3 DE DICIEMBRE – Día Internacional de las personas con discapacidad

El Tratado sobre los derechos de las personas con discapacidad llena un vacío en materia de protección de los derechos humanos. Las personas con discapacidad son una de las minorías más importantes del mundo, pero hasta la entrada en vigor el 3 de mayo de 2008 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, no existía un tratado mundial específico que respetara sus derechos y atendiera sus necesidades. Si bien los tratados existentes protegen a las personas con discapacidad, resulta cada vez más evidente que los obstáculos concretos que enfrentaban las personas con discapacidad para gozar de sus derechos civiles, económicos, políticos, sociales y culturales no habían sido tratados adecuadamente.
En realidad, las personas con discapacidad parecían ser “invisibles” en el discurso de los derechos humanos, tanto a nivel internacional como nacional. La Convención es una respuesta a esta vacio.
El propósito de la Convención, como lo expresa el Artículo 1, es “promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente”.
La Convención marca un cambio de actitud y de perspectiva en lo que respecta a las personas con discapacidad. Considera a las personas con discapacidad como miembros activos de la sociedad, titulares de derechos, capaces de ejercitarlos y de tomar decisiones por si mismos, en lugar de ser objeto de caridad.
Aproximadamente 650 millones de personas en el mundo, es decir, aproximadamente el 10 por ciento de la población mundial total, sufren de diversas formas de discapacidad. El ochenta por ciento de las personas con discapacidad, es decir más de 400 millones de personas, viven en países pobres, que son los menos preparados para atender sus necesidades. En todo el mundo, las personas con discapacidad siguen enfrentándose a dificultades en su participación en la sociedad y a niveles de vida inferior.
Cuando se incluye a los familiares inmediatos, el número de personas afectadas por alguna discapacidad suma más de mil millones. Esto resulta particularmente importante ya que la discapacidad es un factor que contribuye a la pobreza, a un acceso limitado a la educación y la salud, a la exclusión y discriminación, tanto para las personas con discapacidad como para sus familias.
El propósito de la Convención, según se estipula en el Artículo 1, es “promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente”.
La Convención marca un cambio importante en la forma en que la sociedad considera a las personas con discapacidad y la persona es el elemento clave en la toma de decisiones sobre su propia vida. Convierte a las personas con discapacidad en “titulares de derechos” y en “sujetos de derecho”, con la participación total en la formulación e implementación de planes y políticas que les afecten.

La discapacidad es un problema creado por la sociedad
La Convención va más allá de las cuestiones sobre el acceso al entorno físico y aborda cuestiones sobre igualdad, eliminación de las barreras legales y sociales, participación, oportunidades sociales, salud, educación, empleo y desarrollo personal.
Los Estados que ratifiquen la Convención están obligados legalmente a tratar a las personas con discapacidad no sólo como víctimas o miembros de una minoría, sino como sujetos de derecho que tienen derechos claramente definidos. Tendrán que adaptar su legislación a las normas internacionales que se estipulen en el tratado.
La Convención promueve las normas y los principios de derechos humanos y su aplicación desde una “perspectiva de la discapacidad”, fomentando la igualdad de ciudadanía después de una larga historia de discriminación.
El tratado considera la discapacidad como el resultado de la interacción entre un entorno difícil y una persona, más que como un atributo inherente a un individuo. Reemplaza el antiguo “modelo médico” de la discapacidad por un modelo social y de derechos humanos que se basa en el hecho de que la sociedad es la que “inhabilita” a las personas con discapacidad para que ejerzan sus derechos humanos como ciudadanos.
Este enfoque refleja la perspectiva social que asume la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud elaborada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera la discapacidad como una experiencia universal humana y no como una preocupación de una minoría, ya que todo ser humano puede sufrir una pérdida de la salud y experimentar alguna discapacidad.
La Convención establece normas mundiales respecto a los derechos de los discapacitados Según las OMS, la población mundial de personas con discapacidad está aumentando. El crecimiento demográfico, los avances en la medicina y el envejecimiento de la población mundial contribuyen a este crecimiento. En los países que tienen expectativa de vida de más de 70 años, las personas pasan un promedio de alrededor 8 años a lo largo de su vida con alguna discapacidad.
Muchos países aún no tienen leyes sobre la discapacidad. De acuerdo con la Unión Interparlamentaria, sólo una tercera parte de los países cuenta con leyes específicas contra la discriminación y en materia de discapacidad. La Convención instará a los gobiernos a que elaboren leyes o que actualicen las actuales para que estén a la altura de los estándares que se determinen.
La Convención tiene muchas otras ventajas. Proporciona normas jurídicas mundiales en cuanto a los derechos de los discapacitados, esclarece el contenido de los principios de los derechos humanos y su aplicación a la situación de las personas con discapacidad, ofrece un punto de referencia fidedigno y mundial para las leyes y normas nacionales, proporciona mecanismos eficaces de inspección que incluyen la supervisión por parte de un grupo de expertos e información sobre lo que los gobiernos y las ONG lleven a cabo, ofrece una norma de evaluación y progreso, y establece un marco de referencia para la cooperación internacional. También ayuda a orientar a la opinión pública cuando los países consideren la ratificación.
El tratado reconoce los derechos de reproducción siendo el primer tratado de derechos humanos universal que menciona la salud sexual y reproductiva. Los estudios demuestran que es tres veces más probable que las personas con discapacidad sean víctimas de abuso físico o sexual y que están en mayor riesgo de contraer VIH/SIDA.
Organizaciones de personas con discapacidad participaron plenamente en las negociaciones y tuvieron un impacto significativo en la redacción de la Convención. El tratado provee la creación de estructuras nacionales independientes que se hagan responsables de su aplicación y supervisión. Las personas con discapacidad y los representantes de las organizaciones de personas con discapacidad serán miembros de dichas entidades.

Un medio para que las personas con discapacidad reclamen sus derechos
Para los países que ratifiquen el Protocolo Facultativo de la Convención, un grupo de expertos podrá considerar las denuncias presentadas por particular y por grupos, respecto a la aplicación inadecuada del tratado, una vez que se hayan agotado todos los procedimientos nacionales de recurso.
La Convención ofrece a las personas con discapacidad una poderosa herramienta. “La simple existencia de a Convención da a las personas con discapacidad y a sus organizaciones la facultad para que le digan a sus gobiernos ‘Ustedes han aceptado estas obligaciones’ e insistir en que las cumplan”, declaró Don MacKay, Presidente del comité que redactó el tratado.
Sin embargo, para hacer realidad los derechos que la Convención consagra, es necesario que haya un cambio fundamental de actitud. “La discapacidad”, declara la Convención, “es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”. Será necesario que cambien las actitudes hacia las personas con discapacidad para lograr que los objetivos de la Convención se conviertan en realidad.
“Sólo es cuestión de sobreponerse a las percepciones negativas”, dice Chris Sullivan, uno de los vicepresidentes de Merrill Lynch, que nació con una deficiencia auditiva. “Debemos fijarnos en la persona y no en la discapacidad. Eso exige que todos hagamos un enorme cambio en nuestra percepción”.
Para obtener más información, visite http://www.un.org/spanish/disabilities/ o comuníquese al Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas, al correo electrónico: mediainfo@un.org

Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon.
El Convenio sobre los derechos de las personas con discapacidad
Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad

Iglesia En Marcha.Net
2 Dic '08

Hay 1 Comentario.

  1. Carolina Vallejo
    10:11 pm diciembre 2, 2008

    Espero que nuevamente no quedemos en la letra con ésta y cientos de declaraciones.
    La discapacidad es una construcción social , no es una enfermedad. Si bien de base existe una enfermedad que deja como secuela una discapacidad.
    Comparto la fuerte incidencia aún hoy del MODELO MEDICO y su influencia bastante negativa en lo que hace a la imagen de la discapacidad. Se debe trabajar coordinadamente : salud-educación-familia-agentes sociales a fin de lograr un consenso.

    Mta. Lic. Carolina Vallejo Latessa

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