SIGUIENDO LAS PISADAS DE JESÚS EN SEMANA SANTA

– Escribe Daniel Carro –

Invitación a un Peregrinaje Santo

 

La última semana de Jesús antes de su crucifixión, muerte y resurrección representa un tiempo muy especial para toda la cristiandad.  Quizá por eso, desde muy temprano, se la llamó “la gran semana”, y más tarde “Semana Santa.”  Si a santidad se refiere, esta semana no parece tener más santidad que cualquiera otra de las 52 semanas del año, pero en cuanto al sentimiento cristiano, no cabe duda que los acontecimientos de la semana de la pasión son de altísima relevancia para nuestra fe.

 

Los cuatro evangelistas concuerdan con nuestro modo de sentir.  Los evangelistas prestan tanta atención a esta semana como al resto del ministerio de Jesús.  Mateo le dedica un 30% de su evangelio, Marcos casi 40%, Lucas el 25%, y Juan casi 45%.  Su propósito es hacernos saber que los últimos ocho días de la vida de Jesús marcaron la interpretación de su ministerio de una manera indeleble.   Las últimas cosas que uno hace en su vida, especialmente antes de una  muerte trágica, determinan la interpretación del sentido de esa vida.

Los devocionales con los que comenzaremos mañana representan un esfuerzo de hacernos sentir la santidad e importancia de esta semana así como Cristo la sintió.  Deseamos sentir como él sintió: que su sufrimiento sea nuestro sufrimiento, que su caminar sea nuestro caminar, que su pasión sea nuestra pasión.

Seguiremos el relato según el evangelio de Marcos, no sólo porque sea el evangelio más antiguo (el primer recuento de la última semana de Jesús), sino también porque Marcos es el evangelio que con más detalle sigue la semana de la pasión.  En Marcos la última semana puede seguirse claramente día por día, con la ventaja que en tres de esos días (Domingo de Ramos, Martes, y Jueves) Marcos hace un detalle de lo que sucedió durante el día y “al anochecer”; y en el día principal de la semana (el Viernes Santo, día de la crucifixión) Marcos realiza su crónica en intervalos de tres horas, marcando el tiempo como solían hacerlo las guardias romanas.  Marcos se tomó el trabajo de hacer el recuento de estos eventos de un modo detallado justamente porque estos detalles no sólo nos ayudan a interpretar mejor el significado de la vida, la muerte y la resurrección del Señor, sino porque nos ayudan a interpretar nuestra fe como seguidores del Cristo resucitado.

Si el tiempo en la vida de Jesús pareció moverse rápidamente, ahora, en su última semana el tiempo parece detenerse, cada día cuenta como un año y cada hora como mil años.  El Hijo de Dios se prepara para demostrar al mundo que no se llega a la resurrección sin una verdadera muerte, que no se pasa a la gloria sin primero descender a los infiernos, y que no se tiene un “nombre que es sobre todo nombre” si primero uno no se despoja a uno mismo de todo aquello que a lo que uno pudiera aferrarse (Filipenses 2:5-11).  La semana lo demuestra.

Los acontecimientos comienzan cuando Jesús llega a Jerusalén.  Al leer Marcos pareciera como que Jesús y sus discípulos llegaran a Jerusalén por primera vez durante su ministerio, y que lo hicieran viniendo desde Jericó.  Por los otros evangelistas, sin embargo, sabemos que Jesús había visitado Jerusalén en ocasiones anteriores.  En esta ocasión, según Juan 12:1, sabemos que Jesús venía de Betania, a donde había llegado “seis días antes de la pascua”, es decir, hoy.  Betania era un lugar preferido de Jesús, donde vivían sus amigos Marta, María y Lázaro, a quien Jesús había resucitado de los muertos en una acción simbólica de su propia resurrección.

Jesús sentía a Betania como su propia casa.  Además, Betania estaba cerca de Jerusalén, como unos tres kilómetros, espacio que pudiera caminarse en poco más de media hora.  Jesús sabía que la semana que venía se presentaría difícil, pero él había tomado la determinación de ir a Jerusalén para la Pascua, como dice Lucas (9:51), “afirmó su rostro para ir a Jerusalén.”

Los días venideros serían dificultosos.  Betania, junto a sus amigos, era el lugar perfecto para pasar la noche antes del gran día de mañana.

25 Mar '13

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