PREDICADORES DE OTRO ESTILO

Día 4

«Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: —Siento compasión de esta gente porque ya llevan tres días conmigo y no tienen nada que comer. No quiero despedirlos sin comer, no sea que se
desmayen por el camino. Los discípulos objetaron: —¿Dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado suficiente pan para dar de comer a toda esta multitud?». Mateo 15.32–33 – NVI
¡He aquí un predicador diferente! A él le interesa el bienestar espiritual de su auditorio, pero no por eso deja sin atender sus necesidades físicas y materiales, como el cansancio
que los agobia después de una extenuante jornada o el hambre que los acosa. Él no quiere despedirlos como lo han hecho otros maestros de la fe: que se vayan con hambre,
aunque se desmayen, pues se han ido llenos de palabras que satisfacen el alma.
La homilética de Jesús (el arte de su predicación) no se concentra exclusivamente en las filigranas de la retórica discursiva. Él habla bien y llama la atención por su fina pedagogía, pero hablar bien es también actuar en concordancia con lo que se predica. Él tiene genuino interés en lo que dice (es palabra de salvación), pero igual interés en las necesidades de quienes escuchan lo que él dice. Por eso no quiere despedirlos con hambre.
Jesús les transmitió de inmediato la preocupación a sus discípulos. Estos le explicaron que era imposible conseguir pan para tanta gente en un lugar despoblado. Ni había dinero, ni había dónde conseguir pan.
Al final, como sabemos, el problema se resolvió con un milagro. Hubo pan para todos los oyentes y sobraron varias cestas. El objetivo de la predicación se logró: se anunció el reino de Dios con palabras y con obras; se habló del amor de Dios y también se demostró.

Para seguir pensando:
«El amor no puede permanecer en sí mismo. No tiene sentido. El amor tiene que ponerse en acción. Esa actividad nos llevará al servicio».
Teresa de Calcuta

Oración:
Para que la proclamación del evangelio por parte de nuestras iglesias no sea un discurso sólo de palabras, sino también un testimonio de vida.

Harold Segura – Asociación Bautista Argentina
30 Dic '12

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