INDÍGENAS COLOMBIANOS PERSEGUIDOS POR SER CRISTIANOS

Los cristianos en el mundo musulmán no son los únicos que enfrentan oposición a causa de su fe. En Colombia, un grupo indígena ve a muchos de sus miembros venir a Cristo, pero ellos también pagan un alto precio.

Al ver el gozo de los indígenas Paez de la tribu Nasa al sur de Colombia, es difícil imaginar todo lo que han sufrido debido a su fe en Jesucristo.

“Hemos sigo perseguidos solo porque somos cristianos. No queremos estar bajo órdenes de los líderes de la tribu y hacer las cosas que nos exigen”, comenta Marco, líder de la tribu.

Él es uno de los líderes de esta aldea para refugiados en los Andes y está entre quienes se opusieron a los líderes tribales pues les ordenaban hacer cosas como robar, invadir tierras, emborracharse, consumir coca y dejar el cristianismo para hacer rituales espiritistas.

Como resultado de su decisión, Marco dice que fueron amenazados por los líderes aldeanos que tienen conexiones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

“También hemos sido amenazados de muerte, amenazas psicológicas. Dijeron que se llevarían nuestra ayuda médica, que no habrían escuelas para nuestros hijos, cortarían la electricidad y el agua”, relata.

Como resultado unas 50 familias viajaron más de 100 kilómetros y establecieron una aldea temporal en una finca, viviendo en pequeñas chozas con piso de tierra. Ha sido una lucha para sobrevivir.

“Tuvimos que hacer algo que jamás habríamos pensado: ir al mercado y pedir dinero para sustentar a nuestras familias. Lentamente obtuvimos la confianza de los finqueros en la zona y uno por uno nos empezaron a contratar. Ahora tenemos empleo”, indica.

Unas tres decenas de familias cristianas de otras aldeas han llegado a este pueblo provisional, tras ser expulsados de sus comunidades. Algunos han sido golpeados antes de huir.

Muestras de violencia

El odio contra los cristianos incluso llevó a que una iglesia fuera destruida, lo que fue grabado en secreto. En el video se puede apreciar a hombres en el techo desmantelando el edificio. Pero fue la tortura a los creyentes lo más rechazado.

Leonor, otra cristiana perseguida dice que “las esposas se sometían a sus maridos y no a los líderes de la tribu, al adorar al Señor y seguir el consejo de sus esposos. Entonces la tribu puso a los esposos en prisión por 72 horas, y los torturaron con máquinas y les dieron 20 latigazos, unos más, otros menos. Luego, nos obligaron a irnos”, asegura.

Leonor nos habló de una joven que rogó a los líderes que la golpearan en lugar de su padre por temor a que lo mataran. Ellos aceptaron su petición y la azotaron de la cintura para abajo.

Leonor: “La presión aumentaba cada vez más y los líderes de la tribu empezaron a presionarnos por nuestra creencia en Dios, porque Él es mayor que los dioses en quienes creen las tribus. Ayunábamos y orábamos y finalmente, nos destruyeron todo y nos echaron”.

Wilson, el esposo de Leonor, era líder en la iglesia. Lo que enseñaba a sus hermanos no fue apreciado por los líderes tribales.

En abril de 2013 Wilson iba saliendo hacia calí, para vender frambuesas en la ciudad, con una docena de sus colegas, cuando fueron detenidos por miembros de la tribu. Wilson y los otros, incluso mujeres, fueron llevados a un área alejada mientras decidían qué hacer con ellos…

“Tuvimos que enfrentar hambre y frío por tres días”, comenta él. Luego, torturaron a los hombres al colocarlos en pequeños calabozos.

“Pusieron la madera muy apretada alrededor de mis piernas y me guindaron de cabeza como 15 minutos. Después de eso, mis piernas se entumecieron y no podía caminar, me caí al suelo. Me pusieron en una silla y me azotaron 15 veces. También golpearon a mis amigos. Oraba pidiendo al Señor que me ayudara a soportar los latigazos”, dice Wilson.

Fortalecidos en el dolor

Wilson dice que el Señor respondió su oración. “Luego de azotarme me dijeron que era mi culpa por ser tan malo. Les dije que no había hecho nada malo, lo único que no hacía era brujería y les pedía a otros no hacerlo tampoco. Oré al Señor para aguantar. No sentí nada, el Señor hizo que no sintiera dolor mientras me azotaban. Los otros hermanos y hermanas oraron lo mismo y el Señor nos dio fuerza a todos. Otros se desmayaron”.

Según Russell Stendal del ministerio “Colombia para Cristo”, en cuatro estados al sur del país, hay más de 400 mil creyentes indígenas.

“Cada vez estamos más conscientes de ellos. Son una de las tribus más grandes en Colombia y ha sido una de las situaciones más intensas de persecución. Pero, es probable que sea donde el Evangelio está creciendo más rápidamente en Colombia, entre los indios Nasa”.

Colombia para Cristo tiene varias decenas de radioemisoras en todo el país, transmitiendo el evangelio a algunas de las partes más peligrosas de la tierra.

Ésta nueva aldea de indígenas cristianos no sólo tiene su propio templo, sino una emisora de radio, que proclama al único y verdadero Dios aún a los que se oponen violentamente al evangelio.

“El Señor nos ha dado formas de ayudar ésta gente para que nos vean como parte de la respuesta. Incluso muchas veces los indios no cristianos agradecen por ayudarles a tener una estación de radio, que es dirigida por cristianos”, asegura Russell Stendal.

Por su parte Marco dice que “al mirar atrás y ver lo que el Señor ha hecho, sí nos hemos fortalecido”.

Fortalecidos para seguir viviendo para Cristo y avanzar su reino en Colombia.

Fuente: Mundo Cristiano

23 Ene '14

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