<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Iglesia en Marcha &#187; especial1</title>
	<atom:link href="http://www.iglesiaenmarcha.net/categoria/especial1/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.iglesiaenmarcha.net</link>
	<description>Noticias Cristianas</description>
	<lastBuildDate>Fri, 03 Feb 2012 01:43:58 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>SERVICIO NAVIDEÑO</title>
		<link>http://www.iglesiaenmarcha.net/2011/12/servicio-navideno.html</link>
		<comments>http://www.iglesiaenmarcha.net/2011/12/servicio-navideno.html#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 04 Dec 2011 14:01:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[especial1]]></category>
		<category><![CDATA[Alvaro Pandiani]]></category>
		<category><![CDATA[discriminación]]></category>
		<category><![CDATA[HIJOS DE DIOS]]></category>
		<category><![CDATA[NACIMIENTO DE CRISTO]]></category>
		<category><![CDATA[NATIVIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[Navidad]]></category>
		<category><![CDATA[POBRES]]></category>
		<category><![CDATA[RICOS]]></category>
		<category><![CDATA[SERVICIO NAVIDEÑO]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.iglesiaenmarcha.net/?p=8458</guid>
		<description><![CDATA[- Álvaro Pandiani - Como la fecha de celebración de la Natividad de Cristo fue artificialmente impuesta a pocos días del fin del año, generalmente usamos esta época para hacer un alto y reflexionar. Los creyentes reflexionamos por partida doble, o deberíamos hacerlo. No solo tenemos para pensar en lo bueno y lo malo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>- Álvaro Pandiani -<br />
Como la fecha de celebración de la Natividad de Cristo fue artificialmente impuesta a pocos días del fin del año, generalmente usamos esta época para hacer un alto y reflexionar. Los creyentes reflexionamos por partida doble, o deberíamos hacerlo. No solo tenemos para pensar en lo bueno y lo malo que nos dejó el año que se va, así como en proyectos para el que viene, sino también meditar en el misterio de la Encarnación de Cristo, en la maravilla del nacimiento del Eterno Hijo de Dios como un bebé indefenso, parido por su madre en un “humilde pesebre”; o sea, en un galpón de animales, seguramente sucio y maloliente. También debemos pensar en una manera más cristiana de celebrar la Navidad, tema en el que hemos insistido varias veces desde esta columna. Por ejemplo, que la celebración esté signada más por la espiritualidad que por los excesos gastronómicos; que los buenos deseos que tradicionalmente le prodigamos a todo el mundo sean más sinceros y menos vacíos, por no decir hipócritas. También, que la época en que se recuerda el nacimiento de Cristo sea más gozosa y menos deprimente (o depresiva); o que sea más solidaria y fraterna, y no tan egoísta y mercantilizada.<br />
Todos los cristianos del mundo occidental recordamos esto e insistimos en estas cosas, sin que por supuesto a la sociedad posmoderna, secularizada a ultranza, se le mueva una pestaña, y cambie en algo el modo de celebrar estas fiestas “tradicionales” de fin de año. Y por supuesto que sin recordar ese evento magno, el nacimiento de Jesús, o solo tomándolo como un detalle más de nuestra cultura, elemento de una herencia que nos legaron nuestros ancestros, de cuando se vivía una vida más religiosa, y no tan vertiginosa.<br />
A tal punto que uno se pregunta si quienes insisten en no celebrar la Navidad, recordándonos amablemente que esa fecha fue impuesta en el siglo IV por el papa romano, y que en realidad el 25 de diciembre se celebraba un festival pagano (todo lo cual es cierto), no tendrán razón.<br />
Pero nuestra cultura nos brinda una fecha para rememorar la Natividad, en una época del año que invita a la reflexión y la introspección, así como a una meditación colectiva acerca de nuestras comunidades de fe, y su apertura y relación con la sociedad en que vivimos. En este contexto merece recordarse una escena “navideña” singular, que vi hace años en un programa de entretenimientos de la televisión uruguaya. En el mismo se representaba la cena de Nochebuena de un matrimonio adinerado y elegante, quienes estaban sentados a la mesa mientras en la calle, cerca de su mansión, dos pordioseros pasaban el tiempo sentados en la vereda, sin nada que comer. La distinguida señora se quejaba de no poder disfrutar su comida de vísperas de Navidad. ¿Qué la molestaba? Pues la presencia de los dos indigentes, sucios y andrajosos, casi a las puertas de su residencia. Al rato manifestó sentir mucho cansancio, y su esposo la estimuló para que se fuera a la cama, lo que ella hizo. Después de esto, el hombre preparó unos cuantos chorizos al pan, y se los llevó a los mendigos. Lo interesante fue que no les dio simplemente la comida; se sentó en el suelo a comer con ellos.<br />
Es fácil espiritualizar esta breve historia, pues tiene una significación espiritual muy bella: así como aquel adinerado señor no frunció la nariz por compartir una sencilla comida con los pordioseros, Dios no se limitó a arrojarnos una limosna desde el cielo, sino que vino en persona y anduvo entre nosotros, compartiendo cosas de la vida cotidiana con los hombres y mujeres de su tiempo; y del mismo modo, vive hoy en el corazón de quienes le reciben por fe, para compartir con ellos sus vidas. Pero esta pequeña representación, que más que risa inducía la reflexión, esa reflexión de la que tanto hablamos en estas fechas, contiene una enseñanza de más largo alcance que la vinculada con la vida espiritual personal y la relación del alma de cada uno con el Redentor. Verdaderamente, cuanto más lo pienso, más me pregunto quién habrá sido el libretista, y qué había en su mente (y en su corazón) cuando escribió el sketch. Las carcajadas en off indicando al televidente que había llegado el desenlace cómico y que debía reírse, no logran borrar la impresión de que el relato apuntaba más a despertar una conciencia solidaria, fraterna y generosa para con el menos afortunado; una conciencia altruista y fraternal que supere, ignore u olvide los prejuicios de clase y la discriminación hacia los diferentes, los que tienen menos, los que huelen mal, o aquellos con los que no está bien visto que nos vean. Y nos preguntamos: semejante conciencia, ¿no está impregnada del auténtico espíritu navideño? (me refiero al espíritu de Belén, no al del norte de Europa, con nieve, árboles navideños y papás noeles). Y contestamos: sí; efectivamente, así es. Porque hay muchas maneras de expresar el misterio de la Navidad, con palabras contenidas en el Nuevo Testamento de la Biblia; pero en el contexto que venimos manejando, también pueden quedar bien éstas: “nuestro Señor Jesucristo… por amor a ustedes se hizo pobre siendo rico, para que ustedes con su pobreza fueran enriquecidos” (2 Corintios 8:9). Y cabe aclarar aquí que, si bien sabemos que Pablo habla de riqueza y pobreza en términos espirituales, también esto tiene una connotación material, pues tales palabras están contenidas en un capítulo que trata sobre las ofrendas monetarias dadas por los creyentes pudientes a la iglesia, y el correcto uso que la iglesia debe hacer de estas ofrendas: no el enriquecimiento de unos pocos oportunistas, sino la ayuda debida a los menesterosos.     Esto que nos muestra por un lado la pureza del sistema de ofrendas que Dios ha implantado en su Iglesia, cuando el dinero es administrado de acuerdo a principios bíblicos, por otro lado muestra una pata de la estructura de servicio de la iglesia a la comunidad, la cual a menudo es olvidada.<br />
Un diciembre, hace muchos años, un buen amigo quería predicar un sermón que vinculara la Navidad con el servicio, y me preguntó cuál pasaje bíblico podía ser adecuado. Le recomendé Marcos 10:45; fue el primero que me vino a la mente, pues en éste Jesús explica el propósito de su primera venida: “el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos”. Porque indiscutiblemente, la “venida” de Jesús cristalizó en su Natividad, cuando se hizo real la presencia del Hijo de Dios como un niño humano nacido de mujer. A mi amigo le pareció bien, pero me expresó que deseaba algo que enlazara la Navidad con nuestro servicio al prójimo; le sugerí que relacionara lo anterior con Juan 20:21: “Como me envió el Padre, así también yo les envío”. La conclusión parece clara: el Padre envió a su Hijo al mundo para servir, y Jesús nos envía al mundo a servir. Considerar esa dimensión de servicio, y servicio por amor, como la más noble y excelsa vocación, agradable ante los ojos del Altísimo pues su propio Hijo dejó un formidable ejemplo de servicio hasta la muerte, fue una novedad introducida por el cristianismo en una civilización que exaltaba la sabiduría y el poder, y despreciaba el trabajo, sobre todo el trabajo manual, considerándolo tarea de pobres y esclavos. Esa novedad, no impuesta por el cristianismo como una revolución social llevada adelante por medios violentos, sino infiltrada mediante una predicación que permeó la sociedad grecorromana de entonces con tales ideas, fue la que dignificó el trabajo, incluso el trabajo más humilde, bien que costó muchos siglos alcanzar tal modo de pensar, que hoy día nos parece normal, y hasta natural. Esa dimensión de servicio está indudablemente presente en nuestras ideas y principios de vida como cristianos, y se encuentra permanentemente en el discurso evangélico, sobre todo de líderes y predicadores. Los pastores, evangelistas y otros ministros son llamados “siervos” de Dios; y si su nombre se ha hecho muy notorio, y su esfera de influencia ha logrado extenderse mucho (quizás fuera de fronteras), son llamados “grandes siervos” de Dios. Y son ellos mismos, o por lo menos algunos de ellos, quienes dicen a los demás, a todos los cristianos, que todos pueden servir a Dios; o también, que todos los creyentes deberían servir a Dios.<br />
El punto aquí es que tendríamos que rescatar el adecuado concepto de servicio, pues como evangélicos hemos caído en la trampa de considerar que solo servimos a Dios cuando predicamos, cantamos o hacemos música dentro de la iglesia; o cuando ofrendamos. El servicio del culto cristiano parece ser todo el servicio, cuando hay áreas más extensas de servicio fuera de la iglesia local, que dentro de ella. El servicio cristiano desinteresado, hecho por amor, puede y debe alcanzar a todos, creyentes y no creyentes, independientemente de que sea visto (y admirado) por quienes toman asiento para mirar a los que lucen ejecutando sus dones desde la plataforma, altar o púlpito. Jesús habló de dar de comer al hambriento y de beber al sediento, vestir al desnudo, hospedar al forastero, y visitar a los enfermos y los presos (Mateo 25:35,26). Cuando Pablo, Bernabé y Tito se reunieron en Jerusalén con Pedro, Jacobo y Juan para discutir acerca del evangelio que aquellos predicaban entre los no judíos, de aquel encuentro de grandes líderes de la iglesia primitiva, reunidos por cuestiones doctrinales, surgió una recomendación interesante: “Solamente nos pidieron que nos acordáramos de los pobres; lo cual también me apresuré a cumplir con diligencia” (Gálatas 2:10). La dimensión del servicio por amor al prójimo es más amplia que los muros de la iglesia local, o el templo donde ésta se reúne.<br />
Pero hay muchas trampas en la vida cristiana evangélica moderna; aunque esto parezca paradójico, no lo es. Encontrar la fe en Jesucristo es una gran bendición, un beneficio, una maravilla, un milagro. Ser amado por Dios como Padre, disfrutar de su presencia en nuestra alma, ampararse en su protección, esperar que las cosas anden razonablemente bien en la vida, en la salud, incluso en el trabajo y la economía hogareña (pese a transitorias pruebas y dificultades que puedan venir), son bendiciones subsidiarias. Tener algo en que creer, alguien en quien confiar, una fe que da sentido a la vida y una esperanza que trasciende la misma muerte, saberse perdonado y amado, todo eso, no cabe duda, son grandes bendiciones; es decir, son cosas maravillosamente buenas para nuestra vida. Pero son esas cosas, justamente, las que deben impulsarnos a servir, a dar, a entregarnos por los demás; de la misma forma que sirvió hasta el fin Aquel que fue autor de nuestra salvación y de la vida nueva y abundante que disfruta el cristiano renacido.<br />
Quizás sea hora que los cristianos evangélicos dejemos de pasar la vida soñando con “grandes conquistas” y “grandes victorias”, siempre aspirando a objetivos monumentales y logros de dimensiones hollywoodenses en nuestras congregaciones, templos, convenciones, confraternidades y campañas. Tal vez sea pertinente que consideremos vivir una vida sencilla, sólidamente cimentada en la Palabra de Dios, y coherente con el testimonio de servicio con el que Jesús nació, vivió y entregó su vida por todos. Una vida cristiana proyectada a la comunidad, a la que se llama al arrepentimiento y se anuncia las buenas noticias de salvación por la fe en Jesucristo, sí, pero a la que se sirve con nuestro tiempo, talentos y virtudes, así como también con nuestros bienes. Porque, como dijo Jesús de Nazaret, “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35), y de eso Él fue ejemplo máximo.<br />
Quiera Dios que la próxima Navidad aquella conciencia solidaria, generosa y fraterna de la que antes hablamos despierte (si es que está dormida), y decidamos vivir vidas cristianas sencillas, sin tantas “unciones” novedosas y otras modas con las que los evangélicos hacemos a menudo tanto aspaviento. Y que miremos más allá de nosotros mismos, de nuestros propios problemas, esperanzas y pretensiones, para permitir que el Señor desarrolle en nosotros una auténtica vocación de servicio.<br />
De servicio desinteresado, ejercido por amor, para así hacer más creíble nuestra Navidad, más creíble nuestra fe, y más creíble nuestro testimonio de que Cristo está en nosotros.</p>
<p><strong><span style="color: #0000ff;">Iglesia En Marcha.Net</span></strong></p>
<h6><span style="color: #0000ff;"><span style="color: #000000;">Gif tomado de Internet</span></span><strong><span style="color: #0000ff;"><br />
</span></strong></h6>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.iglesiaenmarcha.net/2011/12/servicio-navideno.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>9</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>MODELOS DE CARNE Y HUESO</title>
		<link>http://www.iglesiaenmarcha.net/2011/09/modelos-de-carne-y-hueso.html</link>
		<comments>http://www.iglesiaenmarcha.net/2011/09/modelos-de-carne-y-hueso.html#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 05 Sep 2011 14:39:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[especial1]]></category>
		<category><![CDATA[Alvaro Pandiani]]></category>
		<category><![CDATA[artículos]]></category>
		<category><![CDATA[artículos - Alvaro Pandiani]]></category>
		<category><![CDATA[Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Dr. Pandiani]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[modelos]]></category>
		<category><![CDATA[modelos cristianos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.iglesiaenmarcha.net/?p=8183</guid>
		<description><![CDATA[- Álvaro Pandiani - Cuando miramos los conflictos que caracterizan la existencia humana, tanto en la historia como en el presente, en lo individual y también en comunidad, observando la incertidumbre generada por los desafíos cotidianos y las problemáticas sociales que ensombrecen los pronósticos y perspectivas de futuro, si conocemos la Biblia seguramente muchos párrafos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>- Álvaro Pandiani -</p>
<p>Cuando miramos los conflictos que caracterizan la existencia humana, tanto en la historia como en el presente, en lo individual y también en comunidad, observando la incertidumbre generada por los desafíos cotidianos y las problemáticas sociales que ensombrecen los pronósticos y perspectivas de futuro, si conocemos la Biblia seguramente muchos párrafos de las Escrituras vengan a nuestra mente. En momentos como estos, al detenernos a contemplar las dificultades que jalonan la vida, es que los cristianos pensamos en cuánta razón hay en ese libro de tapas negras, cuyo interior ilumina (hace comprender) la realidad presente, y permite incluso interpretarla. Un párrafo en particular puede describir una característica bien actual de las personas y las comunidades; y es muy antiguo, tanto que procede del Antiguo Testamento. En 1 Reyes 22:17 dice: “He visto a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tiene pastor”. Indudablemente, lo que en esa oportunidad se dijo del pueblo israelita, es perfectamente aplicable en la actualidad a personas y grupos humanos. La figura de las ovejas sin pastor representa la desorientación, la confusión y el extravío que resulta de la falta de dirección; de una dirección sabia, benevolente pero firme, preferentemente basada en el amor y el genuino interés por el bienestar de los dirigidos. No muchas personas se atreven a asumir el liderazgo a sus semejantes, y entre quienes se postulan, unos no están capacitados para llevar la carga y la presión de conducir personas, y otros tampoco están capacitados, simplemente porque no les interesa el bienestar de las personas que pretenden liderar, sino solo acrecentar su propio prestigio, poder y/o patrimonio. Pero todos en alguna manera necesitan liderazgo, conducción, ejemplo, modelos a seguir, y casi todos lo reconocen y lo buscan; salvo algunos pocos que se resienten de cualquier liderazgo que tenga el más mínimo olor a imposición de autoridad, como perpetuos adolescentes que nunca llegan a comprender el objetivo bienintencionado de los progenitores que les guían, el cual es su madurez, realización y felicidad. Salvo esos (y quizás, ellos también), todos procuramos hallar ese modelo que nos ayude a encontrarle sentido y rumbo a nuestra vida.</p>
<p>Somos cristianos y escribimos desde nuestra fe y cosmovisión cristiana. Evidente e inevitablemente nuestro modelo a seguir, quién da orientación y contenido a nuestra vida, es Jesucristo. A través de su amor incomprensible, de su sacrificio único e inesperado, del perdón completo que quita el pecado y la culpa, y de la obra de su Espíritu trayendo la vida eterna a nuestro corazón ahora, Jesucristo se transforma en el Salvador y Señor de aquellos que hemos creído en Él, y le seguimos cada día como sus discípulos. Desde los albores del cristianismo esto ha sido así; Jesús decía a las personas: “síganme”, “vengan en pos de mí” (Mateo 9:9; Marcos 1:17; Juan 1:43), y el mensaje apostólico posterior ponía una y otra vez el énfasis en que el “Camino”, como se llamaba primitivamente al cristianismo, no era tanto una nueva religión, o una nueva forma de observar el judaísmo, como un andar en pos de Jesucristo. Así, el escritor de la Epístola a los Hebreos hace la conocida exhortación: “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” (12:1b,2a); y Pedro dice: “Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigan sus pisadas” (1 Pedro 2:21); Juan agrega: “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6); y por supuesto, Pablo afirma: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Y podríamos citar multitud de párrafos bíblicos en que se expresa en forma similar este magno concepto: somos cristiani, es decir, seguidores y discípulos de Jesucristo, y Él es nuestro guía, nuestro conductor, nuestro líder y nuestro modelo.</p>
<p>Con el paso del tiempo, a medida que los días apostólicos fueron quedando en el pasado, y partieron de esta vida quienes habían conocido a Jesús de Nazaret y andado con Él, y también murieron quienes fueran discípulos de los apóstoles, la firmeza de esta idea: Jesús, único camino, único guía, único ejemplo de vida y conducta, parece haberse diluido. La figura de Cristo permaneció para los cristianos de siglos posteriores como el Señor, pero un Señor lejano, entronizado, ascendido a los cielos, sentado a la diestra del Padre, casi inaccesible para los humanos débiles y mortales. Al correr de los siglos siempre hubo cristianos que hallaron el camino hacia esa relación íntima y personal con el Salvador Cristo Jesús (y eso representó una experiencia revolucionaria para ellos; lo cual, en una sociedad oficialmente cristiana, resulta una contradicción). Pese a eso, la gran mayoría de la cristiandad no accedió a tal relación íntima y personal; una relación ilustrada en forma sublime por el propio Jesús resucitado en su mensaje a la Iglesia de Laodicea, al decir: “Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20), significando la cena en conjunto en la intimidad del hogar una experiencia de comunión espiritual entre Cristo y el creyente, en lo profundo del corazón de éste. Seguramente debamos buscar la causa principal de esa ausencia de experiencia espiritual cristiana personal en la gran masa de los cristianos nominales de los siglos posteriores a la  Iglesia Primitiva, en la cristianización por decreto; es decir, en la imposición de la religión cristiana a los súbditos, primero del Imperio Romano, y luego de los reinos que surgieron de los fragmentos de éste, y otros que fueron evangelizados más tarde. La alternativa a la forma original de evangelización (anunciar las buenas noticias del amor de Dios en Jesucristo a todo el pueblo, invitándoles a la fe en Cristo) parece haber sido en algunos casos presentar la fe cristiana al rey de una nación, para una vez lograda la adhesión de éste, llevar adelante la “conversión” compulsiva del pueblo. El “ejemplo” de Constantino, y la imposición del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano decretada más tarde por Teodosio, se reprodujo en Clodoveo, rey de los francos, en el siglo V, en Boris, monarca de Bulgaria, en el siglo IX, y en otros.</p>
<p>Tales cristianos se vieron forzados, sin estar convertidos, a adorar un Dios que cientos de años atrás se había ido hacia los cielos; como dijimos, un Dios lejano y casi inaccesible, y por lo tanto ajeno a la experiencia humana cotidiana desde ese punto de vista. Aleccionados en principios rudimentarios de esa fe (el Padre Nuestro, los Diez Mandamientos), incapaces de acceder a la lectura de la Biblia, por la ignorancia y analfabetismo general, y porque las Sagradas Escrituras fueron haciéndose cada vez más inaccesibles, reservadas como patrimonio propio por una clase clerical celosa de su posición y poder, los cristianos de sucesivas generaciones, necesitados como los seres humanos de todos los tiempos de una guía, un ejemplo, un modelo a seguir, los buscaron en sus semejantes, en sus contemporáneos, en aquellos que sí habían encontrado ese vínculo íntimo y personal con el Salvador, o al menos aparentaban ser paradigmas de vida devota, piadosa y consagrada a Dios. En esto ayudó también otra alternativa a la forma original de evangelización, desarrollada por la Iglesia de tiempos posteriores; a diferencia de aquella forma original, en la que se llamaba a un cambio drástico y un corte radical con las creencias y supersticiones paganas (“os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo”; Hechos 14:15), la Iglesia llevó adelante entre los pueblos paganos un proceso progresivo de “cristianización”, en el cual los dioses y héroes del paganismo, con sus mitos y festividades, fueron sustituidos por personajes “cristianos”, con sus historias personales, míticas o no, sus virtudes, y sus propias fechas festivas, todo lo que hizo más llevadera la transición del paganismo al cristianismo. Dice el medievalista Philippe Walter: “Aquí no se trata de plantear la cuestión de si el cristianismo mismo es o no una mitología, sino, antes bien, de definir los marcos mitológicos precristianos, totalmente ajenos a la Biblia, en los cuales el cristianismo se insertó para luego emplear en su propio beneficio” (Introducción, Mitología Cristiana; Editorial Paidós, Buenos Aires, 2004; pág. 13). Esta forma de expansión de la religión cristiana sustituyó dioses y diosas por santos y santas; hombres y mujeres a quienes la gente había conocido, que llevaron una vida piadosamente dedicada a Dios, según los patrones de vida religiosa, virtuosa y santa, vigentes en cada momento de la historia. Estos fueron presentados a la masa del pueblo como ejemplos de vida cristiana a seguir, como modelos a imitar. En otras palabras, a lo largo del tiempo se les ofreció a los cristianos modelos alternativos a aquel modelo primordial de vida consagrada a Dios, que había sido Jesucristo. Estos paradigmas de vida santa surgían periódicamente entre la gente; siempre había un sitio geográfico y una comunidad que los sentía suyos, y hasta se enorgullecía de ellos, aunque no estuvieran tan dispuestos a imitar su ejemplo de santidad. Alguien los había conocido, o era posible tener acceso a alguien que conociera a quienes había conocido al santo (o santa). Pero la principal ventaja consistía en que los tales habían sido seres humanos; por ende, eran capaces de comprender los sufrimientos, las limitaciones, las debilidades, las tentaciones y los pecados de los demás seres humanos. Por tal motivo podían, desde su privilegiada posición cerca de Dios, interceder por los mortales delante del lejano y altísimo Señor Jesús, quién un día regresaría para juzgar a vivos y muertos, y arrojar a los pecadores empedernidos en las llamas eternas de la perdición. Pero más allá de su carácter de intercesores y mediadores, merece volver a destacarse el uso que se hacía de estos personajes, de sus vidas y virtudes, para inspirar la devoción y piedad en las gentes, mediante la imitación del ejemplo de sus vidas. A tal punto, que el relato de la vida de muchos de estos santos y santas está plagado de hechos milagrosos y sobrenaturales, algunos incluso absurdos, mediante los cuales los hagiógrafos (quienes narraban sus historias), procuraban “edificar… demostrar su santidad o incitar a la devoción” (Donald Spoto, Francisco de Asís; Ediciones B, SA, Barcelona, 2004; pág. 19).</p>
<p>Tal vez también merezca anotarse que esta adopción de personas, hombres y mujeres, como ejemplos, referentes o modelos de carne y hueso cuya vida y conducta admirar, y en alguna medida tratar de imitar, tiene su correlato secular en la actual, extendida y muchas veces desatinada búsqueda, veneración, y en algunos casos enfermizo fanatismo enfocado en ídolos deportivos, estrellas musicales o cinematográficas, y en menor medida en personas pertenecientes a determinados gremios o profesiones, consideradas entre sus colegas como maestros por su saber, su entrega y dedicación a la profesión de que se trate. En todos estos casos, sean religiosos y espirituales, o seculares y mundanos, se expresa esa humana necesidad de liderazgo, conducción, ejemplos y modelos a seguir, que todos tenemos por lo menos en algún momento de nuestras vidas.</p>
<p>Modelos de carne y hueso. La diversificación de la devoción popular en figuras religiosas, tanto en el pasado como en el presente (recordar la Madre Teresa de Calcuta, y la reciente beatificación del difunto Juan Pablo II), así como también de figuras seculares, tanto en el presente como en el pasado (recordar la admiración y pleitesía que se rendía a emperadores, gladiadores, generales y guerreros), expresa no solo esa necesidad de guía y ejemplo válidos de la que hablamos recién, sino también la total pérdida de rumbo, la incertidumbre acerca de cómo orientar nuestra vidas. Y no debe parecer que dentro del cristianismo, esa búsqueda de modelos de carne y hueso que desemboca en la veneración de santas y santos del pasado, y de los que están en preparación en el presente, es un fenómeno exclusivo del catolicismo. La constelación de pastores, evangelistas y predicadores que brillan (o pretenden brillar) como estrellas religiosas, puede considerarse la contrapartida del mismo fenómeno dentro del cristianismo evangélico.</p>
<p>Es aquí que debemos recordar, una vez más, como personas que sí hallamos el camino hacia una relación íntima y personal con Jesús nuestro Señor y Salvador, que Él es nuestro supremo modelo de carne y hueso. Solo la ignorancia o la abierta y culpable negligencia pudo haber olvidado al Jesús de las Sagradas Escrituras, a Jesús el hombre, el judío nacido en Belén, criado en Nazaret, que caminó durante tres años por los senderos polvorientos de Palestina, que tuvo hambre y tuvo sed, que se cansó y necesitó dormir, que sintió angustia, temor e incertidumbre, que sufrió dolor y culminó su carrera con una muerte terrible e ignominiosa, la cual truncó su vida cuando aún era joven, bien que no pudo ser retenido en el reino de los muertos; cómo olvidarlo, cuando hablando de Jesús las Escrituras nos dicen que “no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15); y abundando más sobre esta condición del hombre Jesús, el mismo escritor sagrado nos sigue diciendo: “Cristo, en los días de su vida terrena, ofreció ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que lo podía librar de la muerte, y fue oído a causa de su temor reverente. Y, aunque era Hijo, a través del sufrimiento aprendió lo que es la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos lo que lo obedecen” (5:7-9). Jesús el hombre y Cristo el Señor son la misma persona, alguien sentado a la diestra del Padre Celestial, que llama a la puerta del corazón de cada uno, para habitar en aquel que le recibe en arrepentimiento y fe.</p>
<p>Que Jesús sea nuestro único y auténtico modelo de carne y hueso, resucitado, glorificado y omnipotente, lleno de amor, de perdón y de esperanza que darnos, el único que puede brindarle sentido y contenido, rumbo y guía a nuestra vida. Y también paz.</p>
<h6><span style="color: #0000ff;">Iglesia En Marha.Net</span></h6>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.iglesiaenmarcha.net/2011/09/modelos-de-carne-y-hueso.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>MATRIMONIO Y FAMILIA. UNA PERSPECTIVA BÍBLICA</title>
		<link>http://www.iglesiaenmarcha.net/2010/12/matrimonio-y-familia-una-perspectiva-biblica-8.html</link>
		<comments>http://www.iglesiaenmarcha.net/2010/12/matrimonio-y-familia-una-perspectiva-biblica-8.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 09 Dec 2010 02:02:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[especial1]]></category>
		<category><![CDATA[ABA]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Giunta]]></category>
		<category><![CDATA[LOS CRISTIANOS Y LAS PRUEBAS]]></category>
		<category><![CDATA[matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[matrimonio bíblico]]></category>
		<category><![CDATA[MATRIMONIO Y P RUEBAS]]></category>
		<category><![CDATA[PRUEBAS]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.iglesiaenmarcha.net/?p=7394</guid>
		<description><![CDATA[Taller Nº 8 La familia cristiana frente a las pruebas El sufrimiento es parte de la vida y de la finitud del ser humano. Junto con la muerte, son los dos aspectos más negativos en nuestra cultura contemporánea occidental. Los seres humanos buscamos todas las maneras posibles para evitar la necesidad, la incomodidad, las molestias, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Taller Nº 8</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La familia cristiana frente a las pruebas</span></p>
<p>El sufrimiento es parte de la vida y de la finitud del ser humano. Junto con la muerte, son los dos aspectos más negativos en nuestra cultura contemporánea occidental.</p>
<p>Los seres humanos buscamos todas las maneras posibles para evitar la necesidad, la incomodidad, las molestias, la limitación, el dolor, la frustración o el fracaso.</p>
<p>Tratamos de eliminar todo lo que sea un obstáculo para la plena realización de nuestros deseos. En nuestra cultura postmoderna lo que vale es el deseo satisfecho hoy, aquí y ahora. Lo único que cuenta es la realización.</p>
<p>No hay lugar para el sufrimiento o los obstáculos. Las relaciones, entonces, se tornan frágiles e inestables, cuyo significado más profundo para la convivencia es apenas la satisfacción de uno mismo.</p>
<p>Sin embargo, la Palabra de Dios nos muestra que cuando enfrentamos el sufrimiento, la tribulación, la prueba, nos identificamos plenamente con el Cristo sufriente en la cruz, en su propia muerte redentora por nosotros, y a través del sufrimiento podemos ser purificados, limpiados y guiados en el camino de la esperanza. (Santiago 1: 12)</p>
<p><strong>LAS PRUEBAS FORMAN PARTE DE LA VIDA DEL CRISTIANO</strong></p>
<p>Ningún cristiano desea o busca deliberadamente el sufrimiento o el dolor. En muchos casos, de acuerdo a nuestra historia de vida o la de hermanos a nuestro alrededor, comprobamos que la vida puede y suele ser difícil y a veces, injusta.</p>
<p>No obstante, podremos comprobar que el dolor y las dificultades experimentadas también nos permiten conocer el amor y el cuidado de nuestro Señor Jesucristo, y tener la seguridad de que dichas pruebas le proporcionarán bendición a nuestra vida.</p>
<p>El apóstol Pedro, en su 1ª epístola, escrita a cristianos de las provincias romanas de Asia, Galacia y Capadocia, que atravesaban persecución, necesidades y padecimientos, los exhorta a gozarse en la prueba, a identificarse con los sufrimientos de Cristo (1ªPedro 4: 12 y 13), a no sorprenderse de las pruebas que les sobrevinieron (ver también 2ª Cor 1: 5).</p>
<p>En <span style="text-decoration: underline;">1ª Pedro 1: 6-7</span> nos advierte de la posibilidad de tener que ser afligidos en diversas pruebas.</p>
<p>Las pruebas sirven para evaluar la calidad de nuestra fe, de nuestro compromiso y obediencia a Jesucristo y de nuestra unión con El.</p>
<p>El apóstol Pablo, en <span style="text-decoration: underline;">Romanos 5: 3-5</span> afirma que la tribulación produce paciencia y ésta, por medio del tiempo de la prueba, nos conduce a la esperanza, como producto del amor que Dios derrama</p>
<p>ó en nuestros corazones a través de la Obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. En la misma epístola, en <span style="text-decoration: underline;">Romanos 8: 35-39</span>, Pablo afirma que ningún dolor, sufrimiento, pérdida, necesidad ni nada de lo creado podrá separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús, sino que las pruebas y las tribulaciones nos permitirán ser más que vencedores en el amor y la gracia de Dios a través de Cristo, por nuestra fe en Jesucristo</p>
<p>(2ª Cor. 4: 7-11).</p>
<p>Dios no desea que suframos. Su amor y su gracia son para nuestro bien (Jer. 29:11) El sufrimiento, cuando estamos en Cristo, nos ayuda a forjar el carácter de Cristo en nuestras vidas, a madurar en la fe, a fortalecernos, a estar capacitados para consolar a otros que sufren (Santiago 5: 11 – 2ª Cor. 1: 3-4).</p>
<p>Sin embargo, algunos cristianos, al tiempo de la prueba, por falta de raíces, por no haber cimentado su fe en una unión vital con Jesucristo y con la Palabra de Dios, se apartan (Lucas 8: 13) pues su fe es débil y la prueba, en vez de fortalecerlos, los derrota.</p>
<p>DIOS CONVIERTE LAS PRUEBAS EN TRIUNFOS</p>
<p>Las pruebas no solamente pueden derrotar a los individuos, sino que pueden arruinar familias enteras, especialmente si esas familias no saben manejar la prueba.</p>
<p>Podemos afirmar que la única fuente consistente de poder en nuestras vidas es el Señor Jesucristo. El puede darnos poder y fuerza para amar a nuestro cónyuge y a nuestro hijos como debemos hacerlo durante toda la vida.</p>
<p>También puede darnos la seguridad de que aunque parezca que los problemas o las pruebas están destruyendo nuestro hogar, por medio del poder del Dios pueden convertirse en beneficio y en bendición. Esto incluye a todas las pruebas, a través de todos los momentos de la vida.</p>
<p>A través de la prueba, Dios nos trata como a hijos (Hebreos 12: 7-11). Por medio de ella, participamos de la santidad de Dios y de ser considerados verdaderos hijos suyos.</p>
<p>El resultado de la prueba es también la paz y la justicia de Dios en nuestras vidas.</p>
<ul>
<li>Las pruebas nos hacen más humildes y más sensibles al dolor ajeno.</li>
<li>Las pruebas nos dan una visión más profunda de la fidelidad de Dios para los que esperamos en El.</li>
<li>Las pruebas aumentan el amor, la paz y el gozo de Dios en nuestras vidas.</li>
</ul>
<p>Pero para obtener estos y otros maravillosos beneficios de ellas en nuestras vidas, dependemos de nuestra fe.</p>
<p>Todo depende de la calidad de nuestra fe en lo que Dios dice en su Palabra. Cuanto mayor sea nuestra fe en la Palabra de Dios, más fácil nos será encontrar tesoros y beneficios en las pruebas.</p>
<p>Cuanto más busquemos tesoros, mas podremos ver como las circunstancias adversas nos ayudan a convertirnos en personas más amorosas. Todo comienza con la fe. No necesitamos más fe, sino una fe más grande en lo que Dios dice en su Palabra (Marcos 9: 23, Romanos 10: 17).</p>
<p>UNA FE “FUERTE” Y UNA FE “DÉBIL”</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La fe del centurión romano:</span> (Mateo 8: 5-13) El centurión creía en la palabra de Jesucristo (v. <img src='http://www.iglesiaenmarcha.net/wp-includes/images/smilies/icon_cool.gif' alt='8)' class='wp-smiley' /> y el Señor reconoció su gran fe (v. 10).</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La fe de los discípulos:</span> (Mateo 8: 23-26, Lucas 8: 22-25) Ante la tempestad tuvieron temor. Olvidaron las palabras de Jesús en Lucas 8: 22 <em>“pasemos al otro lado del lago”</em> y Jesús los llamó <em>“hombres de poca fe” </em>(una fe débil) Mat. 8: 26.</p>
<p>Muchas veces, en nuestros matrimonios, en nuestras familias, durante los momentos difíciles cometemos el mismo error que los discípulos durante la tormenta: olvidamos que Jesús nos prometió llevarnos al otro lado. No nos prometió una travesía sin dificultades, sin tormentas. Pero, mientras las olas golpean a nuestro alrededor, Dios nos promete que Él producirá madurez, justicia, paciencia y amor en nuestra vida.</p>
<p>Cuando cuestionamos las tormentas, las olas y el efecto que producen en nuestra travesía por la vida, es como si le dijéramos a Dios “- Las promesas de la Palabra no se aplican en mi vida. Dios no comprende mi situación ¿Cómo puedo esperar que todo este sufrimiento resulte en algún bien?” (Isaías 40: 27-31)</p>
<p>La Biblia está llena de historias de hombres y mujeres con quienes podemos identificarnos. Todos ellos enfrentaron pruebas, como nosotros (Abraham, Jacob, José, Moisés, Elías, Job, Jeremías, David, Esther, Rut, Pablo, Pedro, María Magdalena, Etc.) pero aún en sus momentos de fracaso, Dios convirtió la tragedia y la crisis de fe en sus vidas en un tesoro eterno.</p>
<p>El ejemplo supremo de sufrimiento es el Señor Jesucristo.</p>
<p>Quien mejor describió ese sufrimiento no fue, sin embargo, un evangelista sino el profeta Isaías. En el capítulo <span style="text-decoration: underline;">53 vs 3 al 5</span> nos da una vívida y dramática visión de los sufrimientos que Jesús debió enfrentar para que nosotros pudiéramos gozar de paz, redención y salvación.</p>
<p>CUANDO IMPEDIMOS QUE LAS PRUEBAS SE TRANSFORMEN EN BENDICIÓN</p>
<p>Muchas veces, la riqueza que las pruebas producen en nosotros llega después de un tiempo. Mientras las olas golpean a nuestro alrededor, somos como los discípulos. Sólo vemos la necesidad de sobrevivir. No podemos detenernos a agradecer a Dios por como nos está capacitando para la eternidad.</p>
<p>En general a una familia le lleva varias semanas convertir las crisis en experiencias que los unan más y mejor. Lo mismo nos sucede al enfrentar pruebas. Es natural que al principio, atravesemos un período de enojo, frustración o duda, pero si tomamos la decisión de permanecer enojados, o en el papel de “víctimas”, podemos llegar a impedir todos los efectos positivos que la prueba puede tener sobre nuestro carácter.</p>
<p>Aferrarnos al resentimiento actúa simplemente como obstáculo para recibir los beneficios de Dios, pues el enojo le impide a Dios obrar en nuestra vida (Santiago 1: 20).</p>
<p>Debemos aferrarnos al valor de las pruebas y atesorar el bien constructivo que Dios puede producir en nuestra vida a través de ellas.</p>
<p>ENSEÑANDO A NUESTROS HIJOS ACERCA DE LA FE</p>
<p>Para quienes tenemos hijos, es de vital importancia que comencemos desde temprana edad a enseñarles lecciones sobre la fe como la del centurión. No sabemos cuando Dios podría probarlos y aunque nuestro impulso es a cuidarlos, protegerlos y evitarles el sufrimiento y el dolor, enseñarles acerca de ello, con nuestro testimonio y con las lecciones de la Palabra de Dios los capacitará para atravesar experiencias dolorosas con un trauma menor.</p>
<p>Cuando les enseñamos a nuestros hijos lo que la Palabra de Dios dice acerca de los tiempos de prueba, les proveemos una <em>“lámpara a sus pies”</em> por el resto de sus vidas.</p>
<p>Si los consolamos con calma al comienzo de una prueba, pondremos un fundamento para que ellos encuentren valor frente a sus experiencias difíciles. Les enseñaremos que ellos también pueden permanecer en calma.</p>
<p>¿Cómo podemos permanecer en calma en los momentos de caos? La calma es el resultado de nuestra confianza en el cuidado de Dios. Tenemos la convicción de que, a su tiempo, Dios obrará para bien.</p>
<p><strong>Los principios bíblicos son faros poderosos que alumbran las pruebas más oscuras que podamos experimentar.</strong></p>
<p>Cuando les enseñamos que Romanos 8: 28 o Filipenses 4: 11-13 nos hablan de los beneficios espirituales que podemos reclamar en fe, les dejamos una preciosa herencia.</p>
<p>Tener una “gran fe” es saber que las promesas de Dios se cumplirán en nuestras vidas. Es confiar durante la prueba en que algún día esa prueba se tornará en beneficio. Tener “poca fe” es quejarnos o murmurar durante la prueba, por no ver el beneficio en ella, no ver ninguna solución.</p>
<p>LA FE Y LAS PROMESAS DE DIOS</p>
<p>La fe es la certeza de que podemos confiar en la Palabra de Dios. Si Él nos dice que llegaremos a la otra orilla, entonces vamos a llegar a la otra orilla.</p>
<p>La Biblia está llena de preciosas promesas de Dios, como un tesoro para recordar cuando lleguen las pruebas y permanecer firmes. He aquí algunos ejemplos: Romanos 8: 28; 1ª Tesalonicenses 5: 18; Santiago 1: 2-3; Hebreos 12: 10-11; Mateo 22: 37-40;</p>
<p>1ª Timoteo 1: 5; 1ª Juan 4: 11-12; Romanos 5: 1-11</p>
<p>La verdad es que a nadie le gustan las pruebas, pero ningún cristiano puede escapar de ellas. Podemos dejar que ellas arruinen nuestra vida,  permitiéndonos estar amargados, enojados, resentidos, o podemos buscar en ellas el tesoro que nos  permitirá amar y servir a nuestra familia y a los demás de una mejor manera. La decisión es nuestra.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>Bibliografía</p>
<p>1.        Fundamentos bíblicos teológicos del matrimonio y la familia. Jorge E. Maldonado. Editor. Nueva Creación. Bs.AS. (1995) págs. 123-130</p>
<p>2.        El amor es una decisión. Gary Smalley, John Trent. Ed. Betania. Mineapolis. USA (1960) págs. 168-183; 200-221</p>
<h6>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</h6>
<h6>Daniel Giunta, 58 años,  Médico alergista y docente. Miembro y      diácono de la  Iglesia Evangélica Bautista de Flores en Buenos Aires.      Maestro de Escuela  Bíblica desde hace 40 años. Casado con Miriam      Rodríguez, 3 hijos Ezequiel,  Santiago y Andrés.</h6>
<h6>Fuente: ABA</h6>
<h6><span style="color: #0000ff;"><strong>Iglesia En Marcha.Net </strong></span></h6>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.iglesiaenmarcha.net/2010/12/matrimonio-y-familia-una-perspectiva-biblica-8.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>MISIÓN HUMANITARIA MÉDICA HAITÍ – OM &#8211; Ya están en Misión</title>
		<link>http://www.iglesiaenmarcha.net/2010/01/proyecto-%e2%80%93-mision-humanitaria-medica-haiti.html</link>
		<comments>http://www.iglesiaenmarcha.net/2010/01/proyecto-%e2%80%93-mision-humanitaria-medica-haiti.html#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 29 Jan 2010 00:03:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[especial1]]></category>
		<category><![CDATA[Alvaro Pandiani]]></category>
		<category><![CDATA[ayuda a Haití]]></category>
		<category><![CDATA[Dr. Pandiani]]></category>
		<category><![CDATA[Haiti]]></category>
		<category><![CDATA[Médicos a Haití]]></category>
		<category><![CDATA[Misión Humanitaria Médica Haití.]]></category>
		<category><![CDATA[Misiones a Haití]]></category>
		<category><![CDATA[Misones OM]]></category>
		<category><![CDATA[OM]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.iglesiaenmarcha.net/?p=5417</guid>
		<description><![CDATA[El Dr. Álvaro Pandiani nos informa que ya está confirmada la salida para el jueves 4 de marzo. Estemos orando por este equipo. Operación Movilización (OM) – Uruguay, Agencia Internacional Misionera, Educativa y de Trabajo Social y Humanitario, también quiere sumarse a la ayuda internacional, tanto secular como de grupos cristianos, que desde el terremoto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #ff0000;">El Dr. Álvaro Pandiani nos informa que ya está confirmada la salida para el jueves 4 de marzo. Estemos orando por este equipo.</span></strong></p>
<p>Operación Movilización (OM) – Uruguay, Agencia Internacional Misionera, Educativa y de Trabajo Social y Humanitario, también quiere sumarse a la ayuda internacional, tanto secular como de grupos cristianos, que desde el terremoto del 12 de enero pasado se ha hecho presente en Haití.</p>
<p>OM de Estados Unidos ha establecido un Hospital Cristiano en Puerto Príncipe, en el cual estará trabajando un grupo de médicos y enfermeros cristianos evangélicos uruguayos, varios de ellos con experiencia en misiones médicas humanitarias patrocinadas por OM Uruguay previamente (El Salvador, terremoto de 2001; Sri Lanka, Tsunami de 2004).</p>
<p>La Misión Humanitaria Médica Haití de OM – Uruguay tiene como objetivo desarrollar asistencia médica para la población haitiana en general en todo aquello que esté al alcance de los insumos médicos con que se cuente, acompañando el trabajo humanitario médico con el mensaje de consuelo y esperanza en Nuestro Señor Jesucristo. El costo estimado del proyecto, incluyendo pasajes desde Uruguay, alimentación, y transporte del equipo: es de aproximadamente U$S 15.000 (quince mil dórales americanos, este monto no incluye insumos médicos a ser utilizados en el campo de trabajo). El número de profesionales de la salud uruguayos que trabajarán como voluntarios (sin recibir remuneración), es de ocho personas (cuatro médicos y cuatro enfermeros). El equipo desarrollará sus tareas en Haití durante dos semanas.</p>
<p>La meta es disponer de los recursos financieros para el día 28 de febrero próximo. Para que este proyecto pueda seguir en marcha hasta su concreción, necesitamos del apoyo de todas las Iglesias Cristianas Evangélicas, entidades cristianas, y agencias de servicio en el evangelio uruguayas e internacionales. Por eso, les invitamos a apoyarnos mediante sus oraciones y ofrendas, integrándose a este emprendimiento misionero humanitario impregnado de amor cristiano, para ayudar a las víctimas y damnificados de un desastre natural que ha provocado una situación trágica y desgraciada en la nación haitiana.</p>
<p>Para colaborar con este proyecto, están abiertas dos cuentas en el Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU) a nombre de <strong>OM</strong> – Uruguay ellas son: Nº <strong>172-012086-8</strong> (en pesos uruguayos) y la Nº <strong>172-012087-6</strong> (en dólares). Se agradece a quienes usen esta forma de apoyo al proyecto, que avisen la fecha del depósito llamando a las oficinas de <strong>OM</strong> a los teléfonos 359-7163; 099 221 881 o al e-mail: <strong><span style="color: #0000ff;">finance@uy.om.org </span></strong></p>
<p>Álvaro Pandiani – Lázaro Sánchez.</p>
<p><strong><strong><span style="font-family: Tahoma; color: blue; font-size: xx-small;">Iglesia  En Marcha.Net</span></strong></strong></p>
<p><strong><strong><span style="font-family: Tahoma; color: blue; font-size: xx-small;">Foto: Cruz Roja España<br />
</span></strong></strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.iglesiaenmarcha.net/2010/01/proyecto-%e2%80%93-mision-humanitaria-medica-haiti.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿TERAPIAS ALTERNATIVAS O MANIPULACIÓN PSICOLÓGICA? &#8211; Las pseudoterapias New Age.</title>
		<link>http://www.iglesiaenmarcha.net/2009/05/%c2%bfterapias-alternativas-o-manipulacion-psicologica-las-pseudoterapias-new-age.html</link>
		<comments>http://www.iglesiaenmarcha.net/2009/05/%c2%bfterapias-alternativas-o-manipulacion-psicologica-las-pseudoterapias-new-age.html#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 02 May 2009 00:49:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fede</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[especial1]]></category>
		<category><![CDATA[MANIPULACIÓN PSICOLÓGICA]]></category>
		<category><![CDATA[NEW AGE]]></category>
		<category><![CDATA[TERAPIAS ALTERNATIVAS]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.iglesiaenmarcha.net/?p=4101</guid>
		<description><![CDATA[Presentamos un trabajo del experto en sectas Álvaro Farías Díaz, licenciado en Psicología por la Universidad Católica del Uruguay &#8220;Dámaso A. Larrañaga&#8221;, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) y director del Servicio de Estudio y Asesoramiento en Sectas del Uruguay (SEAS). Hombres y mujeres de nuestra cultura de fines de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Presentamos  un trabajo del experto en sectas <strong>Álvaro  Farías Díaz</strong>, licenciado en Psicología por la Universidad Católica del  Uruguay &#8220;Dámaso A. Larrañaga&#8221;, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de  las Sectas (RIES) y director del Servicio de Estudio y Asesoramiento en Sectas  del Uruguay (SEAS).</p>
<p>Hombres  y mujeres de nuestra cultura de fines de siglo XX y principios del siglo XXI,  están atravesados por un particular sentimiento de malestar. Buscan sin cesar  experiencias de tipo oceánicas que logren, de alguna manera, mitigar ese afecto.  Naufragio, nihilismo, desesperanza, soledad&#8230; son algunas de las notas que  parecen caracterizar este particular modo de ser que ha sido llamado  &#8220;postmodernismo&#8221;.</p>
<p>Podríamos  preguntarnos ¿por qué tienen tanto éxito películas como <em>Harry Potter</em> y <em>El Señor de los Anillos</em> o libros como <em>El Alquimista</em>? ¿Por qué florecen cada  día más las expresiones del pensamiento imaginario o mágico? ¿Por qué aunque la  modernidad lo creía moribundo, Dios sigue resistiendo tan bien? ¿Cómo han  evolucionado las religiones históricas, en contacto con las nuevas creencias y  las nuevas formas de espiritualidad marcadas con el sello del individualismo y  el pragmatismo? Y al fin de cuentas, ¿cómo comprender esta plétora de creencias  y prácticas que se despliega ante nuestros ojos, esa religiosidad flotante, &#8220;a  la carta&#8221;, que se desarrolla dentro de nuestra sociedad?</p>
<p>La  crisis de la modernidad significa también la crisis de la subjetividad. La  palabra &#8220;sujeto&#8221; proviene del latín <em>subjectus</em>, que designa el estado de  estar &#8220;sujeto a&#8221;. Ahora bien, ¿sujeto a qué? Podríamos decir que en la  modernidad las personas estaban, en mayor o en menor medida, todas sujetas al  relato político, científico, filosófico y también al discurso religioso. La  postmodernidad ha significado la caída de estos relatos que daban sentido a la  existencia, ha significado lo que <strong>Lyotard</strong> ha llamado la caída de los  metarrelatos. Por eso el sujeto postmoderno fragmentado, disociado, alienado a  decir de <strong>Dufour</strong>, busca afanosamente  un relato, un discurso que legitime su existencia.</p>
<p>Lo  decíamos más arriba, es el sentimiento de naufragio el que predomina en nuestros  días, algunas estadísticas sostienen que cerca de un 20% de la población sufre  depresión. Quizás el emblema del cientificismo y el pragmatismo modernos  triunfantes sea el medicamento antidepresivo. Con el antidepresivo,  aparentemente, la ciencia ha triunfado sobre las fronteras del alma logrando  hacer desaparecer el dolor. Vemos a diario como, a cada persona &#8220;normal&#8221; que  sufre los golpes de alguna penosa pérdida, abandono, desempleo, accidente, se le  receta en cada caso la combinación necesaria de ansiolíticos o antidepresivos  para sobrellevar su dolor. ¿Sobrellevar su dolor? o ¿acallar su dolor?</p>
<p>Vemos  hoy cómo los hombres y mujeres de nuestra cultura, afectados por las  enfermedades del humor, son medicados con la misma gama de medicamentos frente a  cualquier cosa. Por un lado se encomiendan a la medicina científica, y por otro  aspiran a una terapia que reconociendo su identidad de lugar a la palabra. El  psicoanálisis, paradigma revolucionario desde hace ya cien años, parecería haber  perdido algo de su fuerza revolucionaria, cediendo el terreno en lo que a la  &#8220;cura a través de la palabra&#8221; se refiere.</p>
<p>Como  lo dice <strong>Élisabeth Roudinesco</strong>,  &#8220;asistimos en las sociedades occidentales a un increíble auge de ensalmadores,  hechiceros, videntes y magnetizadores. Frente al cientificismo erigido religión  y frente a las ciencias cognitivas, que valorizan al hombre &#8211; máquina en  detrimento del hombre deseante, vemos florecer, como consecuencia, toda una  clase de prácticas surgidas, ya de la prehistoria del freudismo, ya de una  concepción ocultista del cuerpo y el espíritu: magnetismo, sofrología,  naturopatía, iriología, auriculoterapia, energética transpersonal, prácticas  medúmnicas y de sugestión, etc. Contrariamente a lo que podríamos creer, estas  prácticas seducen más a las clases medias (empleados, profesionales liberales y  ejecutivos) que a los medios populares&#8221;. Intentaremos reflexionar sobre esto  último.</p>
<p><strong>Las  pseudoterapias &#8220;New Age&#8221; </strong></p>
<p>Daremos  unas breves pinceladas acerca del fenómeno de la Nueva Era, y luego pasaremos a  exponer el tema de las &#8220;terapias&#8221; New Age intentado brindar una comprensión  psicoanalítica de lo que, en la mayoría de los casos, sucede a la interna de  esos vínculos terapéuticos. Bajo el término &#8220;New Age&#8221; se engloba un conglomerado  de ideas que hace difícil su concreción: hay quienes sostienen que es una nueva  forma de afrontar la vida y de expresarla, para otros es un sincretismo tan  enorme que lo único que pretende es confundir y recoger el fruto de tal  confusión.</p>
<p>Para  algunos empezó en la década de los 60, principalmente en California, intentando  propagar una &#8220;nueva conciencia&#8221;, un movimiento de contracultura, donde miles de  jóvenes decían no al sistema y se enfrentaban a la autoridad. Para otros, el  nombre fue divulgado por la teosofista <strong>A. Bailey</strong> (1880-1949) y por el  esoterista <strong>Paul le Cour</strong> (1871-1954).  Finalmente el consumo de drogas alucinógenas, como el LSD, permitió a aquellos  jóvenes del movimiento contracultura, poder experimentar con estados alterados  de conciencia para así poder alcanzar nuevos &#8220;niveles de conciencia&#8221;.</p>
<p>Hoy  ya no se trata de cambiar el sistema, antes de hacerlo hay que cambiarse a sí  mismo. Se encuentra que en esa búsqueda del yo, las religiones orientales están  más cerca que las occidentales. Se argumenta que las religiones asiáticas  valoran más la experiencia interior que los logros externos, la armonía con la  naturaleza más que su explotación. Y, en muchos, casos se ha pasado del  &#8220;prohibido prohibir&#8221; a un &#8220;sí, maestro&#8221;.</p>
<p>Nuestro  momento actual dista mucho de desconocer la fascinación por lo sagrado, que  irrumpe por caminos que parecían ya poco transitados o reservados a los  marginados de la religión. Quién se sorprende ya por ciertos programas de  televisión, ciertos programas de radio, ciertos avisos en diarios y revistas en  donde aparecen &#8220;ofertas religiosas&#8221; mezcladas con &#8220;ciencia&#8221;: radiestesia,  control mental, reiki, budismo, meditación trascendental, viajes astrales, Jesús  cósmico, Iglesias neopentecostales, grupos gnósticos, etc.</p>
<p>Pero,  ¿qué es lo que está ocurriendo? los intentos de explicación son varios. Una  explicación sociocultural coloca este fenómeno dentro de un movimiento  sociocultural solamente, otra explicación proviene desde la crítica religiosa y  afirma que las religiones históricas se han vuelto acartonadas no sabiendo dar  respuestas a la nueva sensibilidad postmoderna. La tercera explicación nos  introduce de lleno en ese mundo de la &#8220;New Age&#8221;, o sensibilidad mística de  nuestro tiempo. Nos hallaríamos ante el inicio de una nueva época (la de  Acuario) que supone una sensibilidad diferente de la que ha predominado hasta  hoy (era de Piscis), más belicosa, delimitativa, institucionalizada y  racionalista.</p>
<p>La  New Age hunde sus raíces en el intento de encontrar puntos de contacto entre  ciencia y religión, entre la razón y la magia, entre Oriente y Occidente. Se  pretende crear un nuevo paradigma. Se trata de una huída de lo tradicional hacia  lo alternativo. Una de las principales divulgadoras del pensamiento New Age, <strong>Marilyn Ferguson</strong> en el que seguramente  es su libro más famoso, <em>La conspiración  de Acuario</em>, habla de las principales psicotécnicas que hay que emplear para  alcanzar la transformación de la conciencia, entre ellas incluye: la hipnosis,  la meditación, grupos de ayuda, técnicas de biofeedback, técnicas chamánicas,  seminarios para el desarrollo del potencial humano, la teosofía, terapias  corporales, bioenergética, disciplinas orientales, etc.</p>
<p>Según  ella, para que se de esta transformación habría que recorrer cuatro etapas:</p>
<p>-Habría  un despertar que se produciría en un momento determinado por un estímulo  adecuado, como ver una película, leer un libro, tener una alucinación producida  por una droga, por la recitación de un mantra, etc.</p>
<p>-Luego,  gracias a técnicas cono el zen, el yoga, la bioenergética, etc. llegará el  momento de explorar el cuerpo y la mente. De esta exploración resultaría la  integración y &#8220;unificación de las energías&#8221;.</p>
<p>-La  integración de las energías suele traer consigo el &#8220;encuentro con ángeles&#8221;,  realizar un &#8220;viaje astral&#8221; en donde se percibe la &#8220;memoria del Universo&#8221;, donde  se llega a tener un conocimiento superior que no está limitado por el espacio y  el tiempo, donde uno es capaz de realizar lo que desee con solo pensarlo. Una  vez culminada la etapa de integración con el todo, donde todo es Dios, y por lo  tanto &#8220;yo soy&#8221; Dios, se pasa a la cuarta etapa.</p>
<p>-Llega  la conspiración, donde se irradia el estado de alcanzado hacia todo lo que le  rodea, hasta conseguir la transformación que él ha experimentado.</p>
<p>Hay  que aclarar qué es lo que en la New Age se entiende por &#8220;Dios&#8221;. Dios sería la  &#8220;Energía&#8221; que en un momento determinado descendió sobre Jesucristo, Buda,  Mahoma, y más cerca en la historia sobre el Conde Saint Germain. Los nueverinos  interpretan la crucifixión, resurrección y ascensión de Jesucristo dentro de un  contexto esotérico, como un símbolo de la liberación de la Energía crística y su  difusión a modo de gas vivificador del cielo nuevo y la tierra nueva,  manifestación esta que se manifestará en todo su esplendor cuando ocurra el  advenimiento de la &#8220;Nueva Era&#8221; o &#8220;Era de Acuario&#8221;. Mientras que el Cristo  interior en inmanente a cada uno es la &#8220;chispa&#8221; interior, desprendida de la  Energía o Cristo cósmico. Cualquiera puede llegar a ser &#8220;Cristo&#8221;, para ello hay  que recurrir a las técnicas New Age y sobretodo provocar estados alterados de  conciencia (trances místicos, fenómenos de channeling, etc.) al mismo tiempo que  hay que conectarse con la ecología, conducto de la Energía cósmica.</p>
<p>A  partir de la práctica del &#8220;channeling&#8221; (canalismo), se puede invocar la  asistencia de los llamados &#8220;Maestros Ascendidos&#8221; o &#8220;Avatares&#8221;, estos verdaderos  guías de la humanidad le dictarían en la conciencia a las personas sobre qué  hacer, sentir, pensar, de manera que cada uno invocando a su Maestro Ascendido  de turno, puede llegar a justificar cualquier decisión por irracional que  parezca. En palabras de Miguel Pastorino, &#8220;estos ‘maestros ascendidos&#8217;,  avatares, son hermanados y yuxtapuestos unos a otros en una perpleja y solidaria  enumeración: Henoc, Elías, Moisés, Paracelso, El Morya, Noé, Mahachohan,  Pitágoras, Confucio, Jesús de Nazareth, Hermes Trismégisto, Elohim, Buda,  Nichiren, Mahoma, Krishna, Melquisedec, Maitreya, El Rey Arturo, Minerva,  Nabucodonosor, Serapis Bei, Lady Rowena, San Juan Bautista, Eliphas Lévi, Sanat  Kumara, El Arcángel Miguel, M. Eckhart, Nanak, Francis Bacon, La Virgen de  Fátima, El Conde de Saint Germain&#8230; y también algún E.T. Todos ellos serían  manifestaciones del único ‘Cristo cósmico&#8217;&#8221;.</p>
<p>Como  casi siempre, cuando se mezclan tantas cosas al final no tenemos nada, al menos  nada positivo o que realmente sirva para algo. Podemos decir que de cada área se  entresaca lo que se quiera, sin profundizar en nada, y lo utilizan como recetas,  aplicables para todo el mundo. El mayor problema con todo esto es la utilización  perversa de estas creencias y técnicas. Cada uno es libre de pensar y creer en  lo que le parezca más oportuno. Lo malo es cuando sin aviso previo se le van  introduciendo creencias que no compartía en primera instancia, aprovechando  circunstancias poco éticas a través de un proceso de manipulación psicológica.</p>
<p>Muchas  de las ofertas terapéuticas que aparecen en los anuncios que podemos ver en las  paradas de ómnibus, en la radio, en revistas y en programas de televisión van  desde la terapia reikista, angeológica, terapia floral, curación con cristales,  yoga, chamanismo, regresiones a vidas pasadas, el Instituto Nefrú del Maestro <strong>Rolland</strong>, la Metafísica New Age de <strong>Mario Olivero Troise</strong>&#8230; la lista es  interminable. En la mayoría de estos casos no hay al frente de este tipo de  ofertas terapéuticas un profesional idóneo, es decir un Psicólogo o un  Psicoterapeuta formado para el ejercicio de tal función. Cuando lo hay se dan  fenómenos de intrusismo profesional y abuso terapéutico.</p>
<p><strong>Carmen  Rodríguez</strong> y <strong>Carmen Almendros</strong>, en un estudio  publicado en el año 2005 afirman que el 97% de las personas que habían estado en  pseudoterapias afirmaba haber sufrido abusos verbales por parte del &#8220;terapeuta&#8221;;  el 86% se sintieron dañados por la experiencia; el 78% recibieron malos tratos;  el 50% sufrieron depresión; el 25% tuvieron relaciones sexuales con el  &#8220;terapeuta&#8221;. La clínica con pacientes que han vivido este tipo de experiencias y  con sus familiares nos muestra que estos &#8220;terapeutas&#8221; terminan siendo verdaderos  manipuladores ya que con su forma de actuar denotan un desconocimiento de la  ética profesional trasgrediendo los límites de la misma, hacen un mal uso de las  técnicas psicoterapéuticas y llevan a cabo un manejo de la relación terapéutica  en su beneficio personal.</p>
<p>El  funcionamiento más común de este tipo de terapeutas, como lo afirma <strong>Miguel Perlado</strong>, es de tipo dominante,  con fuertes tendencias narcisistas, aspectos de grandiosidad y paranoidismo,  mostrándose como personas muy hábiles verbalmente. En Psicoanálisis la  &#8220;situación analítica&#8221; está definida por el encuadre. El encuadre con sus reglas,  posibilita el desarrollo del proceso, son los carriles por donde transcurre el  tratamiento y, en general, toda ruptura del encuadre puede llegar a significar  una alteración de la situación analítica y del tratamiento. Si hay algo que no  hay en las &#8220;terapias&#8221; New Age es un encuadre.</p>
<p>En  general en este tipo de &#8220;terapias&#8221;, los límites terapéuticos se diluyen y los  pacientes terminan por transformarse en verdaderos creyentes o adeptos, se  establece una co-dependencia donde el &#8220;terapeuta&#8221; y sus pacientes transforman la  experiencia terapéutica en un sistema cerrado donde predomina la perversión, de  esta manera los pacientes llegan a ser amigos de sus &#8220;terapeutas&#8221;, empleados,  colegas, aprendices; en las situaciones de grupo llegan a convertirse en  hermanos que están agrupados con el fin de admirar y dar apoyo a su &#8220;terapeuta&#8221;.  Como se podrá ver se despliega una dinámica similar a la de los grupos  dogmáticos.</p>
<p>No  vamos a ingresar, porque no es el objetivo de este trabajo, en el difícil  terreno de definir qué es una secta. El &#8220;problema de la definición&#8221; como lo  llaman los especialistas en la materia, es un problema harto difícil y que suele  levantar ampollas. Solamente vamos a tomar la llamada &#8220;definición psicológica&#8221;  de la Dra. Margaret Singer a fin de aclarar un poco en lo que a la pregunta que  motiva nuestro trabajo respecta. Singer afirma: &#8220;prefiero emplear la expresión  ‘relaciones sectarias&#8217; para significar de manera más precisa los procesos e  interacciones que se dan en una secta.</p>
<p>Una  relación sectaria es aquella en la que una persona induce intencionalmente a  otras a volverse total o casi solamente dependientes de ella respecto de casi  todas las decisiones importantes de la vida e inculca en esos seguidores la  creencia de que ella posee algún talento, don o conocimiento especial&#8221;. Más  adelante esta autora afirma que el rótulo &#8220;secta&#8221; refiere a tres factores: a) el  origen del grupo y el rol del líder; b) la estructura de poder o relación del  líder y los seguidores y c) el uso de un programa coordinado de manipulación  psicológica (de aquí en adelante MP) o lo que más comúnmente se denomina &#8220;lavado  de cerebro&#8221;.</p>
<p>¿Cómo  se llega a esta situación? Desde una comprensión psicoanalítica, podemos afirmar  junto con Perlado que se produce la perversión de una relación transferencial.  Una forma de entender esto es tomándolo como una inversión del diálogo  analítico. En la práctica psicoanalítica atendemos al paciente para conducirle  por un camino desconocido de antemano que va orientado, entre otras cosas, a  disolver la dependencia derivada de la transferencia para incrementar la  autonomía del paciente. El propósito del terapeuta no es el lucro personal a  costa de un tratamiento interminable, sino ayudar al paciente a alcanzar un  mayor bienestar personal, familiar y social.</p>
<p>En  momentos del proceso puede ser que aparezca una transferencia idealizante y  adhesiva que se mantiene rígida. Este fenómeno se acerca bastante a lo que pasa  en la relación entre el adepto y su líder, pero al contrario de lo que sucede en  el discurso dogmático que asume como cierta esa transferencia, en nuestro  trabajo no asumimos esa proyección y la tomamos como producto de una fantasía  inconsciente. Es en este último punto en donde radica, a nuestro entender, lo  que podemos entender como manipulación, es decir, una perversión del vínculo  transferencial encaminada a alimentar el yo narcisista del líder.</p>
<p>En  los testimonios de personas afectadas por este fenómeno, podemos ver como a poco  de iniciar el &#8220;tratamiento&#8221; se comienza a llevar a cabo el proceso de MP. Todo  comienza con lo que llamamos &#8220;proselitismo engañoso&#8221;, es decir, a la persona que  consulta a este tipo de &#8220;terapeutas&#8221; nunca se le dice el verdadero trasfondo  sectario que este tipo de prácticas terapéuticas tienen. A poco de comenzar el  tratamiento, y gracias a procesos fundamentalmente inconscientes, se le irán  inculcando todo un nuevo sistema de creencias que, de haberlo sabido antes,  seguramente la persona no los hubiese aceptado. Poco a poco se ira incrementando  la asimetría, el &#8220;terapeuta&#8221; se auto impondrá títulos como &#8220;Maestro&#8221;, &#8220;Gurú&#8221;,  &#8220;Apóstol&#8221;. A partir de este &#8220;estatus de superioridad&#8221; junto con una actitud  &#8220;paternalista benevolente&#8221; irá buscando que el paciente haga &#8220;confesiones  íntimas&#8221;, iniciándose así la espiral de la captación manipulatoria.</p>
<p>El  proceso de MP termina siendo una violenta intrusión en el mundo interno del  paciente, implantando objetos internos nuevos, llegándose incluso a negar la  parentalidad y el discurso social. Es un proceso de violencia psicológica que  genera fuertes estados regresivos y una gran dependencia. Esta gran dependencia  está enfocada a transformar al sujeto en objeto, en instrumento del &#8220;terapeuta&#8221;,  esto explica en parte, el por qué de la gran dificultad de abandonar este tipo  de relaciones. Termina por darse una lógica dual, maniquea, escindida, clivada,  en donde todo lo bueno está dentro de la relación fusional con el &#8220;terapeuta&#8221; y  todo lo malo fuera.</p>
<p>El  compromiso del adepto se apoya sobre un lazo transferencial muy intenso, podemos  decir que es una verdadera &#8220;realización&#8221; de la transferencia, favoreciendo la  regresión para incrementar la dependencia y explotado al máximo por el  &#8220;terapeuta&#8221; para su beneficio personal. Todo comienza como una seducción, a  partir de esta seducción comienza una forma sutil e insidiosa de violencia, de  presión emocional sobre la base del poder destinada a transformar al sujeto en  objeto. Las personas tienden a consultar estos &#8220;terapeutas&#8221; generalmente en  situaciones de crisis. No es tan importante el contenido de la crisis  (económica, afectiva, existencial, etc.) como el hecho mismo de la crisis, el  hundimiento de las convicciones básicas del sujeto y el incremento de  vulnerabilidad consecuente. En un momento de crisis, la confianza en objetos  internos buenos y continentes se pierde y es entonces cuando el &#8220;terapeuta&#8221; se  introduce en el mundo interno del sujeto para llevarlo a la condición de adepto.</p>
<p>Bastará  con que el &#8220;terapeuta&#8221; tome un conocimiento del sujeto que alcance como para que  desnude sus grietas narcisistas, estas grietas narcisistas se hacen más visibles  en los momentos de crisis vitales en los que solemos todos ser más vulnerables.  Así también decae la confianza en los objetos buenos continentes; el &#8220;bombardeo  de amor&#8221;, el otorgamiento de &#8220;padres espirituales&#8221;, el &#8220;sobredimensionamiento de  los conflictos&#8221;, sobre todo los familiares, será la manera de comenzar un ataque  a los objetos parentales (de hecho, este tipo de &#8220;terapeutas&#8221; se presentan  generalmente como padres o madres perfectos), para luego ser sustituidos por  verdaderos &#8220;objetos internos implantados mediante un proceso de infiltración  masiva en la mente del sujeto que terminara por despojarlo de su mundo simbólico  llevándolo a un estado de no &#8211; pensamiento&#8221;, como señala Perlado.</p>
<p>La  seducción sectaria es una forma de seducción narcisista en tanto que despliega  un proceso tendiente a envolver y enredar cada vez más al sujeto en la espiral  del grupo, prometiéndole un ideal a través de una adhesión pasional y radical  que se supone que operará como una suerte de transformación personal radical y  trascendente a través de rupturas en las relaciones (&#8220;renunciamientos&#8221; a los  amigos, trabajo, estudios, familia). Lo que se ofrece es una convicción  totalizante a través de experiencias afectivas oceánicas que llevan a una  inflación yoica (a la búsqueda del &#8220;yo ideal&#8221; infantil), de esta manera el  narcisismo dañado por la crisis del sujeto es sustituido por una convicción  dogmática que recubre el daño con la apariencia de bienestar. Una vez seducido  el sujeto y atacado su equilibrio narcisista se ponen en marcha prácticas  destinadas a desmantelar el yo (&#8220;atrofiamiento de identidad, memoria y pautas de  vida&#8221;), a desmantelar el aparato mental, lo que luego encontraremos en la  clínica como pacientes con una importante &#8220;hemorragia narcisista&#8221;.</p>
<p><strong>Freud</strong>,  en Psicología de las masas y análisis del yo (1921), nos brinda algunas claves  para comprender lo que sucede en algunos grupos terapéuticos New Age. La noción  de superyo todavía no era utilizada por Freud cuando escribe esta obra, a esta  altura utiliza el término &#8220;ideal del yo&#8221;, dice Freud: &#8220;llamamos el «ideal del  yo», y le atribuimos las funciones de la observación de sí, la conciencia moral,  la censura onírica y el ejercicio de la principal influencia en la represión&#8221;  (Freud, 1921, 103). Podemos llegar a sostener que el superyo es sustituido por  un superyo externo, en el caso de los grupos dogmáticos por la figura del líder,  este objeto implantado a través del proceso de MP se ha puesto en el lugar del  ideal del yo, calla la crítica operada por esta instancia y todo lo que el  objeto hace y pide es considerado justo e intachable. La conciencia moral no se  aplica a nada de lo que acontece a favor de este objeto. Freud en relación a  esto termina definiendo a la masa como un grupo de individuos que han colocado  un objeto en el mismo lugar, en el lugar de su &#8220;ideal del yo&#8221; y que por lo tanto  se identifican entre sí en su yo. Esto ha traído a colación hechos trágicos como  lo que recientemente sucediera en la región de Penza en Rusia.</p>
<p>Pero  más allá de este tipo de hechos vemos familias fracturadas por este fenómeno,  personas explotadas al extremo, graves trastornos psiquiátricos, suicidios, son  las consecuencias de este tipo de &#8220;terapeutas&#8221; perversos.</p>
<p>En  Uruguay este tema de las pseudoterapias, el tema de los grupos sectarios, no  está presente en los curricula de la formación de los futuros profesionales de  la Salud Mental. Ni en la Universidad de la República, ni en la Universidad  Católica ni en el Universitario Francisco de Asís se estudian ni se investigan  estos temas. A partir de la investigación bibliográfica y gracias al contacto  con investigadores de primer nivel a nivel mundial, como es el caso del  psicoanalista catalán Miguel Perlado o la doctora Carmen Almendros de la  Universidad Autónoma de Madrid, y el ya fallecido <strong>José María Baamonde</strong>, hemos podido  profundizar mucho a nivel teórico en este tema que nos apasiona desde hace ya  muchos años. Queda pendiente el poder realizar en nuestro medio investigaciones  empíricas que nos permitan cuantificar el impacto de este tipo de prácticas a  nivel de nuestra realidad, llevar a cabo investigaciones de este tipo sin el  apoyo de una institución es imposible.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 9.5pt; font-family: 'Arial','sans-serif';"><span><span style="font-size: xx-small;">Material facilitado a <strong><span style="font-family: Tahoma; color: #0000ff;">Iglesia En  Marcha.Net</span></strong> por RIES</span></span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.iglesiaenmarcha.net/2009/05/%c2%bfterapias-alternativas-o-manipulacion-psicologica-las-pseudoterapias-new-age.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>32</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

