MUAMBA Y EL PODER DE LA ORACIÓN

Muamba yace inconsciente tras el ataque cardíaco que lo mantiene en estado crítico.
La familia del futbolista Fabrice Muamba, quien sufrió un ataque cardíaco durante un partido de la liga inglesa, ha pedido oraciones por su recuperación.

Y la respuesta no se ha hecho esperar.
Después de marcar un gol durante un partido celebrado el domingo, el defensa del Chelsea y excompañero de Muamba Gary Cahill, mostró una camiseta con la leyenda “Oremos por Muamba” (Pray 4 Muamba”).
Ese día, el titular del tabloide The Sun fue “Dios está en control”, acompañado por el subtítulo “Orando por Muamba”, mientras que el Daily Star apostó por “En manos de Dios”.
Y el entrenador del Bolton, Owen Coyle, agradeció públicamente las muestras de solidaridad para con su jugador haciendo referencia al poder de la oración.
“Todo el mundo está orando por Fabrice, lo que es muy importante, y ha sido muy reconfortante para su familia”, dijo Coyle.
Lo qué obliga a la pregunta, ¿cuánto puede ayudar a un enfermo una oración?

 

Oración y ciencia
El caso de Fabrice Muamba, 23 años, y con un estado físico privilegiado, representa lo impredecible de la vida humana.
Para el editor de asuntos internos de la BBC, Mark Easton, casos como el de Muamba sirven de recordatorio de la impredecibilidad de la vida.
Y estas situaciones de crisis e intenso estrés son las que llevan al ser humano a buscar asistencia en un ser trascendente, que habita en el cielo, y en quien están depositados el sentido de la vida y la esperanza.

Así, según una encuesta de la BBC llevada a cabo en 2004 seis de cada diez británicos creen en un ser divino. Y la investigación también concluyó que hay un deseo básico de una participación sobrenatural en materias de salud y bienestar.

Por siglos, sin embargo, el racionalismo médico y la convicción religiosa han llegado a diferentes conclusiones sobre la utilidad de la oración.
En 1872, por ejemplo, el inglés Francis Galton publicó un estudio titulado “Pesquisas estadísticas sobre la eficacia de la plegaria”.
Su hipótesis era que, de ser efectiva la plegaria, los reyes deberían vivir más que otros grupos comparables. Pero sus estadísticas demostraron que los soberanos vivían menos tiempo que los miembros de la alta burguesía.
“La oración, por lo tanto, no tiene ninguna eficacia”, concluyó Galton.

A una conclusión diferente, sin embargo, llega el libro “El poder de la plegaria sobre las plantas”, de Franklin Loehr, publicado en 1959.
“Es improbable que los hallazgos satisfagan ya sea a los partidarios o a los detractores de la plegaria intercesora”
Investigación de la Universidad Estatal de Arizona
Después de analizar a más de 150 personas y 27.000 semillas y retoños Loehr encontró que las plantas por las que la gente oraba presentaban una mejor tasa de supervivencia y crecimiento que las plantas que no disfrutaban del beneficio de la oración.

Y en otro experimento, el doctor estadounidense Randolph Byrd reclutó a algunos cristianos renacidos para que oraran frente a una unidad de cuidados coronarios, en San Francisco, por algunos pacientes elegidos al azar entre unos 400 enfermos.
El resto, el grupo control, no recibió oraciones.
Según el estudio, los pacientes por quienes había intercedido la oración, “presentaron una menor gravedad en su situación” que el grupo control.
“Estos datos indican que la plegaria intercesora al Dios judeo cristiano tiene un efecto terapéutico beneficioso en los pacientes internados en la Unidad de Cuidados Coronarios,” sostuvo Byrd.

Finalmente, en 2007, un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Arizona decidió tomar el toro por las astas y examinar sistemáticamente todos los estudios dedicados a la eficacia de la oración intercesora para ver qué salía a flote.
El análisis de 17 estudios previos arrojó un resultado ambiguo: “Es improbable que los hallazgos satisfagan ya sea a los partidarios o a los detractores de la plegaria intercesora”, concluyó.

Pensamiento positivo
Muchos fanáticos y futbolistas están orando por Muamba.
Easton, sin embargo, afirma que las pruebas la eficacia de la oración son mucho más contundentes cuando se analiza su efecto sobre aquellos que oran.
Un célebre estudio realizado en 1983 en Estados Unidos, por ejemplo, concluye que aquellos que rezan frecuentemente tienden a ser más colaboradores y amistosos, señala el editor de la BBC.
Y otra investigación conducida en Gran Bretaña en 1992 por el académico y sacerdote anglicano Leslie Francis encontró que la frecuencia de las oraciones es un buen indicador de “sentido de propósito en la vida”
“Y es que sea lo que sea que uno piense respecto a sus lazos con un ser sobrenatural, la plegaria intercesora es una manera en que el individuo puede enfocar la mente en la producción de pensamientos positivos”, dice Easton.
Pensamientos positivos que, en este caso, están todos dirigidos hacia la recuperación de Fabrice Muamba.

¿Es posible estar muerto durante 78 minutos?

El médico de Bolton aseguró que Muamba estuvo "muerto" durante 78 minutos. Cuantos más detalles aparecen sobre el futbolista Fabrice Muamba, más sorprendente se vuelve su historia. El último detalle se refiere al nuevo apodo del jugador del Bolton, que tiene 23 años: "el hombre milagro". Muamba colapsó en el terreno de juego durante el partido de la Copa FA que su equipo disputó contra Tottenham Hotspur. Cayó a las 6:13pm, pero su corazón sólo volvió a funcionar a las 7:31pm. Eso quiere decir que, según el médico de Bolton, estuvo "muerto" durante esos 78 minutos. ¿Pero cómo es eso posible?

Tres opciones Todavía falta que aparezcan los detalles completos de lo que le pasó a Muamba, pero la explicación más probable -y sugerida por quienes han estado involucrados en su ciudado- es que mientras su corazón dejó de latir, retuvo alguna forma de vida. El paro cardíaco significa que su corazón no se estaba contrayendo y, por tanto, no estaba bombeando sangre por su cuerpo. Sin embargo, incluso cuando esto pasa, todavía puede haber algún tipo de actividad eléctrica dentro del corazón. El caso de Muamba revela la importancia de tener ayuda a la mano Fabrice Muamba puede continuar en cuidados intensivos, pero no todos tienen tanta suerte como la que tuvo él. Sólo en Reino Unido, unas 100.000 mueren tras haber tenido un ataque cardíaco repentino. Muchos de ellos colapsaron en lugares donde no tenían ayuda a la mano. Por eso, en los últimos años se puso en marcha una campaña para tener más desfibriladores en lugares públicos, como las estaciones de trenes, los centros comerciales y, por supuesto, los estadios. Pero todavía no hay suficientes, de acuerdo con la fundación Arrhythmia Alliance. Truddie Lobban, la fundadora de la entidad, dice: "El problema es que todavía es muy disparejo. Hay más ahora que antes, pero me gustaría que fueran tan comunes como los extintores". "Los necesitamos en escuelas, en las afueras de las iglesias y en cada calle principal". "No hay que ser un experto para utilizarlos. Son automáticos y está explicado cómo deben ser manejados". "Pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte". Si este fue el caso, puede haberse desencadenado una de las siguientes situaciones: El corazón puede haber desarrollado un ritmo severamente anormal, que se conoce ya sea como fibrilación ventricular -se mueve como gelatina- o como taquicardia ventricular: está fuera de control. La tercera explicación es que puede haber desarrollado una actividad eléctrica sin pulsaciones, en la que hay un ritmo organizado pero no hay contracciones cardíacas. En algunos casos, el estado de la actividad puede rotar entre las tres situaciones. 

 

Reanimación La clave en estos casos es comenzar lo antes posible con la reanimación cardiorrespiratoria. Esto bombea artificialmente la sangre a través del cuerpo, lo que les permite a los médicos ganar tiempo para descubrir cómo hacer que el corazón funcione adecuadamente de nuevo. Cada minuto de demora para comenzar la reanimación representa una reducción del 10% de las posibilidades de supervivencia. En ese sentido, el futbolista tuvo buena suerte: en el estadio White Hart Lane había un equipo bien preparado de paramédicos. Además, había un cardiólogo entre los asistentes y muy pronto apareció al lado de Muamba para ayudarlo. En pocas palabras, el centrocampista recibió ayuda casi inmediata. clic Lea también: Muamba, los deportistas y los problemas cardíacos 

 

¿Estaba muerto? Pero la reanimación cardiorrespiratoria no es suficiente, pues sólo le da a alguien con paro cardíaco 5% de posibilidades de supervivencia. "Quienes lo cuidan deben haber recibido algún tipo de respuesta, pues de otro modo no se continúa con la reanimación por tanto tiempo." Cathy Ross, Fundación Británica del Corazón Mientras se encontraba tirado en el campo de juego, recibió oxígeno y tres choques con un desfibrilador. El objetivo de esto es tratar que el corazón funcione de nuevo. Muamba fue llevado a una ambulancia y de ahí un hospital. En total, recibió otros 12 choques antes de que su corazón volvió a funcionar. 

 

¿Pero estaba muerto? "Yo diría que su vida estaba en el aire", señala Cathy Ross, de la Fundación Británica del Corazón. "Uno puede tener un paro cardíaco y puede no haber actividad eléctrica. Pero cuando eso pasa es muy difícil resucitar a alguien". "Quienes lo cuidan deben haber recibido algún tipo de respuesta, pues de otro modo no se continúa con la reanimación por tanto tiempo". "Pero cuando sí hay algo, uno continúa. 78 minutos es un tiempo largo, pero no inaudito".
Fuente: BBC Mundo – Nick Triggle 

6 Abr '12

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