TAXISTAS EVANGÉLICOS ACERCAN A SUS PASAJEROS A CRISTO

El Ministerio Taxistas Cristianos de Montevideo nació en la madrugada del 18 de mayo de 1992, con tres taxistas reunidos en una esquina. Hoy realizan sus reuniones diariamente en el  Parque de los Aliados.

“El propósito de reunirnos es orar, leer la Palabra y dar testimonio de las experiencias que vamos viviendo en la jornada. Los taxistas de la noche a la una de la madrugada y los que trabajamos en el día a las 6 de la mañana, de lunes a viernes”, comentó Juan Rotela.

De esta forma los taxistas se reúnen para buscar la guía de Dios y así conocer la estrategia del día para ganar almas. Un comentario sobre el clima, un problema en el trabajo, hasta una enfermedad terminal, todo puede ser excusa para hablar del amor de Dios.

Santiago, uno de los taxistas, comenta: “hace un tiempo atrás se subió un muchacho ejecutivo, con miles de problemas que le habían pasado, exportaciones que no le habían salido, cheques que le habían fallado y dice: ¡hoy me quiero matar! y yo le digo: dale gracias a Dios que hoy pudiste levantarte y hacer todo eso que te falló, el lunes cuando te levantes y trabajes, vas a ver que las cosas te van a salir mejor” y dijo: “te agradezco, porque la verdad que hoy fue lo mejor que me pasó en el día”.

Muchos son los que suben a estos taxis sin saber que en el recorrido conocerán la mejor noticia para sus vidas. Luego de haber entregado su corazón a Jesús, se bajan llorando luego de experimentar el nuevo nacimiento.

“A veces uno sube a una persona y algo te dice: háblale!. Gente que ha sido despedida del trabajo y tienes que edificarle, te lloran en el auto, gente que va a un sanatorio y tiene un familiar internado y orás antes de entrar”, relata Cristian Bennet.

Este ministerio ha trascendido los límites del volante. Fueron parte de un evento de intercesión por el país, dando siete vueltas alrededor del Palacio Legislativo durante una semana, marcando así el comienzo de algo más. Coenzaron en una radio con un programa de 15 minutos y ahora tienen 5 horas de programación semanal, en las que trabajan los taxistas de la noche y los del día. En uno de estos programas recibieron la llamada de un joven que había preparado todo para quitarse la vida. “Oramos, le entregamos su vida a Cristo y hoy ese hombre es un siervo de Dios, pastor de una congregación”, explica Rotela.

Estos taxistas hacen parte de un ejército que ronda las calles de Montevideo. La inseguridad o el peligro de un asalto no ocupa su mente, porque saben que Dios guarda sus vidas y concentran sus fuerzas en trasladar al pasajero a un viaje inesperado: un encuentro personal con Jesús.

Para ellos el taxi dejó de ser solamente un sustento económico para convertirse, como ellos mismos dicen, en su púlpito andante.

Fuente: CBN / Edición: Iglesia En Marcha.Net

22 Nov '12

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