TEMPORAL PARALIZÓ PARTE DEL PAIS

Dos personas fallecidas, entre ellas un niño; 140.000 hogares sin luz eléctrica en todo el país; cerca de 300 árboles caídos en Montevideo, oficinas públicas evacuadas y un clima general de psicosis fue el saldo del temporal que azotó el sur del país.

El ciclón extratropical que se abatió en el sur del país durante toda la mañana y parte de la tarde tuvo un empuje similar al de 2005, aunque las consecuencias, pese a su gravedad, no tuvieron similar entidad.

Dos personas muertas, entre ellas un menor de 7 años, fue el saldo en pérdida de vidas humanas. Fallecieron ahogados en San José al ser arrastradas por el agua cuando intentaban cruzar en auto un arroyo, informó Gustavo Zengotita, vocero departamental de Policía. El accidente ocurrió en un camino vecinal en las inmediaciones de la Ruta 1 cerca de la Ruta 3.

Un tercer fallecimiento, reportado anoche por radio en base a testigos, se habría producido a consecuencia de la caída de una columna en Camino Maldonado. La versión no fue confirmada por la Policía.

El temporal dejó 511 personas evacuadas: 245 en Montevideo, 110 en Canelones, 100 en San José, 29 en Maldonado, 18 en Colonia, 5 en Soriano y 4 en Treinta y Tres, según informaciones del Sistema Nacional de Emergencia y de fuentes de los departamentos.

Varias zonas de la capital se quedaron sin energía eléctrica, entre ellas el Cerro.

Montevideo y buena parte del país estuvieron ayer a la deriva, y a merced de un impetuoso temporal que superó las previsiones de los sistemas de emergencia e hizo que colapsaran los servicios.

Recién a las 10:30 de la mañana, la Dirección Nacional de Meteorología -cuyos funcionarios están en conflicto desde hace varios meses- elevó a “Rojo” el alerta por fuertes vientos. A esa hora, gran parte de los daños ya se habían producido. En la calle había un tendal de cables sueltos, árboles arrancados de cuajo y atravesados en la vía pública, otros caídos sobre automóviles estacionados, chapas volando, viviendas sin energía eléctrica y ventanales hechos añicos.

Sobre el mediodía comenzó la estampida de las oficinas públicas: fue evacuada la Torre de Antel; la ANEP resolvió no controlar la entrada ni la salida del personal del organismo; los funcionarios de la Torre Ejecutiva abandonaron el edificio y debieron cruzar la calle auxiliados por la policía, aferrándose a una cuerda que fue tendida de calle a calle.

Los comercios comenzaron a cerrar sus puertas; los shoppings también. Los cines suspendieron sus funciones, así como lo hizo el Teatro Solís.

Toda la vida montevideana de un miércoles al mediodía se volcó hacia las paradas de ómnibus…, pero la Intendencia de Montevideo acababa de dar las instrucciones pertinentes para suspender el servicio transporte colectivo.

Poco después, la Intendencia fue evacuada por la rotura de vidrios en los pisos altos.

Nada razonable había sido previsto para una eventual emergencia como la ocurrida.

Ya entrada la tarde, la ciudad era un desierto; no había gente en las paradas y muy pocos ómnibus circulando.

Recién entonces, el Sistema Nacional de Emergencia emitió un comunicado titulado “Recomendaciones ante tormenta”, invitando a la población a “extremar precauciones” y a “alejarse de cables caídos”, y en caso de emergencia “llamar a los teléfonos 911 o 104”. Los teléfonos daban ocupados.

Los servicios de comunicación no estaban a pleno rendimiento. Antel, Movistar y Claro experimentaron fallas en sus antenas, debido al viento.

En varios hogares se cayó la señal de TV cable. En el call center de las empresas se escuchaba un mensaje grabado pidiendo disculpas por las fallas en los servicios, producto de la fuerte tormenta.

Las cifras

* 1930

es el número que deben marcar desde el celular las personas que se encuentran sin luz eléctrica; por teléfono fijo, 0800-1930.

10%

de los usuarios de celulares no tenían cobertura ayer, según el informe que brindó el prosecretario de Presidencia, Diego Cánepa.

Imprevisión en servicios de ómnibus

Al mismo tiempo que la mayoría de los organismos públicos eran evacuados, la Unidad de Planificación del Transporte Urbano de la Intendencia de Montevideo ordenaba a todas las compañías detener sus ómnibus en las terminales hasta nuevo aviso.

Consultado por El País, el presidente de Cutcsa, Juan Salgado, manifestó que si bien se acataba la medida, no tenía lógica que se hiciera eso cuando las personas retornaban masivamente a sus casas.

Sobre las 14 horas, la Intendencia envió a los medios de prensa un comunicado diciendo que “los ómnibus seguirán prestado un servicio normal durante el día, a pesar de algunos desvíos producto de inundaciones y árboles caídos en algunas calles”.

Pese a ello, era visible que no había transporte colectivo en las calles.

También en la tarde, por disposición del Ministerio de Transporte, se detuvo la salida de los ómnibus interdepartamentales.

El edil del Partido Nacional Juan Curbelo informó que realizará un pedido de informes a la Intendencia por la suspensión del servicio de transporte colectivo que dejó a la gente “a pie”.

El País Digital
23 Sep '12

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