UN PASITO PA’DELANTE, UN PASITO PARA ATRÁS – Dr. Álvaro Pandiani

La nueva ley de adopciones es un misterio

En julio de 2007, cuando la Ley de Regulación de la Unión Concubinaria (aprobada en diciembre de ese año) era todavía un proyecto, escribí unos Comentarios sobre el mismo; de dicho artículo quiero extraer ahora un párrafo que dice lo siguiente:

En cuanto a la adopción de niños por parejas de homosexuales, algo para lo que esta ley, de ser sancionada, finalmente abriría la oportunidad, podemos preguntarnos: ¿por qué querrían adoptar, y criar, niños/as los homosexuales? ¿Porque ellos también tienen instintos paternales/maternales, y aspiran a ver cumplidos los anhelos generados por tales instintos? Pero, ¿no podemos especular que estos ciudadanos aspiran a criar hijos para inculcarles su propia escala de valores, reproduciendo en esos niños y niñas su propia “orientación e identidad sexual”, creando y multiplicando así a los homosexuales de mañana, como primera fase quizás de un plan de largo alcance, cuyo objetivo es transformar nuestra sociedad? Porque a partir de esa especulación, deberíamos entonces preguntarnos si no hay más remedio que aceptar semejante transformación, solo porque una legislatura (la anterior a ésta) benefició con la protección contra toda discriminación a ciudadanos cuya opción sexual, la mayoría de la humanidad a lo largo de toda su historia ha considerado una desviación. Deberíamos plantearnos la interrogante acerca de si es justo que estos ciudadanos, en el uso de los derechos que les confiere esta ley, impongan su estilo de vida y conducta sexual en todo ámbito, virtualmente discriminando a los heterosexuales exclusivos, quienes en base a los principios y valores que sustentan, y que también deben ser respetados, no aceptan ni aceptarán nunca como “normal” dicho estilo de vida y conducta sexual. Deberíamos preguntarnos si es justo que la genitalidad, vivida y practicada de cualquier forma que cuadre, se imponga en la consideración y los intereses de nuestros legisladores, sobre las ideas, sobre las conciencias, y sobre los valores que ayudaron a erigir nuestra sociedad. (www.rtmuruguay.org)

Un poco más de un año después este artículo tuvo una entrada en su blog, de alguien a quién, evidentemente, no le gustaron las especulaciones acerca de las intenciones que podían albergar quienes estuvieran a favor de que se adoptaran y criaran niños en el contexto de una pareja homosexual; el gentil visitante, que se identificaba como Charles Darwin, me dijo cosas como:

Botija, se te volaron las chapas. Tiemblo al pensar que sos médico, sos tan ignorante de la biología, la psicología, la neurociencia, la genética…Pero lo peor es que sos tan paranoico que da miedo. No hay caso, lo que hace la mente religiosa con el cerebro es digno de ser estudiado…la única iglesia que ilumina es la que arde

Esta agresiva participación tuvo una casi inmediata respuesta de otro visitante del blog, obviamente más proclive a sostener los principios de la Biblia acerca de la vida, la sexualidad y la familia, quién contestó:

¡¡Charly, resucitaste!! ¡Yo te hacía muerto desde el siglo anterior! Pero no, ahí estás, como todos los Charles Darwin del último siglo y medio, procurando envenenar la fe de la gente que quiere volver a creer en Dios, porque el cuento aquel de los monos le ha hecho la vida una porquería. Ahora, Charly, la verdad es que yo reconsidero si no será verdad que venimos del mono, cuando veo comentarios gorilescos como el tuyo.
Contame, Charly, ¿a vos qué te dio prurito del artículo del doctor? ¿Cuestiones de orientación sexual, tal vez? Y decime, con sinceridad, ¿vos tenés alguna idea de biología, psicología, blablabla? ¿O sos como los otros muchachos, que cuando un cristiano opina sobre determinadas opciones sexuales, salen a hablar con toda vehemencia de biología, genética, neurociencias, etc., cosas que apenas conocen de nombre? ¿Sos de esos que tocan de oído, que no argumentan, que no fundamentan, que no dan ni siquiera referencias bibliográficas, que solo tiran palabras, y se piensan que con eso ya está?

¡¡Que feo, Charly!! Descalificar así. Fijate: faltás el respeto, tratás de loco, llamás de ignorante, de paranoico. Que jodido, che. Se ve que sos de esos que piden tolerancia, pero no toleran a los que piensan diferente. Y eso de que la iglesia que ilumina es la que arde… Muy feo; parece una amenaza, ¿no? Muy apropiado para estos tiempos de tolerancia y respeto a la diversidad; por lo menos eso es lo que preconizan los que tienen cierta orientación sexual. Tené cuidado, Charly; mirá que, una vez encendido, el fuego se esparce en todas direcciones. No te vayas a quemar con el fuego de tu propia intolerancia, soberbia, falta de respeto y agresividad.

Sabés, yo opino que deberías ser expulsado del blog; pero como somos buenos cristianos, no lo voy a proponer, a pesar de que sos un botija ignorante, intolerante y soberbio. Que Dios te bendiga, Charly; sos bienvenido.

Ahora, ¡¡Dios mío!! lo que hace la mente pervertida y pecaminosa con el cerebro es digno de ser estudiado.

Y ahí concluyó el intercambio.

Estas últimas semanas emergió y se impuso nuevamente a la opinión pública el proyecto de ley, aprobado por el Senado uruguayo en julio de 2008, que introduce modificaciones al Código de la Niñez y la Adolescencia, conocido como la nueva ley de adopciones; este proyecto de ley cobró relevancia y generó alarma en importantes sectores de la población uruguaya, fundamentalmente aquellos que adhieren a la forma cristiana de ver la vida, por ser una ley que abriría la posibilidad de que parejas homosexuales pudieran adoptar niños. Esta ley fue finalmente aprobada por la Cámara de Diputados el pasado 27 de agosto de 2009.

Respecto a cuanto nos rechina a los cristianos de todas las confesiones la eventualidad de que parejas homosexuales adopten niños, justamente por la profunda alteración que tal situación introduciría en la escala de valores que el niño o niña adquiría en su formación, no es necesario abundar mucho. En el artículo sobre Adopción Homosexual, de julio de 2008, dice la psicóloga Graciela Gares:

¿Cuáles son, entonces, las necesidades y derechos del niño en situación de adopción? Necesitan:

una madre y un padre sustitutos.

afecto sano, fuerte, incondicional.

contención y atención especial para superar duelos y vivencias de abandono, sanar heridas si sufrieron violencia, abuso físico o sexual, pérdida de confianza en los adultos, etc.

revalorizar su autoestima.

un vínculo estable y permanente.

trasmisión de valores y tradiciones propias de su cultura para evitar nuevas situaciones de exclusión social.

un modelo sano para la identificación sexual.

La experiencia de trabajo en consultorio así como investigaciones realizadas en distintos países indican algunas imposibilidades prácticas de los individuos homosexuales para suplir varias de las necesidades enumeradas:

un individuo homosexual no podrá encarnar y sustituir a una mujer y ser madre sustituta; quizá pueda imitarla.

no podrán trasmitir la vivencia de la femineidad a una niña, ni la vivencia de la masculinidad a un niño.

los vínculos homosexuales son mayoritariamente inestables, lo que expondrá al niño/a adoptado/a a nuevos abandonos.

quienes optan por la homosexualidad no encarnan los valores y tradiciones propios de nuestra cultura, por lo que no podrán trasmitirlos a otros.

producto de su conflicto de identidad sexual, su propia autoestima es deficitaria.

(www.rtmuruguay.org)

Y sobre que la homosexualidad no es ni nunca podrá ser aceptada como “normal” por la Iglesia (no ya como Institución, sino como comunidad de creyentes en Cristo), o como opción sexual tan válida como la heterosexualidad que surge de la constitución natural del organismo, en el artículo citado se menciona uno de los tantos pasajes de la Biblia que la condena abiertamente,  Romanos 1:27: “… también los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”. Es difícil darle vuelta a esto, reinterpretándolo de manera que diga lo contrario de lo que evidentemente dice. En base a pasajes como estos la Iglesia, en su conjunto, ha condenado siempre la homosexualidad; es cierto que muchas veces los “cristianos” procedieron de cualquier manera menos según el amor que Cristo enseñó a sus discípulos, y que se expresa en máximas imperecederas como el mandato de “amar al prójimo” (Marcos 12:31), y también en las enseñanzas de los apóstoles, como por ejemplo, siguiendo en la misma línea, “el amor no hace mal al prójimo” (Romanos 13:10). Proceder como cristianos, con amor, consideración, genuino interés en el bienestar del otro, procurando nunca hacer mal, o daño, o menoscabar derechos, o provocar disgusto o infelicidad, es parte del legítimo espíritu de Cristo que debemos alentar, y hace que nuestra negativa a aceptar la homosexualidad como opción válida de orientación sexual no tenga nada que ver con la discriminación, grito de batalla preferido del colectivo gay, cada vez que el estamento religioso señala su desacuerdo con el rumbo que han dado a su vida sexual.

Pero volviendo a la ley de adopciones, el firme rechazo de la homosexualidad por parte de la Iglesia, hizo que desde un principio se haya mirado con preocupación una ley que posibilitaría la adopción de niños por parejas gay. Sin embargo, ahora que la ley finalmente fue aprobada por el Parlamento, parece que no posibilitaría nada. Según nota del diario El País del pasado domingo 13 de setiembre En duda que la adopción gay esté permitida, el Dr. Juan Andrés Ramírez, catedrático de Derecho Civil, “dijo que, según la nueva ley, “un juez no puede otorgar la adopción a dos personas del mismo sexo porque el legislador no lo autoriza a ello” (www.elpais.com.uy). Ramírez afirmó también que “en la ley “no hay ninguna línea” que afirme que pueden adoptar parejas homosexuales, “pero sí hay líneas en el texto que confirman que no pueden””.

Esto resultó una verdadera sorpresa, y parece que los sorprendidos fueron varios. Uno de ellos, periodista del medio de prensa mencionado, recurrió a entrevistar a la senadora Margarita Percovich, legisladora que, según la nota de El País, elaboró la ley. En dicha nota figura la entrevista telefónica mantenida con la senadora:

-La nueva ley de adopciones no explicita que parejas homosexuales puedan adoptar.

– No, porque no estuvo pensada para eso.

-¿Pero puede pasar?

– No sé, ¿cómo me puedo anticipar a eso?

-¿La ley no lo habilita?

-La ley no la hicimos para eso, la hicimos para que hubiera un trámite que no permitiera el tráfico de niños.

-Pero también la ley puede dar a entender otras cosas.

-Como todas las leyes.

-¿Se puede dar el caso de que adopten parejas homosexuales?

-No sé, porque esa es una decisión del juez.

-¿Pero la ley lo habilita o no?

-Eso ya estaba habilitado desde el 2004 con el nuevo Código de la Niñez, desde que puede adoptar una persona sola. Podía ser homosexual o heterosexual.

-Pero no parejas homosexuales.

-Y esta tampoco.

-¿No?

-No lo dice en ningún lugar. Lea la ley.

-Ya la leí. Y quedan dudas, por eso pregunto.

-¿Por qué me pregunta a mí? Yo cuando hice la ley la hice para que no se traficara con los niños.

-Pero si la ley habilita a que pasen determinadas cosas usted tiene que saberlo.

-No, no tengo por qué saberlo porque eso no depende de mí. Depende de los jueces. Si usted tiene dudas personales vaya a un psicólogo (Corta la comunicación).

Esto es aún más sorprendente. Que un experto independiente como el Dr. Ramírez haga afirmaciones categóricas en base a su interpretación de lo que una ley dice, no es llamativo, y hasta es esperable. También sería esperable que el legislador que elaboró una ley conteste tales afirmaciones, confirmándolas o rebatiéndolas. Lo que es realmente notable es que el legislador diga explícitamente que desconoce los alcances que puede llegar a tener la ley que hizo. Cabría esperar que, dado que el periodista pregunta para un medio de prensa que será leído por simples mortales que no entendemos los vericuetos parlamentarios, por lo menos la senadora explicara que, si bien la ley tiene un objetivo distinto, eran posibles otras interpretaciones, y también otras repercusiones. Sobre todo teniendo en cuenta que se viene hablando de esto desde hace más de un año. Ahora resulta que la ley no habilita que parejas homosexuales adopten niños; ¿y todo lo que se habló, discutió y debatió sobre el tema, desde que se conoció el proyecto de ley? ¿Por qué no se salió en 2008 a aclarar que el proyecto de ley, ni tenía ese objetivo, ni tampoco lo posibilitaba? Una respuesta a estos interrogantes podría ser que esto en realidad es un cambio de rumbo, un salto en el aire con giro de ciento ochenta grados incluido; un resultado de comprobar, a pocas semanas de las elecciones, que quienes repudian la adopción de niños por parejas gay son numéricamente más que quienes la aprueban, o por lo menos la toleran. Podría ser.

Y en ese caso, se inscribiría como otro de los vaivenes de un período de gobierno en el que se aprobó una ley de aborto, que luego el presidente vetó; en el que se aprobó en el Senado un proyecto de ley de células madre que incluía la utilización de células embrionarias y fetales, lo que luego se quitó; en el que se aprobó el traslado de los restos de nuestro prócer Artigas, para después suspender dicho traslado por orden presidencial.

¿Consideraciones electorales, tal vez?

Dr. Álvaro Pandiani

19 Sep '09

Hay 5 Comentarios.

  1. Ester
    12:30 am septiembre 20, 2009

    Así estamos. Pero, ¿quien puede parar esto? ¿Otro gobierno? Son tiempos sumamente complejos, controvertidos. Es como si la maligninidad hubiese tenido un empuje en pocos años. ¿Quién para esto? Sólo Dios. Tenemos una misión los cristianos y por lo tanto estar mas unidos que nunca en un mismo sentir aprovechando bien el tiempo en lo que edifica y construye. Fortaleciéndonos unos con otros en un mismo sentir , misericordiosos y amándonos unos a otros lo cual es bíblico. Teniendo en cuenta éstas cosas podremos hacer frente a ésta tumoración .

  2. Ester
    12:52 am septiembre 20, 2009

    Para una simple mortal que no entiende vericuetos , idas y venidas paralmentarias… si puede entender que se ve la mano de Dios ¿en qué sentido? Bueno detención de la ley de despenalización del aborto; no sabía lo referido a la detención del uso de células embrionarias y fetales.
    Esta ley a la que alude el columnista , si es una gran duda? o no se como llamarlo, así estamos.
    En cuanto a lo de Artigas ya en otro artículo opiné la necesidad de que tb. los cristianos debemos opinar sobre éste tema no menor que hace a la nación de la que formamos parte ¿ o no?y a nuestro compromiso democrático.
    Pongamos las barbas en remojo , a organizarnos deponiendo diferencias nimias. Podríamos formar un frente de lucha como correponde con planteos concretos y sólidos. Si nosotros no lo hacemos ¿quién entonces?

  3. Batman
    8:07 pm septiembre 21, 2009

    Qué podemos decir? Es muy serio el tema y son muchos los Charly’s en este mundo.

  4. Ester
    11:58 pm septiembre 22, 2009

    Sin lugar a dudas Charly está posicionado en otro modelo y hay muchos Charly`s. el cree tener la verdad.
    Por oto lado nosotros tenemos el Modelo Jesucristo y para nosotros es la Verdad. Entonces debemos tener paciencia , misericordia y mucho AMOR con éste Charly y tantos otros. Solamente con Amor podremos ganarlo/s . No nos olvidemos que en otro tiempo también fuimos rebeldes y el Señor Jesucristo tuvo y tiene mucha paciencia y mucho Amor.

    Siguiendo pensando en éstas leyes, a trabajar con acciones concretas que ya hemos hablado bastante y por supuesto hay que seguir haciéndolo.

  5. online-maris
    5:37 pm octubre 16, 2009

    Aprendi mucho

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