EL ALCOHOL ES LA DROGA MÁS NOCIVA

Un estudio revela que el alcohol es la droga más nociva, los jóvenes están especialmente expuestos a ella
Se sitúa por delante de la heroína, el crack, el tabaco o la cocaína debido al perjuicio que genera en su entorno y en la sociedad; el 87% de jóvenes que salen los fines de semana lo consumen

La aceptación social de determinadas drogodependencias no guarda relación con el impacto que genera en la persona. Es el caso del alcohol. Un estudio que ha publicado recientemente la prestigiosa revista médica The Lancet, lo sitúa como la droga más nociva, incluso por delante de la heroína.
La conclusión del estudio, que a primera vista puede parecer desmesurada, se justifica en el hecho de que los investigadores no han tenido en cuenta solamente el daño físico que causa una drogodependencia en cuestión en el cuerpo del que la consume, sino en la incidencia que tiene en su entorno más cercano y en la sociedad.

Nueve de los criterios que utilizaron los expertos a la hora de evaluar cada droga tienen que ver con el daño que causa en el individuo consumidor, por ejemplo, la mortalidad directa, la mortalidad derivada del consumo, la dependencia, la discapacidad mental, etcétera. Sin embargo, también se valoraron siete indicadores que hacen referencia al mal causado a terceros, por ejemplo, el porcentaje de criminalidad que provoca el consumo de una determinada droga, el conflicto familiar que se deriva, el coste económico, el deterioro de la cohesión comunitaria, etcétera.

Con puntuaciones que derivaban del 0 al 100, el alcohol encabezó la lista con 72 puntos, la heroína le seguía con 55 puntos, luego el crack con 54. La cocaína obtuvo 24 puntos; el tabaco, 26; y el cannabis, 20. Es cierto que el estudio reconoce que el crack y la heroína provocan mayores daños al individuo, pero advierten que los daños de las drogas van más allá que los que provocan en las personas que las consumen.

Los jóvenes, víctimas del alcohol

La población de mayor riesgo de drogodependencia con el alcohol es la gente joven. Este segmento de la sociedad es el que se introduce en el mundo de la droga a través del tabaco y, asimismo, relaciona fiesta con alcohol.

El 87% de los jóvenes que sale el fin de semana consume alcohol y el 45% dice tener el permiso de sus padres para hacerlo. Aunque existe una prohibición de vender bebidas alcohólicas a menores de 18 años, estos afirman en un 94% obtenerlo sin dificultad, de hecho al 70% nunca le han pedido el carnet de identidad para consumir o comprar alcohol, según explica la Fundación Alcohol y Sociedad (FAS).

Por ello, y por el estatus de legalidad del alcohol, diferentes expertos afirman que el esfuerzo con los jóvenes debe centrarse en educarles en su consumo moderado y de esa forma generar una “pedagogía del beber”, según señala FAS.

El alcohol, a diferencia de otras drogas, tiene un proceso de dependencia lento que pide menores demandas que, por ejemplo, el tabaco. El alcohol no supone un problema para personas que pueden estar consumiéndolo en dosis moderadas toda la vida. Incluso hay estudios que demuestran virtudes positivas para la salud de algunas bebidas alcohólicas ligadas a un uso responsable como puede ser el caso del vino o la cerveza.

El cannabis: una droga no tan blanda

Una droga muy popularizada entre los jóvenes es el cannabis. De hecho, esta droga adquiere cada día más adeptos y existe una corriente de pensamiento en la sociedad bastante generalizada, que vería con buenos ojos la legalización de esta sustancia.

No obstante, la percepción de que se trata una droga relativamente nociva es del todo equivocada. Existen numerosos riesgos que acompañan al consumo de cannabis, el más conocido: deterioro de la capacidad de concentración, de la memoria y de la motivación, lo cual, en un estado de edad poco avanzado, puede repercutir perjudicialmente en el rendimiento escolar.

El estudio de The Lancet colocaba al cannabis como la octava sustancia más peligrosa situándola por delante de drogas como el éxtasis, el éxtasis líquido o la ketamina. Al parecer, esta octava posición está justificada en el hecho de que protagoniza unos severos efectos sobre las funciones cognitivas.

El subdirector general de drogodependencias del Departement de Salut de la Generalitat de Cataluña, cuestionado por el diario La Vanguardia sobre el cannabis respondió: “Con la marihuana, incluso un consumo ocasional puede desencadenar un brote psicótico en una persona predispuesta. Y no hay manera de saber a priori quién está predispuesto y quién no”.

Fuente: Forum Libertas
Iglesia En Marcha.Net
4 Dic '10

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