EL FRÍO – Aliado del aumento de peso

En el invierno se come más y hay más sedentarismo La obesidad es una epidemia que causa varias patologías
Diversos factores determinantes de obesidad (genéticos, socioeconómicos, psicológicos, hormonales), se apoyan sobre el común denominador de consumir más calorías que las demandadas por el ejercicio físico.
El frío invernal puede promover ese desequilibrio induciendo a un mayor sedentarismo y al consumo de comidas hipercalóricas, con un excedente calórico acumulado en grasa. De este modo aumenta el Índice de Masa Corporal (IMC), resultante de dividir el cuadrado de la estatura sobre el peso. El IMC ideal, por debajo de 25, se hace sobrepeso sobre 25, y obesidad por encima de 30.
Hipócrates decía que “los muy gruesos tienden a morir antes que los delgados”, pero aún hoy el término “obeso” no suele identificarse con enfermedad y a algunos les resulta incluso ofensivo. Además, la “ceguera de la obesidad”, como “autoengaño”, permite verse a sí mismo “algo llenito”, sosteniendo que “no se come tanto” para estar gordo.
Sin embargo la obesidad es la causa de varias patologías, constituyendo una verdadera epidemia, que en países como EEUU duplicó el número de obesos presentes en el año 1900.

El tejido adiposo abdominal limita el descenso del diafragma, dificultando la entrada de aire a los pulmones: se hace difícil tanto el ejercicio como inclinarse para atar los zapatos. El sobrepeso causa sufrimientos rebeldes a nivel de columna vertebral, rodillas y tobillos, y promueve las várices de los miembros inferiores.

Recientemente se describió en los obesos el síndrome metabólico, que asocia diabetes, dislipemia, hiperuricemia e hipertensión arterial, con aumento de enfermedad coronaria, vejez y muerte prematura. Al mismo tiempo se demostró que en el 50% de los casos los trastornos desaparecen al corregir la obesidad.
La incidencia de enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, infarto, várices) aumenta con la obesidad. Lo mismo el cáncer de mama, próstata, y colon.   Aumentan las infecciones respiratorias, y las alteraciones metabólicas como diabetes, dislipemia y hiperuricemia. El obeso sufre también más problemas psicológicos de depresión, angustia, pérdida de autoestima, frigidez e impotencia.

Cómo manejar la obesidad III.
En ciertas obesidades debe implementarse una alimentación programada con apoyo de un nutricionista, junto con un programa de actividad física adecuada. Los tratamientos farmacológicos o quirúrgicos, sin un soporte higiénico-dietético, suelen ser de efecto transitorio.

Cómo manejar la obesidad I.
Asumir el problema como real es el primer requisito para adelgazar. El segundo es advertir su relación con la cultura o estilo de vida. Los hábitos se hicieron más sedentarios cuando los niños sustituyeron el “partido de fútbol” en el campito por la TV y los juegos electrónicos.

Cómo manejar la obesidad II.
Otro hábito perjudicial en los niños es el sustituir la comida casera por “comida chatarra”, cargada de grasa y harinas. Sobre esos factores pueden actuar los padres, “dando ejemplo”, al promocionar un estilo de vida que priorice dietas sanas y actividad física.

Dr. Carlos D’Angelo – El País -Uruguay

Iglesia En Marcha.Net

16 Jul '09

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