¡SACATE LOS PANTALONES!

– Álvaro Pandiani –

La Iglesia Cristiana tiene muchos desafíos hoy por hoy, sin duda. La Iglesia Cristiana Evangélica tiene muchísimos y grandes desafíos, además de los retos internos que siempre deben enfrentar las congregaciones; llámese problemas derivados del manejo equívoco del dinero recolectado, de una práctica de la sexualidad por los miembros, o incluso por los pastores o líderes, reñido con los principios morales cristianos, de un ejercicio de la autoridad desequilibrado, por no decir abusivo, sobre los feligreses, también de una aspiración a cargos de jerarquía ministerial por motivos diversos de la vocación de servicio por amor cristiano, tales como el prestigio o la ganancia económica. Además de todo eso, y de varias otras situaciones que potencialmente pueden generar conflictos, la Iglesia Cristiana Evangélica tiene desafíos externos de peso, trascendentes, que constituyen una verdadera amenaza a su prédica moral, y requieren una respuesta racional y bien argumentada; una respuesta que demanda la aplicación al problema de toda la energía, la inteligencia, la compasión y el amor cristiano de los miembros de la Iglesia, para replicar a tales retos de una forma coherente, actual, efectiva, y concordante con el evangelio.
Ante este cúmulo de situaciones y temáticas complejas, espinosas y difíciles que inexorablemente debemos enfrentar, no deja de llamar la atención, de sorprender incluso, el debate acalorado suscitado entre pastores, líderes y creyentes en general, hace cosa de dos meses, a través de internet – concretamente, de facebook – sobre un aspecto de la vestimenta adecuada que tiene que lucir la persona que ha profesado la fe cristiana dentro de una congregación evangélica. Específicamente el uso, por parte de la mujer, de pantalones.
Si a alguien le asombra que los cristianos nos entretengamos con estos temas, a mí también. Pero como el tema eclosionó otra vez hace cosa de un mes (es de esos temas reiterados, que aparece cada tanto, como enfermedad crónica que periódicamente presenta empujes), parece una buena oportunidad para abordarlo, a ver si es así que le tenemos que decir a las mujeres de nuestras congregaciones que se saquen los pantalones.
Inicié mi andar en el evangelio, hace unos treinta años, en una iglesia evangélica que adhería estrictamente – predicaba, enseñaba e imponía – una forma de disciplina formal aplicada al aspecto personal, que entrecasa era denominada “doctrina”, y que por supuesto no era originada en esa iglesia, ni era privativa de la misma; de hecho, aún hoy pueden verse personas, hombres y mujeres, fácilmente reconocibles como hermanos y hermanas en la fe de iglesias que ostensiblemente predican y practican la “doctrina” aplicada al aspecto personal. Cosas como, por ejemplo, en el caso de los caballeros, la prohibición del uso de barba y bigote, el uso puntilloso de traje y corbata en las reuniones de culto – ni se te ocurriera ir de vaqueros – y el cabello corto, casi al estilo militar. En el caso de las damas, las restricciones eran más abundantes; al no uso de pantalones lo complementaba la recomendación de una pollera larga – lo más larga posible – y también de medias, incluso en verano; también el uso de manga larga, la prohibición de cortarse el cabello, que debía ir recogido permanentemente en un moño, la prohibición del uso de cualquier tipo de maquillaje, la prohibición del uso de adornos y alhajas, y en casos extremos, ni siquiera el uso de sandalias (sólo zapato cerrado).
Si a alguien le evoca un estilo que podría corresponder a otra época, concretamente una mixtura desde principios del siglo 20 hasta inmediatamente antes del comienzo de la década de los sesenta de ese siglo, somos dos. La imposición como “doctrina” de una línea de aspecto personal como la descrita por los líderes religiosos evangélicos parece el resabio de la resistencia de los antecesores de esos líderes ante los cambios sociales, en las modas, estilos y costumbres, que trajo precisamente la década de los años sesenta del siglo pasado. Inevitablemente, esta “doctrina” viene refrendada por pasajes bíblicos, los que se interpretan en la dirección indicada por el pensamiento imperante en los líderes de la comunidad. Si tales líderes adhieren a la “doctrina”, la enseñanza a partir de tales pasajes será predominante – o exclusivamente – a favor de las restricciones mencionadas, o incluso otras. Dichas enseñanzas tendrán el peso de la autoridad de quién las imparte, en razón de su cargo pastoral o de liderazgo. También debe tenerse en cuenta el mejor o más hábil manejo, por lo líderes y predicadores, de las palabras y los textos bíblicos, lo que no implica que lo hagan en forma impecable desde un punto de vista hermenéutico; es decir, de su correcta interpretación, adecuando texto a contexto, época, cultura y situaciones particulares, así como entendiendo bien las figuras retóricas del lenguaje bíblico. En general, los feligreses adolecen de escaso conocimiento y pobre comprensión de las Escrituras, lo que les impide debatir sanamente, contrastando opiniones acerca de lo que dice en realidad un pasaje bíblico sobre el que se basa una de estas enseñanzas. En tercer lugar, en general la adhesión a la “doctrina” se toma como evidencia visible del grado de “conversión”, “consagración”, “santificación” del o la creyente; por lo tanto, no seguir puntillosamente las enseñanzas pone en entredicho la auténtica lealtad a la fe que el creyente dice profesar, y constituye un estigma – “mundanalidad”, “falta de espiritualidad”, “carnalidad” – visto como algo muy negativo en el microcosmos de la comunidad religiosa.
Dos ejemplos merecen consideración aquí, bien que brevemente. La prohibición del uso de adornos, alhajas y cabello suelto con arreglos y peinados por parte de las mujeres hallaba fundamento, en mi experiencia habida en la iglesia en la que conocí el evangelio, en pasajes bíblicos como Isaías 3:17-23 (“el Señor rapará la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas. Aquel día quitará el señor el adorno del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, los turbantes, los adornos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, los turbantes y los tocados”); y también en 1 Pedro 3:3-4 (“vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible adorno de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”). Pero una lectura detenida del pasaje de Isaías nos permite entender que el mismo es en realidad una denuncia contra la frivolidad y negligencia de las mujeres de la clase alta de Jerusalén, en tiempos en que la vida espiritual de la nación estaba seriamente comprometida por la idolatría y las continuas violaciones de la ley de Moisés. El pasaje de la primera epístola de Pedro, que sí está dirigido – a diferencia del anterior – a mujeres cristianas, bien que puede en principio interpretarse como una reprobación del lujo, la ostentación y la opulencia derivadas de la riqueza material – algo con lo que podemos estar de acuerdo – profundiza más, recomendando a la mujer cristiana cultivar su vida espiritual, no poniendo la mira última en cosas materiales, sino en crecer cada día en su relación personal con Dios y su carácter cristiano, y recuerda aquellas palabras de Jesús en Mateo 6:19-20: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan”. Por lo tanto, más que recomendaciones – o mandatos – específicos sobre cuestiones de aspecto personal, impresiona más bien una invitación a buscar los valores espirituales en la vida cotidiana.
En cuanto al asunto del no uso de pantalones por la mujer, creo que el principal pasaje bíblico de apoyo para semejante restricción es el de Deuteronomio 22:5, donde leemos: “No vestirá la mujer traje de hombre ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque es abominable para Jehová, tu Dios, cualquiera que esto hace”. Si estas palabras, escritas por Moisés hace alrededor de tres mil quinientos años para una sociedad y una cultura en formación en medio oriente, son aplicables para la mujer cristiana de hoy, eso significa que dicha mujer cristiana, si usa pantalones, es abominable delante de Dios. Abominable es una palabra muy fuerte; significa todas estas cosas: detestable, odioso, execrable, repulsivo, atroz, monstruoso, incalificable, repugnante, y más. Es curioso, y suena retorcido, que el evangelio nos invite a recibir a Jesucristo como Salvador para el perdón de nuestros pecados, que nos asegure que independientemente de la enormidad de nuestros pecados Dios nos perdona en Cristo, y luego que ya estamos en el Camino del Señor, el uso de una particular prenda de ropa pueda hacernos aborrecibles, odiosos, repulsivos, etc., ante el mismo Dios. Una mujer, que al arrepentirse de sus pecados y creer en Jesús fue perdonada, hecha hija de Dios, recibida en la familia de Dios, llena del Espíritu Santo, que es parte del “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 Pedro 2:9), ¿por vestir una prenda de ropa que, en lugar de envolver sus dos piernas juntas (pollera), las envuelve por separado (pantalón) se transforma en una abominación ante Dios? ¿Es coherente eso? ¿O es una enorme ridiculez?
Hace unos años estuve trabajando en un país donde los hombres usan pollera; y no fue en Escocia. Fue en el 2005, en Sri Lanka, afectada por el tsunami de diciembre de 2004. Ellos no le llamaban pollera; de hecho, no recuerdo como le llamaban. Pero era una prenda de ropa que envolvía ambas piernas juntas; para nosotros, una pollera. Recuerdo que me resultaba sumamente raro, y gracioso, verlos con esas polleritas; pero a ellos no les llamaba para nada la atención, pues forma parte de su cultura. Pese a eso, ¿eran abominación ante Dios esos hombres? Porque Deuteronomio 22:5 también habla de los hombres, algo que los hombres tendemos a olvidar, como en tantas otras cuestiones en que nuestro machismo al acecho carga las tintas sobre la mujer, como responsable, culpable, y atada a obligaciones; y sobre esto vamos a volver enseguida. Los cristianos cingaleses y tamiles de Sri Lanka con los que estuve aquel mes, dispuestos a afrontar persecución y violencia por su fe (pues Sri Lanka es un país donde existe intolerancia contra los cristianos), ¿se volvían abominables por usar una prenda de ropa habitual para su tierra, su sociedad y su cultura?
Parece necesario, entonces, interpretar esto de otra manera. Si uno lee atentamente el texto citado, y lo interpreta en forma literal y simple, se ve que es una severa amonestación contra el travestismo. Dado que el travestismo es una forma de identificación transgénero, no exclusivamente asociada a la homosexualidad, en la que la persona utiliza vestimenta socialmente asociada al género opuesto – elemento que constituye la clave – el uso de pantalón por parte de la mujer en las comunidades religiosas no puede considerarse como tal en las sociedades occidentales actuales. De otra forma, a las mujeres de las comunidades cristianas que visten pantalones debería considerárselas travestis. El extremo del absurdo al que puede llegarse de seguir esta línea de pensamiento no sólo es descomunal, sino también vergonzoso. Si alguien protesta aduciendo que nuestra forma de vestir no debe estar signada por los estilos y costumbres de la sociedad en la que estamos insertos, sino por la Biblia, podría invitársele a salir a la calle vestido como los hombres de los tiempos bíblicos; al respecto de esto, cabe prestar atención a lo escrito en el Nuevo Diccionario Bíblico: “la vestimenta más importante parece haber sido un tipo de taparrabo o prenda ajustada a la cintura, una camisa o túnica larga o corta, una prenda superior y una capa, y naturalmente el cinturón, la prenda para la cabeza, el velo y las sandalias”; y más adelante se lee lo siguiente: “la vestimenta femenina era muy similar a la masculina. Pero la diferencia debe haber sido bastante evidente… la diferencia debe buscarse en un material de mejor calidad y más colorido, y en el uso de un velo y un tipo de prenda para cubrir la cabeza” (Vestido, Ropa; NDB, Ediciones Certeza; 1991; págs. 1407-08). A uno se le ocurre que huelgan más argumentos.

(Continúa).

20 Sep '13

Hay 13 Comentarios.

  1. Vero
    3:23 pm septiembre 20, 2013

    Bienvenido este artículo y estudio al mundo de la iglesia. Como mujer me he preguntado muchas veces a qué interés responden los hombres (y mujeres) que defienden esta idea de que el pantalón usado por una mujer es “el diablo”. Escuché hace un tiempo a Yiye Ávila diciendo esto y me enojó mucho. Creo que todo lo demás que habló no lo escuché, mi entendimiento y atención se cerraron al instante. Me pareció un disparate mayúsculo, una imbecilidad, si me permiten decirlo tal cual lo pienso.
    He visto en la iglesia, y fuera de ella, mujeres que usan faldas que son mucho más atrevidas que un pantalón, como por ejemplo el de la imagen asociada a este artículo, que es sumamente elegante y nada provocativo. Por otra parte debo decir que no es justo que siempre se le cargue a la mujer el hecho de la “provocación”. Eso es machismo puesto en práctica para defenderse de su responsabilidad y pecado. Estos “machos” están para mi, a la misma altura que los que lapidan a mujeres en oriente, por poner un ejemplo ilustrativo.

    Los hombres usan faldas en muchos lugares del mundo y en tiempos bíblicos ni hablar… tendría que buscar información acerca del pantalón y sus orígenes para saber quien fue que lo definió “para varon”, si es que así fue. Es más , me voy a ocupar en eso.
    No encuentro en ninguna parte de la Biblia “las mujeres no deben usar pantalones”. Lo dicho por Pandiani es muy claro, se habla de un no al trasvestismo!!! De todas maneras debe haber excepciones, ya que en el teatro antiguo, no olvidemos que las mujeres actrices no eran bien vistas, sino que el hombre hacía ambos papeles y no por ser gay…

    Hoy día la moda es tan ambigua que no podemos decir a ciencia cierta y mirando desde certa distancia, si es hombre o mujer, pero esto tampoco nos da derecho a decir que son provocativos o “raros”. Al menos no todos/as.

    Hace años en una iglesia, otra mujer joven me dijo que mi falda era muy corta y provocaba a los hermanos, que debería usarla por debajo de la rodilla. Yo tenía una falda largo channel, por encima de la rodilla y aparentemente podría hacer pecar a más de un hermano de la congregación… El comentario me insultó, más cuando venía de alguien que era sumamente envidiosa y cuentera, si…dentro de las iglesias también hay de esas…). La enfrenté delante de testigos, de la misma forma que ella me acusó delante de ellos, y le dije que si me acusaba de provocadora, queria saber a quien había provocado y quien la ponía en juez sobre mi. Era muy nuevita por ese entonces, pero no tonta.

    Me dijo que el pastor había predicado mucho al respecto y que era pecado usar polleras así o pantalones. Ah bueno!, en invierno no puedo usar pantalones????. No, me dijo, son diabólicos. Ok, todo puede cambiar, respondí, ya veremos.

    En invierno, la esposa embarazada del pastor se puso pantalones porque era un día sumamente frío. Yo estaba en la casa cuando su esposo, el pastor, le dijo “te sacás los pantalones!!! así no vas a ir!”,esperé a ver que respondía ella… solo dijo, pero tengo mucho frío, por favor… Te los sacás ya! fue la respuesta del pastor que me hablaba a diario del amor de Dios y lo hacía muy diferente a cómo le hablaba a la esposa… Intervine y dije, por favor, está con mucho frío. El pantalón es muy holgado! Me dijo amablemente que aun no había aprendido todo…y que la esposa del pastor debería ser ejemplo en cumplir los mandatos de Dios!!!!!!!!! Terrible! Ese día mi aprecio y respeto por él se vieron dañados. Y su esposa fue tiritando y con pollera.
    A partir de ese momento empecé a ir de pantalones TODOS los domingos. No me daban participación en el culto, pero no me dijeron NADA!. Tal vez tenía que ver con mi diezmo.

    No seamos hipócritas, la mujer no es el envase que contiene al pecado. El pecado está en TODOS los seres humanos, con o sin pantalón. Basta de mentiras y de querer manejar a la mujer. No soy feminista, pero tampoco machista, soy mujer creada por Dios y merezco respeto. Y si me equivoco, también seré amonestada por Dios, el mismo, queridos machos, que los amonestará a ustedes siempre que hagan las cosas mal y erren en el blanco, o sea SIEMPRE QUE PEQUEN, sin importar quien los provoque o tiente, porque no es importante quien provoca sino la decisión que tomamos cada uno de nosotros frente a tal situación. Hombre: hacete cargo de tus propias miserias!!!

    Vero.

  2. Epic
    10:00 pm septiembre 20, 2013

    Esto es ofensivo…

    Si se me permite un juego de palabras, me resulta ofensivo a mi, como hombre, que se fomente esta “masculinidad de vidrio” que hay que cuidar de “ataques” por todos los flancos posibles para evitar que caiga, simplemente porque la mayoría no tiene los pantalones para ser lo correcto (si, ser, no basta con hacerlo).

    ES TODO UNA MENTIRA.

    Ser hombre es más que ir a la Iglesia de traje. Es más que una caza indiscriminada de brujas. Hay muchos moralistas que esconden su debilidad detrás de un gran conjunto de reglas únicamente para evitar quedar expuestos como la escoria que son.

    Santiago 1.14: “Sino que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”.

    La tentación es moneda corriente en un mundo de sobrecarga sensorial, la clave está en resistirla. Todos convivimos con ella y es derivada principalmente de las falencias de cada uno, porque el enemigo de nuestras almas sabe dónde pegar. Todos somos tentados y tenemos tiempos difíciles manteniéndonos en el camino, por eso me resulta ofensivo achacarle a la mujer la culpa de un fallo en la conducta del hombre.

    Seguimos en la mezquina mentira de que el pecado entró al mundo por Eva, cuando en realidad a quien Dios exigió respuestas fue a Adán.

  3. Caty
    9:11 pm septiembre 22, 2013

    LA PALABRA DE DIOS ES UNA: LA MUJER NO PUEDE USAR PANTALONES PORQUE ES ROPA MASCULINA Y PUNTO. SOLAMENTE PUEDE USARLOS FUERA DE LA IGLESIA Y ESO ES LO QUE HACEMOS EN NUESTRA IGLESIA. VERO CUAL ES TU PROBLEMA CON LOS HOMBRES LOS LLAMAS MACHOS COMO SI ESO FUERA MALO Y ES MEJOR QUE SEAN MACHOS, COMO DIOS MANDA.

    EPIC: DIOS LE PREGUNTA A ADAN PORQUE ES EL HOMBRE Y JUSTAMENTE ES QUIEN DEBE GUIAR A LA MUJER Y ESTA DEBE OBEDECER PORQUE ES CREADA DE LA COSTILLA DEL HOMBRE. HAY MUJERES QUE SON MUY DADAS Y ESO LLEVA AL HOMBRE A PECAR.

    NO PUEDEN CAMBIAR LA BIBLIA USTEDES MEJOR LEERLA.

  4. Sembrador
    10:42 pm septiembre 22, 2013

    Caty, sólo una pregunta: señáleme dónde dice en la Biblia que la mujer no puede usar pantalones, como usted afirma. Y por favor, no me venga con que lo dijo Yiye Ávila, o algún otro de esos superpredicadores que abusaron de su renombre y prestigio de “grandes siervos de Dios” para imponer su modo de pensar a los creyentes. Cite textualmente la Biblia, si tiene la amabilidad (y si encuentra semejante pasaje bíblico, aunque ya le adelanto que no existe).

  5. ANIBAL SANCHEZ
    11:23 pm septiembre 22, 2013

    Es verdad, en la Biblia no dice que no puedan usar pantalones las mujeres. Aunque es verdad que es una prenda muy provocativa en una mujer bonita y bien formada.
    Esto puede provocar malos pensamientos y por ende nos hace pecar. La carne es debil.

    los saludo a todos en el amor de Cristo

  6. Sembrador
    5:32 pm septiembre 23, 2013

    Y bueno, Aníbal, entonces estamos en lo que dice Vero, no es un mandato bíblico, pero debido a lo carnales que somos los hombres, que se embromen las mujeres. No sé, no parece justo.
    Tampoco me cierra lo que dice Caty: como es ropa masculina (insisto, eso no sé de dónde lo sacan) lo usan fuera de la iglesia. No quiero ofender, pero esa actitud me suena más bien a “me emborracho el sábado de noche en el bar, pero el domingo de mañana voy fresco y sobrio a la iglesia”.

  7. Vero
    9:20 pm septiembre 23, 2013

    He leído sobre el origen del pantalón y no es muy claro. Hablan de los persas, romanos y demás. Hay dibujos de época que los muestra. Las mujeres empiezan a usarlos en tiempos de las guerras mundiales por temas laborales, ya que debían hacer el trabajo de sus maridos, por ejemplo en las minas, obviamente usaban los pantalones de sus esposos que estaban en la guerra…
    También leí que: “el pantalón entró en la historia política en la Revolución Francesa. Desde fines de la Edad Media, los hombres de las clases superiores llevaban un calzón ajustado hasta la rodilla. Ese culotte dejaba a la vista la pantorrilla, cubierta con una media sujeta por una liga. El hombre atractivo debía tener bellas piernas, y las exhibía.
    El pantalón era la prenda del bárbaro, del pobre y se convirtió en sinónimo de revolución y modernidad. En 1789 se les dio nombre a los rebeldes: los sans-culottes”.

    La asociación pantalón-masculinidad-poder está presente desde hace dos siglos en el mundo occidental. La investigadora francesa Christine Bard, en su Historia política del pantalón, sigue su recorrido hasta su universalización. “El título no es inocente: no se trata de una parcela de la historia de la moda, sino que refleja la construcción del género sexual”. (tomado de la web)

    Interesante que siempre esto estuvo rodeando a la masculinidad. Para el hombre es todo un símbolo, el que “lleva los pantalones” es el que tiene el poder. Es obvio que no lo quieran compartir con la mujer… Espero conseguir el libro de esta investigadora francesa, porque puedo no llegar a estar de acuerdo en todo lo que diga, pero seguro que encontraré en su estudio datos importantes.

    En cuanto a la Biblia, no menciona al preciado pantalón masculino. Dice que el hombre no vista como mujer y que la mujer no vista como hombre, pero hoy día esta prenda está absolutamente diferenciada entre ambos sexos. Hay moda masculina y moda femenina.

    Acá el tema es el PODER y cómo IMPONER el mismo a la mujer. Pero tengamos claro que aunque un hombre lleve los pantalones, esto no quiere decir que sea un hombre cabal y que una mujer use pantalones, no la hace un hombre o menos mujer.

    En lo antes escrito destaco lo siguiente: “El hombre atractivo debía tener bellas piernas, y las exhibía.” Guau!, ¿y qué esperaban de esto?. Fabuloso chicos! Provocativos los señores!!!! (risas)

  8. Caty
    9:29 pm septiembre 23, 2013

    NO ENCUENTRO PANTALON EN MI BIBLIA PERO ES PORQUE NO ERA LA ROPA QUE USABAN. AHORA SI Y POR ESO NO PODEMOS USARLO LAS MUJERES. ES ROPA DE HOMBRE.

  9. Estela M.
    3:58 am septiembre 26, 2013

    Dice la biblia que si tu hojo es malo todo tu cuerpo estara lleno de tinieblas,y si tu ojo derecho te es ocacion de caer,sacalo y echalo de ti.y tambien dice que cualkiera que mira a una mujer para codiciarla,ya adultero con ella en su corazon.de todos los santurrones e ipocritas que pregonan que son tentados por las hermanas que concurren de pantalon y pretenden que vallan de polleras x que se tientan,NO HE VISTO NINGUNO TUERTO!que pasa segun ellos la biblia dice que la mujer no huse pantalon y deben cumplirlo,NO deben husarlo(cosa q no estoy de acuerdo)tambien entonces debieran ya que son tentados estar sentdos en el culto con un ojo de menos,para ellos tambien ovedecer la palabra,REPITO NO HE VISTO TODAVIA NINGUN SATURRON RELIGIOSO CON UN OJO SOLO!cmo se puede pretender sacar la paja del ojo del hno sino sacamos primero la viga de nuestro ojo?yo creo que cada cual debe hacerse cargo d sus miserias,tentaciones y pecadillos,y no poner la culpa sobre otro,en este caso las hna por husar pantalones.por mucho tiempo fui a una iglesia donde de polleras x debajo de la rodilla,pelo recojido,sejas sin depilar,mangas trescuarto,y todas las telas posibles para tapar a las hnas para agradar supuestamente a Dios y no tentar a los hnos los SIERVOS DE DIOS,se cometieron muchos pecados igual pues cmo el corazon era el torcido,no hubo trapo y envoltorio que diera resultado,chamullaban lindo a las jovencitas y las enbolvian con su labia de grandes predicadores ,conkistadores y seducian las almas y algo mas y las hacian caer en sus redes! y cmo tenian que echarle a alguien la culpa de sus miserias y de su ojo malo,igual eran las hnas que tentaban a los SIERVOS (con mayuscula claro)cmo tambien muchas hermanitas con polleritas muy largas e indemeis andar desesperadas detras de los vsrones.Basta de ipocresia y religiosidad y rudimentos de hombres,Dios pesa el corazon del hombre del ser humano y es donde abita,y dice la Biblia Bienaventurados los de limpio corazon porque ellos veran A Dios!

  10. Estela M.
    1:15 pm septiembre 26, 2013

    Siiga trayendo articulos cmo este Pandiani,asi muchos religiosos y por lo que veo religiosas(porque debo ser geniuino,debo ser el mismo dentreo y fuera del templo) se desasnan y de una vez por todas y comprenden a la luz de la biblia que cosas son impuestas por los hombres en las cuales no hay ningun versiculo que lo afirme,y mas aun diga que nos vamos a ir al infierno por hacerlas.Estoy cansada de ver cmo con titulo de por medio,y muchos griterios desde una plataforma o un pulpito,pretendidos grandes evangelistas,y pastores de renombre,imponen sus sentires humanos de sus propias emociones QUE NADA TIENE QUE VER CON LA VOZ DEL ESPIRITU SANTO!Y LO TRANFORMAN EN PALABRA DE DIOS!Si los creyentes y cristianos se preocuparan mas de leer la biblia para ver lo que Dios dice en realidad dejarian de creer en tdo lo que se dice mediante,repito grandes simulacros de espiritualidad y santidad, no serian llevados por cualkier viento de dotrina y enseñazas erroneas.Se necesita mas enseñanzas biblicas y menos palabreria d hombrecillos emocionale,sensuales y carnales que andan por alli.

  11. onevoice
    3:10 pm septiembre 27, 2013

    ES VERDAD, NADIE LEE REALMENTE SU BIBLIA. EN GENERAL LOS CRISTIANOS SE GUIAN POR PALABRA DE HOMBRE. SI EL PASTOR “TAL” QUE TIENE 5000 MIEMBROS EN SU IGLESIA DICE QUE HAY QUE PONER UNA MONEDA CON CIERTO OTRO ELEMENTO DEBAJO DE LA ALMOHADA Y PENSAR POSITIVAMENTE QUE MAÑANA TENDREMOS MUCHO DINERO, LA GENTE VA Y LO HACE, PENSANDO QUE A FUTURO TENDRAN MUCHO MONEY. SON COMO CORDERITOS. EN LO DE LA MUJER ES IGUAL, SI EL PASTOR O EL EVANGELISTA O LIDER DICE QUE LA MUJER ES SOLO PARA PROCREAR Y LIMPIAR, ESE SERÁ EL MODELO QUE LOS ESPOSOS QUIERAN Y LES SERÁ FACIL LOGRARLO, PORQUE HAY MUJERES MUCHO MAS MACHISTAS QUE CIERTOS HOMBRES Y DEFIENDEN ESTA POSTURA. SON UNAS LECHUZAS PERO PORQUE DIOS ASI LO QUIERE, SEGUN DIJO EL PASTOR Y ESO AGRADA A DIOS……… BASURA ! ES LO QUE ES. LAS MUJERES NO HAN ENTENDIDO AUN QUE HOMBRE Y MUJERE TIENEN SU LUGAR Y SU XQ EN LA TIERRA Y EN LA VOLUNTAD DE DIOS. HAY MUJERES EN LA BIBLIA QUE SON EJEMPLO DE ELLO. USAN EL MUJER VIRTUOSA….PUES LEAN BIEN Y HAGAN COMPRENSIÓN DE LO QUE LEEN!!!!! NO HABLA DE UNA MUJER SUMISA Y SIN CARACTER! NO SEAN BURROS.

  12. pensador
    11:04 pm septiembre 28, 2013

    Las restricciones impuestas a las mujeres por parte de los líderes cristianos son muy pesadas e injustas. Un pantalón no hace de una mujer una pecadora, ni la aleja de Dios. Lo que puede alejarla es su forma de vida, sus opciones.
    No veo que una mujer sea culpable de mi pecado si la miro con deseo etc, sino de mi propia debilidad sale el mismo.
    No tengo porque pensar que esa hermana está provocándome. Deberían sacar todas esas tonterías de la vestimenta y demás, proque el hábito no hace al monje.
    Seamos más puros en nuestros pensamientos y dejemos de culpar a las mujeres de todo. De acuerdo con Estela, los santurrones no se han quedado tuertos…

  13. valeria
    10:56 am julio 9, 2015

    Si para los pentecostales es malo que la mujer use pantalón entonces seria pecado si lo uso fuera de la iglesia también . El pecado es pecado los 365 días del año de lunes a domingo. Si me emborracho miento robo mato adultero no tengo respeto por mis padres de lunes a sábado pero el domingo si cumplo con todo vengo a ser un hipócrita y falso cristiano. Bien decía Jesús a esas personas legalistas hipócritas y sepulcros blanqueados.

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