EL CRISTO DE LOS PRESOS

Casi la mitad de los detenidos en Olmos son evangélicos. En casi todas las unidades hay pabellones especiales. O iglesias. Y hasta tienen una cárcel propia, la U25 Cristo, la única esperanza, donde incluso el director es evangélico. Hay 250 pastores diseminados en los penales. Cómo viven los presos evangélicos. El pastor que se hizo guardiacárcel para evangelizar las cárceles.

En silencio y sin levantar mucho el perfil para no despertar el lobby católico, la iglesia evangélica argentina ha venido creciendo en proporción geométrica durante los últimos veinte años. Y las cárceles de la provincia de Buenos Aires son el territorio donde esta avanzada se puede constatar más claramente.
En 1983, el penal de Olmos no registraba actividad religiosa evangélica. Hoy, de sus 3200 reclusos, 1500 viven en los llamados pabellones evangélicos, más precisamente en el tercer y cuarto piso del Penal, que hasta fines de los ‘80 eran los pisos “pesados”, pero que hoy están bajo control de los pastores. Para ponerlo en foco: el 48 por ciento de la cárcel más grande de la Argentina se declara evangelista.
Pero si bien Olmos es la expresión más visible del fenómeno, no es la única: la Melchor Romero para presos psiquiátricos cuenta con dos iglesias dentro de la misma cárcel. La Unidad 33, el Penal de mujeres de Los Hornos, tiene unas noventa internas repartidas en tres pabellones evangélicos, que de todas maneras son pocos comparados con los doce que tiene la unidad 35 de Magdalena, donde en total hay unos 600 y en la U43 de la Matanza unos 110 “hermanitos”, como llaman los pastores a los presos convertidos. En la Unidad 2 de Sierra Chica, donde sólo hay presos con condena firme, los pabellones evangélicos son cuatro y otros tantos hay en la Unidad 30 de Gral. Alvear. No hay números oficiales, pero es posible estimar que de los 24.500 presos del Sistema Penitenciario Bonaerense (SPB), seis mil son presos evangélicos.
Ahora bien, ni Olmos ni ningún otro penal de los 40 que se reparten por la Provincia ha llegado tan lejos como la Unidad 25 Cristo la única esperanza, la única cárcel de América latina enteramente evangélica, con presos evangélicos, guardiacárceles evangélicos y director evangélico, unos rapados y en remerita, otros de fajina y borceguíes, todos juntos cada mañana cantando alabanzas en el salón grande de la planta baja (ver aparte).
Actualmente hay 250 pastores diseminados por todas las cárceles del SPB.
El crecimiento de la iglesia evangélica en los penales está sostenida en el reclutamiento masivo y el reclutamiento, a su vez, en la oferta de salud penitenciaria. Los pabellones evangélicos funcionan con un fuerte sistema de leyes internas: no está permitido fumar, ni mirar televisión, ni tomar alcohol, ni llevar el pelo largo. El cigarrillo y la bebida son los emblemas del vicio, la televisión quita cohesión espiritual y el pelo largo desafía la febril contracción a la higiene que, junto con la oración, es una de las obligaciones primarias que los pastores imponen. La violencia y el sexo entre internos, desde ya, es algo del todo inconcebible. Estas condiciones por un lado sujetan al preso en su vida diaria, lo ciñen, pero también producen un tentador estado de bienestar para los que huyen del hacinamiento, las torturas, las violaciones. La cuestión, en todo caso, es si eligen a Cristo por convicción espiritual o lo hacen corridos por la ausencia del Estado.
“Pueden suceder ambas cosas”, dice Elías Neuman, criminólogo, docente en la Facultad de Derecho de la UBA, autor de libros como La sociedad carcelaria (Ed. Depalma, 1968) y Las víctimas del sistema penal (Ed. Marcos Lerner, 1985). Según Neuman, que le dedicó buena parte de su vida el estudio del sentimiento religioso en las cárceles, todo sistema de creencias, aunque sea informal, es positivo si termina otorgándole alguna clase de fe a quienes nunca tuvieron fe en nada, ni siquiera en sí mismos. “Para la administración carcelaria, el tema es bienvenido, porque el sistema evangélico produce normas y opera como un control social informal, logra lo que quiere lograr el Servicio Penitenciario, que es la sumisión que facilita el control, o sea, es funcional al sistema. Sin embargo, también produce en el preso una atención sobre el otro, sobre la humanidad del otro y también la propia, que puede derivar en un respeto hacia adentro y hacia fuera de sí mismo”, dice Neuman.
La retórica de Cristo no admite contraposiciones. Todos repiten alabanzas parecidas: Cristo sana, salva, te aleja del pecado y ya. No haygrises ni matices en el discurso de la fe que cae, vertical, en un mandato que los iguala. Después de una vueltita por la U25, donde los pisos brillan y huelen a Espadol, todos los presos parecen el mismo preso, seriados, un poco anulados en su carácter individual. Para Neuman, esto no representa un inconveniente si así acceden a la verdadera fe. “El calabozo de castigo -dice Neuman- es la pérdida de la libertad dentro de la pérdida de la libertad, el último lugar dentro de una cárcel. Una vez, en un calabozo infecto de un penal de Venezuela, al lado del cual nuestras cárceles parecen hoteles, vi en una pared, escrito como si alguien lo hubiera rasgado con la uña, la palabra Dios. Si tuviera que creer en un Dios, creería en el Dios que encontré en aquel calabozo.”
Sin techo
Con una iglesia católica que perdió un poco el tren de las cárceles y un Estado históricamente incapacitado para asegurar condiciones dignas, seguridad y derechos humanos dentro de los penales, las congregaciones evangélicas tienen mucho terreno ganado y mucho por ganar. El conocimiento de los pastores sobre los presos se ha refinado tanto en todo este tiempo que hasta son capaces de establecer vínculos diferenciales según la cárcel. “Con los hermanos loquitos de Melchor Romero trabajamos de otra manera el acercamiento. Hacemos choriceadas, partidos de fútbol y relegamos un poco el culto y la Biblia porque entendimos que ellos valoran más el acercamiento humano, físico, que el espiritual. Hay dos unidades en Melchor Romero, la 10 y la 34, y en cada una funciona una iglesia nuestra”, explica un Pastor. Con más pabellones propios, con pastores que se están formando en la especialización carcelaria, con un ojo del Ministerio de Seguridad y Justicia puesto sobre ellos, la iglesia evangélica crece, se multiplica y aún busca su techo.

Fragmento Nota publicada por el diario Pagina 12, por Alejandro Seselovsky
Tomado de www.carcelescristianas.com.ar
Iglesia en Marcha.Net
1 Dic '08

Hay 7 Comentarios.

  1. JORGE PORCHAKIS
    3:48 am enero 20, 2009

    me alegro al saber de las grande smaravillas que esta haciendo el señor en los penales de todo el pais. Yo estoy trabajando en la u 28 magdalena junto a de la fuente y un equipo de pastores. la obra crece, y todos los dias vemos el avance de la iglesia…. jorge porchakis 01142960771

  2. mariana
    5:04 pm febrero 26, 2009

    jorge, mi nombre es mariana, mi papá esta preso en magdalena, no se en que unidad, se que fue trasladado a uno de los pabellones evangelistas.por razones de la vida hace muchos años que perdimos el contacto, queria saber , ya que trabajas ahi, si lo conocias, entro hace unos cuantos meses, su nombre es eduardo rivas.desde ya muchas gracias jorge

  3. paula
    12:42 am julio 3, 2009

    hola!!! alguien me podria mandar alguna oracion para los presos xfa lo agradeceria mucho.
    mi mail es (paulajauregui11@hotmail.com)

  4. cielo sogamoso
    6:02 pm mayo 28, 2010

    Hermanos queridos, el Señor Jesucristo los siga bendiciendo en esa magna y hermoso labor.
    Como me gustaria ser parte de este ministerio, del salvamento de las almas en las carceles.

    Dios los continue bendiciendo.Desde colombia .Cielo.

  5. antonio
    10:48 am octubre 10, 2010

    DIOS lo bendiga , me gustaria conectarme con usted ,

  6. stella maris
    5:48 pm diciembre 18, 2011

    hola me gustaria saber el nombre del pastor de la penitenciaria sierra chica en argentina desde ya muchas gracias

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