VUJICIC CUESTIONÓ LEY DE ABORTO Y OTROS TEMAS.

Nick Vujicic, australiano de 30 años, nació sin brazos ni piernas, víctima de un mal poco común conocido como síndrome de Tetra-Amelia. Pero no se quedó en esa limitación sino que hizo de ella la base sobre la que impulsarse y realizarse como profesional (es contador), como hombre (tiene esposa e hijo) y sobre todo, como ser humano (escribió dos libros y recorre el mundo transmitiendo su mensaje de esperanza).

“Uruguay es muy hermoso. Es un privilegio para mí contarles mi historia. ¿Cómo es mi español?”, preguntó Vujicic al tiempo que se desplazaba sobre una mesa robando sonrisas y despertando expresiones de aprobación que se repetían a eco en el Centro Teletón de Montevideo.

“Yo amo la vida aunque tenga altibajos”, subrayó. Cuando era niño quiso quitarse la vida. “De niño pensaba ¿qué vida voy a vivir así? Pero con el tiempo y con la ayuda de mis padres aprendí que nunca sabés qué puede surgir de un montón de pedazos rotos” de ti mismo.

“No es verdad que todo es posible, yo no voy a poder ser un futbolista profesional. Pero ¿saben qué es posible? Vivir el máximo potencial de uno y ser personas felices”, remarcó Vujicic, quien escribe con su pie y es capaz de tipear hasta 43 palabras por minuto.

“Y después de dos tazas de café tipeo 53 palabras”, bromeó. “Además, otra cosa que he hecho es tirarme en paracaídas, una locura total, me temblaban las rodillas”, ironizó.

En esa tónica de momentos de humor y alta emoción, el australiano lamentó que muchas personas con limitaciones serias no lleguen a la vida por que sus padres deciden abortar.

“Todos somos capullos antes de nacer, nadie sabe qué color vamos a tener, qué vamos a irradiar. No está bien que alguien diga `este capullo tiene una falla, vamos a abortar`. Todos los que estamos aquí tuvimos la oportunidad de crecer”.

Su posición fue remarcada por una madre presente en el público con un bebé que nació con limitaciones serias tras sobrevivir durante 15 días a una internación en CTI.

En su lugar.
Durante su exposición el joven australiano que hoy vive en California enumeró limitaciones, complejos y miedos de muchas personas que pasan por situaciones similares a la suya y los llamó a no dejarse vencer.

“No piensen que son una carga para sus padres, porque no lo son. Sus padres los quieren profundamente, son una bendición para ellos, se los aseguro”, enfatizó, empañando la mirada de muchos padres, madres y hermanos de pacientes.

“Tampoco digan `ah me voy a quedar solo, quién me va a querer`, no se van a quedar solos porque tienen una familia”. En cuanto a los amigos, Vujicic contó que tuvo muchos compañeros que se burlaban de él. “Las personas que se burlan no son tus amigos, no te preocupes porque no te acepten”.

“Y quizá no tengas un montón de amigos, pero solo basta tener dos muy buenos que lloren contigo cuando te sientas mal”, subrayó ante el silencio absoluto del auditorio.

Vujicic también cuestionó las críticas o el temor a tener una apariencia física “poco estética”. “La belleza no se determina por cómo te ves. En serio, ustedes son personas hermosas ya, en este momento”, enfatizó.

“No piensen `ah no me van a dar trabajo`, `ah, nunca me van a querer` o `nunca me voy a enamorar`, sí les van a dar trabajo, sí se van a enamorar, y si no les pasa les ocurrirán muchas otras buenas”. Vivir alejado de las ideas y sueños positivos no los ayudará”, remarcó.

Luego, los invitó a no sentir miedo ni vergüenza de pedir ayuda. “Nadie puede hacer todo. Está bien pedirle ayuda a los demás. Si no se puede hacer algo, se pide una mano”, dijo naturalizando la situación.

Admiración mutua.
Si bien la admiración se leía en los rostros de todos los presentes, el australiano dijo que era él quien admiraba a su público.

“Les voy a contar una anécdota: una vez un amigo me ayudó a patear una pelota de fútbol. Nunca lo había hecho porque es muy grande para mi tamaño, pero él insistió en patearla hacia donde yo estaba para que pudiera darme el gusto de pegarle”, rememoró.

La experiencia quedó grabada en su memoria como un momento de mucho temor, porque no sabía cómo iba a golpearla. “La veía venir y pensaba `ahhhh, ¿qué voy a hacer?`, me sudaban las manos”, volvió a ironizar con una gran sonrisa.

“Entonces, me apoyé sobre mi pie, hice fuerza y salté así”, recordó y se despegó de la superficie de la mesa por unos 20 centímetros, ante el aplauso cerrado del público emocionado.

Sin embargo, la situación le costó que su pie se torciera hacia atrás y estuviera tres semanas sin utilizar la que es su única extremidad. “Me sentí discapacitado por primera vez”. “Yo nací así, pero muchos de ustedes tenían una vida diferente y debieron limitarse de forma forzosa. Creanme que verlos es un ejemplo de vida para mí”.

Sobre la mesa de Vujicic había dos objetos: un celular y una Biblia. “¿Ven esta Biblia? Yo creo que Dios no puede cambiar mi cuerpo pero si le entrego mi vida puede cambiar mi mente y mi corazón”, manifestó. “Además, sé que mis manos y mis pies me están esperando en el Paraíso”.

El joven australiano dijo saber que Teletón no es una fundación religiosa pero contó que, en su camino, la fe lo ayudó a encontrar paz, seguridad y ganas de salir adelante.

Luego, invitó a los presentes a rezar con él una oración en la que pidió a Dios por cada uno de ellos, para que los ayude a darse cuenta que no están solos y qué Él se encuentra a una oración de distancia. “Danos fe un día a la vez”, rezó y cerró su prédica con un “Amén” en español.

Uruguay.
Como parte de la conferencia, pacientes y familiares plantearon preguntas y compartieron sus experiencias. Uno de los presentes cuestionó las limitaciones que hay en Uruguay en materia de accesibilidad y le preguntó a Vujicic qué opinión le merecía. El australiano dijo que, al igual que muchos de los 54 países en los que ha estado, Uruguay tiene mucho por hacer para incluir a las personas discapacitadas.

Uno de los objetivos del encuentro con el presidente José Mujica (mantenido a las 17 horas de ayer en la Torre Ejecutiva), fue poder plantear estas cuestiones. “Es importante que haya leyes para ustedes, pero más importante es que se cumplan”, enfatizó.

Consultado por El País sobre qué le diría a las personas que nacen con ambas extremidades pero sienten deseos de rendirse, Vujicic dijo que hay que luchar con todo el corazón y la mente para que no suceda. Y que hay que creer que siempre hay un motivo para seguir.

“Algunas personas nacen sin una limitación evidente y no se dan cuenta de todo el potencial que tienen”, lamentó. “Van por la vida y se lamentan continuamente por lo que les falta, ¡sin ver lo que pueden lograr! Es triste, hay que tratar de cambiar esa forma de ver la vida”.

“De mi parte lo que yo les deseo es que nunca se rindan. De corazón, deseo que no bajen los brazos y que cuando sientan ganas de hacerlo piensen en mi sonrisa y digan `si Nick pudo, yo puedo`, porque es verdad”.

Fuente: El País

27 Oct '13

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