LA LIBERTAD RELIGIOSA ES UN REGALO DE DIOS

La libertad religiosa es un regalo de Dios, no el resultado de un acto de tolerancia o concesión por parte del Estado. Está relacionado con lo que los Bautistas llamamos “libertad del alma” – la libertad de conciencia que nos marca que todo lo que recibimos es por la virtud de Dios en la que fuimos creados  y cómo Él, eligió relacionarse con nosotros.

Dios ha hecho libres a todos los seres humanos,  – libres de aceptar, libres de negar  y libres de tomar nuestras propias decisiones en cuanto a nuestro destino espiritual. La libertad religiosa apela al corazón de Dios y es la base de quienes somos. Entonces, la lucha por la libertad religiosa para todos, es para asegurar que ningún gobierno restrinja lo que Dios no hace: violar nuestra conciencia o coaccionar una fe.

Los Bautistas siempre fueron paladines de la libertad religiosa y la separación de la iglesia y el estado porque somos el pueblo de la Biblia. Para muchos Bautistas, la libertad religiosa se encuentra bien establecida en las Escrituras. Su raíz corre fuertemente con la Creación del mundo en el Génesis.  La creación de los seres humanos a imagen y semejanza implica necesariamente una libertad de nuestra parte para elegir tener o no una relación con Dios de forma voluntaria.

En el Nuevo Testamento, Jesús habla fuertemente sobre la libertad. Muchos dirían acertadamente que es la piedra fundacional de su ministerio. Leyendo el libro de Isaías en la Sinagoga de Nazareth, Jesús anuncia que ha sido ungido “para sanar a los quebrantados de corazón… pregonar libertad a los cautivos…y poner en libertad a los oprimidos”  (Lucas 4:18). Jesús liberó a todos quienes eligieron seguirle de la esclavitud de sus pecados “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

El apóstol Pablo también predicó sobre la libertad. Ante los Gálatas se refirió a la esclavitud del legalismo y declaró valientemente “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.” (Gálatas 5:1). La Biblia no articula completamente una doctrina sobre la separación de la Iglesia y el Estado. Sin embargo, sus semillas se encuentran claramente presentes. Jesús por lo menos previó el concepto cuando dijo “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.” (Mateo 22:21). El comportamiento de Jesús fue consistente con sus palabras. El nunca aceptó una moneda de Cesar o buscó la ayuda de Herodes para su ministerio y su misión.

En muchos pasajes, el Nuevo Testamento delinea los contornos de la separación entre el reino de Dios y el reino del César. La iglesia tiene la tarea de predicar el evangelio (Hechos 1:8), enseñar la doctrina (Mateo 28:20), y disciplinar a los creyentes (Efesios 4:11-13). El Estado tiene la función de repeler el mal (Romanos 13:3) y mantener el orden (1 Pedro 2:13-15). Aunque estos reinos se superponen y no chocan entre sí, el Nuevo Testamento testifica de un mundo con dos reinos separados –cada uno con sus propias funciones y generando sus propias lealtades.

Fuente: Asociación Bautista Argentina
Iglesia En Marcha.Net
22 Nov '10

Hay 1 Comentario.

  1. Benjamín Vilcachagua Villanueva
    2:13 am octubre 29, 2015

    Siendo que el 11 de noviembre 2015 se cumple 100 años de promulgada la primera Ley de la libertad religiosa en el Perú, considero oportuno que su representada pueda difundir a partir de la Biblia lo que se debiera entender por LIBERTAD RELIGIOSA. Me parece bien el concepto que usted elabora en este su generoso espacio. Por otra parte siendo que hoy se lucha en Perú por la libertad religiosa completa para todos, desde la óptica evangélica,mi temor es que Dios nos puede quitar la cierta libertad que tenemos para predicar el Evangelio sino lo usamos o disfrutamos bien tal y como dijo el Señor “..al que tiene se le dará más pero el que no tiene aun lo que tiene le será quitado” ¿No le parece así?. Gracias!!

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