¿ME AMAS? ENTONCES PONLO EN MI CUENTA.

La Biblia nos enseña en forma muy amplia y continua, que los que nos declaramos como CRISTIANOS – discípulos de Cristo – nos debemos caracterizar por ser activos en el ministerio de la reconciliación vertical y horizontal. En este
contexto tenemos la buena herramienta del perdón.
VERTICAL: reconciliación con Dios por medio de Jesucristo único y suficiente salvador.
HORIZONTAL: las relaciones con nuestro prójimo.
Quienes estamos reconciliados con Dios, lo evidenciamos en las buenas relaciones con los que nos rodean, familia, sociedad en general, incluyendo a los miembros de la iglesia cristiana en la cual nos congregamos. El análisis de la muy breve carta personal de San Pablo a Filemón, amigo personal de él, resulta fascinante para ilustrar los resultados que produce el ministerio de la
reconciliación en las vidas de personas socialmente opuestas por la cultura reinante en aquella época. Pablo escribe así: “Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo en mi cuenta.” Filemón 17 – 18.
PONLO EN MI CUENTA es un acto de reconciliación. En este caso puntual – el de Onésimo – había elementos suficientes que, según las leyes imperantes, hacían de este esclavo un delincuente. Había huido y había robado dinero a su amo.
Estas acciones lo hacían un hombre peligroso que debía ser puesto en la cárcel y según las leyes, podía ser muerto por sus actos delictivos. Por supuesto no estoy defendiendo al escribir estos comentarios, el sistema esclavista romano
y la explotación cruel que hacían con las vidas de los pueblos conquistados por  la fuerza. Pablo no discute esas leyes y costumbres cuando escribe su carta a
Filemón, pero sí expone que ahora Onésimo ha sido hecho cristiano y por lo tanto es su hermano espiritual. Se reconcilió con Dios y debe ahora reconciliarse con aquellos que defraudó y engaño: Filemón y su familia.

La petición de Pablo incluye tres acciones
fundamentales del ejercicio del perdón: ACEPTACIÓN – RESTAURACIÓN – RESTITUCIÓN. Estos tres aspectos son parte del sermón dominical. No tengo ninguna duda de que la iglesia que sigue estos pasos, y los cristianos que los practiquen sinceramente, se transforman en reconciliadores en Nombre de Cristo. (2da.Corintios 5:20).

Lemuel J. Larrosa
Pastor en la PIEBU

Tomado de El Heraldo

26 Oct '12

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