EL DEBATE SOBRE EL CONSUMO DE DROGAS

Legalización de la marihuana como política de salud – Los imprecisos resultados de la experiencia europea.

Sectores de diferentes partidos políticos de nuestro país plantearon en estos días que la legalización y control del consumo de marihuana como una política de salud podría beneficiar a nuestra población. Para ello se han apoyado en iniciativas que con similar filosofía se han instrumentado en algunos países europeos. Pero pese a que los resultados obtenidos en esos lugares no parecen alinearse con los objetivos inicialmente fijados, igualmente pretenden trasladarlos a Uruguay. Las cifras estadísticas recogidas en países como Holanda y Portugal arrojan resultados poco precisos, que plantean el dilema acerca de sus reales beneficios.

Los argumentos en favor de la iniciativa son teóricos y prácticos. Por un lado, se proponen como modo de respetar la libertad personal de quienes optaron por el consumo de marihuana. Por otro lado, se dice que la política implica asumir la realidad de una baja eficiencia de políticas restrictivas y represivas que no detuvieron el consumo de psicotrópicos. Se argumenta que la legalización facilitaría el control del consumo y permitiría competir y desplazar el consumo de drogas más nocivas como la cocaína.

El argumento teórico aplica el modelo de “ética de mínimos” para elegir “el mal menor”, en este caso la marihuana. Sin embargo para la salud, definida como bien de referencia, no existe el “mal necesario” para orientar políticas de salud. Esto es así porque el mal, aunque sea menor, como carencia de bien, no existe; y la salud, como la “calidad de vida”, es un concepto cualitativo y no cuantitativo.

El consumo de tabaco y de alcohol ejemplifican el concepto. El cigarrillo, adictivo y de grave riesgo oncológico, no altera la conducta y no es psicotrópico como el alcohol; pero pese a que ambos son de uso legal, causan grandes daños y dificultades para ser controlados: el alcoholismo va en aumento y el tabaquismo solo se consiguió disminuir parcialmente luego de grandes campañas mediáticas y educativas. La legalización de la marihuana como psicotrópico que altera la conducta, debe compararse más con el alcohol y su equiparación jurídica no mejoraría sino que empeoraría los daños.
Los países que legalizaron el consumo de marihuana parecen confirmar que el consumo aumenta, aunque disminuya el autocultivo domiciliario de plantas. Además, no parece que haya disminuido el consumo de cocaína. Por el contrario, algunos describen un vínculo de “escalón” para pasar de la marihuana a la cocaína.

Por Eduardo Casanova – Médico de UCM

Libertad personal y educación.
Desde un punto de vista teórico la legitimación de una opción de consumo, por el solo hecho de que se haya elegido libremente, resulta un precedente de riesgo para la salud psicológica y social individual y de toda la población en su conjunto.
Sobre la reducción del daño.
Como en el caso del tabaquismo, es necesario educar en libertad, sin admitir el daño para uno mismo ni para otros. Ello solo estaría suponiendo que estamos confundiendo libertad con sadomasoquismo al aceptar el daño por más que sea un daño menor.

Fuente: El País Digital

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6 Abr '11

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