UN LLAMADO A LA ORACIÓN

En la Biblia, son decenas y decenas las menciones que hay acerca de la oración.
Una de las que más llama mi atención es muy breve: “ORAD SIN CESAR”
(1ª Tesalonicenses 5:17). He aquí un mandamiento que no está condicionado al contexto. No sólo debemos orar, el mandato dice que debemos hacerlo todo el tiempo. Llegamos pues al convencimiento de que, una vida de oración, es lo normal en el diario vivir de los que seguimos a Jesús. Tenemos mucho que aprender sobre esto de los escritores de Salmos, un libro cuyo contenido en su mayoría son oraciones, que incluso los grupos corales cantaban en el templo y que se esperaba que el pueblo orara esos contenidos. Llevado al contexto de nuestra vida diaria, creo que debemos orar en la calle, en el ómnibus, en la cocina, en la oficina, en el aula de estudios, de día y de noche, pues dice el
mandato: “…SIN CESAR”.
Hemos dicho que Dios está al alcance de una oración y esto es tan cierto como el aire que respiramos. La forma y el contenido de la vida de oración no están restringidos a un templo y a las reuniones públicas o grupales. Estando solo o con otros podemos orar. Entendemos que en la oración está implícita la
comunión con Dios, nuestro Padre Celestial. No hay límites a esta relación de comunión. Nadie puede decir que ora lo suficiente. La comunión con Dios posibilita un compañerismo que puede ser constante.
Como iglesia local en nuestras actividades públicas o en grupos oramos, aunque no lo suficiente:
1 – Tenemos una red de Oración e Intercesión amplia y magnífica.
Los integrantes de esta red oran de día y de noche por personas y sus
necesidades.
2 – Un grupo de mujeres y hombres se reúnen el primer domingo de cada mes para orar y ayunar en las dependencias del templo.
3 – Tenemos el plan de orar todos, tres veces por día, de lunes a viernes durante

5 minutos, por la iglesia y sus necesidades y servicios a las 7, a las 12 y a las 21
horas. Personalmente hago esa pausa en esos horarios mientras viajo fuera del país. No hemos preguntado cuántos lo hacen, pero sé que son muchos y los
resultados están a la vista en lo que Dios hace entre nosotros.
4 – Los días martes un pequeño grupo de miembros de la iglesia se reúne a orar desde las 19 horas en adelante.
5 – Cuando los integrantes de los ministerios se reúnen para planificar y realizar tareas, inician todo eso con oración. Sugiero dedicar al menos 10 minutos al inicio de esas actividades, para orar en pequeños grupos de dos o tres como dijo Jesús.
6 –Esta es una congregación donde enfatizamos la importancia del estudio bíblico, por ello los domingos, una docena de grupos se reúnen por edades para estudiar La Palabra de Dios. Cada grupo debiera dedicar un tiempo para que
todos oren juntos o en pequeños grupos y así orar unos por otros y por los
ausentes y sus necesidades.
Creo que una de las razones importantes por la que las enfermedades mentales y emocionales devastan a muchas personas, incluyendo cristianos, es porque no oran. Una nación que deja de lado a Dios como lo hace Uruguay, y no oran a Él, debe enfrentar las presiones actuales relacionadas con aprobación de leyes
inadecuadas y anti-Dios como lo son varias. No es la lucha de los partidos
políticos ni de grupos de personas, los que habrán de cambiar una nación. La nación debe volverse a Dios para que el pueblo sea libre de esos problemas
sociales. Esa es la lucha de los cristianos y en ella debemos invertir nuestras
mejores fuerzas y esfuerzos pues “no es con ejército ni con espada sino con el Santo Espíritu de Dios” y ORANDO SIN CESAR.

Lemuel J. Larrosa.
Pastor de la Piebu

Tomado del Heraldo de la Piebu
8 Jun '13

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