DIOS LO RESCATÓ Y PUSO ORDEN EN SU VIDA

Ex líder de la banda Power of Pride: “Lo más grande era estar en el escenario teniendo el control… me encantaba ser adorado y que las personas me vieran y dijeran: «¡Wow! Quiero ser como él»”. Así comienza Kirk Martin su testimonio, quien hasta hace algunos años era líder de una banda americana de heavy Metal llamada Power of Pride.
Tocaron en varios conciertos y recoradaba: “Conseguir que miles de personas gritaran cualquier blasfemia era la mayor adrenalina que podía experimentar”, cuenta al canal de televisión CBN.

Lleno de odio
Pero esta imagen siniestra no sólo era en el escenario, sino que era parte de su vida real. Su imagen ostraba su carácter pendenciero y los tatuajes en su cuerpo hablaban de sus  creencias y del espíritu que le habitaba. “Estaba tan lleno de odio que lo proyectaba a muchas personas”, se sincera… “dos de los miembros de la banda, mientras estábamos en la carretera en cierta ocasión, me dijeron que estaban hartos de mí y que no me aguantaban más y decidieron dejar la banda”.

Reconoce que por mucho tiempo disfrutó de la soberbia que transmitía en las letras de sus canciones arengando asi la rebeldía de los jóvenes que le idolatraban. “Toda mi intención era decir a la gente que creyeran en sí mismos, que siguieran su propia visión, sus propios sueños y aplastasen a quién se les pusiera en su camino”.

Un pacto con el diablo: “Te serviré hasta el fin de los tiempos”
Pero el origen de su sorpresivo éxito, dijo, no fue por simple empeño, asertividad o calidad musical. Kirk no estaba dispuesto a arriesgar fracaso o esperar fortuna y sin dudarlo se propuso concretar su anhelo aunque para ello lo arriesgó todo en un siniestro pacto. “Clavé las zarpas en el suelo, arañé la tierra y le dije a Satanás: “Si me das lo que quiero, si me haces un dios, si me das mujeres, drogas y fama. Si me das el poder de aplastar a la gente, te serviré hasta el fin de los tiempos”.

Pocos días después una discográfica le ofrecía contrato para que grabaran un disco. Pero aquél pacto hecho no era el único secreto que Kirk guardaba…“Durante mi niñez, unos chicos en el barrio me empezaron a molestar sexualmente, a sodomizarme cuando tenía unos 8 años. Ocurrió más de una vez y nunca hablé, nunca le dije a nadie”.
Violentado en la infancia y lleno de rabia, se aprovechaba sexualmente de las mujeres. “La peor parte de mi abuso fue el hecho de que lo interioricé y violaba a otros”, recuerda.

Estando a horas de firmar el contrato discográfico por el que había vendido su alma, Kirk tuvo un encuentro con un misterioso hombre una mañana en una cafetería. “Un tipo entró y se sentó a mi lado de entre todos los asientos en los que podía haberse sentado… había muchos asientos libres. Lo miré con esa horrible y mezquina expresión en mi cara y le dije: “¿¡Qué pasa papá!?” y volvió a mirar su café…luego me miró directamente en la cara y replicó “¿Qué pasa amigo?”. Salté y puse mi nariz justo en frente de la suya. Le miré a los ojos y simplemente le maldije, lo llamé todas las cosas inmundas que se me ocurrieron y me dijo: “Dios me ha mandado aquí para decirte que te ama y quiere que sepas que Él no fue
responsable de los jóvenes que abusaron de ti  cuando eras niño” y lo más impactante es que le dio los nombres de ellos y le dijo: “Jesús está esperándo que vuelvas a casa”.
El misterioso hombre se fue y Kirk, luego de unos  segundos en shock, salió tras el desconocido para enfrenarlo, pero se había desvanecido.

Esa noche, a punto de dormirse en el autobús de gira de la banda , fue sacudido en medio de la noche, tal vez fue un  sueño revelador, pero lo recuerda como algo muy real.
“Una gran estrella apareció, como si cayese del cielo y el Espíritu de Dios obró allí. Yo no sabía porque odiaba tanto a Dios. Todo se fue y lo único que podía sentir era amor. Me sentí aceptado, me sentía como era de niño antes de ser abusado y dije, Jesús ven y destrúyeme porque no quiero ser más lo que soy. Me doy cuenta ahora que en la presencia de Dios, el pecado, odio y fealdad no tienen lugar y deben salir…todas estas cosas dejaron mi corazón”.

Luego de esto se durmió y despertó en la mañana de una forma diferente, “El pasto era más verde, el cielo más azul y las nubes eran hermosas y yo diferente”. Ya no le importaba el contrato, dejó todo y no volvió nunca a la banda.

Encontró una iglesia en su pueblo natal y se volcó al cristianismo. Su consejero espiritual le aconsejó terinar el doloroso ciclo que había comenzado en la infancia. Debía buscar a los jóvenes que lo abusaron y perdonarlos.

“Los encontré y les pregunté: ¿Porqué me hicieron esto?”. Le contaron su propia historia y cómo ellos habían abierto sus corazones a Cristo. Lloraron, se abrazaron, oraron y hablaron.

Luego de tiempo se re-encontró con su talento musical, escribiendo e interpretando canciones de alabanza. Formó una familia con la que viaja por todo el país compartiendo el milagro que cambió su vida.
“Mi mujer es simplemente un tesoro y mi familia es el testimonio más grande de la piedad y Gracia de Dios”.
Kirk era adicto a las drogas, al sexo y la violencia. Usaba la música como una herramienta para destruír personas. Fue “aceptado y sanado por Dios para su Gloria”, según dijo.

Entrevista hecha hace unos años y divulgada por Cbn

27 Jul '14

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