“UN BUEN LIMPIADOR”

No me refiero a la mano de obra de alguna persona, sino a un producto que limpia
a fondo. Pero más que un producto es un acto de la voluntad humana. Me refiero al
PERDÓN.
Hace pocos días escuche a un líder político que, refiriéndose a su pasado de más de
30 años, cuando le agredieron física y emocionalmente, dijo no poder perdonar esas
acciones y agregó: “no quiero perdonar lo que me hicieron”. Los que perdonan son
los que deciden perdonar y lo hacen cueste lo que cueste.
Por eso señalo que esta acción, que limpia el alma y los sentimientos heridos, es un
acto de la voluntad, el cual no ocurre en forma automática o por casualidad.
Perdonar es un acto voluntario y personal. Se toma la decisión de sacar la basura a
veces guardada por muchos años. Quien limpia su mente y sus sentimientos de la
ira y los resentimientos, deja su casa de la vida limpia y agradable.
Poder llegar a decir, mirando los ojos de quienes nos han ofendido de palabra o de
hecho, “te perdono”, es como darse una ducha larga y renovadora. Quien perdona,
elige no aferrarse más al sentimiento de venganza, rencor y odio.
Jesús dijo que hay que perdonar, ¿cuántas veces? 70 veces 7.
Una esposa decía que ya llevaba 370 veces perdonando a su esposo y que le faltaban
120 veces más. Tenía una libreta donde anotaba la fecha y la ofensa y la hora del
perdón otorgado. Pero me parece que eso no fue lo que enseñó Jesús, quien no se
refería a una cantidad de acciones de perdón para alcanzar la plenitud o perfección
del perdón. Lo que enseña Jesús es que el perdón es un estilo de vida en que
participamos voluntariamente para evitarnos una vida de rencores y odios que sólo
logran destruir y no construir. Por eso el tema del perdón está relacionado
directamente con la RECONCILIACIÓN de la que escribe San Pablo, “somos
embajadores en nombre de Cristo.”
Lemuel J. Larrosa
Pastor en la PIEBU

21 Oct '12

Deja un comentario

*