REFLEXIÓN PARA EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN EN SEMANA SANTA

El domingo recuerda no sólo que resucitó Jesús, sino que con El, y por El, podemos nosotros
cambiar y que podemos hacerlo de verdad, y puede lograrlo todo aquel que hace propia la experiencia del resucitado Jesucristo.

Y qué bueno es asociar el viernes con el domingo:

Por un lado recordamos que lo trágico del viernes no es final, porque el domingo que le sigue lo supera.

Por el otro lado tenemos presente que no debemos trivializar la victoria del domingo ignorando que el viernes existió y sigue
existiendo todavía,  por lo que la victoria, del domingo es algo a seguir experimentando y anunciando.

Vale decir que Semana Santa nos hace poner los pies en la tierra,  con sus realidades buenas,  pero también las trágicas,  tristes.

Pero,  Semana Santa es el desafío, tan real como la anterior, de la fe en el resucitado, que amando la tierra nos da la posibilidad de
la gran transformación.

El domingo, luego del viernes,  nos hace pensar, que tenemos que aprender a vivir con el desencanto de muchas de nuestras acciones,
sin perder de vista el domingo que es cambio.

El domingo nos dice que es posible y hasta necesario confrontar la laxitud moral y promover cambios en los actos inhumanos y pecaminosos.

El domingo nos inspira a la compasión por las personas,  y debiera motivarnos a acciones de amor que conduzcan a la rectitud.

El domingo testifica que es posible emprender transformaciones,  aun entre las limitaciones humanas más escandalizadoras.

El domingo muestra que ninguna realidad dolorosa, crítica,  debe verse desprendida de su posibilidad de ser revertida.

El domingo es la demostración más rotunda de la acción poderosa y misericordiosa de Dios en nuestra historia, y por eso, el domingo es la mejor confirmación de la
posibilidad de seguir confiando en los humanos, porque Dios no ha dejado de trabajar.

El domingo significa, que todos los que hemos equivocado el curso,  tenemos segunda opción, y que vale la pena asumirla.

El domingo es una clara demostración del amor de Dios por cada persona que está con El en el viernes.

El domingo es paradigma de la misericordia y la paciencia de Dios con la historia humana.
Por la existencia del viernes nuestro escepticismo suele trepar a categorías de decepción. Es que el viernes suele presentarse con gran fuerza.

Pero el domingo ya ocurrió y puede ayudarnos a replantear nuestras prioridades y nuestras capacidades con otra mirada,  con otro encuadre,
con mirada de domingo.

Entre ambos,  viernes y domingo,  está el sábado De la espera,  de las dudas, de las incertidumbres.

Pero como el domingo ya ocurrió en Jesucristo, el gran desafío es que yo pueda hacer lo mismo, y si ya lo hice, preguntarme si puedo ser solidario con otros que todavía están demorados.

Asociación Bautista Argentina

4 Abr '10

Deja un comentario

*