¿PORQUÉ LLORAR?

Juan 20: 11-18

Al enfrentarnos a las penas y angustias de la vida podemos tomar la actitud de quedarnos en el valle de las lágrimas sin sentido. Las personas que toman este camino frente a las duras pruebas que pueden estar enfrentando, levantan muros con el llanto. No ven las realidades y menos aún pueden vislumbrar las soluciones a sus conflictos. La experiencia de María ilustra esto.

Ella “suponía” que se habían robado el cuerpo del Maestro. (Generalmente, hablar en base a suposiciones, no es correcto).

Estaba ella en medio de sus lágrimas y sin tomar ninguna iniciativa de investigar, cuando aparece Jesús y le pregunta: “¿Por qué lloras?”

Las respuestas a la breve pregunta de Jesús pueden ser varias, y a usted que lee ahora, se le pueden ocurrir algunas. Da toda la impresión de que María lloraba como una reacción emocional a lo que descubrió. Una reacción sin investigación puede conducirnos a actitudes erróneas. Sugiero, que siempre las emociones deben estar gobernadas por la voluntad y no a la inversa.

María no recordó ninguna de las enseñanzas de Jesús respecto a su muerte y resurrección. Él había dicho claramente que al tercer día se levantaría de la tumba. Tal vez otra razón del llanto de ella, fue que fijó como centro de atención, la tumba vacía. No miró más allá de esa situación conflictiva. Juzgó por lo que sus ojos quisieron ver. ¿Se encuentra usted hoy en alguna situación difícil que le hace llorar y no encuentra consuelo?

Le sugiero que primero deje de llorar y segundo que recuerde las promesas de Jesús.

Su vida cambiará.

Pastor Lemuel Larrosa

Tomado de El Heraldo de la PIEBU
2 Oct '10

Deja un comentario

*