ONE LIFE: MARTIN LUTHER KING JR

Desde las escalinatas del Monumento a Lincoln de la Explanada Nacional de la capital de los EE UU, uno de los espacios públicos más simbólicos del país, el pastor bautista Martin Luther King Jr., de 34 años, pronuncia un discurso ante una multitud de entre 200 y 300.000 personas. Es el punto 16º del programa del acto, la culminación de la Marcha sobre Wahington por el trabajo y la libertad.

El orador, vestido de riguroso luto y con una camisa de inmaculada blancura, sabe que está haciendo historia. Su discurso es retransmitido en directo por televisión y radio al país entero. Se trata del primer negro que merece tanta cobertura mediática en una nación donde en ese momento, 28 de agosto de 1963, el derecho al voto todavía no es universal y está mediatizado, como otros derechos, educación, vivienda, trabajo, salud…, por el color de la piel.

“¡Háblales del sueño, Martin!”, gritó Mahalia
En un determinado momento, pactado de antemano pero no por ello menos poético, la poderosa voz de la cantante de gospel Mahalia Jackson; una de las artistas que participaron en la protesta (Bob Dylan y Joan Baez también estaban allí) se alza sobre los aplausos. “¡Háblales sobre el sueño, Martin!”, grita-canta la mujer que había declarado preferir el gospel al blues porque el primer género conlleva la esperanza, mientras el segundo conduce a la tristeza (“cantas el blues y sigues padeciendo el blues”).

King inicia entonces, con la experiencia de un orador bregado en púlpitos y la cadencia rítmica discursiva que la raza negra convierte en música, la letanía final de su alocución, repitiendo una vez y otra la frase I have a dream (Tengo un sueño) que terminó dando título al discurso, uno de los más famosos e influyentes de la historia moderna.

Escucharlo o leerlo todavía emociona: “Yo tengo un sueño: que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas. ¡Yo tengo un sueño, hoy! Yo tengo un sueño: que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono”.

Casi un año en cartel
Cuando está a punto de cumplirse medio siglo desde la histórica soflama, preparada por King, por cierto, sólo unas horas antes del acto, con la ayuda de un par de sus colaboradores más cercanos, la National Portrait Gallery de Washington exhibe One Life: Martin Luther King Jr. (Una vida: Martin Luther King Jr.), una exposición de título simplón pero contenido profundo. La muestra, que se mantendrá en cartel (entrada gratis) durante casi un año, hasta el uno de junio de 2014, pretende reivindicar la figura y la carrera del líder y “gran estratega” de la resistencia pasiva para luchar a favor de los derechos civiles, la justicia económica, racial y social y el antibelicismo. Uno tiene la responsabilidad moral de desobedecer las leyes injustas Con una amplia colección de fotos de los ricos fondos de la galería nacional, más de 20.000 obras en catálogo, todas retratos, la muestra incluye imágenes de los momentos cruciales de la carrera de King, grabaciones en cine y documentos. La muestra está coorganizada con la prestigiosa revista The Atlantic, fundada en 1857, que publicó tres meses antes del discurso de Washington la Carta desde la cárcel de Birmingham, escrita por King mientras permanecía detenido tras una protesta no violenta contra la segregación racial. Establecía el patrón de conducta de la desobediencia civil porque, según King, “uno tiene la responsabilidad moral de desobedecer las leyes injustas”.

Imágenes públicas y familiares

En One Life: Martin Luther King Jr. puede componerse una fotobiografía del activista, que ocho meses más tarde sería asesinado por un francotirador. Hay imágenes que muestran al predicador en actos de protesta, escenas familiares y actos oficiales, como la firma de la Civil Rights Act (Ley de los Derechos Civiles, 1964). También se incluyen el dibujo original que usó la revista Time para colocar en portada a King en 1957 como Hombre del Año y algunas publicaciones dedicadas a su asesinato y funeral. La exposición no se detiene en el asesinato ni en los escándalos privados de King

No hay trazas de los testimonios de una intensa y violenta oleada de protestas desatadas en decenas de ciudades de los EE UU tras el crimen, que la justicia atribuyó a la acción de un sólo hombre, el exmilitar y delincuente James Earl Ray, aunque han circulado muchas teorías sobre la posibilidad de una conspiración. Tampoco se desdibuja el personaje casi mítico de King con la doble vida que llevaba en la esfera privada, con continuados líos extramaritales que eran silenciados por su círculo para evitar el escándalo.

Fuente: 20Minutos

4 Jul '13

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