MATRIMONIO Y FAMILIA. UNA PERSPECTIVA BÍBLICA

Taller Nº 2 –

INTRODUCCION:

Comenzaremos este taller con una pregunta:

¿qué es el matrimonio?

La última edición del Diccionario de la Real Academia Española lo define de la siguiente manera “unión de un hombre y una mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales”.

Esta definición escueta contiene sin embargo a los actores principales exclusivos de un matrimonio: un hombre y una mujer.

Desde la perspectiva bíblica, Dios es el creador del matrimonio.

Al inicio mismo de la creación y como corona de la misma, el Dios trinitario creó al hombre y a la mujer. Ese primer hombre y esa primera mujer configuran el primer matrimonio creado por Dios y son fundamento y ejemplo del propósito de Dios al crear a la primera pareja humana: una bi-unidad hombre-mujer, que pudieran complementarse mutuamente, en un pacto de amor-entrega y fidelidad mutua, siendo hechos ambos a imagen y semejanza de Dios.

Miremos el acto creativo en  Génesis 1: 26-27

“Hagamos al hombre”

Hombre: Persona (hombre y mujer) hecha a imagen y semejanza de Dios.

Imago Dei: imagen y semejanza de Dios. Expresión de la realidad trinitaria e íntima de Dios (“hagamos”) comunión del Padre, el Hijo y el Espíritu.

Conceptos de distintos teólogos acerca de la Imago Dei:

  • Ser humano único
  • Ser soberano creado
  • Ser moral
  • El alma del hombre
  • Capacidad relacional de hombre y mujer.

Dios ha dejado algo de sí mismo en el ser humano: nos da una dignidad especial.

Jesús es la Imago Dei perfecta. Col. 1: 15

Fuimos creados en relación directa, en vínculo directo con Dios (Gén 2: 7) a través del soplo de vida, que es la huella de Dios en el hombre.

Imago Dei habla también de la relación específica entre creador y su creatura, como “padre-hijo”. Relación de amor.

Esta relación Dios-hombre está mediada por la confianza y la aceptación, y su propósito es la realización y la vida plena del hombre con límites impuestos por Dios que regulan la vida y la protegen, es decir, límites para bien del hombre.

Imago Dei: hace del hombre un sujeto en relación con su creador,  aceptado y confiado por el creador, destinado a disfrutar la vida y realizarse plenamente, enmarcado en los límites que Dios estableció para su bien. El hombre recibe el mandato de “señorear”, es decir, es soberano del medio creado por Dios.

Imago Dei es también la bi-unidad hombre-mujer, varón y hembra, iguales y diferentes a la vez.

  • UNIDAD como la unidad del Dios Trino. Esta relación es sin fusión, una intimidad sin pérdida de identidad, con derecho al espacio propio, social y espiritual, para crecer como sujetos.
  • IGUALDAD:  1) Ambos son hechos a imagen y semejanza de Dios

2) Ambos reciben el mandato de señorear

3) Ambos son creados para aceptación y relación mutua.

Igualdad es sinónimo de: RELACION, COPARTICIPACION, ACEPTACION

  • DIFERENCIAS: 1) Seres sexuales: varón y hembra: diferencia física, forma de ser, de  percibir el mundo, de relacionarse, etc.

2) Seres complementarios: no compiten, se complementan. Permite el enriquecimiento mutuo, el desarrollo de una relación funcional entre hombre-mujer.

MATRIMONIO EN EL PLAN DE DIOS

Relación monogámica entre un hombre y una mujer. Pacto de amor-entrega y fidelidad mutuos, de dos que están dispuestos a unirse y ser una sola carne.

MATRIMONIO: Compromiso delante de Dios y de los hombres (familia, amigos, iglesia, sociedad). El pacto o compromiso solo es firme fundamentado en el amor-entrega. Los sentimientos pueden fluctuar, el enamoramiento puede pasar períodos de crisis, pero EL AMOR ES UNA DECISIÓN (acto de la voluntad).

Analicemos ahora el pasaje de Génesis 2: 23 y 24. Encontramos aquí la única afirmación sobre el matrimonio que se repite cuatro veces en la biblia, en lugares decisivos. La primera es aquí, en Génesis. Luego Jesús la cita en Mateo 19: 5 y Marcos 10: 7, hablando acerca del divorcio y por último, el apóstol Pablo la refiere a Jesucristo en Efesios 5:31.

En Génesis 2: 24 leemos:

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. El versículo contiene tres acciones o aspectos: dejar, unirse y hacerse una sola carne.

DEJAR: no puede haber matrimonio sin dejar. Esto implica un acto público y legal que da inicio al matrimonio. El matrimonio no solo afecta a quienes se casan. Hay un padre y una madre, que representan a la familia e indirectamente a la sociedad. El matrimonio no puede crecer y desarrollarse sin dejar, en una separación completa y sincera de la propia familia, un “cortar el cordón umbilical”. El dejar debe acompañarse del dejar marchar a los hijos, de parte de los padres. El hombre y la mujer dejan, ambos, para poder unirse.

UNIRSE: El sentido hebreo equivale a adherirse, pegarse con cola. Dejar y unirse se corresponden mutuamente, pues no es posible unirse sin dejar, ni dejar si no se tomó la decisión de unirse. Es la unión más próxima e intima entre 2 personas, la más importante y profunda, más importante aún que los hijos. Es interesante que aunque la biblia no lo mencione aquí, el término unirse equivale a amar. Amarse con un amor que es una decisión, con un amor maduro, que decidió mantenerse fiel a una sola persona y compartir con ella toda la vida.

HACERSE UNA SOLA CARNE: Esta expresión se refiere al aspecto físico del matrimonio. La unión física entre marido y mujer entra dentro de la voluntad de Dios para el matrimonio tanto como el dejar a los padres y unirse el uno al otro.

Hacerse una sola carne significa mucho más que la unión física. Significa que las dos personas comparten todo lo que tienen: sus cuerpos, sus posesiones materiales, sus sentimientos, pensamientos, gozos, sufrimientos, esperanzas.

Son dos personas diferentes y se hacen una sola en el cuerpo, el alma y el espíritu. Este es el misterio más profundo del matrimonio. Quizás más que entenderlo, sólo podamos experimentarlo.

Dejar, unirse y hacerse una sola carne están relacionados entre sí como los ángulos de un triángulo.

Dejar

Unirse Una sola carne

(amor-fidelidad)                      (vida sexual)

Hemos analizado el plan original de Dios para el matrimonio, pero no duró mucho tiempo. El pecado lo arruinó todo.

EL PLAN DE DIOS ROTO (Ruptura del proyecto de Dios)

Origen: El hombre cruzó los límites impuestos por Dios (Gén. 2: 16-17 y 3: 6-7)

Pecado: pretendió dejar la imago y convertirse en dei

Consecuencias: -Muerte. Gén 2: 17

-Separación de Dios. Gén 3: 9-10

-Vergüenza de sí mismo. Gén 3: 7-8

-Ruptura de la pareja. Gén 3: 12

-Ruptura de la igualdad. Gén 3: 16 y 20 (mujer como objeto sexual o de función reproductora primordial). Eva: madre de multitudes. Ya no: varona.

-De Imago Dei a: acusaciones mutuas, competencia, explotación,   segregación, violencia, etc.

EL PLAN DE DIOS RESTAURADO (Plan redentor de Dios)

Jesucristo: Señor y Salvador. Restauración de la Imago Dei.

El Reino de Dios trae Modelo de matrimonio y familia.

Efesios 5: 21-33: Pablo retoma Génesis 1 al 3 y sostiene la igualdad y diferencia de hombre y mujer.

Matrimonio: modelo de relación entre Cristo y su Iglesia. Marido y mujer se relacionan como Cristo con su iglesia:

  • Trato mediado por el amor (v 25). Amor-entrega
  • Relación de crecimiento y valorización del otro (v 26-27) Santificarla, sin mancha ni arruga.
  • Relación de interdependencia (v 21) mutua
  • Relación de intimidad (v 30-31) unidad en igualdad y diferencia.

Hacia una definición integral del matrimonio, desde una perspectiva cristiana

“Es la relación conyugal en que un hombre y una mujer se unen permanentemente (hasta que la muerte los separe) por medio de un pacto de amor-entrega, para convivir y servir a Dios y al prójimo. Su unión es sellada por la vida sexual, legalizada formalmente, reconocida socialmente y nutrida y celebrada comunitariamente en la iglesia”

1)     Compromiso total de 2 personas (hombre-mujer): Voluntario, al servicio de ambos, desarrollo de proyectos personales en un proyecto común.

2)     Vocación de amor (ágape, amor-entrega): Unidad e indisolubilidad, espiritualidad, servicio.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR:

1)     Somos conscientes de la presencia de Cristo en nuestro matrimonio?

2)     Nos comprometimos a ser sacerdotes uno del otro?

3)     Compartimos juntos alguna tarea de servicio a Dios?

4)     Busco la felicidad el crecimiento y desarrollo de mi esposa/esposo?

5)     Me siento satisfecho, pleno, completo en mi matrimonio?

Bibliografía.

1.        Fundamentos bíblicos teológicos del matrimonio y la familia. Jorge E. Maldonado. Editor.  Nueva Creación. Bs.AS. (1995) págs. 27-43

2.        Hacer el amor en todo lo que se hace. René padilla, Carmen Pérez de Camargo. Kairós ediciones. Bs.As. (2002) págs. 8-19

3.        Dos en uno. Francisco de Mier. PS Editorial. Madrid ( 1996) págs. 29-46

4.        Yo me casé contigo. Walter Trobich. Ed. Sígueme. Salamanca (1971) págs. 1-13

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Daniel Giunta, 58 años,  Médico alergista y docente. Miembro y diácono de la Iglesia Evangélica Bautista de Flores en Buenos Aires. Maestro de Escuela Bíblica desde hace 40 años. Casado con Miriam Rodríguez, 3 hijos Ezequiel, Santiago y Andrés.
18 Oct '10

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