IMAGINACIÓN Y CREATIVIDAD 2

1 Corintios 12: 1 – 12
Al nacer de nuevo -conocer a Cristo como salvador de nuestras vidas- ingresamos a otro mundo, el mundo de Dios. Las reglas y normas de vida cambian sustancialmente. La perspectiva de la vida terrenal se transforma a la luz de la vida eterna que comenzamos a percibir en forma creciente. El Espíritu Santo de Dios comienza a abrir nuestra mente y da paso a las acciones de la imaginación y de la creatividad del cielo en la tierra. Es así que logramos tener en la tierra actividades que resultan en anticipos del cielo. Este pasaje bíblico que nos preside, quiere abrir nuestra mente a las grandes posibilidades de servicio y estilos de vida  que origina el hecho de pertenecer al Cuerpo de Cristo, la iglesia. La mayoría de nosotros nos hemos preguntado alguna vez  durante el trascurso de nuestra vida cristiana lo siguiente: ¿Será mi creatividad útil al cuerpo de Cristo total y a la iglesia local a la que pertenezco? Desde el punto de vista puramente humano, la respuesta puede ser frustrante. He sentido decir a demasiadas personas, “no sirvo para nada”. Sobre todo cuando llegan a la vida adulta y anciana.

Quiero decirles a estas personas que están cometiendo un error. Dios ha colocado, dice San Pablo, “a los miembros cada uno en el cuerpo, como él quiso”. El cuerpo necesita de todos sus miembros. Ninguno sale sobrando. Todos son necesarios. Esto se aplica a la vida del cuerpo de Cristo, la iglesia. Cuando caminamos bajo este principio aumenta nuestra calidad de vida espiritual, intelectual y de servicio de cada persona y de la iglesia. Como consecuencia  es que llegamos a ser lo que dijo Jesús: “Sal de la tierra”.

Lemuel Larrosa – Pastor de la PIEBU Tomado de “El Heraldo”      
Iglesia En Marcha.Net
27 Oct '10

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