REFLEXIONES – Harold Segura

Nos complacemos en entregar esta serie de 24 reflexiones diarias para el Adviento escritas por Harold Segura C. como una forma de prepararnos para el tiempo de Navidad.

 

¿Qué es el Adviento? La palabra proviene del latín y significa «venida».

 La expresión completa es Adventus Redemptoris que significa la «venida del Redentor».

Es un tiempo de preparación para la celebración de la Navidad.

El Adviento tiene una historia de muchos siglos. Según algunos historiadores su práctica se inició entre el siglo IV y V; pertenece a la tradición del cristianismo histórico. Los cristianos y cristianas de esas épocas se preparaban con anticipación para la celebración de la Navidad que era, y sigue siendo, una de las fiestas de mayor jerarquía dentro del calendario cristiano. Se preparaban orando, leyendo las Escrituras, participando en las celebraciones de la iglesia, ayunando y atendiendo con espíritu de solidaridad a los pobres y necesitados.

Estas 24 meditaciones bíblicas las preparé para esta celebración que es, ante todo, una celebración de nuestra esperanza cristiana. Por eso las titulé, Adviento: esperanza que transforma. Las escribí con sentido interconfesional o ecuménico. ¡El nacimiento del Redentor también nos une!

Estas meditaciones se inician cada 1 de diciembre y se terminan el 24. Una para cada día y se pueden repetir cada año.

Harold Segura C.

 

Adviento. Esperanza que transforma. Por Harold Segura C

Día 1

Vivir a la espera

«Tengan cuidado, no sea que se les endurezca el corazón por el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida. […] Estén siempre vigilantes, y oren para que puedan escapar de todo lo que está por suceder, y presentarse delante del Hijo del hombre». Lucas 21.34, 36 – NVI

Las primeras comunidades cristianas vivieron animadas por la esperanza del inminente regreso de Jesús. Esta esperanza caracterizó su fe y definió sus estilos de vida.

Seguir a Jesús significa vivir a la espera; significa vivir bajo la certeza de que existe un mañana mejor. Ni las alegrías fugaces de este mundo, ni las tristezas duraderas tienen la última palabra. Ni las prosperidades de los pocos, ni las miserias de los muchos se mantendrán así por siempre. Creer en Jesús es creer en el triunfo de la justicia sobre la injusticia, de la paz sobre las guerras, del amor sobre el odio.

Pero la esperanza cristiana no es como aquellas que nos invitan a mirar el futuro sin hacer nada que cambie el presente. Es, por el contrario, una esperanza que trasforma nuestra manera de ser y de estar en este mundo. Por creer que el mañana será mejor, ya no se soporta cualquier presente y se lucha para transformarlo.

«Tengan cuidado» y «estén siempre vigilantes y oren» son las advertencias para quienes viven con esperanza en este mundo. Esta es una esperanza que moldea nuestra espiritualidad y nuestra ética.

1 diciembre

Asociación Bautista Argentina

2 Dic '14

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