MATRIMONIO Y FAMILIA. UNA PERSPECTIVA BÍBLICA

Taller Número 5

EL MATRIMONIO Y LA COMUNICACIÓN

Introducción

Comunicarnos es una necesidad vital que tenemos como seres humanos. Dios nos creó a su imagen y un aspecto de esa imagen es que somos seres relacionales.

Necesitamos el contacto con el mundo y con las personas que nos rodean, comunicarnos de manera verbal o no verbal.

Dios es un ser relacional, que se comunica consigo mismo y con sus criaturas. El propio Dios, con su omnipresencia, su omnipotencia y su omnisciencia creó al hombre y a la mujer y desde el principio se comunicó con ellos en el huerto del Edén (Gén 1: 28, 2: 16 y 3: 8-13).

Dios se comunica con el hombre a través de su creación, de su palabra y en la comunión íntima de la oración. Hebreos 1:1 y 2.

Vemos entonces que vivir es comunicarse. La comunicación es mucho más que palabras: es intercambio de vida, de amor, de afectos y sentimientos. Por lo tanto, la comunicación es vital en la relación matrimonial. No basta con que vivamos juntos, debemos aprender a compartir, a comunicarnos, a dialogar, a entregarnos por amor, sin perder nuestra individualidad.

Dios nos ama profundamente y desea comunicarse con nosotros por ese amor infinito que plasmó en su entrega de Jesucristo en la cruz, para restaurar esa relación de amor que el pecado quebró en el Edén.

Su llamado es a amarnos como Él nos ama, amándolo a Él en primer lugar y al otro como a nosotros mismos. (Juan 13:34; Lucas 10:27).

COMUNICARME CONMIGO MISMO

Necesitamos aprender a comunicarnos con nosotros mismos, con nuestro yo interior, porque la calidad de mi relación con el otro y mi amor por el otro dependen de la calidad de mi amor conmigo mismo y con Dios.

Debemos aprender a conocernos, aceptarnos y amarnos como somos, como Dios nos ama.

Esto implica conocernos íntimamente, descubrirnos y oír nuestra voz interior. Para esto es preciso un clima y ambiente de quietud y de silencio. El silencio me permite observarme a mí mismo, con mis alegrías y tristezas, mis logros y fracasos, mis defectos y virtudes, así como Dios me ve, con mis luces y mis sombras.

Cuando consigo comunicarme conmigo mismo, estaré en mejores condiciones de comunicarme con los demás.

ELEMENTOS EN LA COMUNICACIÓN

C                                     M

Código del mensaje            Mensaje

E —————————–           R

emisor       i n t e r f e r e n c i a s         receptor

C   O   N   T   E   X   T   O

Emisor: el que transmite un mensaje

Receptor: quien recibe el mensaje y debe decodificarlo e interpretarlo

Código del mensaje: el idioma propio de ese mensaje. Sujeto a la cosmovisión de emisor y receptor, es decir, su cultura e historia de vida. No todo receptor entiende e interpreta el mensaje del mismo modo en que lo envía el emisor.

Interferencias: Elementos que dificultan la llegada del mensaje y su correcta interpretación.

Pueden ser:

  • Ruidos externos: sonido ambiente, TV, música, gritos, otras personas conversando, etc.
  • Problemas emocionales: mala autoestima, estrés, problemas psicológicos (depresión, ansiedad, angustia), etc.
  • Diferencias culturales: Nivel de escolaridad, riqueza o limitaciones en el uso del idioma, costumbres, etc.
  • Trastornos físicos: cansancio, hambre, fatiga, dolores, enfermedades, etc.

Y muchos otros que pueden dificultar la recepción y-o comprensión de los mensajes y por lo tanto malograr la comunicación.

COMUNICACIÓN NO VERBAL

Es toda expresión que se comunica sin palabras. Nuestros gestos, las miradas, la actitud corporal, las caricias, los besos, la presencia (o ausencia), nuestros silencios, etc. a veces son más evidente y claros que las palabras y tan necesarios como ellas en la comunicación de nuestros estados de ánimo, nuestros sentimientos, nuestras vivencias y nuestras necesidades.

COMUNICACIÓN VERBAL o DIÁLOGO

Conversación entre dos o más personas.

El verdadero diálogo se caracteriza por ser una conversación significativa, íntima, profunda y continua que nos revela como somos.

Pero primero analicemos lo que no es diálogo:

1)     NO ES DISCUTIR IDEAS u OPINIONES. No es buscar quien tiene razón o imponer nuestras razones.

2)     NO ES HABLAR DE OTROS. Sea como simple comentario o con afán de crítica, pero sin involucrarnos usando a los otros como tema de conversación.

3)     NO ES CRUCE DE INFORMACIÓN. Al estilo de un noticiero, sobre hechos que nos ocurrieron, conversando superficialmente sobre distintos puntos, sin profundidad.

4)     NO ES UN MONÓLOGO, donde cada uno se preocupa solo por hablar sin intercambiar sentimientos ni vida.

5)     NO ES CUESTIÓN DE TÉCNICAS.  No hay una técnica única y precisa para dialogar. Cada matrimonio puede encontrar su manera de ejercitar el diálogo conyugal.

Ahora veamos lo que sí es diálogo conyugal:

1)     COMUNICACIÓN MUTUA Y TOTAL ENTRE LOS ESPOSOS: Ella y él son personas completas, autónomas, soberanas, que tienen una intimidad que nadie les puede robar. En el diálogo profundo se entregan por amor esa intimidad personal, intransferible y misteriosa. Esto exige revelarnos, descubrirnos como somos, para ser comprendidos por el otro, con palabras, miradas, gestos, silencios. Lo hacemos espontáneamente para superar miedos, reservas, complejos, orgullos, pudores. De esa manera nos conocemos; el otro te conocerá como vos te conoces y aún mejor.

La respuesta a esa revelación es la acogida: es escuchar, recibir, buscar conocer y comprender al otro.

2)     DIÁLOGO DE SENTIMIENTOS: Mientras la conversación se centra en temas, opiniones o acontecimientos externos, el diálogo matrimonial se centra en sentimientos, la parte más íntima de uno, manifestándolos, hablando de ellos.

El amor es sentimiento más que idea y se expresa mejor al comunicarnos y revelarnos mutuamente los sentimientos.

Debemos aprender a diferenciar pensamientos de sentimientos.

Regla práctica: cuando digo “yo siento que” y puedo sustituirlo por la frase “yo pienso que”, entonces estoy expresando ideas, juicios, opiniones, pero no sentimientos. Por Ej.: “siento (pienso)  que no me escuchas cuando te hablo” expresa un juicio, no un sentimiento. El sentimiento lo puedo expresar así: “me siento ignorado, no tenido en cuenta”, “me siento triste, solo”, etc.

El sentimiento lo expresamos con una palabra (feliz, triste, entusiasmado, molesto, deprimido, etc.) que luego trataremos de explicarlo, describiéndolo con amor sin emitir juicios, sólo exponiéndolo, comunicándolo para que el otro lo reciba, lo comprenda y lo sienta como yo lo siento, en actitud de amor.

DESAFÍOS DEL DIÁLOGO CONYUGAL

Aprender a comunicarnos en el matrimonio es un arte. Es saber escuchar con amor. Es conversar con el otro y no contra el otro. Es compartir anhelos, deseos, alegrías, frustraciones, sin juzgar ni condenar.

Es hacerle saber y sentir al otro cuanto lo amo, que importante es para mi vida. Es un aprendizaje constante para crecer en el amor y en el conocimiento mutuo.

ACTITUDES QUE ESTIMULAN UNA MEJOR COMUNICACIÓN CONYUGAL

1)     DISPONIBILIDAD: Estar dispuestos, creyendo en la eficacia del diálogo. Buscar el bien del otro. Estar dispuesto a escucharlo. Estar dispuesto a satisfacer sus necesidades (no sus caprichos egoístas)

2)     VALORAR AL OTRO: Respetarlo y valorarlo. Mirar sus aspectos positivos más que sus defectos. Dialogar en un plano de igualdad total. Ninguno es mejor o superior al otro. Redescubrirlo, sorprenderme, admirarlo.

3)     DIALOGO EFECTIVO:

A)     Aprender a describir nuestros sentimientos, con ejemplos y metáforas que los enriquezcan en su significado. Ver Salmo 42:1

B)     Hablar despacio y escuchar atentamente:

  • Tratando de reconocer el verdadero problema
  • Repetir en nuestras propias palabras lo que dijo el otro para ver si lo hemos interpretado correctamente
  • Resumir lo que decimos en frases breves, sencillas, concisas
  • Usar un tono amable y conciliador de voz.
  • Ser pacientes, receptivos, humildes al escuchar, prestando más atención a lo que me dicen que a lo que voy a responder

CONSEJOS FINALES

1)     Escuchemos, reconozcamos y aceptemos nuestras diferencias.

2)     Desistamos del mito del matrimonio perfecto, en el que los esposos se conocen perfectamente y no tienen problemas de comunicación.

3)     Desistamos del mito de que no pueden haber discusiones en un matrimonio de creyentes en Jesucristo, en el que se tiende a arraigar la hipocresía por mantener las apariencias.

4)     Desistamos de la tentación de idealizar al cónyuge, con el fin de amarlo tal como es.

5)     Esforcémonos en cultivar la comunicación diaria, basada en nuestros sentimientos, más que en nuestra razón.

6)     Perfeccionemos nuestro lenguaje no verbal.

7)     Seamos auténticos y transparentes en nuestra relación conyugal para crecer como pareja y como personas.

8)     Crezcamos en el silencio para crecer en la comunicación.

9)     Crezcamos como individuos para crecer como pareja.

10) Busquemos mejorar nuestra salud física y espiritual para mejorar nuestra salud matrimonial.

Bibliografía.

1. Hacer el amor en todo lo que se hace. René padilla, Carmen Pérez de Camargo. Kairós ediciones. Bs.As. (2002) págs. 45-62

2. Dos en uno. Francisco de Mier. PS Editorial. Madrid ( 1996) págs. 118-128

3. El amor es una decisión. Gary Smalley, John Trent. Ed. Betania. Mineapolis. USA (1960) págs. 127-141

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Daniel Giunta, 58 años,  Médico alergista y docente. Miembro y diácono de la Iglesia Evangélica Bautista de Flores en Buenos Aires. Maestro de Escuela Bíblica desde hace 40 años. Casado con Miriam Rodríguez, 3 hijos Ezequiel, Santiago y Andrés.
Fuente: ABA
Iglesia En Marcha.Net
13 Nov '10

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