MUERTE EN LAS RUTAS – Uruguay

La cantidad de accidentes de tránsito y siniestros con víctimas fatales de los últimos años nos hace reflexionar sobre la necesidad de generar mecanismos de valoración para quienes portan balas con dos o cuatro ruedas.

Si para portar un arma necesitamos valoraciones medico-psicológicas, creo que para transitar por la vida arriba de una bala también debería requerirse.

Cuantos circulamos por la vida disparando a diestra y siniestra en rutas y calles de nuestro país, solo el dolor y la muerte de las victimas le dan el verdadero valor a las cifras.

Dolor que deberíamos sentir y compartir todos y todas, aunque todavía hay quienes que con su manejo agresivo, diría mas, agrediendo a su entorno, matan y lastiman, tríada sufrida por los que su autoestima esta en menos, se quieren poco , por los que no quieren al prójimo , ni a su propia familia.

No tengo la mas mínima duda que hay quienes no logran aun ver el nivel de responsabilidad que representa conducir, no basta con ser “excelente” en puntuación, quizás en el primer contacto con un vehículo mato a alguien, o tal vez nadie vio nada y genere los eventos para que alguien muera.

Es complejo este análisis, mas las respuestas como veremos deben ser integrales, educar si, controlar y castigar también.

Por otra parte si alguien se quiere poco y no respeta una línea amarilla continua en una ruta nacional probablemente el siniestro al que se enfrente será fatal, es obvio que tampoco quiere al ser desconocido que conduce el vehículo que viene de frente, quizás también muera, para este, un lamentable accidente de transito, me pregunto como prever que hay tanta gente que no nos quiere. Que valor tiene la vida detrás de un volante, en un juicio largo y tedioso, existirá un monto de dinero que intente “remediar” y obligara a los responsables a pagar, condenándolos por ello.

Pero el dolor y los recuerdos no quedan en un expediente de innumerables fojas que algún día tendrá el olvido en un recóndito espacio empolvado. El dolor vivirá en las victimas sobrevivientes por muchos años mas, eso sí llenos de dolor.

Una sociedad que se precie digna de proteger a sus ciudadanos velará para que la responsabilidad no sea solo un expediente, sino un sentimiento colectivo de autoprotección frente a quienes no están en condiciones personales de conducir un vehículo.

¿Cómo?, con controles psicológicos para todo el que tiene en sus manos un volante, físicos y médicos y seguimiento periódico de estas condiciones.

Asimismo las agencias involucradas a nivel publico que no solo sean presencia disuasoria, sino que sus equipos, controlen y sancionen al que maneja agresivamente.

Parece loco pensar que esto es un acto tentativo de lesiones, homicidio o figuras afines de ese conductor, a mi no me parece y si faltan normas pues hay que construirlas.

Psic. Robert Parrado. Boletín “Vida Saludable”

Iglesia En Marcha.Net
6 Ene '09

Deja un comentario

*