PUEBLOS NO ALCANZADOS – ¡Oh, que mil lenguas canten!
Asia central se caracteriza por tener tres países en los que se cuentan las personas sordas como “marginadas”. En un solo país, hay una gran población de sordos (aproximadamente 107,000 personas) y sólo el 0.3% de ellos han oído el evangelio.
Además de los prejuicios, también existe la “leyenda de la maldición,” la cual muchos creen. La misma relata que en esta zona del mundo está la fuente de la sordera. El líder de un ministerio que Christian Aid patrocina, declara que: “Se refiere a una supersticiosa tribu de musulmanes en particular, cuyas creencias abrazan la brujería y rinden culto a la muerte. Se dice, que debido a la constante pugna entre las diversas tribus, esta sección ha arrojado una maldición de sordera entre los habitantes de su país. En consecuencia, los no afectados tienden a evitar la ‘maldición’ de los individuos de la comunidad. Hoy día este prejuicio continúa, ya sea debido a “la maldición” o simplemente por ser diferentes.”
El líder de un ministerio en el Asia central informa que ahora tiene muchos sordos, y también misioneros que saben el lenguaje de señas, trabajando en distintos lugares de la región.
Si bien muchas de estas iglesias son clandestinas, estos cristianos son capaces de predicar sin levantar sospechas o sin la interferencia de las autoridades. Y ya que los viajes a través de las fronteras, son ahora más flexibles, se están haciendo contactos en países limítrofes. Muchos de estos misioneros tienen hermanos de sangre en las zonas donde se habla el lenguaje farsi. Esto les permite llegar a la gente que viaja desde y hacia Afganistán. “¡Por lo tanto, existe la posibilidad de que el evangelio aún llegue a los afganos!” Añadió con alegría.
Durante más de 50 años, Christian Aid ha proclamado los méritos de los misioneros nacionales. Este enfoque es especialmente pertinente para esta situación. ¿Quién sino los sordos, son capaces de entrar en países con restricciones, viajar con facilidad, comunicarse en el lenguaje de señas nacional, y llevar las Buenas Nuevas a este segmento excluido de la sociedad?
¡Canten todos! Ustedes ciegos, porque he aquí tu Salvador ha de venir; salten de alegría los cojos.
¡Oh, que mil lenguas canten!
por Charles Wesley, 1707-1788
Etiquetas: misioneros, pueblos no alcanzados, sordos y mudos








5 de septiembre de 2009 a las 11:31 pm
Que increíble cómo aún hoy hay tribus o grupos humanos viviendo en la prehistoria con creencias además que se extendieron luego a la Edad Media. Y que digo E. M. si aún hoy en el Siglo XXI muchos creen que tener un hijo discapacitado es una maldición o castigo de Dios. Y estas creencias no están tan lejos de nosotros .
Cómo Dios se ingenia y obra por senderos misteriosos. Qué labor maravillosa en manos de personas que se manejan con señas. ¿Increíble , no? Quien lo iba a decir.
Si habrán ministerios para abrir, aveces escucho gente que no sabe lo que hacer y cuanto hay para hacer. Busquemos la dirección de Dios y hagamos. Tomemos ejemplo.
13 de septiembre de 2009 a las 12:33 am
Vuelvo a pensar y a insistir cómo este grupo de personas discapacitadas hacen lo que otros no pueden , no quieren o no saben hacer. Este ejemplo digno permite desmistificar la visión que tenemos de la discapacidad. Dudamos de lo que puedan hacer,debemos apostar a lo que pueden y no mirar lo que no pueden. Aprovechan muy bien el tiempo , dan ejemplo . Muchos pueden hablar muy bien , articular muy bien y utilizan esto muy mal. Ellos carecen de esto sin embargo Dios les ha dado un ministerio por medio de señas, qué ejemplo!!! imitemos lo que conviene y desechemos lo que no conviene.