LÍMITES

Un componente que hace a las buenas relaciones es el orden y su principal instrumento: los límites.

Nuestro creador es ordenado. Génesis afirma que la tierra estaba desordenada y vacía (estaba todo mezclado), y Dios separó la luz de las tinieblas, las aguas de lo seco, y le dio nombre a cada cosa.

Este orden inicial va de la mano del límite que será una de las funciones más importantes de los padres en la relación con sus hijos. Lo bueno, lo malo, “todo me es lícito, pero no todo me conviene”.

Los límites son cuidado. A veces los limites se entienden como una conducta dura, rigurosa, que nos hacen infundir temor o que no les permite hacer nada. Sin embargo, el límite es parte del amor. Instruir al niño en su camino (Proverbios 22:6) es dedicar atención, y esto es un trabajo. “…y cuando fuere viejo no se apartará de él”, nos habla de un efecto futuro.

Los límites implican corrección. Hebreos 12:6 dice: “…porque el Señor disciplina a los que ama”. Proverbios 29:15 expresa: “La vara de la disciplina imparte sabiduría”.

La vara no es para castigo corporal, no debemos confundirnos. Es un símbolo de la autoridad de aquellos que corrigen, enseñan, educan. Como padres debemos pedir al Señor tal como lo enseña Santiago: “Si a alguno de ustedes les falta sabiduría, pídasela al Señor”.

Dios nos pone límites a nosotros, los padres; también nos da autoridad, pero no aprueba el autoritarismo.

Corregir es poner un límite; no significa que puedes derramar tu odio o encono. “Si tal cosa pasara… tendrías esto; si no estudias, no salís”. Maltrato, palabras hirientes, abuso, violencia, son evidencias de raíces de amargura y heridas no sanadas.

Los límites nos permiten saber quiénes somos. Llamó a la luz, luz y a las tinieblas, tinieblas. Los padres somos nosotros, los hijos son ellos, ¿o al revés?

Cuando hay orden en los roles uno sabe quién es. A lo largo de la Biblia el Señor nos muestra quién es Él y quiénes somos nosotros. Nos parecería una locura insinuar que nosotros salvamos a Cristo y no Él a nosotros.

Para finalizar, te propongo que a lo largo de esta semana recuerdes lo que Salomón escribió “Mas vale ser reprendido con franqueza que ser amado en secreto”.

Dios bendiga tu semana, Rev. Horacio Latté

Tomado del sitio web del Rev. Latté

18 Nov '12

Hay 1 Comentario.

  1. Belkis Yudith Garcia Perez
    9:04 pm septiembre 9, 2013

    Doy gracias, al Padre Eterno, por tan buenas lecturas, que me son de bendiciones.
    que Dios le continué bendiciendo.

Deja un comentario

*