EL MATRIMONIO


Hoy está más devaluado que nunca y es objeto de nuevas y difíciles discusiones.   Desde que existen registros humanos el matrimonio ha sido una institución, (monogámica o poligámica) pero siempre ha tenido una importancia fundamental en la procreación y conservación de la especie humana, la relación hombre-mujer, el cuidado y educación de los hijos y la afirmación del amor como un bien y un derecho.

La Biblia da mucha importancia al matrimonio, muestra su origen, creado por Dios mismo como la complementación e integración perfecta entre hombre-mujer llamando a esta “ayuda idónea”  (Gén. 2:18)  mostrando su proyecto como indestructible al decir: “…el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne”  (Gén. 2:24)

Las Iglesias Evangélicas damos al matrimonio el valor de ser la primera institución creada por Dios.   El matrimonio es, desde su origen, la unión en amor de un hombre y una mujer que dará origen a la familia donde llegarán los hijos que recibirán amor, protección, enseñanzas y ejemplos con la figura de “la madre” y “el padre” como verdaderos modelos a imitar.

En estos tiempos ha aparecido la pretensión de denominar matrimonio a la unión de personas del mismo sexo.   Antiguamente la sociedad era muy dura y en muchos casos castigaba con la muerte a los homosexuales.  Hoy, gracias al respeto por la libertad individual la inmensa mayoría de los países del mundo respeta el derecho personal y cada uno vive como lo siente y desea.

Las leyes actuales permiten a dos personas del mismo sexo convivir y legalizar esa unión con el denominado “Unión Civil” que les protege. Esta ley, la Unión Civil, les autoriza a convivir y compartir sus bienes, no les define como matrimonio ni familia sino solamente como una unión civil.  Una Jueza en Bs. Aires, en un acto contrario a lo establecido por el Código Civil de la Nación autorizó a una pareja constituida por dos hombres, a contraer matrimonio contrariando lo establecido por dicho Código Civil.

Como Evangélico expreso que debemos respetar al que decide vivir y actuar como lo siente y desea, aunque sea en forma contraria a lo que entendemos nosotros que le marca su cuerpo y su propia naturaleza humana.

No sólo respetarlo y no discriminarlo, sino aún amarlo porque es nuestro prójimo y merece nuestra comprensión respeto y amor.   Yo personalmente creo que todo homosexual debe ser ayudado con amor y comprensión por su muy difícil situación.

En todo homosexual hay una gran lucha interna entre lo que su cuerpo le muestra y lo que personalmente siente.   De  Naty se decía: “es una mujer en el cuerpo de un hombre”.  Quien no vive esta experiencia difícilmente podrá comprenderlos.

Pero no confundamos la comprensión, el respeto, la no discriminación y el amor a las personas, cualquiera sea su situación personal y el llamar matrimonio a lo que no es matrimonio, contradiciendo lo que la milenaria historia nos muestra, Dios prescribe claramente en la Biblia, la misma ley de la nación Argentina y lo que define con claridad el diccionario de La Lengua Española de la Real Academia:  “Matrimonio:  (del latín: matrimonium) m. Unión de hombre y mujer concertado mediante determinados ritos o formalidades legales.. sea religioso o civil.”

Respetemos el derecho de todo ciudadano de escoger su propio estilo de vida como un derecho individual, respetemos la ley de “Unión Civil” como el derecho de quienes han escogido ese tipo de relación.

Pero defendamos el matrimonio para que siga siendo: la unión de un hombre y una mujer para exaltar el amor, vivir y disfrutar del sexo en su justo lugar, procrear hijos y constituir una familia como Dios lo ha establecido y que hoy mas que nunca nuestra sociedad necesita.

Publicado en el Diario La Voz del Interior de Córdoba

Daniel E. Annone
Pastor de la Iglesia Evangélica Bautista Ruta 9 de la Provincia de Córdoba.
Miembro de ABA
Miembro del Comité Interreligioso por la Paz. (Comipaz)
9 Dic '09

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