DÍA ESPECIAL DEL TRABAJO Y LOS TRABAJADORES.

El domingo 1 de Mayo estamos, como ciudadanos de Uruguay, integrados a una celebración que para los cristianos va más allá de sindicatos y formas de gobierno.
Los seres humanos, cristianos o no, pasamos muchos años de nuestras vidas tratando de obtener más recursos financieros, mejor estilo de vida, salud y diversión. El afán y la ansiedad de tener más cosas materiales y pasarla lo mejor que se pueda, ha impuesto un estilo de vida intenso y lejos de la vida familiar. Hay personas que tienen que trabajar doble horario para lograr salarios que les permitan pagar sus gastos. En la mayoría de las familias, son los cónyuges que deben preocuparse de lograr ingresos suficientes, pero estamos todos dedicados a trabajar y producir.
¿Son nuestros trabajos y ocupaciones más importantes que atender la relación personal con la familia?
El relato del Génesis en la Biblia capítulo 2, verso 2, dice que Dios hizo los cielos y la tierra en 6 días y descansó de su trabajo bien hecho el día séptimo.
Uno de los problemas más grandes que padece la humanidad actualmente es la preservación de los recursos naturales, porque hemos pasado siglos y siglos en actividades de literal saqueo de los minerales, bosques y demás elementos que Dios hizo bien. Hemos contaminado los ríos, mares y océanos a tal punto que el agua fresca y limpia se ha reducido notablemente y en algunas zonas del planeta el agua pura ya no existe. Considere la responsabilidad del hombre como trabajador para administrar todo esto según Génesis 2:15. Dios, al colocar a los seres humanos como administradores directos sobre toda Su creación, nos demanda que nos integremos con responsabilidad, en forma física, intelectual, emocional y mental para ejercer dominio administrativo eficiente y positivo.
Es dudoso afirmar, como algunos lo hacen, que el trabajo sea un castigo por el pecado del ser humano. Me resulta imposible pensar en qué hubiera ocurrido con la humanidad, si aquellos errores iníciales de Adán y Eva no se hubieran concretado. Tal vez en los campos no tendríamos problemas con espinas y cardos y en las ciudades no habría basurales. Quizá no tendríamos que pagar impuestos para edificar cárceles o gastar tiempo y dinero en defender la familia integrada sólo como Dios la creó. Y así podríamos seguir con la lista de “los tal vez”. El hecho concreto es que EL TRABAJO NO ES consecuencia del pecado. Reconocemos como cristianos bíblicos y Bautistas, que fuimos creados por Dios para trabajar aún ANTES de pecar. Administrar, dominar, sojuzgar la tierra y sus bondades, fue decisión de Dios antes de que Eva y Adán le dieran las espaldas a Él. Por otro lado, los cristianos trabajamos no sólo para nosotros mismos. Lea con atención la enseñanza apostólica en Efesios 4: 28.
Trabajemos en forma diligente, dedicada, responsable y con alegría. Estemos listos y dispuestos para ayudar a aquellas personas que estén sin trabajo por las actuales circunstancias o apoyar personas que aunque se esfuerzan, no logran el dinero suficiente por sus magros salarios y el alto costo de vida.
Lemuel Larrosa – Pastor en la PIEBU
Iglesia En Marcha.Net

2 May '11

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