TIFÓN EN FILIPINAS DEJA 10.000 MUERTOS Y 2000 DESAPARECIDOS

Luego de la furia del tifón que devastó Filipinas el viernes pasado, la emergencia azota a los sobrevivientes, sin agua ni alimentos, mientras saqueadores arrasan con lo que queda en locales en pie y acechan a los convoyes humanitarios.

Tras el paso del super tifón Haiyan en Tacloban (capital de la isla de Leyte, a 580 km al sureste de Manila, donde se estiman en 10 mil los muertos) emergen escenas de desesperación, incluso por el drama de los parientes que siguen desaparecidos.

Miles de víctimas sin techo y sin hogar sobreviven en Tacloban entre escenas de desesperación porque todavía las autoridades de rescate no han sido capaces de informarles si sus familiares están vivos.

“La gente camina como zombies en busca de alimentos, Todo está perdido”, afirmó la estudiante Jenny Chu, antes de que sobre Tacloban y el resto de la zona costera afectada cayera la tercera noche sin electricidad y sin un techo donde protegerse.

“La ciudad está completamente destruida, la gente está fuera de sus cabales y se vuelve violenta. Tengo miedo de que en una semana mate por el hambre”, afirmó Andrew Pomeda, un profesor de secundaria.

En la ciudad crece la sensación de anarquía, con bandas de malvivientes que roban también electrodomésticos y comerciantes que asisten impotentes a la amenaza de las armas para que entreguen sus mercaderías.

Los lugares considerados seguros como las iglesias y los grandes edificios, tampoco se han librado del tifón y la destrucción.

Marvin Isanan, un oficial del aeropuerto local, dijo al Daily Inquirer que había perdido tres hijos que había puesto a cubierto en el aeropuerto.

Muchas personas rompen a llorar contando sus odiseas a los enviados de la televisión filipina.

“Dondequiera que miremos, vemos muertos en las calles”, lamentaron varios sobrevivientes al periodismo, mientras se extiende el olor de la muerte de los cadáveres que se descomponen debajo de los escombros de la ciudad arrasada por el tifón.

Por eso, la búsqueda de alimentos o enseres entre los escombros puede dar lugar a descubrimientos macabros en las casas semidestruidas.

Otras zonas.

En Samar, punto de entrada del tifón en el país el viernes, se confirmó la muerte de al menos 300 personas en la pequeña ciudad de Basey, y 2.000 están desaparecidas en toda la isla, indicó Leo Dacaynos, miembro del consejo de gestión de catástrofes, en la radio DZBB.

También se confirmó la muerte de otras decenas de personas en otras ciudades y provincias devastadas por el supertifón en un frente de 600 km.

Numerosas localidades permanecían incomunicadas y las autoridades parecían superadas por la magnitud de la catástrofe y el número de víctimas por rescatar.

Casas destruidas, postes eléctricos arrancados, vehículos volcados y supervivientes aturdidos deambulando por las calles: el paisaje que dejó el paso de Haiyan, acompañado por vientos de hasta 315 km/hora, recordaba a muchos el dejado por el tsunami en Asia en diciembre de 2004.

“Se trata de destrucciones masivas […] La última vez que vi algo parecido fue durante el tsunami en el Océano Índico” que dejó 220.000 muertos en 2004, afirmó Sebastian Rhodes Stampa, jefe del equipo de la ONU encargado de la gestión de desastres que se encontraba en Tacloban.

Cada año Filipinas sufre una veintena de tormentas y tifones entre los meses de junio y octubre, ya que el archipiélago es la primera tierra con la que se encuentran estos fenómenos meteorológicos formados en el Pacífico.

Además de los tifones, Filipinas sufre regularmente el azote de la naturaleza, en forma de sismos o erupciones volcánicas, con un balance de víctimas mortales cada vez más elevado.

Sin embargo, si el balance de 10.000 muertos se confirma, Haiyan sería la peor catástrofe natural registrada en la historia reciente de Filipinas.

Vietnam.

En Vietnam, donde se espera que la tormenta llegue hoy por la mañana, más de 600.000 personas fueron evacuadas aunque el tifón perdió fuerza en su paso por el mar de China del Sur.

Se espera que la tormenta llegue al país el lunes por la mañana, 24 horas después de lo previsto inicialmente, tras cambiar repentinamente de trayectoria, lo que obligó a realizar evacuaciones masivas en la provincia de Nghe An, en el norte, a unos 230 km de la capital, Hanói.

El tifón incluso provocó víctimas en la isla de Taiwán, a más de mil kilómetros de Filipinas: hubo 8 muertos y 8 heridos a causa del fuerte oleaje originado por la tormenta.

El más fuerte de la historia

El super tifón Haiyan que arrasó las Filipinas se clasificó en la categoría 5 de este tipo de fenómenos, que engloba a los que tienen consecuencias catastróficas, con vientos que han alcanzado un máximo de 315 kilómetros por hora, con ráfagas de hasta 380 kilómetros por hora según meteorólogos japoneses y estadounidenses.

En el punto máximo, la presión en el centro del tifón Hainyan alcanzó entre 870 y 895 hectopascales, el más alto jamás medido hasta ahora.

El récord anterior estaba en manos de Tifón Tip, de 870 hectopascales y vientos de 305 kilómetros por hora, el 12 octubre de 1979.

Tifones, huracanes y ciclones son los nombres diversos para el mismo fenómeno meteorológico, capaces de descargar una potencia equivalente a diez bombas atómicas como la que se lanzó en Hiroshima.

Apoyo de comunidad mundial

UNICEF preparó 60 toneladas de ayuda sanitaria que debería llegar mañana a Filipinas y el Programa Alimentario Mundial de la ONU (PAM) está organizando el envío de 40 toneladas de comida.

En el Angelus de ayer, el papa Francisco, quien ya había mandado un tuit de apoyo a las víctimas, hizo rezar en silencio a más de 60.000 reunidos en la plaza San Pedro. “Tratemos de hacerles llegar nuestra ayuda concreta”, añadió. La Comisión Europea anunció el aporte de tres millones de euros para “cubrir las exigencias más urgentes en las zonas más afectadas”.

Estados Unidos puso a disposición helicópteros, aviones, barcos y equipamiento para las búsquedas de cuerpos y el salvataje de sobrevivientes.

Un grupo de 80 marines norteamericanos fueron enviados desde la base japonesa de Okinawa.

El premier británico, David Cameron, llamó por teléfono al presidente del país asiático, Benigno Aquino, a quien le anunció ayudas por valor de 10 millones de dólares. También Australia y Nueva Zelanda enviaron ya donaciones.

Fuente: El país / AFP/ANSA/EFE

11 Nov '13

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