REPOSO Y PRÓJIMO

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo”
Exodo 20:8

Lectura Exodo capítulo 20.

Leyendo al teólogo italiano Paolo Ricca, reflexioné, que una gran novedad del Antiguo Testamento y de la cultura hebrea, fue la “invención del sábado”, la interrupción del trabajo. La Iglesia cristiana lo trasladó al domingo, recordando la resurrección.

El mandamiento busca que la vida humana, sea humana y no vida de bestia.

Este mandamiento contiene la metáfora de que Dios descansó el sábado. Sabemos que no lo precisaba, EL es mucho más que sus obras, pero, en un acto supremo de libertad descansó, para enseñarnos que, aún descansando, “El es”.

Nosotros, su imagen y semejanza, debemos redescubrir que “somos” aun cuando descansamos. En esta civilización del Homo Faber, estamos tan sumergidos en el “hacer” que nos olvidamos de “ser”.

Estar conmigo mismo, dialogar conmigo mismo, pero también con el “Otro” con mayúscula que es Dios, y estar con el “otro” , que es nuestro prójimo,  comienza en la familia, y continua en el entorno social.

Este triángulo Yo, Dios, Prójimo, permiten redefinir el mandamiento, y darle su real alcance.
Podemos vivirlo en un culto comunitario, y también “en un prójimo”, alguien que no sea exclusivamente Dios, ni exclusivamente yo, pero que de alguna manera materialice la presencia de Dios.

El reposo no debe ser “un vacío”, una triste fiesta, una mera falta al trabajo.

Reposo no es dormir, sino entrar dentro de nosotros mismos.

Hay quien se esconde en el trabajo, para no estar solo consigo mismo.
Su trabajo es una fuga permanente.

Este mandamiento no es una obligación, es un don.

El don de un tiempo nuevo, de una libertad que hemos olvidado, y que este mandamiento nos quiere restituir.

Pensemos mejor cómo vivimos el “reposo” del Señor.

Marcel Legarra

Iglesia En Marcha.Net

11 Dic '08

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