DAMOS GRACIAS A DIOS POR EL NUEVO PAPA

 – Por Álvaro Pandiani –

Tal cartel luce en la puerta de un instituto educativo católico de Montevideo. Es común que en estos últimos días se oiga decir “tenemos nuevo papa”. Expresión que impresiona como privativa de los católicos romanos, pues a ellos concierne en virtud del liderazgo espiritual que sobre la comunidad católica romana mundial ejerce el sumo pontífice. Sin embargo, en los días que precedieron a la elección del cardenal argentino Jorge Bergoglio, ya desde que se conociera la intención del anterior papa Benedicto XVI de renunciar a su cargo, el tema mantuvo una presencia permanente en los medios de comunicación. Elegido el nuevo pontífice romano, y conocida la noticia de que el mismo es un latinoamericano, el primer papa en la historia de ese origen, y alguien a quién por lo tanto los latinoamericanos – católicos y no católicos – podemos sentir como “cercano”, la ebullición informativa continuó; y continúa, sazonada por un pasado dudoso de colaboración con la tenebrosa dictadura militar argentina, que sumió a esa nación en el terror y es responsable de la desaparición de treinta mil personas. El papa Francisco está en boca de todos: creyentes católicos y no católicos, agnósticos y ateos, y al parecer también adeptos de otras religiones, con los cuales en su país natal supo mantener contactos, fortaleciendo los puntos en común en pro del bienestar de los menos afortunados, según dicen sus partidarios y repiten los periodistas. Al respecto de esto me resultó muy interesante escuchar en una emisora de radio montevideana, a menos de una semana de la elección del nuevo papa, un debate en el que participaban panelistas de distinta extracción política, apenas al día siguiente de que el papa Francisco destacara en una iglesia de Roma la labor del sacerdote uruguayo Gonzalo Aemilius al frente del Liceo Jubilar de Montevideo. No dejaba de ser llamativo cómo, mientras algunos de los integrantes de la mesa, sin dejar de opinar sobre la referida supuesta connivencia del papa Francisco con la dictadura militar argentina, destacaban el reconocimiento hecho al sacerdote Aemilius y a la encomiable obra educativa del Liceo Jubilar con una población de jóvenes de muy bajos recursos, y su significación para la educación en el momento que actualmente vive la sociedad uruguaya, otros participantes en tanto, de orientación política de izquierda, volvían una y otra vez al espinoso asunto del pasado del papa, casi sin dedicar comentario alguno al aspecto muy positivo referido al mencionado Liceo Jubilar.

Llamativa pero no sorprendente actitud, que parece característica de muchos representantes de la izquierda política uruguaya: mirar rencorosamente hacia el pasado y no hacia el futuro, y que no merece más comentario en la presente reflexión. Lo que sí se pretende comentar brevemente aquí es el denominador común que surge en todos los ámbitos de opinión en que se habla del nuevo pontífice romano; pensadores, políticos, personas públicas, incluso periodistas que tocan el tema a veces tangencialmente, todos convergen en ese denominador común: la idea, expresada como esperanza, de que el nuevo papa traiga una renovación, o “la tan esperada renovación” de la Iglesia. La “renovación” de la que se habla como necesaria en la Iglesia (así, con mayúscula, referida prácticamente siempre a la Iglesia Católica Romana, sobre todo en países de herencia religiosa católica), es el eje de opinión de algunos comentaristas de noticias y pensadores, generalmente liberales, y algunos incluso no creyentes. Ahora bien, da la impresión que ese “eje” es invocado por otras personas que ocupan tribunas públicas para opinar o informar – sea en radio, TV, prensa escrita impresa o digital –, y es invocada sin tener un conocimiento profundo y completo del tema, o una opinión propia, sino sólo acompañando el discurso general, el que suena políticamente correcto para la pluralista y liberal mentalidad posmoderna. Reitero, da la impresión. Porque sería propio definir de qué hablamos cuando hablamos de “renovación” de la Iglesia: renovación de autoridades, de infraestructura, de organización, o renovación de mentalidad, de creencias, de doctrina, de dogma, de actitud ante los cambios en general, y ante los desafíos concretos de la sociedad, el desarrollo científico y tecnológico, y las nuevas formas de vida y relación en el mundo actual.

Además, cabe a los evangélicos preguntarnos si nuestras iglesias no están necesitadas también de “renovación”. Aunque esto, por supuesto, nos interese sólo a nosotros, pues es poco probable que le interese a la opinión pública en general, dado que no somos en realidad “la” Iglesia Evangélica, sino “las” Iglesias Evangélicas; un cuerpo de creyentes multifragmentado, sin una estructura central global con un único líder, reconocido internacionalmente como jefe de estado (aunque en estos tiempos cabe sospechar que a más de un líder evangélico le encantaría ocupar tal cargo como jefe mundial de la Iglesia). También debemos tener en cuenta que, por lo general, los evangélicos tendemos a interpretar la “renovación” en un sentido espiritualista y místico, referido a la operación interior del Espíritu de Dios en el creyente y la iglesia, y ponemos énfasis en los dones milagrosos del Espíritu Santo, fomentando una atmósfera sobrenatural que deriva en extravagancias huecas, como más de una vez hemos observado, y que lleva a muchos evangélicos a considerarse particularmente “espirituales” (a menudo, más que sus hermanos).

Pero qué interesante, quienes incurren en tal actitud quedan comprendidos en algo dicho por el nuevo papa, aún ocupando el arzobispado de Buenos Aires, cuando hablando de la Nueva Era y de las “sectas” – como cariñosamente nos siguen llamando –, en carta enviada a las comunidades educativas de su diócesis en 2004 expresó que la fe cristiana “termina reduciéndose a una especie de elitismo del espíritu, a una experiencia extática de ‘elegidos’ que rompe con la historia real y concreta”. A continuación recordó el caso de Corinto – que algunos de nosotros también recordamos periódicamente, cuando las extravagancias del espíritu en nuestras congregaciones se salen de madre – y cómo el apóstol Pablo debió poner coto a “esa suerte de ‘cristianismo espiritual’ que perdía conexión con la vida cotidiana en el plano concreto” (Jorge Mario Bergoglio: Las sectas y la Nueva Era, publicado en esta página web).

No, las Iglesias Evangélicas no tienen tanto espacio en la consideración de la prensa y la opinión pública, salvo vínculos personales de algún comunicador con ministros o líderes evangélicos, o que se trate de una congregación evangélica que tenga una presencia fuerte y positiva en la comunidad, generalmente por su trabajo en el área social al servicio de los más necesitados. No incluimos aquí los eventos negativos y escandalosos, los cuales son noticia al instante, así se trate de hechos sucedidos en las más humilde y pequeña iglesia evangélica de suburbio. Eso sí lo compartimos con la Iglesia Católica Romana: los escándalos habidos en las comunidades religiosas siempre llaman al periodista y concitan la atención morbosa del público.

Ahora bien, hay otro aspecto que también compartimos con la Iglesia Católica Romana; esta afirmación nos lleva de regreso al concepto de la “renovación”, supuestamente necesaria en la “Iglesia”. La consideración del significado que la “renovación” tiene para el mundo secular, en otras palabras, qué espera la gente que la Iglesia cambie o “renueve”, también nos atañe. Nos atañe porque aunque los evangélicos no celebremos misa sino culto, prediquemos sólo a Cristo dejando de lado a la virgen y los santos, no corramos tras el papa – aunque algunos sí corren tras pastores y predicadores – y otras diferencias por el estilo, tenemos un mensaje de vida, salvación, perdón y paz para dar a todos, y en nuestras campañas de evangelización requerimos de todos que dicho mensaje sea escuchado, creído, recibido y asimilado como la llave de una nueva vida, como la clave de la vida eterna.

Pasando a temas concretos, los principales asuntos en que se espera la tan mentada “renovación” en la Iglesia Católica Romana se relacionan, entre otros, con la actitud hacia la sexualidad en general, y el matrimonio homosexual en particular, con el ingrediente agregado del debate sobre la adopción de niños por parejas homosexuales; el uso de métodos anticonceptivos y el aborto, tema este último en el cual la Iglesia Católica ha presentado una posición monolítica, a diferencia de las Iglesias Evangélicas; el celibato del clero, estado de soltería obligatoria en el que se ha pretendido buscar la causa de escándalos sexuales que han tenido como protagonistas a los sacerdotes, particularmente los casos de pedofilia, tema muy concreto en el que la opinión pública, y sobre todo las víctimas y sus familiares, claman por menos encubrimiento y más transparencia; también, la ordenación de mujeres al sacerdocio, resistida desde hace siglos, desde épocas monolíticamente machistas, incluso misóginas, y que aún no ha sido resuelta por la jerarquía católica romana.

Como ya se ha sugerido, la mayoría de estos temas son compartidos con las Iglesias Evangélicas; o tal vez sería mejor decir que la conflictividad y el debate que surgen de estos temas involucra también a los cristianos evangélicos, y que los tales deberían sentirse involucrados en los mismos, y asumir el compromiso de participar en una discusión constructiva que, sin comprometer principios sagrados e irrenunciables, tenga como objetivo mantener abiertos los canales de diálogo. A propósito de esto, cabría rebatir en primer lugar la opinión de algunas personas, en general ateos recalcitrantes – y con ciertas inclinaciones bien específicas en cuanto a su ideología política – que cuestionan la pertinencia de que la Iglesia, sea Católica o Protestante, opine y fije posición sobre algunos de tales temas, como aborto o matrimonio homosexual (y esto hacen sin perjuicio de emitir libremente su opinión sobre otros temas, más propios de la interna eclesiástica, como celibato obligatorio u ordenación femenina). Esta actitud verdaderamente intolerante, que pretende amordazar a los pensadores cristianos, ignora voluntariamente que, tratándose de aspectos de la vida de las personas y sus relaciones, es imposible que la Iglesia no opine. ¿Por qué? Porque el cristianismo es, desde sus orígenes, vehículo de un mensaje de amor y esperanza, sí, pero un mensaje que en su versión más completa denuncia el pecado humano y anuncia la justa condenación por el mismo, para enseguida proclamar la misericordia y el amor de Dios en Jesucristo, y llamar al arrepentimiento, la fe y una nueva vida. Este mensaje nos alcanza a todos, pues todos somos pecadores, según la Palabra de Dios.

Así que, sí señor, opinamos y opinaremos sobre todos estos temas.

 

(Continúa)

23 Mar '13

Hay 13 Comentarios.

  1. CHIQUILINA
    8:35 pm marzo 23, 2013

    Pandiani no debe saber que Bergoglio es muy cercano a los evangélicos argentinos. Ha compartido “Obelisco” con ellos. No me queda claro si en verdad nos tiene como “secta” a todos los evangélicos . Creo que se refiere a los “chantas” que usan el Evangelio para propio provecho, usando la necesidad espiritual del hombre para “manejarlo”.
    En todo lo demás estoy de acuerdo y espero la continuación de este artículo.

    Bendiciones.

  2. Sol Martinez
    8:16 pm marzo 24, 2013

    Veremos que pasa con el nuevo Papa. Supongo que si todo lo dicho es cierto, hará alguna cosa dentro de su organización para acercarla a la gente de una manera más concreta y realista. Lo del matrimonio gay, aborto, etc, son temas eternos y no dejan ver diferencias profundas con sus antecesores. Supongo que los cambios y renovación vendrán por temas importantes, la salvación de las almas es lo primero que debería preocuparlos.

    Es cierto lo que dice Chiquilina, busqué e internet y vi que Bergoglio era cercano a los evangélicos, con Proietti y copañía. Eso no quiere decir nada, porque estos pastores argentinos siepre están interesados en acercarse a los católicos, no tengo muy claro porqué o para qué.

    Habrá que esperar…

    Buen artículo!

  3. BATMAN
    9:35 pm marzo 24, 2013

    Es bien cierto. Los cristianos tienen derecho a opinar sobre temas que, en definitiva, hacen a la vida cotidiana de los seres humanos… porque los cristianos están insertos en la sociedad. Tienen derecho a pensar diferente también. ¿O será que solamente pueden opinar los que están a favor de temas como el aborto o el matrimonio gay?. Hemos llegado a un punto en que ser cristiano es mal visto. Se los supone recalcitrantes, antiguos. Cuando no empiezan con el tema de la colonia y lo asesinos que fueron los europeos que llegaron a estos lares, etc… cargando su cruz cristiana como símbolo de muerte para los indígenas. La realidad está más allá de ser tan simples.

  4. Robin
    12:00 pm marzo 25, 2013

    Hola a todos, como vi que estaba Batman, me gustó para ser Robin!

    Ya espero la segunda parte del artículo. Me pareció interesante, sobre todo porque ver opiniones evangélicas es importante para nosotros.
    Hoy, en un programa de la mañana en TV, alguien preguntaba qué significado tenía esta semana para los uruguayos y salieron a hacer encuesta en la calle. Algunos contestaron que era desde siempre Semana Santa, otros Criolla, otros de la cerveza y otros, creo que los más, de turismo. Dicen que es la semana del año en que los uruguayos más salen a hacer turismo, dentro y fuera del país.

    Cuando en piso uno de los conductores habló del tema, dijo es semana Santa para los católicos que hacen “esto y aquello”. No entiendo porqué ser cristiano es privativo de los católicos. Ojo, no me molesta, pero no lo entiendo.

    Tal seamos los evangélicos históricos los que más guardamos esta semana y celebramos al final la resurrección!!!! Lo sacamos de la cruz y lo llevamos dentro nuestro, vive en nosotros! Ese es el significado de esta semana para mi. Jesús muriendo y resucitando por mi, pero para el mundo es el Cristo de los católicos.

    Hacemos bien en opinar de lo que sabemos y creemos. Lo que el autor del artículo dice es 100% cierto. Compartimos con los católicos ciertas cosas, pero somos diferentes también y merecemos nuestro espacio en la prensa. Qué pasa con la CREU, FIEU y demás organizaciones? Son momias sentadas en sillones cómodos que solamente aparecen cuando hay que hablar de aborto o matrimonio gay o para mega eventos? No digo que no sean temas importantes, pero la salvación lo es más y no he leído en esta u otra página, que se publique algo al respecto, enviado por los dinosaurios (con todo respeto) líderes de la Iglesia en Uruguay.

    Despierten evangélicos!

  5. Sembrador
    6:54 pm marzo 25, 2013

    Pa, Robin, momias y dinosaurios, creo que alguno se va a enojar, pero a mí me hiciste reír. Además, estoy muy de acuerdo contigo. Buen comentario.

  6. FRANCO
    12:05 am marzo 26, 2013

    EL CRISTO DE LOS CATÓLICOS Y EL DE LOS EVANGÉLICOS ES EL MISMO, MI QUERIDO ROBIN. NO HAY DIFERENCIA ALGUNA. UN MISMO DIOS Y UN MISMO HIJO, JESÚS. SOMOS DIFERENTES EN LA FORMA DE SERVIRLE O ADORARLE, PERO ÉL ES EL MISMO. SALVOS POR OBRAS O POR GRACIA ES UNA DISCUSIÓN ANTIGUA. CREO QUE LOS CRISTIANOS DEBEMOS HACER, ACCIONAR ANTE LA NECESIDAD DEL PRÓJIMO.
    FRANCISCO ES UNA EXCELENTE MUESTRA DE LO QUE DEBEMOS SER. HUMILDES SERVIDORES DE CRISTO. SOY CATÓLICO PERO VISITO SITIOS EVANGÉLICOS BUSCANDO ESTE TIPO DE ARTÍCULOS QUE ME ENRIQUECEN Y RECUERDAN QUE NO SOY EL ÚNICO QUE AMA A DIOS Y TAMPOCO SOY EL ÚNICO AL QUE DIOS AMA. EN LA IGLESIA MÁRTIR VEMOS CÓMO CATÓLICOS Y EVANGÉLICOS SON MUERTOS POR LA MISMA CAUSA, SU FE EN JESUCRISTO EL UNIGÉNITO HIJO DE DIOS.
    SERÍA BUENO CONTAR CON MÁS EVANGÉLICOS LLEGANDO A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NO CRISTIANOS.

  7. Sandra A.
    11:10 am marzo 30, 2013

    Tal vez haya diferencias importantes entre protestantes y católicos, pero de verdad que no me di cuenta antes de hoy. He visitado este sitio muchas veces y he sacado mensajes importantes que luego comparto con personas amigas o conocidas. Entiendo que no adoren a la virgen o a los santos, pero igual me parece que tienen un mensaje claro y vivo de Jesús hombre y Dios.
    Amo a mi iglesia y entiendo al Papa que quiere que las puertas de las parroquias se abran y salgan a buscar a la gente que sufre, sin esperar cómodos dentro de edificios húmedos y fríos. Yo misma tengó ganas de salir sola a hacerlo, pero nunca me he animado.

    Desearía saber a fondo las diferencias y si son imposibles de salvar entre ustedes y nosotros, o es posible lo que Francisco predica desde hace años… unirnos en una sola adoración…

    gracias,

  8. CHIQUILINA
    11:05 am marzo 31, 2013

    Hola Sandra, bienvenida! No creo que la unión en adoración sea posible por el momento. Tenemos diferencias muy marcadas en algunos puntos. Aprecio al hombre que hay detrás del uniforme papal, porque he leído mucho de su vida, pero seguimos teniendo profundas diferencias. Nosotros solo adoramos a Jesús! y esto no admite permisos genuflexos.

    Nos vemos,

    FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!!!! ESTÁ VIVO!!!!

  9. ENESTEMUNDO
    8:23 pm marzo 31, 2013

    LOS CATOLICOS SOMOS CATOLICOS Y LOS PROTESTANTES LUTERANOS Y CALVINISTAS SON OTRA COSA. UN INVENTO PARA PODER HACER COSAS QUE NO PODIAN EN LA IGLESIA CATÓLICA, MADRE DE TODAS LAS IGLESIAS.
    NADA DE IGUALES O LO QUE SEA. DIOS ES CATOLICO. SAN PEDRO LA INICIÓ Y FRANCISCO LA SIGUE HOY. USTEDES NO PUEDEN OPINAR DE LOS CATÓLICOS PORQUE TIENEN SUS PROPIOS PERSONAJES QUE TODOS CONOCEMOS.

    ENESTEMUNDO NO TODOS SOMOS IGUALES!

  10. Sembrador
    9:18 pm marzo 31, 2013

    Enesetemundo, tenés razón, el protestantismo es un invento para poder hacer cosas que no se podían hacer en la iglesia católica: concretamente, adorar a Dios y seguir a Jesucrísto según las Sagradas Escrituras de la Biblia, y no según los decretos de los concilios y los caprichos “infalibles” de los papas. Cosas que no se podían hacer porque sino te agarraba la inquisición y te mandaba a la hoguera, como a tantos protestantes y disidentes a lo largo de los siglos.
    ¡Cómo podés ser tan soberbio, tan engreído! ¿Así que Dios es católico? ¿Pero qué fumaste? Además, ¿de dónde sacaste eso de que aquí se opinó de los católicos? Aquí se venía hablando de católicos y evangélicos con muchísimo respeto y cariño, enfatizando los desafíos que compartimos, y no las diferencias que tenemos, hasta que entraste vos al blog, como chancho en chiquero nuevo, a tirar barro para todos lados.
    San Pedro inició el cristianismo, no la iglesia católica; esa la inició tu amigo Constantino. Y a mí el único Francisco que me merece muchísimo respeto y admiración es el de Asís. De este papa, veremos, aunque para mí que es el mismo perro con diferente collar.
    Andá a hacerte aclarar la sesera, torquemada.

  11. Elena
    2:43 am abril 14, 2013

    El papa francisco es jesuita, y considero que antes de opinar, deben conocer la historia de los jesuitas y su proposito para un nuevo orden mundial.
    pueden leer el libro en la web “bajo el signo de escorpion”, 50 años en la iglesia de roma, la historia secreta de los jesuitas, los asesinos del vaticano, y muchos mas, que nos llevaria a decir Señor venga tu Reino, y ten misericordia de tu pueblo.
    Tambien deben saber que los jesuitas dirigen todo grupo secreto como la masoneria, los illuminati, la mesa redonda, los templarios, los rosacruces, el opus dei, el club bilderberg, la Union europea, el banco mundial, el fondo monetario internacional. Todo esto en secreto tras bastidores a traves de sus agentes jesuitas que tambien estan infiltrados en todas las iglesias evangelicas, por eso ya nadie enseña que el vaticano es la babilonia del apocalipsis. todos se han unido alrededor de la mentira y el engaño.
    Dios nos perdone y tenga misericordia de todos nosotros.

  12. Sembrador
    11:19 am abril 14, 2013

    Elena, respuetuosamente le pregunto: ¿por qué “antes de opinar”?
    ¿Por qué siempre tiene que aparecer alguien que nos dice que “antes de opinar” o “antes de hablar” deberíamos leer, o ver, o saber esto, o aquello o lo otro? ¿Por qué se pretende amordazar la humilde opinión del lector, que simplemente quiere expresar lo que piensa, mandándole o aconsejándole callar hasta que haya leído tal o cual libro “iluminador”, que generalmente nadie conoce?
    Elena, no soy jesuíta, ni siquiera soy católico, pero me gustaría saber de dónde sacó usted todo eso que afirma de los jesuítas; porque leyendo su comentario, me da la impresión que usted es otra aficionada más a las bibliotecas esotéricas y las teorías conspirativas.
    Saludos.

  13. Vero S.
    12:38 pm abril 14, 2013

    Muy fuerte!!!! te leíste además el tema del santo grial, y las pelis devenidas en “culto” por algunos iluminados en el mundo?. De seguro existen personas con poder en el mundo y que están preparando el “nuevo orden”, a sabiendas o no, para el anticristo. Lo que me resulta raro es que menciones a los jesuitas y no a los judíos como actores principales de todo el “movimiento”, porque lo que el libro dice es que son “ellos” los artífices de todo. Se ve que porque es un artículo que habla de católicos te apeteció más hablar de jesuitas… Ese libro habla del imperio ruso, de la “entronación” del comunismo, de sus redes mundiales y de su caída… Habla de lo malo que es el comunismo, como idea creada por los illuminati para “controlar”. Su autor, Juri Lina es de Estonia… ¿no te da para pensar sobre su odio al “comunismo bolchevique sanguinario”, como lo llama, y a los judíos?
    Se dice también que Hitler tomó de los rusos las ideas de eliminación de personas usadas por los comunistas…
    No es noticia que hay poderosos que hacen sus “cosas”, pero el tema de los illuminati y demás, como es presentado, es muy de peli. Dicen incluso, algunos “salidos” de los illuminati, que los que “reinan” en este mundo son “reptilianos” y que se convierten cuando ven algo que les da mucho placer, como ver morir de forma sangrienta a humanos. Parece que incluso Bill Clinton es uno de ellos y hay una foto que le sacó “alguien” que murió dos días después… pero la foto sobrevivió y se ve mitad de la cara como reptil, ya que…nos aclaran…que no es de sangre “pura”, que es la que proviene del santo grial…
    Tu hábito de lectura deja mucho que desear, porque todo ese tipo de cuestiones es medio esotérico, ocultista, que contiene magia, control mental, pactos de sangre, satanismo, etc. Yo no leería ese tipo de libros conspirativos, me quedo con la Biblia que, sin lugar ninguno a dudas, nos da mejor información del final de los tiempos…
    Si te preguntás porqué sé alguna de estas cuestiones, te cuento que suelo investigar porque tengo que preparar material para estudio y me ha servido en conversaciones de este estilo, pero no lo hubiera investigado sino me lo hubieran puesto como parte de un trabajo.
    Lo de la “gran ramera”…bueno… algunos piensan como vos que es la iglesia católica y otros interpretan otra cosa, lo importante es saber que Jesús es el Señor y que volverá por nosotros. Lo demás es un misterio, del que seremos víctimas si seguimos más preocupados en si es así o no, que en hacer lo que Dios nos mandó!
    Saludos y me gustó tu comentario, porque abre discusión y siempre es bueno!!!

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