelar el yo (&#8220;atrofiamiento de identidad, memoria y pautas de  vida&#8221;), a desmantelar el aparato mental, lo que luego encontraremos en la  clínica como pacientes con una importante &#8220;hemorragia narcisista&#8221;.</p>
<p><strong>Freud</strong>,  en Psicología de las masas y análisis del yo (1921), nos brinda algunas claves  para comprender lo que sucede en algunos grupos terapéuticos New Age. La noción  de superyo todavía no era utilizada por Freud cuando escribe esta obra, a esta  altura utiliza el término &#8220;ideal del yo&#8221;, dice Freud: &#8220;llamamos el «ideal del  yo», y le atribuimos las funciones de la observación de sí, la conciencia moral,  la censura onírica y el ejercicio de la principal influencia en la represión&#8221;  (Freud, 1921, 103). Podemos llegar a sostener que el superyo es sustituido por  un superyo externo, en el caso de los grupos dogmáticos por la figura del líder,  este objeto implantado a través del proceso de MP se ha puesto en el lugar del  ideal del yo, calla la crítica operada por esta instancia y todo lo que el  objeto hace y pide es considerado justo e intachable. La conciencia moral no se  aplica a nada de lo que acontece a favor de este objeto. Freud en relación a  esto termina definiendo a la masa como un grupo de individuos que han colocado  un objeto en el mismo lugar, en el lugar de su &#8220;ideal del yo&#8221; y que por lo tanto  se identifican entre sí en su yo. Esto ha traído a colación hechos trágicos como  lo que recientemente sucediera en la región de Penza en Rusia.</p>
<p>Pero  más allá de este tipo de hechos vemos familias fracturadas por este fenómeno,  personas explotadas al extremo, graves trastornos psiquiátricos, suicidios, son  las consecuencias de este tipo de &#8220;terapeutas&#8221; perversos.</p>
<p>En  Uruguay este tema de las pseudoterapias, el tema de los grupos sectarios, no  está presente en los curricula de la formación de los futuros profesionales de  la Salud Mental. Ni en la Universidad de la República, ni en la Universidad  Católica ni en el Universitario Francisco de Asís se estudian ni se investigan  estos temas. A partir de la investigación bibliográfica y gracias al contacto  con investigadores de primer nivel a nivel mundial, como es el caso del  psicoanalista catalán Miguel Perlado o la doctora Carmen Almendros de la  Universidad Autónoma de Madrid, y el ya fallecido <strong>José María Baamonde</strong>, hemos podido  profundizar mucho a nivel teórico en este tema que nos apasiona desde hace ya  muchos años. Queda pendiente el poder realizar en nuestro medio investigaciones  empíricas que nos permitan cuantificar el impacto de este tipo de prácticas a  nivel de nuestra realidad, llevar a cabo investigaciones de este tipo sin el  apoyo de una institución es imposible.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 9.5pt; font-family: 'Arial','sans-serif';"><span><span style="font-size: xx-small;">Material facilitado a <strong><span style="font-family: Tahoma; color: #0000ff;">Iglesia En  Marcha.Net</span></strong> por RIES</span></span></span></p>
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