EL DOLOR FÍSICO Y EL EMOCIONAL COINCIDEN

De cada tres depresivos, dos padecen dolores recurrentes.

Cómo el vacío existencial influye en la depresión, quizá los científicos nunca den con la cura. Antes parecía que a la ciencia no le concernía prevenir el desconcierto espiritual. Pero su potencial vinculación con el dolor físico -inevitable- impulsó el cambio de idea.
Los antidepresivos ofician de analgésicos, incluso para pacientes no depresivos, según las investigaciones del departamento de Farmacología y Neurociencias de la Universidad de Cádiz. El profesor Juan Antonio Mico, líder del grupo investigador, remarca el lazo entre el dolor y la depresión: “Se trata de un círculo vicioso clínico, ya que cuando hay un dolor de difícil tratamiento, la mente termina también afectándose”.
Para él, los analgésicos convencionales (como el paracetamol) no son del todo efectivos en el nivel de dolor crónico, porque no actúan sobre el dolor emocional que despierta el sufrimiento físico. Señala que el antidepresivo aumenta el poder de analgésicos como la morfina: administrados en conjunto, los pacientes crónicos podrían recibir dosis menores.
De cada tres depresivos, dos padecen dolores crónicos o recurrentes. A su vez, entre el 30% y el 60% de los que sufren dolores crónicos presentan cuadros depresivos. En parte, se debe a las formas de reaccionar del cerebro ante los estímulos físicos, según un estudio hecho recientemente, publicado en los Archivos Generales de Psiquiatría. El estudio indica que la depresión distorsiona el manejo de lo físico y lo espiritual: los depresivos trastornan la percepción del dolor.
Para algunos, pensar en el sufrimiento futuro genera uno nuevo; justificado por el temor. Un nuevo estudio señala que los depresivos, de antemano, sufren más que los sanos cuando saben que recibirán dolor físico. Luego, todos sienten lo mismo. Pero la ansiedad, anticipada, despierta más angustia.
El aceite de Oliva es antiinflamatorio.
Un grupo de investigadores del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, España, ha llevado a cabo un estudio que apunta a que algunos micronutrientes del aceite de oliva actúan de manera similar a la de los fármacos antiinflamatorios.
Hacer ejercicio saca las ganas de comer.
Realizar de forma rutinaria un ejercicio aeróbico vigoroso durante 60 minutos afecta al funcionamiento de dos hormonas claves para la regulación del apetito, la grelina y el peptido YY, de acuerdo con un nuevo estudio realizado por la Universidad de Loughborough en Reino Unido.
Más infartos por culpa del fútbol.
La emoción al presenciar un partido de fútbol de alta rivalidad, como el clásico de hoy, triplica la incidencia de infartos en los hombres, según un estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine, que analizó los eventos cardíacos ocurridos durante el último Mundial.

Por Andrea Durlacher – El País – Uruguay / Iglesia En Marcha.Net

14 Dic '08

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