VIVIENDO LO QUE SOMOS – 4

La enseñanza de Jesús en Mateo 5:13 – 16, tiene muchos aspectos que deben ser reflexionados. Sin embargo, con este artículo, concluyo por ahora con las mismas. Las metáforas de la SAL y de la LUZ presentadas por Jesús, son desafiantes. No podemos darrrvuelta la cara hacia otro lado, cuando vemos el aumento de las tinieblas y la descomposición moral y social en el mundo que nos ha tocado vivir. Hacer esto, es hipócrita y nocivo para la cultura del Reino de Dios y de la Iglesia. Quiero concluir haciendo algunas afirmaciones que me parecen fundamentales y ellas son las siguientes.

Primero: Hay una diferencia notoria entre los cristianos y los no cristianos. ¿Acaso no vemos la diferencia entre luz y oscuridad?… Esto debemos asumirlo seriamente. Observo que hay una tentación frecuente, consistente y desprovista de pureza, que se introduce en la vida personal de los cristianos y por allí ingresa a la vida de las iglesias. A esta tentación la voy a llamar con el nombre de SIMULACION. Muchos cristianos son propensos a disimular esas diferencias hasta el punto en que ya no se sabe la identidad espiritual que tienen. Lo más probable es que esta tentación asimilada por muchos, se ha transformado en la gran tragedia de la iglesia en esta parte del siglo XXI. Callar las diferencias morales, éticas y testimoniales es parte de esta tragedia del disimulo. Jesús afirmó categóricamente que “estamos en el mundo, pero no somos de el”. El estilo de vida de los hogares cristianos y de las iglesias evangélicas debería mostrar diaria y constantemente esta categoría de diferentes y no mezclados con el mundo sin Dios.

Segundo: Dios nos ha destinado para oponernos a la descomposición moral, social y ética imperante en la sociedad. Debemos a toda costa, pagando el precio debido, oponernos sistemáticamente a normas morales y leyes creadas por personas sin Dios, sin fe y en estado pecaminoso. El cristiano tiene que dar luz sin perderla. Nos sentimos pequeños ante el tamaño global que ha tomado la maldad. Las nubes de oscuridad son intensas. Aún mirando la misma naturaleza – el clima – vemos estos “dolores de parto” como lo expresa San Pablo en su carta a los Romanos. Dios no pasa por alto decisiones humanas de asesinatos masivos de bebés en los vientres de sus madres. Dios no pasa por alto las leyes que legalizan casamientos y uniones libres entre personas del mismo sexo. Dios no pasa por alto a quienes han matado impunemente a otras personas. Dios no pasa por alto ni al ladrón brutal ni al de guante blanco. Dios no pasa por alto al mentiroso. Dios no pasa por alto al violento golpeador de niños y mujeres… y la lista puede ser interminable.

Por estos pecados Dios juzga ya a las naciones y a quienes oscurecen y descomponen el mundo que Él ha Creado. A mi entender, todo lo que pasa en la naturaleza, por ejemplo con el clima desde hace mucho tiempo, es consecuencia de esos juicios de Dios, que me suenan como advertencias de otros más duros que vendrán. El cristiano no debe dejarse engañar por falsas expectativas financieras y prosperidad económica. Estas cosas son “nubes con mucha agua de juicio”. Ser SAL Y LUZ en esta actual generación, implica compromiso y firmeza espiritual y bíblica. Hay que seguir alumbrando el camino de quienes nos rodean a diario para que tal vez, algunos más se arrepientan y cambien de vida y sean salvos “de esta perversa generación”. Esto es posible si los cristianos, VIVIMOS LO QUE SOMOS: HIJOS DE DIOS – SAL Y LUZ DEL MUNDO.

Lemuel J. Larrosa – Pastor en la PIEBUV

5 Dic '09

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