GETSEMANÍ

La vida de muchas personas se desenvuelve en una permanente situación de dolor, angustia, soledad, traición, abandono y tristeza. Un Getsemaní. Jesús enfrentó todos esos sentimientos y emociones casi ya sobre el fin de su corta vida terrenal.

Pero Él no se quedó en Getsemaní mucho tiempo, pues no vino para detener su vida en ese lugar de luchas y torturas espirituales. Salió de allí y enfrentó sus realidades pues vino para cumplir una misión salvadora, sin la cual los seres humanos también permaneceríamos en Getsemaní siempre.
Jesús nos puede sacar de la tristeza, soledad, traición y dolores por su victoria en la Cruz del Calvario y por su victoria en la resurrección.

En Getsemaní, descubrimos un Salvador que se angustia, estremece y entristece en gran forma. Tómese ahora unos minutos para verlo según lo describe el pasaje bíblico de hoy en Mateo 26: 36 – 46. No se puede vivir siempre en ese estado de angustia. Hay que levantarse de allí como lo hizo Jesús y salir.
En muchas y determinadas circunstancias de la vida nos enfrentamos a la soledad y angustia. Somos quebrantados. Tal vez lo esté usted hoy mismo.
No vislumbra como tendrá fuerzas para erguirse y salir de ese atolladero.

En segundo lugar en Getsemaní descubrimos un Salvador que agoniza y clama desesperado a Su Padre Celestial. El dolor y la angustia siempre son grandes gigantes personales. Es algo muy grande reconocer nuestra insuficiencia e impotencia. Esto nos conduce a buscar ayuda, a pedir socorro a quien está pronto a ser auxilio y pronto socorro.
Si Jesús clamó a su Padre celestial…¿cuánto más usted y yo lo necesitaremos ahora mismo, verdad? Getsemaní es un estado de la vida por el que todos pasamos por un tiempo corto o prolongado y no podremos evitarlo. Lucharemos con el dolor, la enfermedad, caminaremos por el valle de la sombra y de la misma muerte. Gritaremos alguna vez: ¡Ya no lo soporto más!  Luego alzando los ojos hacia Aquel que es Pronto auxilio en las tribulaciones, diremos: “¡Padre Dios, ayúdame, líbrame, sostenme, dame tus fuerzas!” Él dirá desde Su Palabras escrita: “Estoy contigo todos los días hasta el fin”. Más allá del Getsemaní, está el Monte del Calvario y la tumba, pero ahí no termina. Hay Resurrección. Hay esperanza.
Pr Lemuel Larrosa – Piebu

28 Mar '09

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