2012, O EL FIN DE TODAS LAS COSAS – Dr. Álvaro Pandiani

Imaginería popular y expectativa escatológica.

1) Un tema recurrente.

Asteroides que chocan contra la Tierra; tsunamis espeluznantes de cientos (o miles) de metros de altura; terremotos devastadores que fracturan la corteza terrestre; megatormentas derivadas del tan mentado cambio climático; guerras globales de efectos catastróficos, y hasta invasiones de seres extraterrestres. Periódicamente, los estudios cinematográficos nos azotan con propuestas de suspenso y/o acción, en las que los efectos especiales se refinan cada vez más en espectáculos visuales que nos muestran cataclismos aterradores, acabando con la vida de miles de seres humanos. Este género trasciende el tradicionalmente denominado “cine catástrofe”, como se le empezó a llamar hace algunas décadas, cuando surgieron películas como por ejemplo la recordada “Terremoto” de 1974, cuyos efectos especiales, sorprendentes en ese momento, hoy mueven a la sonrisa. Este auténtico cine apocalíptico nos presenta situaciones límite que amenazan a toda la humanidad con la aniquilación, y muestran cómo tales amenazas son conjuradas, o no.

Tal es el caso de un estreno reciente, que estuvo hasta hace poco en cartelera en los cines montevideanos: “Cuenta Regresiva” (Knowing), película protagonizada por el conocido actor Nicolas Cage. En la misma, un profesor universitario de astrofísica que ha estado estudiando una actividad inusual en el Sol, descubre que un mensaje dejado en la escuela de su hijo por una niña, 50 años atrás, contiene un código profético que anuncia con precisión fecha, lugar y número de fallecidos en diversas catástrofes, algunas ya ocurridas (incluyendo el ataque a las Torres Gemelas del 11 de setiembre de 2001), y otras aún por acontecer. Mientras el protagonista va desenredando la madeja de dicho mensaje profético, su hijo recibe las insistentes visitas de unos sujetos vestidos de negro, que a la postre resultan ser extraterrestres involucrados en el asunto. El último anuncio profético informa de un evento que afectará a “todos los demás” (es decir, a toda la humanidad), y que el protagonista descubre se trata de una explosión solar descomunal que alcanzará la Tierra y acabará con la vida en el planeta. ¿Por qué detenerse en un  breve comentario de este filme? ¿Qué lo hace diferente a, por ejemplo, Armagedón, Impacto profundo, El día después de mañana, o alguna otra?

2) Apocalipsis en la pantalla grande.

Es inevitable que, cada vez que nos cuentan una historia en que la humanidad se ve enfrentada a una amenaza global, una amenaza que representa nada menos que la llegada del fin del mundo, como cristianos justipreciemos la propuesta cinematográfica, mediante el expediente de compararla con aquello que la Biblia enseña acerca de ese tiempo escatológico en que llegará a su fin, sino el mundo, sí la civilización desarrollada por el ser humano. Para usar terminología de nuestras Biblias en el español de Reina Valera, ese tiempo en que “los reinos del mundo” llegarán a ser “de nuestro Señor y de su Cristo” (Apocalipsis 11:15). Yo por lo menos lo hago. Porque aunque no me voy a creer lo que el director cinematográfico de turno me muestre, muchas personas verán dicha historia; personas a las que los creyentes hemos de predicarles el evangelio, para lo cual las inquietudes o interrogantes que el referido cine apocalíptico puede despertar nos ofrecerán ocasión.

En “Cuenta Regresiva”, la propuesta básica de ciencia ficción (cataclismo cósmico, presencia y actividad de entidades extraterrestres), se mezcla con elementos místicos: las profecías, recibidas por una niña como voces que se inmiscuyen en su mente, sin poder controlarlas, y que la fuerzan a poner por escrito el código numérico que contiene las predicciones, y que permanece oculto por cincuenta años (lo que hace a las profecías adquirir el carácter de oráculos esotéricos); por otro lado, el padre del protagonista es nada menos que un pastor, que ante la amenaza de la explosión solar decide aceptar aquello que “el buen Señor” quiera para él; y por último, los “extraterrestres”, cuyo aspecto humano deja bastante que desear (parecen escapados de una película de la mafia), finalmente se revelan como seres de luz, casi incorpóreos, que han estado eligiendo niños en todo el mundo para “trasladarlos” fuera del planeta antes del cataclismo final, hacia una nueva tierra en la que la humanidad tendrá un nuevo comienzo. La mezcolanza de la fantasía científica con lo místico es tal, que cuando tres de estos seres luminosos se elevan, prácticamente levitan, llevándose al hijo del protagonista y una amiguita suya, por unos momentos se vislumbran en sus espaldas lo que parecen alas angélicas. Luego de este “arrebatamiento”, que cuesta creer no se haya inspirado como libre interpretación de Mateo 24:31 (“Y enviará sus ángeles… y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos”), las imágenes finales muestran la llegada de la onda solar a la Tierra, con la consiguiente incineración de todo lo que hay en el planeta; lo que también evoca otro pasaje bíblico escatológico, esta vez del apóstol Pedro: “… los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10). Aún hay un par de escenas a destacar, por su connotación “espiritual”: la reconciliación del astrofísico con su padre, el pastor, cristalizada en un abrazo familiar, previo a la llegada de una gran ola de fuego que todo lo destruye; y la llegada de los “elegidos” a la nueva tierra, quienes convergen en una llanura en la que resalta un gran árbol (¿el árbol de la vida?).

3) El retorno de los brujos.

En suma, toda una alegoría fantástica que mezcla lo científico y lo esotérico en una liviana combinación muy “new age”. Este filme, que pasó por carteleras sin pena ni gloria, parece un digno predecesor para otra película de cine apocalíptico, que se viene y se viene con todo: “2012”. Lo interesante de este nuevo exponente del género es la referencia a un conjunto de oráculos antiguos que parecen estar casi en la cresta de la ola de la consideración de aquellos que gustan de lo esotérico y escatológico no cristiano, del tipo genéricamente incluido dentro de la más amplia concepción de “nueva era”: las profecías mayas. De hecho, si bien en los medios de comunicación no informáticos se habla poco de esto, una rápida búsqueda en internet nos muestra que hay una verdadera movida sobre las profecías mayas, y el carácter apocalíptico del año 2012.

“Según algunas creencias New age el año 2012 estaría destinado a ser un gran año de transformación (o alternativamente un apocalipsis). Existe desacuerdo entre los creyentes sobre si en el año 2012 tendrá lugar el fin de la civilización, o si en cambio la humanidad se elevará a un nivel superior” (es.wikipedia.org/wiki/2012). Es necesario aclarar que cuando el artículo citado habla de “creyentes”, no se refiere a creyentes cristianos, sino a aquellos que siguen el liviano y multiforme entramado de ideas, doctrinas y creencias de la [Nueva Era. Esta clase de personas no adhieren, displicentemente ignoran o han renegado de una fe histórica como el cristianismo, y corren tras cuanta propuesta de espiritualidad posmoderna circula por ahí, sobre todo aquellas que exigen poco compromiso moral personal, y como mucho hablan de una necesaria “toma de conciencia” de todos para evitar catástrofes y desastres globales, y poder “avanzar”, “ascender” o “evolucionar” hacia una nueva época, una era de luz y plenitud para la humanidad. Son esos mismos creyentes y estudiosos de lo esotérico quienes se refieren al punto final del calendario maya (como antes fue la llegada del Año 2000, o el aún pendiente comienzo de la Era de Acuario, etc.) como el tiempo de un cambio de magnitud para toda la humanidad. “Numerosas fuentes esotéricas interpretan la finalización del decimotercer ciclo B’ak’tun en la cuenta larga del calendario maya (que ocurre el 21 de diciembre según la correlación más confiable) como indicación de que tendrá lugar un cambio importante en el orden mundial” (es.wikipedia.org/wiki/2012). El 21 de diciembre al que se refiere es el del año 2012. La fecha de inmediato nos evoca un evento astronómico: el solsticio de invierno del hemisferio norte, cuando el sol en su desplazamiento aparente por el cielo llega al punto de máxima declinación sur sobre el ecuador, punto identificado como Trópico de Capricornio. Más allá de lo astronómico, el pretendido oráculo de un cambio de magnitud basada en un calendario y una fecha que corresponde a un solsticio de invierno, sugiere insistentemente que más que una profecía se trata de una predicción astrológica. Los partidarios de esta antigua civilización prehispánica de América Central, y de sus logros “científicos”, nos dicen que: “Cuando estudiamos a la civilización Maya empezamos a enterarnos que eran grandes astrónomos, matemáticos, físicos, ingenieros, constructores; demostrando no solo que no fueron una civilización primitiva, sino que sabían tanto o más que nuestros actuales científicos…” (www.formarse.com.ar/enigmas/2012). No cabe duda que el autor del artículo citado es un incondicional de los antiguos mayas, de su legado, y sobre todo de las interpretaciones secretas de la obra de aquella cultura. Sabemos que los mayas fueron algo más que una civilización primitiva; indudablemente fue una cultura con un desarrollo político, social, religioso, técnico, militar y artístico avanzado. Pero de ahí a afirmar que sabían más que los actuales científicos… Es la clase de exageraciones absurdas de quienes pretenden ser voceros de los logros, superiores a los de la civilización occidental pero ocultos, de civilizaciones perdidas, minorías segregadas o sociedades secretas que nunca destacaron realmente, ni en la historia ni en la actualidad. Es, o parece, la reivindicación de grupos minoritarios avasallados y dominados por el Poder oficialmente establecido. Siguiendo con esta insistencia en cubrir a los mayas con el manto de lo enigmático, bajo el cual subyace una sabiduría y un desarrollo científico superior, el autor nos dice: “Por alguna razón, en el auge de su brillante civilización, abandonaron sus ciudades, dejando atrás palacios, observatorios astronómicos, obras de arte, cientos de monumentos y estelas, y desaparecieron. (a) Se dice que quedaron algunos guardianes de sus ciudades estado, y que ellos guardaron los valiosos códices hallados hasta ahora.

Sin embargo otro autor, más pragmático pero más coherente desde el punto de vista histórico y social, plantea puntos concretos al decir: “Por mucho tiempo se insistió en que la razón del declive de los principales centros urbanos mayas era un misterio. Sin embargo, la intensa investigación arqueológica… ha puesto de manifiesto algunas de las razones por las cuales los mayas se vieron precisados a abandonar las ciudades a la selva. En primer lugar, se trataba de pequeños Estados que se hallaban en guerra permanente unos con otros. Las estelas de Toniná indican que la élite gobernante de esa ciudad emprendió una agresiva campaña militar que la llevó a ocupar sitios tan importantes como Palenque, Piedras Negras y Bonampak. No es extraño que otros Estados de la región pudieran haber emprendido campañas similares, que habrían dejado arruinadas a varias ciudades. Por otra parte, en esta época tuvo lugar un desajuste climático como consecuencia del fenómeno de El Niño. El clima debió tener graves consecuencias para la agricultura en el Área Maya, como lo tuvo también en las tierras altas del Centro de México. Puesto que culturalmente estas catástrofes eran atribuidas a la inefectividad de la clase sacerdotal, la gente del pueblo debió lanzarse contra ellos, culpándolos de la escasez de alimentos y otros bienes necesarios para la vida” (es.wikipedia.org/wiki/Cultura_maya). Es curioso que cuando uno lee un poco acerca de aquello que los arqueólogos han hallado sobre esta cultura, tan alabada por los incondicionales de las culturas indígenas americanas, y por el supuesto legado de conocimiento superlativo que dejaron para los entendidos e iniciados, se encuentra con la descripción de una sociedad fuertemente estratificada, dominada por una oligarquía de sacerdotes y guerreros, los cuales disfrutaban las riquezas y comodidades producidas por una masa de trabajo que vivía en una marcada pobreza material; esa civilización, dividida en Ciudades – Estado, vivía en casi constante guerra unos con otros, pudiendo ser esa, como vimos, una de las causas de su declive. Por lo tanto, los mayas pueden haber vivido un proceso de decadencia de su cultura, un retroceso a la barbarie, similar al que sufrieron los pueblos de Europa tras la caída del Imperio Romano. Hoy nos dicen que los mayas eran excelentes astrónomos, al punto que, basándose en la observación simple, crearon un calendario aparentemente muy exacto. “Sus ciudades… tal vez guardaban más secretos que se han perdido, pero en piedras esculpidas en bajorrelieve, comienza a aparecer una historia asombrosa en donde encontramos un calendario que abruptamente, finaliza luego de una cuenta de 25.000 años, justamente en el cambio de nuestro milenio” (www.formarse.com.ar/enigmas/2012). De ser cierta esta afirmación, tal logro los pondría a la altura de los antiguos astrónomos griegos, egipcios, o chinos; incluso, tal vez hayan sido mejores que estos. No es imposible, ni exagerado afirmar tal cosa; después de todo, todos se basaban en la observación simple, y el hecho de que fueran culturas indígenas americanas prehispánicas no implica que tuvieran cerebros de segunda categoría. El problema viene cuando los esotéricos de siempre agregan afirmaciones exageradas, realmente increíbles, que parecen tener como objetivo ponderar culturas que en el pasado tuvieron un gran esplendor, pero en el mundo moderno son minorías discriminadas, al tiempo que gloriarse (quienes tal afirman) como poseedores de los conocimientos superiores ocultos heredados de tales civilizaciones. Por ejemplo: “La comprensión maya del tiempo, las estaciones, y ciclos han demostrado que es inmenso y sofisticado. El maya comprende 17 calendarios diferentes, algunos de ellos que trazan el tiempo con precisión sobre un palmo de más de diez millones de años (www.bibliotecapleyades.net/…/esp_tzolkinmaya10.htm); (énfasis mío). La reivindicación frente a la segregación y el menosprecio de la cultura y sabiduría indígena por parte del mundo moderno, representado sobre todo por las potencias del primer mundo (notoriamente los Estados Unidos), sale claramente en afirmaciones como la siguiente: “Estas injusticias empezaron hace quinientos años y continúan a este mismo día en toda América. Las Guerras indias nunca han acabado… Yo pienso que los poseedores de poder en el mundo desarrollado lo ven como requisito necesario destruir a las gentes indígenas, o por lo menos destruir su cultura, porque ellos no son ‘consumidores‘. El Sueño americano está construido a costa del Tercer Mundo” (op. cit.). Este alegato, teñido de conciencia social tercermundista, impregnado de espíritu posmoderno de reparación hacia el indígena, en el que se entrevé algo de retórica marxista contra el imperialismo norteamericano, y seguramente justo en muchos aspectos, no escapa a la contaminación por una suerte de intento de rehabilitar las viejas creencias paganas de los indios, en una mixtura de astrología aborigen con la proveniente de otras fuentes. Sigue diciendo el autor de este artículo:

“Los calendarios mayas son objeto de intenso interés para muchos miles de las personas, porque se enfocan como momento decisivo en la del 21 de diciembre del 2012. Se dice que todo cambia para entonces”.

Y también:

“El calendario que ha llamado firmemente la atención global desde 1987, es el llamado Tzolk’in o Cholq’ij. Legado hace muchas edades y basado en el ciclo de las Pléyades, se toma todavía como sagrado”.

Y afirma además:

“Los guardianes del tiempo mayas ven el 21 de diciembre de 2012 como fecha de renacimiento, la salida del Mundo del Quinto Sol. Será la salida de una nueva era que resulta de- y está significada por- el cruce meridiano solar del ecuador galáctico, y la tierra que se alinea a si misma con el centro de la galaxia.
A la salida del sol el 21 de diciembre de 2012-por primera vez en 26,000 años- el Sol sube en conjunto a la intersección de la Vía Láctea y el plano de la eclíptica, describiendo en el cielo una gran cruz de estrellas y planetas. Esta cruz cósmica es considerada una encarnación del Árbol Sagrado, El Árbol de la Vida – un árbol recordado en todas las tradiciones espirituales de todo el mundo. Algunos observadores dicen que esta alineación con el corazón de la galaxia en 2012 abrirá un canal para que fluya la energía cósmica a través de la tierra, limpiándola y todos lo que moran en ella, levantando a todo y a todos a un nivel más alto de vibración”
.

Astronomía mezclada con astrología, creencias primitivas amerindias, y hasta una cruz cósmica localizada en el cielo, conforman un sincretismo fantástico, en el que no obstante muchas de estas personas creen y ponen su esperanza, en la expectativa escatológica por un cambio en la situación del mundo, que pasará de la destrucción medioambiental, caos social, guerras, y cambios actuales, a una nueva era cuando comienza la paz, y las personas vivirán en armonía con la Madre Tierra. Todo lo que, según el artículo, fue predicho por las “matemáticas” (leamos: astrología) de los mayas. Ahora bien, no es sorprendente esta reivindicación social, cultural y étnica de un pueblo indígena americano, unida al regreso de creencias religiosas paganas precolombinas, que nunca desaparecieron del todo, sino que sobrevivieron a medias ocultas, en una sincrética mixtura con el catolicismo romano. Los cristianos debemos reconocer las causas de esto, pues las conocemos bien: la forma como llegó el evangelio a las tierras amerindias, y el modo en que fueron “evangelizados” los pueblos indígenas por los conquistadores españoles y portugueses. Dice el español Samuel Vila: “La cristianización de América Latina se confunde con la obra de colonización española” (La evangelización de América. Enciclopedia Ilustrada de Historia de la Iglesia. Editorial Clie; Barcelona, 1979; Pág. 108). Conquista por el poderío de un armamento superior; esclavización, explotación; destrucción cultural por la imposición de una cultura foránea, más estructurada quizás, pero sobre todo apoyada por la razón de la fuerza y el argumento de la superioridad, en cuyo argumento vino enrabada la religión cristiana como parte integrante de la nueva civilización que se impuso al indio sometido. El historiador y teólogo latinoamericano Justo L. González es más específico al respecto, cuando al comentar la historia de la conquista y cristianización de la América hispánica dice: “La historia que acabamos de narrar es a la vez impresionante y triste… Triste, por cuanto en aquel encuentro se destruyeron poblaciones enteras y ricas culturas. Triste, por cuanto quienes tal hicieron no parecen haberse percatado siquiera del enorme crimen que se cometía. Y triste sobre todo porque esto se hizo en nombre de la cruz de Cristo… Lo que sucedió en ese siglo XVI fue que aquella cristiandad occidental, convencida de su superioridad por su fe cristiana, sus caballos y sus armas de fuego, se creyó llamada a imponer su civilización por doquier. Y ese llamado, como tan frecuentemente sucede, sirvió a la vez de excusa para la más crasa explotación” (La Cruz y la Espada. Historia del Cristianismo. Editorial Unilit; Miami, 1994; Tomo 2, Pág. 251-2). Tras esto, durante quinientos años los blancos criollos dominaron el universo político, social, económico y religioso de América Latina; incluso, usaron a los indígenas en sus luchas de independencia contra las potencias coloniales europeas, para luego deshacerse de ellos confinándolos en reservaciones, o aniquilándolos, como fue el caso de la nación charrúa en Uruguay. No es de extrañar entonces que, luego de tales cinco siglos, llegado estos tiempos posmodernos de vindicación de los pueblos indígenas sometidos, la reacción contra el poder establecido incluya, en muchos casos, a la fe cristiana, identificada no solo como la religión del blanco dominante, sino como la ideología religiosa que colaboró en la dominación. En esta identificación y en esta reacción de rechazo del cristianismo, bien poco se interpone el recuerdo de aquellos escasos hombres que, desde los albores de la colonización, lucharon a favor de los derechos de los indios (De Las Casas, Montesinos), incurriendo incluso en el desagrado de los de su propia raza. Los cristianos actuales debemos reflexionar profundamente sobre las atrocidades  registradas por la historia de la Iglesia, en sus distintas ramas (no solo en el catolicismo romano, aunque éste se lleva todos los premios). Ese pasado no nos condena, porque no somos personalmente responsables de aquellas monstruosidades, pero sí puede estigmatizarnos al ser vistos como personas que, conociendo la negra historia de la Iglesia, nos hemos unido a tal Institución, entregándonos a su servicio. Por eso es necesario que prediquemos a esta generación que busca la fe y la espiritualidad en oráculos antiguos y profecías fantásticas de un paganismo indígena remoto y avasallado, pero no desaparecido, la auténtica fe de Jesucristo, la que surge de los evangelios, de las páginas del Nuevo Testamento, de los hechos y enseñanzas del Jesús histórico, el Cristo de Dios y Salvador del mundo.

4) El final de la “Cuenta Larga”.

Entonces, en apariencia como parte de una tardía vindicación, algunos iniciados en el conocimiento de estas profecías, pretenden ilustrarnos sobre los hechos por venir en breve, de aquí a poco más de tres años (porque hasta fecha tenemos), no sin antes preguntarse si será conveniente que nos sea revelado dicho conocimiento: “En estos últimos meses que estuve evaluando la posibilidad de escribir esta nota, me encontré en la disyuntiva lógica que conlleva la responsabilidad de manejar cierto conocimiento. Las alternativas son dos; transmitir todo aquello que sabemos, dando así la posibilidad de que el lector se haga responsable de lo que conoce, o manejar con cautela la información, de modo que inevitablemente se deba suavizar el tono para no crear un colectivo humano negativo o lo que se llama una masa critica tal que termine por plasmar los miedos en la materia” (www.formarse.com.ar/enigmas/2012); (énfasis mío). Qué considerado se muestra el Sr. Henri Gelencser, autor del artículo citado; pero qué ampuloso con sus expresiones: “colectivo humano negativo”, “masa critica” y “plasmar los miedos en la materia”, todo lo que en realidad quiere decir, que la gente no entre en pánico y arranque a correr a lo loco para todos lados. El sujeto insiste en que los mayas predijeron una transformación global de inaudita magnitud para el 21 de diciembre de 2012. Sin embargo, pese a ser tan buenos astrólogos, los mayas fracasaron en profetizar dos debacles importantes, verdaderamente apocalípticas para su sociedad: el declive de su Imperio, que los llevó a regresar a una existencia más primitiva en la selva; y peor que el anterior: la llegada de los representantes de una civilización técnicamente más avanzada, que arribaron a las costas de América con afán de conquista y dominación. Con todo, algunos individuos pretenden que los mayas pudieron predecir nuestro futuro. ¿En qué se basa esta afirmación? En que esta civilización indígena, como vimos grandes astrónomos, porque no hay por qué dudar que lo fueron, desarrollaron varios calendarios; uno de ellos, llamado “Cuenta Larga”. Pero no todos están de acuerdo en que el final de la Cuenta Larga maya represente una fecha apocalíptica para la humanidad. En el artículo que ya hemos citado, El Calendario Maya termina el 21 de diciembre de 2012, el autor cita a un guatemalteco llamado Carlos Barrios, sacerdote ceremonial maya actual, quién dice: “Otros escriben sobre profecías en nombre de los mayas. Ellos dicen que el mundo acabará en diciembre del 2012. Los ancianos mayas están enfadados con esto. El mundo no acabará. Se transformara” (www.bibliotecapleyades.net/…/esp_ tzolkinmaya10.htm). Y en el artículo titulado, justamente, No habrá Juicio Final en 2012, leemos:

“El calendario se construyó… aproximadamente sobre el 250-900 d.C. Los mayas usaron muchos calendarios distintos y veían el tiempo como un engranado de ciclos espirituales. Aunque los calendarios tenían usos prácticos, tales como en tareas sociales, de agricultura, comerciales, y administrativas, había un elemento religioso muy fuerte. Los mayas…  usando un innovador método, fueron capaces de extender el Calendario Circular de 52 años… La respuesta a un calendario más largo pudo encontrarse en la “Cuenta Larga”, un calendario que duraba 5126 años. La Profecía Maya está completamente basada en la suposición de que algo malo va a suceder cuando el calendario de la Cuenta Larga Maya se acabe”

Y agrega:

“…la Cuenta Larga comienza en… la fecha moderna del 11 de agosto de 3114 a.C…. finaliza 5126 años después, el 21 de diciembre de 2012”.

Pero sigue diciendo:

“Cuando algo termina (incluso algo tan inocente como un calendario antiguo), la gente parece pensar en las posibilidades más extremas para el final de la civilización como la conocemos…  en realidad no hay muchas pruebas que sugieran que llegará el día del juicio. Si acaso, los mayas predicen un milagro religioso, no ningún siniestro.

Y concluye:

La Profecía del Día del Juicio Maya está puramente basado en un calendario el cual creemos que no ha sido diseñado para calcular fechas más allá de 2012″.

(www.cienciakanija.com/…/no-habra-juicio-final-en-2012).

Con un criterio más práctico, y desprovisto de toda magia, este artículo nos presenta una interpretación más coherente, científica incluso, de este arcaico calendario. La Cuenta Larga Maya debería ser vista como un logro superlativo de una antigua civilización centroamericana; la evidencia de un avanzado conocimiento astronómico, alcanzado por un pueblo desarrollado en muchos aspectos, pero infiltrado por la tendencia a la interpretación mágica de los hechos del universo, natural en una cultura pre-científica, que además vivía en estrecho contacto con la naturaleza. Creada en el período clásico de la civilización maya, que culminó hacia el año 900 después de Cristo, la Cuenta Larga se proyecta más de mil años en el futuro. Los más probable es que los sabios mayas que la crearon hayan trabajado arduamente para que su calendario cubriera un período de años que a ellos les resultaría inimaginable, y que no tuvieran idea de qué les depararía el porvenir en tiempos tan lejanos; y que al llegar al equivalente del año 2012 de nuestro calendario, hayan dicho: “Bueno, hasta aquí llegamos; más allá de esa fecha, que sigan otros”.

Pensar que el fin de la Cuenta Larga Maya representa la llegada del fin del mundo, entonces, sería como si un niño en edad escolar mirara un calendario moderno, colgado quizás en la pared de la cocina de su casa, y al ver que finaliza el 31 de diciembre, creyera que el 1º de enero el mundo ha de terminar.

5) ¿Otra vez se termina el mundo?

Interesante anotación en un foro sobre las profecías mayas y la eventual proximidad del fin del mundo. Un internauta, notoriamente fastidiado por la reiteración de anuncios apocalípticos que surgen cada poco tiempo de muy diversas fuentes, decidió tomárselo a broma y escribió: “jejeje… ¿otra vez se va a acabar el mundo? ¿Cuántas veces serán?” (foro.univision.com/univision/board/message?…).

La noción del paso del tiempo viene con la conciencia de sí mismo y del entorno, y con esta noción, la idea de un final para todo, incluso para nuestra vida. Tal vemos en el mundo que nos rodea, y eso asimilamos como natural. Como dice el sabio en Eclesiastés: “lo mismo le sucede a los hijos de los hombres que a las bestias: como mueren las unas, así mueren los otros, y todos tienen un mismo aliento de vida” (3:19). La idea de un final para todo deviene en la noción del fin del mundo; este fin del mundo puede ser visto como un evento cataclísmico global, o una serie de eventos catastróficos que acaben con la vida sobre la Tierra, o como un suceso de magnitud menor, pero suficiente como para destruir la civilización humana tal como la conocemos. De hecho, como ya fue dicho, la llegada de los europeos a las costas de América hacia fines del siglo XV, y el ulterior proceso de conquista que comenzó casi de inmediato, con la humillación y esclavización del indio y el avasallamiento de su cultura y estilo de vida, fue un verdadero “fin del mundo” para los pueblos indígenas que habitaban estas tierras, y señoreaban las mismas en libertad.

¿Por qué surgen y prosperan estas ideas acerca de un “fin del mundo” más o menos próximo? Además de la noción de que todo tiene un fin, hoy en día existen razones para temer una evolución hacia el deterioro definitivo del medio ambiente que sostiene la vida sobre el planeta. Y en esta era de comunicaciones instantáneas, numerosas organizaciones ecologistas se encargan de dar reiteradamente la voz de alarma acerca de esta peligrosa perspectiva, hablando de cambio climático, calentamiento global, deforestación indiscriminada, destrucción de la capa de ozono, agotamiento de los recursos naturales, etc.; todos problemas muy reales, que la humanidad debe enfrentar. Si sacáramos a Dios de la escena, verdaderamente el futuro de la humanidad dependería exclusivamente de la respuesta que sepamos dar, como especie inteligente, a estos retos. A esto se agregan los esotéricos de siempre, agregando a la alarma de los crédulos la amenaza de cataclismos cósmicos, erupciones solares, invasiones alienígenas, los siempre presentes asteroides y cometas que se acercan a la Tierra con malas intenciones, y hasta todo un planeta, el mentado Hercólubus, que causaría catástrofes en el nuestro o no, dependiendo de nuestra actitud y disposición a recapacitar, más o menos (con lo que Hercólubus parecería ser un planeta inteligente, como el de la película Solaris).

Ya en el terreno místico, aparecen una y otra vez las predicciones de un viejo (y querido) conocido: Nostradamus; la profecía de San Malaquías (no el Malaquías de la Biblia, sino un arzobispo irlandés medieval), que sostiene que el actual papa, Benedicto XVI, sería el último pontífice romano de la historia (una profecía que ni la Iglesia Católica Romana acepta, a pesar de que es un santo de ellos); más recientemente los “códigos secretos” de la Biblia (todo un tema para otra entrega), y ahora las profecías Mayas.

Es comprensible que todo esto genere preocupación, inquietud,  ansiedad y hasta miedo en las personas que ni están firmes en una fe provista de una doctrina sólida acerca de los tiempos finales, ni en un materialismo cerrado que excluye toda consideración de lo místico como parte de la realidad. Cada vez que estos temas llegan a la pantalla chica, o a publicaciones impresas de amplia circulación, la gente no sabe exactamente qué creer; si ignorar displicentemente estas cuestiones, o preocuparse y quizás hacer algo, sin saber qué. Y junto con esta negativa expectación escatológica, en algunos surge la vaga idea de la necesidad de alguien (nadie sabe quién, ni dotado de qué cualidades), que “salve” la situación, y asegure el porvenir. La expectación escatológica, en muchas personas, deviene en expectativa mesiánica.

Y ahí es que, entonces, nosotros nos di rigimos a lo que la Palabra de Dios, la Biblia, nos dice al respecto.

6) El fin, el Mesías, y la fecha.

Indudablemente, la idea de un final para todo, un “fin del mundo”, se potencia por la herencia religiosa; sobre todo (pero no únicamente) la cristiana, la más extendida en el mundo, de cuya doctrina surgen expresiones como “Apocalipsis”, “Armagedón”, “Anticristo”, “Juicio Final”, y otros. Expresiones que salen y se ponen en boga con cierta periodicidad, cada vez que se habla de un supuesto próximo final del mundo, y aunque el formato particular del “fin” que se propone no coincida con el anunciado por la profecía cristiana. Baste recordar como ejemplo, volviendo a lo que el cine estadounidense nos envía cada tanto con su fastuoso despliegue de efectos especiales, un filme de 1998 cuyo argumento se centraba en la aproximación a la Tierra de un enorme asteroide que, en caso de chocar, no dejaría con vida “ni a las bacterias” (cataclismo evitado por el héroe de turno).  ¿El nombre de la película?: Armageddon.

Es interesante que el término “Apocalipsis” y sus palabras derivadas se usen como sinónimo de cataclismo o desastre final, cuando en realidad, como sabe todo buen lector de la Biblia, el vocablo griego significa “revelación” (de hecho, en las Biblias de habla inglesa el libro es conocido como Revelation). El Apocalipsis comienza afirmando ser: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. La declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan” (1:1). Si bien el libro contiene profecías acerca de eventos catastróficos para la humanidad en los últimos tiempos antes de la segunda venida de Cristo a este mundo, su mensaje en realidad es esperanzador, pues habla de la desaparición final del mal, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte que azotan al ser humano. Por supuesto, esta esperanza es para aquellos que pongan su fe y confianza en Jesucristo; por eso, para las personas rebeldes contra Dios y empedernidas en su incredulidad y en su pecado, el Apocalipsis de San Juan es un libro ominoso, pues asegura la consumación final de la voluntad de Dios para este mundo, mal que le pese a quién se oponga a dicha voluntad. Sin ser la única profecía escatológica de la Biblia, pues hay pasajes proféticos referidos a los últimos tiempos desde el Antiguo Testamento, en las palabras de Jesús de Nazaret, y en algunas epístolas apostólicas, la mayor parte del Apocalipsis contiene una descripción detallada, aunque en muchos aspectos alegórica, de los eventos del fin. Ese carácter alegórico de varios de sus pasajes vuelve oscura y enigmática su lectura, haciendo que las interpretaciones sean diversas y con frecuencia encontradas, sin que eso impida la comprensión cabal del mensaje contenido, cuando se contrasta con el contexto general de lo que la Biblia dice sobre el tema.

Sin embargo, aún pasajes aislados y sacados de contexto son usados por aquellos que pretenden promocionar la credibilidad de sus propias profecías, de sus interpretaciones particulares, o del conocimiento que pretenden haber adquirido como de un arcano oculto que a ellos solos les fue revelado. Casi cualquier evento apocalíptico de los descritos inicialmente puede encontrar en la Biblia pasajes que parezcan apoyarlo:

a) Asteroides y cometas que caen sobre la Tierra (“las estrellas caerán del cielo”, Mateo 24:29; “las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra”, Apocalipsis 6:13; “cayó del cielo una gran estrella ardiendo como una antorcha”, Apocalipsis 8:10).

b) Terremotos (“habrá terremotos en muchos lugares”, Marcos 13:8; “… cuando abrió el sexto sello… hubo un gran terremoto”, Apocalipsis 6:12; “Entonces hubo relámpagos, voces, truenos y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande cual no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra”, Apocalipsis 16:18).

c) Enfermedades y epidemias (“Habrá… en diferentes lugares, hambres y pestilencias”, Lucas 21:11; “Estos tienen poder para… herir la tierra con toda plaga cuantas veces quieran”, Apocalipsis 11:6; “… vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen”, Apocalipsis 16:2).

d) Posiblemente, cambios climáticos (“… habrá terror y grandes señales del cielo”, Lucas 21:11; “El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla”, Apocalipsis 6:14; “Del cielo cayó sobre los hombres un enorme granizo, como del peso de un talento”, Apocalipsis 16:21).

e) Cambios en la actividad solar (“… la luz del sol será siete veces mayor”, Isaías 30:16; “El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual le fue permitido quemar a los hombres con fuego”, Apocalipsis 16:8).

f) Guerra global, posiblemente nuclear (“Oiréis de guerras y rumores de guerras… se levantará nación contra nación y reino contra reino”, Mateo 24:6,7; “Esperando y apresurándoos para el día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán”, 2 Pedro 3:12).

En suma, la Biblia contiene un entramado profético que anuncia y describe en forma muy completa la cronología de eventos del final de los tiempos, que puede surgir de un estudio detallado de la escatología bíblica, el cual no es pertinente hacer aquí. Lo curioso es, y en esto la Biblia difiere radicalmente de las supuestas profecías del fin del mundo provenientes del paganismo, que no hay ni la más mínima noción de una fecha para el retorno de Jesucristo a este mundo, y el fin de todas las cosas. No es de extrañar que en el paganismo emergente en muchas sociedades que fueron nominalmente cristianas en otros tiempos, se pretenda hablar de una fecha del fin del mundo, cuando entre los mismos grupos y sectas denominados cristianos se preconizaron fechas próximas, más o menos precisas, por supuesto erróneas (siempre recordadas son, en la historia de los últimos dos siglos, el fiasco de 1844, pese al cual surgió el Movimiento Adventista, y los años 1874 y 1914, fechas fallidas para el regreso del Señor, ensayadas por los Testigos de Jehová). Es verdad que en el primer siglo los mismos apóstoles afirmaban estar viviendo los “días finales”, en expresiones diversas registradas en las epístolas (“Todas estas cosas… están escritas para amonestarnos a nosotros, que vivimos en estos tiempos finales”, 1 Corintios 10:11; “… la venida del Señor se acerca”, Santiago 5:8; “El fin de todas las cosas se acerca”, 1 Pedro 4:7; “Hijitos, ya es el último tiempo”, 1 Juan 2:18), algo que hoy se interpreta como una alusión a la era de la Iglesia, última dispensación antes del fin ordenado por Dios para los tiempos del hombre. Pero seguramente, estos mismos hombres tenían muy presente una afirmación surgida de labios del propio Jesús de Nazaret, quién hablando de su Segunda Venida dijo: “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (Marcos 13:32). Es decir que ni Jesús, en los días de su despojamiento y humillación, al tomar forma de hombre, podía afirmar nada respecto a la fecha de su retorno a este mundo, evento que marcará el fin del tiempo otorgado a la humanidad. Muchos menos los ancianos mayas, Nostradamus, San Malaquías, o algún otro pretendido profeta, antiguo o contemporáneo, en quienes las personas descaminados, temerosas y confundidas de nuestra vacilante civilización pongan su fe.

Lo que sí nos ofrece la Santa Biblia, inequívocamente, es la dirección en la que mirar, cuando el temor, la ansiedad, la expectación escatológica, deviene en expectativa mesiánica, en la búsqueda de Alguien que sea un Salvador, y asegure el porvenir, en esta vida y en la eternidad. El Mesías para todos, es uno solo: Jesucristo.

“Yo, Jesús, he enviado mi ángel para daros testimonio de estas      cosas      en las      iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella      resplandeciente de la mañana. El Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven!      El que oye, diga: ¡Ven! Y el que tiene sed, venga. El que quiera,      tome gratuitamente del agua de la vida” (Apocalipsis 22:16, 17).

(Las citas bíblicas son tomadas de la Santa Biblia, Versión Reina Valera, 1995).

Dr. Álvaro Pandiani

Iglesia En Marcha.Net

14 Ene '12

Hay 22 Comentarios.

  1. SEBAS
    9:00 pm julio 28, 2009

    Buenisimo artículo. Largo pero muy interesante. Lo voy a llevar a mi iglesia para que podamos discutir el tema en la reunión de jovenes.

  2. Ester
    11:17 pm julio 28, 2009

    Opino como Sebas , EXCELENTE material apropiado para los tiempos que corren.
    Muy buena idea Sebas de utilizarlo en actividades para jóvenes. Eso si coincido con el(extensión) me hubiese gustado la presentación en capítulos . Excelente la aclaración bíblica. Si tendremos que aferrarnos hoy más que nunca de la Biblia , nuesto libro de VIDA y para VIDA.

  3. SEBAS
    7:32 pm agosto 2, 2009

    Me refería a largo como un buen libro que uno quiere leer aunque tenga 500 páginas. prefiero que me lo den todo de una y no en capítulos.

    Lo terminé de leer detenidamente y es realmente buenísimo. Mi pastor me lo pidió porque no tiene internet. También un amigo que le gusta muchísimo el cine y que vio la película de N. Cage y le había resultado tan extraña que agradeció le hiciera copia de su artículo, (no es cristiano…jeje)

    Una pregunta… usted es el mismo Dr. Pandiani que una vez leyó una proclama en Marcha Para Jesús? Es que yo fui con mi iglesia y tengo una vaga idea de que es usted mismo. Por la foto que vi en otra noticia de esta página.

  4. Ester
    8:16 pm agosto 2, 2009

    Por supuesto Sebas cuando es bueno es bueno y es MB, nadie dice lo contrario. A ti te gusta la presentación de una manera, a mi de otra. Viste , así es pero es un tema menor lo de la presentación.Lo que importa es el contenido.

  5. Sí, soy yo; octubre de 2002. Pese a la crisis de ese momento, un hermoso recuerdo en el Señor Jesús. Gracias, Dios te bendiga.

  6. Silas
    4:16 pm agosto 16, 2009

    Absolutamente de acuerdo con el autor en todo. Lo leí ayer con mucha atención, busuqé cada cita en mi biblia y me sirvió para compartir hoy en mi iglesia.

  7. Anibal
    9:18 pm agosto 18, 2009

    Es realmente claro este articulo. Soy un gran adepto al cine. Las películas que más me atraen son del género de las que mencionan aqui. La de Cage especialmente, es un actor que sigo porque es muy bueno. Me gustó la pelicula, me parece interesante como se van dando las cosas. Tal vez tengan razón y es medio raro todo, pero atractivo porque esperamos que todo tenga finales felices y que dependan siempre del hombre.

    Saludos a todos.

  8. Batman
    12:04 am agosto 29, 2009

    Interesantísimo tema este. Vi muchas películas del tipo que menciona el autor de este artículo. Tenemos, los hombres (y las mujeres o se me van a enojar y decir que el genérico ya no corre) esa necesidad de pensar que el hombre siempre va a sobrevivir a todo lo que ocurra en este planeta.
    Es muy claro que siempre hay cuestiones bíblicas de por medio. Es que aunque el hombre muchas veces diga que no le importa el “libro negro” es súper usado en muchos aspectos.
    Es extraño que les interese comentar tanto sobre la secta y no sobre estos temas que realmente nos manipulan y nos dejan vulnerables a corrientes filosóficas y religiosas extrañas. Muchas veces estas corrientes comenzaron por libros e ciencia ficción o películas.

    Nadie vio la película? Yo si, es extraña, pero atrapante. De eso se trata, no?

  9. Ester
    3:02 pm agosto 29, 2009

    Batman tenés mucha razón . A veces parece que somos muy fuertes, todopoderosos y somos más vulnerables de lo que realmente pensamos. Tenemos que tener cuidado de nuestra soberbia espiritual que no nos permite ver nuestra real condición de vulnerabilidad. Aferrarnos a ese libro negro como ha dicho el columnista, esa “constitución espiritual” ergo La Biblia. Volver a nuestra fuente y orar encomendándonos a Dios.

  10. Batman: otra vez tenés razón.
    Nos trenzamos con lo de Casa Redención, y sobre este tema poco.
    Tal vez si aparece alguno diciendo que las profecías mayas son superiores a las profecías bíblicas, entonces salten, o saltemos varios a rebatirle y se dispare la discusión.
    Ya sé que no está bien, pero parece que somos así.
    Por otra parte, bienvenido de vuelta; hacía tiempo que no dejabas un comentario, ¿no?

  11. Henri Gelencser
    4:38 pm diciembre 3, 2009

    Sr. Pandiani,
    Valoro la impronta de proponer discusiones y análisis sobre teemas tan importantes y leí con atención sus comentarios e interpretaciones sobre un tema que investigué y publiqué en su momento.
    Es de orden que le solicite que sea claro en el momento de citarme, ya que usted hace referencia a varios pasajes sobre alguna publicación mía y a otras publicaciones. El inconveniente es que en ciertos momentos se refiere a articulos que yo escribí, luego a otros para volver a los mios y así sucesivamente. No obstante, al único que cita con nombre y apellido es a mi, por lo tanto no queda claro si soy el autor de todos esos parrafos mencionados o no.
    Debo agregar que me sumo a cualquier intercambio de opiniones sobre este tema u otras de igual interés, estén de acuerdo o no con mis opiniones, siempre en un marco de verdadero respeto.
    Con lo que no puedo estar de acuerdo es con los agravios. Queda claramente maracada una forma peyorativa de expresión hacia mi trabajo y al de otros colegas, simplemente porque difieren en el pensamiento con respecto a su persona o su iglesia. De ninguna manera es aceptable que me califique en terminos generales como liviano, relacionandome con un movimiento con el cual nada tengo que ver como lo es el movimiento “New age”, con el que no estoy de acuerdo, pero debo respetar, de la misma manera que respeto sus creencias Sr. Pandiani y las de su iglesia.
    Por otro lado, me adjudica conclusiones que no son mias, en ningún momento de mi articulo llego a la conclusión de que en el año 2012 se termina el mundo ni la humanidad, no digo ni pienso semejante cosa.
    De ninguna manera podemos admitir que usted trate de primitivas (reitero que en forma peyorativa) a las culturas amerindias, cuando si hablamos de primigenias, bien podríamos decir que su religión se basa en una serie de libros los cuales datan de culturas anteriores (cronologicamente) a las mencionadas, porque que yo sepa, desde el Génesis hasta los evangelios del nuevo testamento, perfectamente pueden ser anteriores a algunas culturas americanas. Y no por eso, las debemos descalificar.
    Tengo una formación cristiana, me considero cristiano, mi querida madre, de quién aprendí mucho hasta el último día de su vida fue integrante activa de una iglesia evangélica de Montevideo, por lo que, aemás del respeto que me merecen por ser creencias, también me resultan afines por cuestiones emocionales. Pero reitero Sr. Pandiani, que su actitud nada tiene que ver con un ejemplo cristiano, más bien me hace acordar a esas mismas atrocidades que usted menciona en su articulo, que se dieron en etapas oscuras de la historia humana.
    Estoy disponible para la discusión e intercambio de opiniones, con el fin de enriquecernos todos. De hecho estoy disponible y dispuesto para asistir a su iglesia si así lo dispusieran (no sería la primera vez que asisto a instituciones religiosas a exponer y explicar teorias), lo mínimo que necesitamos es un poco de educación y respeto.
    Que Dios lo bendiga

  12. María Cecilia
    11:27 pm diciembre 5, 2009

    No entiendo nada. Henri Gelencser está amonestando a Pandiani por mencionarlo?.
    De verdad leí el artículo dos veces y no encuentro la parte donde usted dice que Pandiani dice que en el año 2012 se termina el mundo y la humanidad. Tampoco encuentro en ninguna parte que diga que las culturas amerindias son primitivas. ¿Usted leyó este artículo?
    ¿Y le hace acordar a las atrocidades que se dieron en etapas oscuras de la historia humana? Me parece que se fue lejos usted, no?
    Cada vez me convenzo más de que a los cristianos nos quieren calladitos, jaja, no podemos hablar, no podemos opinar. Siempre se nos trata de intolerantes, peyorativos, legalistas, culpables de la inquisición, imperialistas, ingnorantes y sabelotodo, en fin, de todo lo que se les ocurra.
    Su mamá era evangélica y usted agarró para lo esotérico?
    No se enoje, los cristianos creemos lo que dice la Biblia y allí encontramos que no debemos andar en caminos oscuros. Lo esotérico es muy oscuro, estimado.

  13. Ester
    1:59 pm diciembre 6, 2009

    Creo pertinente que el Dr. Pandiani y se que será así aclare lo que corresponde aclarar y si es que corresponde hacerlo. No conozco el tema con tanta profundidad como para dar mi opinión en relación a lo que plantea el Sr. Henri G. y tampoco creo correcto hacerlo.

    El Dr. Pandiani prestigioso columnista, escritor, profesional y hombre de fe se que dará la respuesta adecuada en el momento justo. Y se también que si incurrió en algún error asumirá su responsabilidad(nadie está libre de incurrir en ello) dando las disculpas del caso. Por otro lado cuando se escribe un artículo puede pasar que algo que está claro para el que escribe no lo está para el que lee. Sin lugar a dudas esperamos su opinión y todo se solucionará de la mejor manera. Gracias

  14. Álvaro Pandiani
    3:48 pm diciembre 6, 2009

    Apreciado Sr. Gelencser:
    Le agradezco me haya hecho llegar sus observaciones y disconformidades con el artículo 2012, en el cual cité críticamente algunos pasajes de su artículo homónimo. Coincido con usted en el valor de una discusión limpia, signada por el respeto. No veo en cambio en dónde fue que le falté el respeto, por lo que paso a responder sus objeciones, por orden.
    Es verdad que usted es el único autor que cito por nombre; esto no se debe a ninguna animosidad de mi parte hacia su persona, obviamente, pues no le conozco, y aunque estoy en completo desacuerdo con sus opiniones acerca de nuestra situación actual en el mundo, según las expone en su artículo, no por eso la tomé con usted en particular. Sus opiniones son el mejor ejemplo de aquello que los cristianos apegados a la Biblia no compartimos, ni aceptamos, ni creeremos jamás por incompatible con la Palabra de Dios. Por eso, su artículo me sirvió (realmente me fue útil) para mostrar el paradigma de las creencias sobre las profecías mayas que los creyentes en la Biblia no aceptamos. Me disculpo por ser usted el único autor que mencioné por nombre; pero si usted lee atentamente el artículo, verá que cada cita, como debe ser en todo trabajo basado en investigación bibliográfica, viene anotada la fuente (que en el caso de artículos sobre las profecías mayas, son casi en su totalidad tomadas de páginas web). Creo que cualquier lector que mire atentamente las fuentes citadas, verá de cuál artículo se cita en cada ocasión.
    También se equivoca usted, Sr. Gelencser, cuando interpreta que me refiero a usted en términos peyorativos; quizás interprete eso porque en realidad no le gusta que alguien discrepe con usted. Discúlpeme si le ofende que diga sobre algunas de sus consideraciones vertidas en su artículo, que son exageraciones absurdas. Afirmar que los antiguos mayas sabían más que nuestros actuales científicos no es absurdo, es ridículo. Usted podrá poner todos los ejemplos que quiera en cuanto a que los mayas, por ejemplo, calcularon la traslación de la tierra alrededor del sol (¿de verdad pretende sostener que los mayas desarrollaron un modelo heliocéntrico del universo, antes que los astrónomos europeos del siglo XVI?), pero mi querido Henri, no le creo una palabra.
    Yo no lo relaciono con el movimiento New Age; tal vez no tenga un vínculo institucional o “administrativo” con esos grupos, pero su discurso y la retórica de su artículo (ciencia, numerología, seres extraterrestres, profecías de origen variado, planos energéticos espirituales, etc.) orienta fuertemente en esa dirección.
    Usted me adjudica a mí cosas que no escribí. Yo no afirmé que usted haya anunciado que en el 2012 se termina el mundo y la humanidad. Lea por favor, con atención, esto es lo que yo escribí: “El sujeto insiste en que los mayas predijeron una transformación global de inaudita magnitud para el 21 de diciembre de 2012”. Lo de “sujeto” sí, estuvo totalmente fuera de lugar, y le pido perdón por una expresión tan poco afortunada. Pero insisto, yo le adjudico haber afirmado que, según los mayas, el 2012 será un año de transformación. Luego de ver su comentario, leí nuevamente su artículo, y confirmé que así es. Eso es lo que usted sostiene. De cualquier manera, el link esta en mi artículo; los lectores de este blog pueden ir al suyo y corroborarlo.
    En cuanto a lo que yo opiné sobre las culturas amerindias, le repito el pedido: LEA CON ATENCIÓN. Yo no traté a los antiguos mayas como primitivos. Usted entendió al revés. Yo escribí que ellos pudieron ser tan buenos astrónomos como los egipcios, griegos o chinos, o incluso mejores, y reiteré que NO ERAN una cultura primitiva. Tal vez le ofenda mi afirmación acerca de que la ciencia de los mayas se vio contaminada por la tendencia a la interpretación mágica, común a todas las culturas pre-científicas de la antigüedad. Pero eso es un hecho, no una opinión.
    Usted dice considerarse cristiano, pero al referirse a la Biblia le llama el libro de “mi” religión; ¿en qué quedamos, Henri? Usted dice considerarse cristiano; leyendo su artículo, no parece. ¿Un cristiano apegado a la Biblia como única fuente de inspiración divina para la vida espiritual del ser humano? leyendo su artículo, impresiona que no.
    Usted dice que mi “actitud” le hace acordar atrocidades que yo menciono en mi artículo; las atrocidades que yo menciono son la explotación y esclavización de los pueblos indígenas, y el avasallamiento y destrucción de su cultura. ¿Mi artículo, en el que abordo un tema, comento bibliografía sobre el mismo, y doy una opinión, suficientemente argumentada y basada en la Biblia (todo lo que está a mi alcance) se parece a ESO? ¿No estamos exagerando otra vez, Henri?
    Me parece que, dado que el artículo está en la web y que este intercambio se dio en este blog, cualquier intercambio ulterior debe estar aquí también, para beneficio de los demás lectores.
    Y estoy de acuerdo, con respeto y educación; mi artículo está abierto para que los lectores juzguen si falté a esas premisas, o usted me achaca esas faltas, de enojado nomás. No se engañe, Henri; por mucho que hablemos del valor de compartir nuestras opiniones, que nos contradigan nos resulta enojoso, y a usted se le nota.
    Pero, vamos, yo tengo muchos amigos con los que no estoy totalmente de acuerdo en muchas cosas; y no dejamos de ser buenos amigos. Bienvenido a este sitio; quedo a sus órdenes.
    En Cristo Jesús
    Álvaro Pandiani.

  15. Lilian
    4:05 pm diciembre 6, 2009

    La respuesta del Dr. Pandiani no se haria esperar, es un hombre de letras y sabe lo que hace. Muy buena respuesta. Nos aclara aún más cosas.
    Sr. Henri, no se ofusque tanto hombre, que nadie le faltó el respeto, solamente no cremos una palabra de las supuestas profecías y ustedes no creen en la Biblia o en Cristo como hijo de Dios. Cada uno cree en lo que quiere o puede creer.

    Saludos!

  16. Henri Gelencser
    5:53 pm diciembre 7, 2009

    Les agradezco verdaderamente a todos por sus opiniones sobre mi nota y sobre mis comentarios aquí vertidos, en especial al Sr. pandiani (aclaro que me refiero a Sr. y no pongo Dr. debido a una preferencia personal, de ninguna manera ignoro su título ni su categoria, es simplemente algo que acostumbro, como en mi propio caso en que si bien tengo una licenciatura, no me gusta referirme a mi como Licenciado. Aclaro esto antes que genere alguna controversia. Se trata de una simple “maña” personal).
    En primera instancia suscribo las palabras de Lilian, quien escribe que cada uno cree lo que quiere o lo que puede. De esa condición seguramente se desprenden varias de las diferencias aquí manifestadas. Sin embargo, hay verdadades que deben ser preservadas más allá de nuestras creencias, fundamentalmente porque, como dijo ese GRAN maestro y guía: “La verdad os hará libres”. Y es en ese contexto que he dedicado 18 años de mi vida a INVESTIGAR, buscar, comparar, entender y transmitir. Posiblemente con aciertos y errores, de los cuales aprendo… o intento al menos.
    Como es el caso citado por Ud. Sr. Pandiani, en el que me hace ver que referirme a los Mayas como peronas con más conocimiento que nuestros actuales cientificos, es una exageración. Lo medité en mi corazón y me da la sensación que tiene razón en ese punto, de hecho, en los próximos días estaré escribiendo una nueva nota sobre el 2012 (la anterior la escribí en el año 2004) y esta vez no me dejaré llavar por el entusiasmo al referirme a tan llamativa cultura.
    Es imperioso que existan debates, en buenos terminos, sobre este tema, es necesario y urgente. Cada vez más me encuentro con personas asustadas y lo que es peor, cambiando su decisión de tener hijos, por la inminente llegada del año 2012. Por eso, agradezco que se traten también en este sitio web, el cual voy a dedicar más tiempo para leerlo. Y de ninguna manera me ofende ni me siento ofuscado como mencionan algunos lectores concurrentes a este debate, por el contrario, me enriquece, más allá que Ud. piense que me auto engaño al respecto (ud. es libre de creer lo que quiera en ese sentido, no?).
    En esta oportunidad, como en otras, en otros sitios web, dediqué un tiempo a aclarar mi postura con respecto a sus opiniones acerca de mi articulo y definitvamente porque pude percibir un sentido peyorativo, más allá que me aclara que no fue su intención, también reconoce que tuvo alguna expresión que lo dió a entender (eso en comunicación se le conoce como “palabra invalidante” es el caso cuando una sola palabra, tiene el poder de teñir todo un escrito, tal vez eso ocurrió en su publicación sin que Ud. lo percibiera con anterioridad). De todas formas, ahora ya más avanzados en nuestro intercambio, acepto su aclaración con respecto a su intención y también acepto su disculpa con respecto al termino utilizado.
    Volviendo al tema en cuestión, debo hacerle alguna aclaración con respecto a su idéa sobre el movimiento New Age. Reitero que no suscribo al mismo en ninguna forma, cosa que veo que le queda claro, apreciado Alvaro, pero que sugiere que subrayo al tener alguna supuesta afinidad en mi retorica. Bueno, tenga cuidado al mezclar temas, porque de hecho al mencionar la ciencia ya está tomando distancia de ese movimiento, los extraterrestres o la ovnilogía no son inherentes al moviemiento New Age, mucho menos la numerología, la cual es una práctica pitagórica ni tampoco el estudio de las profecias (y le recuerdo que el cristianismo está basado en gran parte en profecias, muchas cumplidas como la propia vendida del Cristo y otras por cumlpirse, como el regreso del mismo).
    El que este intercambio lo estemos teniendo en este foro, me hace duplicar mi cuidado con respecto a las correcciones que le hago, principalmente, porque si yo me equivoco no importa demasiado, porque soy visitante, pero si Ud. se equivoca, queda en evidencia frente a su gente y no es mi intención hacerlo; pero hay algo que no debo dejar pasar de nunguna manera y es que Ud. niegue que los Mayas conocian nuestro sistema heliocentrico. No se trata de una afirmación mía, es un conocimiento de la historia, de la arqueología, nadie discute semejante cosa. O Ud. cree que yo hablé con un remanente Maya y repito lo que me dijo?, cree que me llegó en un mensaje psicográfico?. Esa información es corroborable por cualquier persona. Recomiendo leer algunas de las investigaciones al respecto realizadas por José Argüelles. Los Mayas no solo conocian de nuestro sistema solar, sino que calcularon con gran precisión los ritmos incluida lo que actualmente conocemos como “La precesión de los equinoccios”. Esto no es discutido actualmente, simplemente lo que se discute es cómo lo calcularon.
    Con respecto a mi expresión “su Biblia”, le digo que me refiero a que, si bien SOY CRISTIANO, tengo claro que la Biblia no lo es todo, más allá que es una gran fuente de conocimiento e inspiración. Y supongo Sr. Pandiani, que conoce la existencia de diferentes ediciones de la Biblia, las cuales son recomendadas unas por algunas iglesias y otras por otras, por lo tanto “su” Biblia, es aquella que recomienda su iglesia (o al menos la rama del cristianismo a la cual adhiere). Por esto y por el hecho de que, en diferentes oportunidades en la historia, en diferentes concilios, la Biblia a sufrido cambios, es que atiendo a tan importante libro sagrado pero también a sus partes quitadas a lo largo de la historia.
    Aprovecho esta oportunidad, abusando tal vez de su buena voluntad, para saber un poco más acerca de sus creencias y le hago una consulta con el fin de aprender:
    Cuál es la interpretación que hace su iglesia sobre el libro del Apocalipsis?, qué consideran que significa y cuándo ocurririan algunas de las cosas ahí descritas?, lo consideran un libro profético?, lo asocian con ésta época en particular?. Sinceramente es algo que desde hace un tiempo quiero consultar a un representante de una iglesia evangélica. Desde ya gracias por la respuesta.
    Y espero que éste intercambio sea provechoso en algún sentido.
    Bendiciones
    Henri Gelencser

  17. Álvaro Pandiani
    8:35 pm diciembre 9, 2009

    Apreciado Henri:
    No hay problema por lo del título, yo mismo no le doy mucha importancia. Creo que encontramos la veta positiva que surge de un sano debate, que es hacer meditar a cada uno y rever sus posiciones. Lamento nuevamente haber usado un término inconveniente, que enturbió el inicio de lo que puede ser un fructífero intercambio; y bueno, son lecciones para el futuro.
    Celebro que no esté usted enojado; yo tampoco lo estoy. No estoy seguro de en qué lugar manifesté explícitamente que usted se autoengaña. Me parece estupendo que usted escriba para ayudar e iluminar a aquellos que están asustados en relación a las predicciones apocalípticas relacionadas al año 2012; coincidimos en eso. En lo que obviamente no coincidimos es en la clase de ayuda y en el tipo de luz que creemos es lo mejor a ofrecerles a dichas personas.
    Con respecto al movimiento Nueva Era, entre los cristianos evangélicos llamamos así a los movimientos místicos esotéricos que mezclan creencias paganas, con algo de ciencia (o seudociencia), y creencias en el contacto con extraterrestres; discúlpeme Henri, tal vez haya una cuestión conceptual que merezca revisarse de ambas partes, pero la creencia en extraterrestres y contacto con los mismos (un contacto más bien de tipo espiritual) forma parte del cúmulo de creencias New Age. Y a propósito de profecías, le agradezco me recuerde que el cristianismo se basa también en profecías. Pero vea, no es una cuestión de las profecías, sino del ORIGEN de las mismas. La profecía bíblica tiene origen en Dios el único Creador y Sustentador de todo lo que existe, y quién se manifestó a la humanidad en la persona de Jesucristo. Pero ya la misma Biblia nos advierte que puede haber otra fuente, otro origen para las profecías, no divino con el propósito de iluminar, sino satánico con el propósito de engañar. No olvide que fue ese mismo a quién usted llama GRAN maestro, Jesús de Nazaret, quién dijo: “se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aún a los escogidos” (Mateo 24:24).
    No se preocupe tanto porque yo “quede mal ante mi gente” (que no es mía, son lectores con criterio propio); yo mismo tampoco me preocupo por eso. Respecto a que los mayas hayan desarrollado un modelo heliocéntrico del universo, preste atención por favor, al hecho de que lo puse como interrogante en mi anterior respuesta. Si usted afirma que está científicamente probado (mediante la investigación arqueológica de los restos de esa civilización), bien, proporcióneme fuentes bibliográficas; deje aquí mismo, por ejemplo, algunos vínculos a páginas científicas, tanto de astronomía como de arqueología, donde se afirme tal cosa (¡por favor!, no páginas esotéricas, que las hay y muchas; ya le aclaré que para los cristianos apegados a la Biblia, esa clase de literatura tiene escaso valor).
    Y ahora voy a su último párrafo, al comenzar el cual usted echa por tierra todo lo positivo que había dicho anteriormente. No, en serio, usted dice: “si bien SOY CRISTIANO, tengo claro que la Biblia no lo es todo, más allá que es una gran fuente de conocimiento e inspiración”. Ahí, mi apreciado Henri, usted le erró de medio a medio. Pero por otra parte, no esperaba otra afirmación de usted, ya que en el artículo en cuestión (el suyo), usted recurre a fuentes diversas: las profecías mayas, las de Nostradamus, las de un profeta reciente, argentino si mal no recuerdo. Pero usted debe comprender que decir “soy cristiano”, y agregar “la Biblia no lo es todo” es una contradicción flagrante que lo pone en evidencia delante de todos los lectores, lo de esta página, y de otras. El argumento de las ediciones de la Biblia ya lo hemos enfrentado y refutado en este sitio, varias veces. El Nuevo Testamento, en todos los idiomas actuales, se toma del Nuevo Testamento griego de Wescott y Hort, texto definitivo del Nuevo Testamento para todas las confesiones cristianas (Iglesia Católica Romana, Iglesia Ortodoxa Oriental, y Protestantismo); lo mismo pasa con el Antiguo Testamento, que se toma del Texto Masorético, texto definitivo del Antiguo Testamento. Solo hay dos salvedades: los libros llamados deuterocanónicos del Antiguo Testamento (Tobías, Judit, Eclesiástico, Sabiduría, 1 y 2 de Macabeos, etc), que la Iglesia Católica Romana agregó a partir del Concilio de Trento del siglo 16 (según los historiadores eclesiásticos, los agregaron por la simple razón de que Martín Lutero los rechazó, y pese a que San Jerónimo, quién tradujo la Biblia al latín a fines del siglo cuarto, produciendo la Vulgata Latina, versión oficial de la Biblia para la Iglesia Católica, manifestó que no estaban en los códices hebreos). La otra salvedad es la Traducción del Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras, cuyo texto la mayoría de las confesiones cristianas están de acuerdo en que fue adulterado para favorecer las doctrinas particulares de los Testigos de Jehová (y ahora se van a enojar conmigo los testigos de Jehová).
    Así que, sacando la Biblia de los testigos de Jehová, usted puede tomar cualquier traducción de la Biblia, en la confianza de que tiene en sus manos un texto refrendado por el trabajo concienzudo de generaciones de copistas, lingüistas y traductores expertos en los idiomas en que fueron escritos originalmente los libros de la Biblia.
    Por eso, lo de las partes quitadas, etc. además de codigodavinchesco, suena a excusa para no aceptar y poner en práctica en la vida personal TODA la Palabra de Dios (esto no lo tome como algo personal, lo digo en forma genérica; cada uno sabe en qué medida esto le toca directamente). Le pongo un ejemplo: en 1 Timoteo 3:16 dice “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. Este pasaje bíblico, ¿es de los que usted “atiende”? Porque en ese caso, si acepta la autoridad del apóstol Pablo en este párrafo, debe aceptar la inspiración divina de la Biblia, y eso saca de la troya a todas las demás “fuentes de inspiración” que usted pretende utilizar, a la par de la Biblia.
    Creame, Henri, se lo digo con mi mejor intención y con el mayor aprecio, en el Jesús histórico de la Biblia, que también es el Mesías, el Hijo de Dios y Salvador del mundo, usted puede encontrar toda la plenitud de su existencia, el perdón, la paz, el amor, la vida eterna, SIN necesidad de recurrir a otros oráculos.
    Con mucho gusto le contestaré a su consulta sobre el libro de Apocalipsis, pero tendrá que ser mañana, porque hoy se me fue la hora.
    Un abrazo.
    Álvaro Pandiani.

  18. Álvaro Pandiani
    7:06 pm diciembre 10, 2009

    Henri, el Apocalipsis.
    Antes de arrancar, dos salvedades; primera, al hablar de la interpretación de este libro procuraré resumir lo que entiende el conjunto de iglesias evangélicas, no “mi” iglesia (congregación, denominación) en particular. Aunque descuento que la expresión que usted usa es genérica, creo pertinente la aclaración.
    En segundo lugar, me la puso difícil; el Apocalipsis es el libro profético y escatológico por excelencia entre los libros de la Biblia. Durante siglos los teólogos lo han estudiado y formulado diversos esquemas interpretativos, por lo cual en este blog yo (que no soy teólogo, tan solo un lector de las Sagradas Escrituras), me limitaré a puntualizar algunos “titulares”.
    Entonces, lo dicho, el Apocalipsis es un libro profético y escatológico, lo que quiere decir, que sus profecías se refieren a “las últimas cosas”, o “los últimos tiempos”. El libro presenta una cronología profética del desarrollo de la era de la Iglesia, dado en una forma que podríamos llamar “semialegórica” en los mensajes a las siete iglesias; allí se describen las características espirituales y morales de las diferentes iglesias de Asia (la provincia romana de Asia), de cualquier iglesia en cualquier momento del tiempo, y además de la IGLESIA en su conjunto, a lo largo del tiempo (representando cada una de las siete iglesias un “período” de la historia moral y espiritual de la Iglesia); advierto que esta es una de las interpretaciones más en boga, pero como siempre pasa en lo doctrinal, no es aceptadaza por todos.
    Luego, a partir del capítulo 4, viene una descripción detallada, bien que alegórica, de un período final que la interpretación evangélica más ortodoxa identifica con el tiempo llamado por Jesús como la Gran Tribulación. Hay diferencia de opinión acerca de la Iglesia (entendida no como institución sino como comunidad de creyentes fieles en Cristo), estará o no en la tierra durante la Gran Tribulación. Yo me afilio a la interpretación pretribulacional, es decir, que el arrebatamiento de los creyentes fuera de la Tierra por Cristo sucederá ANTES de la Gran Tribulación. Los sellos, las trompetas y las copas son descripciones de “juicios”, es decir, cataclismos que sufrirá la humanidad incrédula como castigo por su rechazo de Cristo como Salvador. Es todo un tema de discusión si el Apocalipsis debe interpretarse alegórica o literalmente, o si en parte es alegórico y en parte es literal. En este último caso, la pregunta obvia es ¿Cuándo debe aplicarse la interpretación alegórica, y cuando la literal? En este caso, debería uno referirse al contexto, tanto dentro del mismo libro, como al contexto general de la Biblia. Por ejemplo, la alusión a langostas gigantes, con cabezas humanas y colas de escorpiones, es a todas luces alegórica (9:7-10); en cambio, la referencia al granizo gigante (16:21), bien podría ser literal, sobre todo teniendo en cuenta los resultados impredecibles del cambio climático.
    Para resumir, el libro presenta el anuncio del triunfo final de Dios en Cristo Jesús sobre toda oposición a su imperio, tanto humana como diabólica. Cristo viene por segunda vez, derrota toda oposición y establece su reino de mil años sobre la tierra (adhiero a la interpretación literal: el reinado justo de un Rey Justo: Jesucristo, durante mil años; la tierra como un paraíso, tal como la voluntad de Dios quiso originalmente que fuera). Al cabo de esos mil años, una nueva rebelión satánica, la derrota final de Satanás, y el comienzo de una eternidad sin límite, una realidad totalmente ajena a nuestra experiencia actual, que Dios compartirá con los redimidos.
    ¿Si lo asociamos con ésta época en particular? Muchos lo hacen, en base a señales evidentes para todos: el regreso de Israel a su tierra, hace 60 años, luego de 19 siglos de diáspora, el progreso de la unidad comercial, monetaria y política de Europa (lo que los escatólogos consideran la marcha hacia el “Imperio Romano redivivo”), el incremento de los conflictos bélicos, el aumento de los desastres naturales y la destrucción del medio ambiente, etc. Pero, cómo expreso en el artículo, la Biblia nos da muchos datos PERO NO NOS PROPORCIONA la fecha del “fin”. ¿Por qué? Porque debemos estar SIEMPRE PREPARADOS. ¿Cómo? Volviéndonos a Dios en arrepentimiento y fe, y poniendo nuestra fe en Jesucristo; solo en Jesucristo, nada más que en Jesucristo.
    Una reseña más extensa, un verdadero estudio, deberá darse en otro ámbito.
    Henri, mis más atentos saludos.
    Álvaro Pandiani.

  19. Henri Gelencser
    11:48 pm diciembre 15, 2009

    Estimado Pandiani, gracias por sus comentarios. Me disculpo por lo tarde de mi respeusta y lo escueto de la misma. Es que me encuentro con un exceso de trabajo y viajes al interior casi a diario.
    Me quise tomar unos minutos para leer atentamente sus dos respuestas.
    Con respecto a que me equivoco en no tomar a la Biblia como única referencia, francamente sabía que me iba a decir eso, el tema es que ahí radica nuestra diferencia mayor, de hecho si no fura así no se habría generado este intercambio. Entiendo su postura (me refiero a la de su religión y congregación) y la respeto, pero en mi caso no puedo dejar de atender otros contextos.
    Eso no me impide escuchar y aprender de su creencias y conocimientos, por lo tanto agardezco también su interpretación acerca de el libro del Apocalipsis, interpretación que copié y envié a mi correo para poder leer atentamente en otra oportunidad.
    La respuesta que me da requirió de tiempo, dedicación y conentración, por lo tanto valoro y mucho y le reitero el agradecimiento por dedicar su tan valioso tiempo.
    Un abrazo y muchas bendiciones
    Henri Gelencser

  20. maría
    3:36 pm diciembre 16, 2009

    Al Sr.Henri G.:
    Paz y bien de parte de nuestro Señor Jesucristo… Dios es simple, y claro, es SI o NO, la obra de Dios es paz y claridad, no confusión. O estamos con Cristo o en contra de Él…muchas veces en nombre de la apertura, del respeto, y de la diversidad, terminamos siendo una suerte de “conjunto de ideas amorfas”…y el que mucho abarca poco aprieta…” a los tibios de mi boca los vomitaré” también nos dice el Sr. en el Apocalipsis…Sin ánimos de ofender, tengo estudios universitarios de psicologia y medicina, pero una vez que uno conoce a Cristo, todo saber humano queda anonadado. La Palabra en Colosenses 2 nos dice :
    8. Cuídense de que nadie los engañe con sabidurías o con cualquier teoría hueca, que no son más que doctrinas humanas; pues este es el camino del mundo, y no el de Cristo.
    9. Piensen que en él permanece toda la plenitud del conocimiento y de Dios en forma corporal.
    10. En él ustedes lo tienen todo, pues él está por encima de todos los poderes y autoridades sobrenaturales.
    y también San Pablo, que era una persona sumamente letrada e intruída va a terminar diciendo..”Todo lo tengo por pérdida con tal de ganar a Cristo”.
    Pero es claro que la persona de Cristo, la fe en Él, y en su palabra sólo se aprecia a partir de una experiencia espiritual, por eso estimado Henri, me animo a invitarle a tener una experiencia personal de Cristo, entonces quizás comprenderá aquello que profesamos en un lenguaje espiritual que nada tiene que ver con lo esotérico, mágico, científico ni psicológico, porque en CRISTO HABITA LA PLENITUD DEL CONOCIMIENTO, y quién lo conoce, conoce al Padre, y recibe de Él la verdadera sabiduría que libera al hombre y lo hace nuevo…lo redime mediante su Cruz y Resurrección…pero repito, podemos hablar horas y horas, que no vamos a llegar a un acuerdo hasta tanto ud. tenga una experiencia personal de Cristo…y me animo a decir estas cosas porque he gastado muchos años en el terreno de la ciencia, y también de lo esotérico, y al conocer a Cristo, uno se da cuenta que en verdad todo lo que buscaba está en Él…y puede tomar al resto como poca cosa delante de aquél a quien TODO OBECEDE. Ojalá que toda su búsqueda, al igual que a los reyes magos,( a quienes su astrologia los terminó guiando hasta adorar al Niño) lo lleve indefectiblemente a los brazos de Aquél que lo ama como nadie, que murió por Ud. y que quiere hacerlo feliz…lo abrazo en Jesús…mis respetos y bendiciones.

  21. Henri Gelencser
    6:54 pm diciembre 28, 2009

    Muchas gracias Maria por sus palabras tan llenas de sentimiento y con tantas ganas de compartir su sentir.
    Le aseguro que las voy a meditar en mi corazón.´
    Bendiciones

  22. Buen Artículo
    Me gustó la forma en quе abоrda sobre el tеma.

    Seguiré ѵolvіenԁo esta página

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