PLAN SUPREMO

Si leemos el Nuevo Testamento de la Biblia, con seriedad, objetividad y compromiso cristiano, no podemos eludir la idea de que Dios tiene para sus discípulos y para la Iglesia, un Plan personal y colectivo. Esto es terminante y claro. Todo está debidamente organizado por Dios y no hay improvisación como acostumbramos los seres humanos. El funcionamiento improvisado está muy arraigado en la cultura uruguaya. Hay varios dichos en el refranero popular que lo evidencian y hasta los usamos con cierta sonrisa sobradora: “ya vendrán tiempos mejores”; “no te compliques ahora, ya veremos cómo salimos de ésta”; “¿para cuándo dijiste que quieres esto?…” “Sino surge un imprevisto, esto o aquello estará listo para…”. Hay muchas más frases y dichos que están incorporados en nuestro hablar diario. En la CULTURA DEL REINO DE DIOS – reino al que pertenecemos por medio de Cristo – esta clase de cultura que expresan estos dichos, no existe pues los mismos son del reino de las tinieblas. Lea con atención cual es la estructura y plan de Dios; busque en la carta de San Pablo a los Efesios,  2: 1 al 10; ponga suma atención a los versos 8 al 10. Por ello mencioné al principio que Dios tiene un Plan personal y colectivo bien definido, preciso y estructurado. Luego de haber nacido de nuevo en Cristo, nadie puede inventar qué hacer y cómo actuar con su presente y futuro. La Nueva Versión Internacional traduce así: “….buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que LAS PONGAMOS EN PRÁCTICA”. Está bien claro lo que Dios dispuso, ¿verdad? Lo que cada discípulo de Cristo tiene que hacer es poner en práctica el Plan de Dios para su vida. Lo que cada familia, cuyos integrantes son cristianos, tiene que hacer es claro y definido en la Palabra de Dios. Lo que cada congregación, iglesia evangélica, tiene que hacer está bien claro en el Nuevo Testamento. Nada en el Plan de Dios y en la estrategia y estructura dispuesta por Dios desde la eternidad, sale sobrando y tampoco nadie. Ni usted ni yo debemos agregar o modificar alguna parte de ese Plan Supremo.

Algunas preguntas son ineludibles al pensar en este asunto: ¿Conozco ese Plan de Dios?….¿Lo estoy llevando a cabo con fidelidad y compromiso?…. Al reflexionar en Efesios, surgirán en su mente otras preguntas e inquietudes relacionadas con su vida personal, con su familia y con la iglesia que integramos, la PIEBU casi ya con 99 años de vida. Todas esas preguntas deben tener respuestas bíblicas y ajustadas al Plan de Dios. ¿Estamos de acuerdo?….

Pr. Lemuel J. Larrosa.

Tomado del Heraldo de la PIEBU

piebu@adinet.com.uy

Iglesia En Marcha.Net

27 Jul '10

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