ADOLESCENTES Y SEXO

No lo saben todo y lo que les enseñan, en general, les perjudica
Por qué la generación de jóvenes que más educación sexual ha recibido bate récords en embarazos y enfermedades de transmisión sexual? Más aún, ¿qué hace que las chicas sexualmente activas se depriman el doble que las que no lo son? Siendo la respuesta a estas preguntas importante, lo es más saber que hay quienes la han encontrado y luchan, contracorriente, por cambiar la tendencia.
Tras los recientes casos de violencia sexual entre menores, el Foro Español de la Familia -y otras organizaciones, además de don Cándido Conde Pumpido, Fiscal General del Estado- ha subrayado la necesidad de una reflexión social. Es más, el FEF se atrevió a apuntar, la semana pasada, al «modelo de conducta sexual que se está transmitiendo a las nuevas generaciones», incluida «la permanente presentación de la sexualidad como una esfera autónoma y ajena a la responsabilidad, como si fuese un fin en sí misma», y a «la trivialización de las consecuencias».
Doña Nieves González Rico di rige la Fundación Desarrollo y persona, que, desde 2001, ha impartido talleres a más de 9.000 adolescentes, y coincide en que los sucesos ante los que «nos echamos las manos a la cabeza» son «consecuencia de unos planteamientos», como que «a niños de 13 o 14 años se les está robando la infancia y la adolescencia, sexualizándola, cuando ellos todavía no saben ordenar sus impulsos», y además «no están educados en el respeto del límite».
No se trata de un diagnóstico oportunista, sino que se lleva años aplicando a las crecientes tasas de embarazos adolescentes (en España, 6,3 por mil en 2007) y de infecciones de transmisión sexual, casi 20 años después del Póntelo, pónselo. El psicólogo don Jaime Serrada di rige, desde la Fundación Gift & task (Don y tarea)el programa Storyboarding de educación integral de la persona, orientado a adolescentes, en el que la sexualidad juega un papel central. En su trabajo, ve que, aunque «parece que ésta es la generación que más información a nivel sexual tiene», ésta suele ser genérica y poco exacta, por ejemplo, sobre la eficacia de los anticonceptivos, donde la información científica «se mezcla con la cultural o de marketing». Y, al bajar «a lo más concreto, el conocimiento de uno mismo, de su cuerpo y de la fertilidad de la pareja», el desconocimiento es absoluto, y siguen surgiendo preguntas sobre si la primera relación sexual o el sexo oral pueden terminar en embarazo. Para doña Nieves, el fallo es intentar «paliar las consecuencias, cuando la mejor prevención es que no tengan conductas de riesgo».

Desean relaciones verdaderas

Otro problema para Serrada es que «lo que saben, no saben colocarlo» en su vida, ni «si les sirve o no» para alcanzar su fin: la felicidad en la comunión con el otro, que se expresa mediante la entrega corporal. Así entendida -explica doña Nieves-, «la sexualidad no es un riesgo. Se transforma en riesgo cuando se la arranca su significado. La educación sexual» que se suele dar «no entiende el corazón y las verdaderas necesidades» del joven. Al darles la oportunidad, los chicos no preguntan tanto cuestiones técnicas -que también-, como afectivas: ¿Cuándo te empiezas a enamorar? ¿Por qué me cuesta más hablar con mi novio que cuando no salíamos? En ellas, doña Nieves ve el deseo de los adolescentes «de ser felices y tener relaciones verdaderas».
Para don Jaime, los chicos con los que su Fundación ha trabajado durante tres cursos -sólo el curso que viene serán 2.500- «no son raros, ni extremistas, ni unos salidos. Cuando escarbas y dejas de verlos como descerebrados que siempre se dejan llevar por la corriente, ves gente en evolución y buscando su sitio», aunque con «mucho analfabetismo afectivo: se encuentran con un cuerpo adulto y una mente que no lo es, y tienen un despertar sexual muy fuerte -más hoy en día-. Les pasan cosas, muchas de ellas en lo sexual y afectivo, que no saben interpretar. Y tampoco se busca que las interpreten adecuadamente».
Estas transformaciones, unidas al ambiente cultural -opina doña Nieves-, les genera una gran confusión. Esto, «si no hay un diálogo explícito con ellos sobre cuestiones de sexualidad», los sumerge en una «soledad de fondo», que puede llevarles «al consumo de sustancias y a las relaciones sexuales». Algo que acarrea problemas de los que ningún preservativo protege. Como explica el señor Serrada, «cuando en una relación se mete la corporalidad cuando no corresponde, eso arrastra muchísimo, y no se trabajan otras facetas». Además, ha comprobado que la primera relación sexual puede ser «desastrosa, sobre todo para las chicas». Para confirmarlo, están los datos publicados, el pasado mes de septiembre, en la revista Journal of Health Economics, de 14.000 adolescentes, procedentes de un estudio financiado por el Gobierno estadounidense. Según este informe, la tasa de depresión entre las adolescentes que tienen o han tenido relaciones sexuales es 19%, mientras que entre las que no, 9,2%.

Necesitan referentes

Ante esto, cada vez es más necesaria una educación para la sexualidad que transmita que -en palabras de González- «la responsabilidad no es eliminar las consecuencias» del acto sexual, sino «darle sentido y aprender a reservarlo para cuando sea verdadero», es decir, cuando la acción se corresponda con su sentido último. A la objeción de que pretender eso de los adolescentes es poco realista, doña Nieves contesta que éstos «responden más a un programa de máximos, porque ya se encargarán ellos de recortarlos. Al recortar un programa de mínimos –ponte preservativo-, se quedan en el vacío».
Esto, por descontado, no es fácil. Para Serrada, una de las claves es la experiencia: «La información no educa. Tienes que experimentar que algo es bueno para ti». Por eso, en su programa Storyboarding, lo que intentan es «ayudarles a buscar y encontrar quiénes son» a través del cine, presentándoles «un referente o imagen simbólica» que les ayude a comprender «a qué están llamados», para luego aplicarlo a una situación que afecte a su grupo en concreto, pues su programa se basan en educar para la acción. Serrada añade que, «al promover el haz lo que quieras, se eliminan esas referencias. Como se piensa que lo más importante es la autonomía, se pretende darles herramientas y que, con ellas, se construyan su camino», sin que hayan adquirido las capacidades necesarias.
Una de estas capacidades que faltan en esta etapa concreta, según doña Nieves, es la de «establecer sus propios límites», por lo que subraya la necesidad de establecer límites y mantenerse en ellos, aunque se sepa que «van a chocar con ellos e intentar eludirlos. Ahí está el amor -que también hay que manifestarles- de mantenerse firme. Al final, lo agradecerán».
María Martínez López


Algunos frentes

Campañas: El resultado de invertir enormes sumas de dinero en programas de promoción de los anticonceptivos rara vez se había visto de forma tan directa como recientemente en el Reino Unido: entre las chicas que siguieron un programa que costó al Estado unos 7 millones de euros, acabaron embarazadas casi el triple (16%), que entre las del grupo de control (6%). En España, los embarazos de menores se han duplicado en los últimos diez años (3,1 frente a 6,3 por mil). Don José Pérez Adán, del Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares (IVAF), se muestra sorprendido de que se sigan financiando «los mismos enfoques y los mismos equipos, sin preguntarse por qué ha fallado la campaña anterior», mientras se marginan «enfoques que priman la educación en la continencia y la responsabilidad» y lo atribuye «a que hay más ideología que ciencia».
Aulas: Para don José Pérez Adán, «el principal error» de muchos padres es «no vigilar los contenidos educativos que se imparten en los colegios», pues «en muchos se está, de facto e intencionadamente, deseducando a los jóvenes, alentando la irresponsabilidad, el sexo prematuro, la promiscuidad y, a veces, incluso la desviación», no sólo a través de asignaturas como Educación para la ciudadanía, sino también de cuentos, folletos y talleres -el lobby homosexual COGAM los imparte de forma habitual- que promueven la iniciación sexual, la masturbación o la homosexualidad, violando el derecho de los padres a educar a sus hijos. Por el contrario, Desarrollo y persona, consciente de que los primeros educadores son los padres, les informa siempre antes y después de los talleres, por si alguno no quiere que su hijo participe, y da a los más pequeños fichas para que trabajen juntos en casa. También Gift & task promueve la comunicación con sus padres.
Cine y televisión: Un estudio del Hospital Infantil de Boston (Estados Unidos), publicado en mayo, relacionaba la cantidad de contenido adulto visto en televisión y cine en la infancia con la precocidad sexual. Esta influencia se mantiene en la adolescencia: «El joven que ve una serie intenta medirse con lo que sucede en ella», opina doña Nieves. Como explica don Jaime, aunque no vaya a imitar -quizá alguno lo haga-, por ejemplo, el tener relaciones con dos persona a la vez como en Física o química, argumentos de este tipo presentan conductas extremas «estereotipadas y llevadas a los límites», con lo que las normalizan. Ante esto, la mejor actitud, según doña Nieves, es «ayudarles a entender lo que la serie plantea, cómo eso no cumple el sentido de su vida, y las consecuencias que en la pantalla no aparecen».
Fuente: Semanario Alfa y Omega /Iglesia En Marcha.Net
24 Ago '09

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