POSITIVO O NEGATIVO

El movimiento de la confesión positiva que permeó la enseñanza de miles de púlpitos latinoamericanos desde la década de los ’90s hasta el presente, no solo se quedó en los púlpitos sino que moldeó la forma de pensar de miles y miles de cristianos que en su práctica diaria creen que si confiesan ciertas cosas con suficiente fe, dichas cosas ocurrirán.

El asunto es que dentro de esos cristianos que han asentido a esta enseñanza errónea también se encuentran cientos de directores de adoración, cantantes, músicos y compositores.

A través de esta breve serie intentaré identificar algunas áreas de la música en que esta doctrina se ha infiltrado, posteriormente hablaré de textos bíblicos que el movimiento de la confesión positiva usa como base y que ha malinterpretado, y finalizaré explicando cómo podemos tener equilibrio a la hora de componer canciones que hablen de las realidades que enfrentamos como cristianos.

Censurando Canciones

Hace unos años mientras dirigía la adoración en la iglesia incluí dentro de mi lista de cantos la canción “Bueno es Dios” de Don Moen, que en su primera estrofa dice: “Si tú vas por el valle y hay sombras alrededor, dile adiós al temor pues en él seguro estás”. En las canciones más lentas incluí “Solo Dios Puede Salvar” de Hillsong, que en su segunda estrofa dice: “Aun con mis temores, sé que me aceptas, lléname otra vez”.

Resulta que ese día hubo un predicador invitado que, distinto a otros que habían visitado la iglesia, sí estuvo durante todo el tiempo de cantos. Por eso, cuando le dieron el púlpito para predicar anunció que el tema de su sermón sería: “El espíritu de temor”. Entre todo cuanto enseñó recuerdo que poco a poco iba calificando de “demonio” a casi cualquier sensación de temor que experimentara el creyente. Incluso dijo que la mayoría de personas que padecen colesterol y triglicéridos elevados se debía a la influencia de espíritus de temor.

Yo por dentro: “¿What?”

El asunto es que a medida que avanzaba en su predicación se volteó al sector donde estábamos todos los del equipo de alabanza y dirigiéndose a mí, dijo: “Hoy durante la adoración ustedes cantaron dos canciones que mencionan la palabra: temor. Esas no deberían de cantarlas en la iglesia”. Se refería a “Bueno es Dios” y “Solo Dios puede Salvar”.

Después de un par de desatinos más en su sermón aproveché mis ganas de ir al baño para salirme. Sinceramente iba un tanto molesto, no por su desacertada represioncita desde el púlpito, sino por varias cosas que él estaba enseñando y que claramente eran anti bíblicas. Durante el trayecto al baño casualmente me encontré con la líder de protocolo de la iglesia y aproveché para señalarle las equivocaciones del predicador y que tuvieran cuidado de prestarle el púlpito a cualquiera.

Cuando regresé a mi asiento no pasó mucho tiempo cuando el predicador tuvo que terminar, no sin antes hacer el llamado al altar para liberar a quienes tuvieran espíritu de temor. ¡El 70% de la congregación estaba al frente! Supongo que algunos de los que pasaron querían que sus niveles de colesterol y triglicéridos volvieran a la normalidad, ¿no?

El señalamiento que hizo este predicador relacionado al uso de la palabra “temor” dentro de las canciones cristianas, se fundamenta en la doctrina de la confesión positiva, la cual enseña que el cristiano solo debe hablar cosas buenas, nunca cosas malas. ¿Por qué? Porque nuestras palabras tienen poder sobrenatural; por lo tanto, si hablamos cosas buenas atraeremos cosas buenas y si hablamos cosas malas, pues cosas malas.

Por eso dijo que no cantáramos canciones que hablaran de que el cristiano experimentaba temor, porque podríamos atraer espíritus de temor a nuestra vida y ni se diga esas cosas que podríamos estar temiendo.

La confesión positiva muy al estilo del éxito en ventas El Secreto, que describe la famosa “Ley de la Atracción”, tiene otras formas de manifestarse dentro de la música de la iglesia. Por ejemplo, hay algunas congregaciones que han depurado el repertorio de cantos que por años han utilizado y eliminado todas aquellas que incluyen expresiones tales como:

Muero de emoción
Cuando débil estoy
Moriría sin tú no estás
Enfermo de amor por ti
Desespera mi alma por ti, etc.

¿Prestaste atención a las palabras: morir, debilidad, enfermar y desesperar?

Bueno, según el movimiento de la confesión positiva si tú y yo cantamos canciones que mencionan este tipo de cosas podríamos atraer eso mismo hacia nosotros. Eso sin mencionar canciones que hablen de tristeza o de situaciones difíciles ya que también deben ser excluidas de nuestro vocabulario debido a que Jesús vino a darnos “vida en abundancia”, no una vida de sufrimiento.

La vez que conversé con el compositor mexicano Alejandro Alonso me dijo algo relacionado a este tema:

“Yo me baso en el libro de los Salmos para decirte esto, lo que te voy a decir es controversial. Hay iglesias que no les gustan las canciones que hablen algo negativo porque creen que si lo declaras, te va a pasar eso. Yo no lo creo… Por eso cuando estudias el libro de los Salmos ves que dicen: ‘¿Hasta cuándo Señor me vas a ayudar? ¿Hasta cuándo voy a estar así?’ El salmista está cantando su frustración y eso está en la Palabra de Dios”.

¿Es Malo Decir Cosas Negativas?

A finales de 2013 una mega iglesia en Guatemala invitó de conferencista al predicador estadounidense y promotor del evangelio de la prosperidad Kenneth Copeland. En lo personal me sorprendió que lo invitaran debido a que hace varios años fue declarado un verdadero hereje debido a que más de alguna vez ha dicho que Jesucristo no es Dios, además de afirmar que los seres humanos somos dioses.

Como los sermones se transmitieron vía Internet pude escuchar algunos y como era de esperar estuvieron permeados de confesión positiva. Entre algunas cosas que relató fue cómo su familia enfrenta el tema de la enfermedad. Cuando aparece alguna dolencia o quebranto de salud declaran de inmediato: “¡Estoy sano!”, negando de ese modo la existencia de la enfermedad y atribuyéndole a su confesión el hecho de ser sanados posteriormente.

El extremo de su confianza en el poder de la confesión llegó al punto que, como Copeland ya es parte de la tercera edad, durante una de sus ponencias afirmó que él le ha ordenado a su cuerpo que viva ciento veinte años, jactándose de ese modo que esa será la edad que llegará a vivir.

Eso fue en una iglesia en Guatemala a finales del año pasado, así que no creas que estos predicadores y sus enseñanzas se han conformado con quedarse dentro de los EE.UU., sino que por medio de sus visitas periódicas a Latinoamérica, programas de enseñanza transmitidos por el canal TBN Enlace y decenas de libros que han publicado, han esparcido sus doctrinas al punto de infiltrarlas en los púlpitos en español.

La pregunta de rigor sería: ¿Condena la Biblia hablar en tono negativo? ¿Incurrimos en un pecado si reconocemos que estamos enfermos, débiles o experimentando alguna carencia?

No, y he aquí algunos ejemplos bíblicos:

Job maldijo el día que nació según Job 3:3 y 11-13, lo cual era como decir: “Preferiría estar muerto”. ¿Murió Job a causa de su confesión? No, murió siendo viejo y “lleno de días” según Job 42:17.

Elías deseó morir luego de haber enfrentado a los profetas de Baal, ¿murió por causa de su confesión? Por el contrario, Dios lo sustentó y fortaleció para que prosiguiera su camino según 1 Reyes 19:3-8.

Pablo le dijo a Timoteo que optara por tomar vino, y no agua, debido a sus “frecuentes enfermedades” (1 Timoteo 5:23). ¿Por qué Pablo no le dijo a Timoteo: “¡Cancela la enfermedad! ¡Declárate sano!”? Porque la enfermedad no se cura negándola.

Pablo reconoció su debilidad cuando habló del “aguijón de la carne”. ¿Pablo fue de mal en peor a causa de su confesión? Por el contrario, el Señor le habló y le dijo “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”, según 2 de Corintios 12:7-10.

El extremo de algunos predicadores de la confesión positiva ha llegado al punto que una vez me enteré de uno que dijo: “Si el apóstol Pablo hubiera conocido lo que ahora nosotros conocemos acerca del poder de la confesión, él no lo hubiera dicho lo que dijo ni atravesado tanta calamidad”.

¡Sí, cómo no!

Ahora bien, con lo anterior yo no estoy diciendo que un cristiano debe andar por la vida hablando mal y deseando morirse; sino que aunque siempre debemos honrar a Dios con nuestros dichos debemos tener cuidado de no creer que nuestras palabras tienen poder sobrenatural. Como veremos en la próxima entrada, quienes creen esta doctrina usan textos bíblicos sacados de contexto para sostener su equivocada manera de pensar.

Continúa…

Escrito por Noel Navas y publicado en su Blog: La Aventura de Componer.com (El Salvador)

24 Abr '14

Deja un comentario

*