EL PROBLEMA DE LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE – Uruguay


Uruguay tiene un índice de prevalencia muy elevado. Es una enfermedad crónica, irreversible e invalidante.

Días pasados tuvo lugar el día internacional de la esclerosis múltiple (EM), enfermedad de especial relevancia en Uruguay, por cuanto alcanza el índice de prevalencia más alto de América Latina, incluyendo América Central y México, con 22 pacientes por cada 100.000 habitantes, unos 6000 enfermos, 3 a 1 del sexo femenino.
El hecho de que afecte fundamentalmente a personas jóvenes, entre 20 y 40 años, de modo crónico, irreversible e invalidante, ha determinado la realización de jornadas como la que tuvo lugar el pasado 27 de mayo.
Esta enfermedad afecta al sistema nervioso determinando una progresiva degeneración de la vaina de mielina que recubre los nervios. Por ello se incluye dentro de las enfermedades neurológicas “neurodegenerativas” y “desmielinizantes”. Su etiología no se conoce con precisión pero se relaciona con las “enfermedades autoinmunes”, en las que el organismo genera anticuerpos contra sus propias estructuras.
La degeneración de la mielina aparece en diferentes zonas del cerebro y médula espinal, en forma de “empujes” (ataques), espaciados en el tiempo. Existe una variante, llamada “remitente-recurrente” que también afecta al nervio, lo que la hace más grave.
En términos generales, si la enfermedad no es tratada, el 50% de los pacientes ven comprometida su movilidad luego de 15 años de evolución. En ese lapso, menos del 10% fallecen por la enfermedad, o por sus complicaciones.
El inicio de la EM es a menudo solapado, expresándose en sintomatología aparentemente banal. Luego aparecen síntomas discretos de discapacidad, que no llegan a comprometer la calidad de vida; pero ésta es una etapa fundamental, porque esas manifestaciones son suficientes para sospechar y hacer el diagnóstico, lo cuál implica un tratamiento temprano que mejorará el pronóstico.
La capacidad de transmisión nerviosa afectada se traduce en sensación de adormecimientos, cosquilleos, u hormigueos, en distintas zonas del cuerpo. Pueden acompañarse de rigideces musculares o espasmos, e inestabilidad al caminar.
En una etapa más avanzada aparece fatiga muscular (astenia y adinamia), y parálisis.

¿Hay novedades en el tratamiento?
La FDA aprobó nuevos fármacos. Se trata de tres interferones (Abonex, Betaserón y Rebif); una serie de polipéptidos presentes en el Copaxone; un anticuerpo monoclonal (Natalizumab), y una droga inmunosupresora llamada Mitoxantrone.
¿Cómo se diagnostica?
No existen pruebas de laboratorio aisladas para confirmar el diagnóstico, pero la asociación de la resonancia magnética, el examen del líquido céfalo raquídeo, y la determinación de potenciales evocados, permite una adecuada orientación.
Importancia de la detección precoz.
La consulta oportuna con el neurólogo resulta clave para obtener una evolución más benigna de la enfermedad. Si bien no se obtendrá su curación, sí puede controlarse su evolución para mejorar la calidad de vida, con empujes más espaciados y menos intensos.

Eduardo Casanova/El País Digital – Iglesia En Marcha. Net
4 Jun '09

Hay 1 Comentario.

  1. Carolina Vallejo
    9:22 pm junio 4, 2009

    Gracias mil por informar sobre éstos temas. Profesionalmente y humanamente se lo que es , lo que implica. Hay que seguir informando a fin de concientizar y sensibilizar a la población toda comenzando por casa.
    Mta. Lic. Carolina Vallejo

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