EL AMOR DE LOS CORAZONES ANGUSTIADOS

Del Secretario General…

Mi corazón se rompió cuando descubrí que uno de mis antiguos profesores, John Rawls, uno de los más grandes filósofos del siglo XX, tropezó en su fe cuando se topó con el problema del mal. Parecía haber perdido su camino, al tratar y no poder aceptar el problema de la teodicea. En sus ensayos, que fueron publicados póstumamente, descubrimos su lamentable, aunque comprensible, fracaso en la fe. ¿Por qué hay tanto dolor en el mundo cuando hay un Dios omnipotente?

Quizás muchos aún luchan con esta misma pregunta cuando reflexionan sobre lo que ha ocurrido en Haití en los últimos días.

Haití es un país con una orgullosa historia – ¡consiguió su independencia después de derrotar a los ejércitos de Francia, Gran Bretaña y España!

Fue el primer país en liberar a todos los esclavos en la tierra y en abolir el cruel sistema que alguna vez los esclavizó.

Fue el primer país en garantizar la libertad de cada persona esclavizada al  poner los pies en su tierra.

Fue el primer país en reconocer la igualdad de derechos para todos los seres humanos cualquiera sea su género, situación económica u otra condición.
¡Haití no es un lugar común! Si ha visitado el país y ha visto la creatividad plasmada en sus pinturas y esculturas, su arte y artesanía, si ha encontrado el amor y la alegría que su gente muestra a pesar de su situación económica, usted sabe que Haití es un lugar extraordinario.

A lo largo de su historia, Haití – el país con el mayor número de creyentes bautistas en el Caribe – ha conocido el dolor y la angustia. Las razones son muchas y complejas, e incluso antes del terremoto, el camino no iba a ser fácil.
Aunque podemos pasar mucho tiempo buscando una explicación para la tragedia en Haití – y es probable que no encontremos respuesta que nos satisfaga completamente – hay que recordar que hay algo más que podemos hacer. Podemos hacer algo para ayudar a traer el cambio a millones de Haití. ¡Y podemos hacer algo ahora!

Días después del terremoto, los bautistas estaban ayudando las operaciones de rescate. Todavía están ahí, repartiendo provisiones de ayuda y vamos a seguir comprometidos, haciendo todo lo posible para ayudar a la reconstrucción de Haití mientras los días pasan. Si envía su donación a la Ayuda Mundial Bautista, contribuirá a que los haitianos puedan cantar una canción nueva y mirar al futuro con esperanza.

Cuando nos enfrentemos a tragedias, como la de Haití, actuemos en las mejores tradiciones de solidaridad humana. Sólo después de haber hecho lo que deberíamos hacer, podremos permitirnos luchar con los difíciles problemas que las generaciones han tratado y no han podido comprender.

Y vamos a considerar el desgarrador problema del dolor – con la certeza de que estamos comprometidos a hacer todo lo que podamos para ayudar a superar el terrible dolor que otros sienten y sentimos con ellos. El amor también puede derramarse de los corazones angustiados.

Por Neville Callam

Fuente: ABA Noticias / Iglesia En Marcha.Net
14 Feb '10

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