PASCUA CRISTIANA

La Pascua cristiana tiene su origen en la Pascua judía, fiesta que se celebraba el 14 del mes de Nisán, en torno al equinoccio de la primavera. La Pascua judía tiene sus raíces en dos fiestas: la inmolación de los corderos en primavera, que corresponde a la época nómada del pueblo de Israel y en la fiesta de los panes ázimos de la época agrícola. A estos se añadieron otros elementos esenciales en la experiencia del pueblo, como la liberación de Egipto y la Alianza en el Sinaí. De la experiencia cosmológico-biológica se pasa a la experiencia histórica, y la Pascua se convierte así, ante todo, en una experiencia de liberación y alianza. La celebración de la Pascua tenía su punto culminante en la “Cena pascual”, donde se recordaba y se celebraba el “paso de Dios”, compartiendo los panes ázimos, el cordero inmolado, el vino de la alianza y las hierbas amargas de la esclavitud pasada.
Jesús, celebrando esta “Cena pascual” con sus discípulos da origen a la “Pascua cristiana”.
La institucionalización de la Pascua llega tras un largo proceso, el concilio de Nicea (325 d. C.) se decretó que la Pascua cristiana fuera una fiesta móvil: su inicio lo marcaría el primer domingo siguiente de la luna llena o plenilunio tras el equinoccio de primavera, es decir, entre el 21 de marzo y el 25 de abril. Intentos de cambios posteriores y de transformación en una fiesta fija no han podido imponerse.

9 Abr '09

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