EMPEZANDO A SER DISCÍPULO
Dios dio, Dios quitó, bendito sea Dios
Job 1:21
Lectura JOB cap: 1
El teléfono sonó en mi trabajo era Josefina, mi hija menor, llorando me contaba que su mascota había muerto, era la tercera mascota que perdía, y me preguntó ¿papá porque siempre a mi?
Oyéndola y hablándole pude calmarla, pero no respondí a su pregunta, pues no tenía respuestas.
En el Libro de Job, Satán acusó a Job (capítulo 1) de que era fiel a Dios solo por “interés”.
Dios permitió que Job sufriera muy duramente, finalmente Job es restaurado y prosperado.
Pero, en todo el libro de Job, Dios nunca le explicó porqué tuvo que sufrir y Job no preguntó…
En el año 107 DC, el anciano obispo de Antioquia, Ignacio, que había dedicado toda su vida al servicio a los humildes y a la enseñanza de la Palabra de Dios, fue condenado a torturas y a morir comido por fieras en un circo, por negarse a adorar a los dioses del Imperio Romano. En su prisión escribió:
“Estoy empezando a ser discípulo…el fuego y la cruz, muchedumbres de fieras, huesos quebrados, todo he de aceptarlo, con tal que yo alcance a Jesucristo…”
Siete cartas escribió, en ninguna cuestionó lo que le iba a suceder.
Quise tener respuestas para mi hija, pero no siempre las encontramos a todo lo malo que sucede, y es incorrecto inventar respuestas que no sabemos.
Una cosa se: debo aceptar la voluntad de Dios, y como Ignacio, en cada mal momento deberíamos decir: “Estoy empezando a ser discípulo”.
Aceptemos la voluntad de Dios que siempre será para bien
Dr. Marcel Legarra
Etiquetas: Marcel Legarra








6 de febrero de 2009 a las 3:19 pm
[...] (Iglesia en Marcha) El teléfono sonó en mi trabajo era Josefina, mi hija menor, llorando me contaba que su mascota había muerto, era la tercera mascota que perdía, y me preguntó ¿papá porque siempre a mi? Oyéndola y hablándole pude calmarla, pero no respondí a su pregunta, pues no tenía respuestas. [...]