LA FALTA DE SERIEDAD EN NUESTROS COMPROMISOS

La persona falta de seriedad, es la que frecuente y fácilmente dice Sí, Sí, a todas las invitaciones y luego no hace lo que dijo y no logra cumplir con todo lo que asumió. Esto mismo ocurrió con los dos hijos de la parábola que Jesús contó. Uno dijo NO y luego reflexiono y cambio de actitud. Es difícil para una persona volver atrás en una decisión tomada. El orgullo humano es un gigante fuerte en la personalidad. Pero este hijo tuvo la entereza y valentía de volver a empezar y reconocer su error. Fue una decisión muy importante. Sin embargo el otro hijo, mostró disposición y entusiasmo arrollador, pero le duro poco la decisión de obedecer. Este fue hombre sin compromiso con sus decisiones. También incurrió en el grueso error de falta de respeto a quien confió en la palabra dada

Estudie detenidamente la parábola y piense en sus propias actitudes;  Mateo 21: 28 al 31.

Los que carecen de seriedad aunque no prometan hacer nada, de todos modos son irresponsables. Dejan a Dios y a las personas esperando. Esta clase de personas no se preocupan en lo más mínimo de la dificultades que acusan por su falta de integridad en cumplir sus compromisos.

Tales personas que  se catalogan de cristianos con sus irresponsabilidades producen pérdida de tiempo, dinero y fastidian al prójimo. Un estilo de vida como este  no es de personas nacidas de nuevo en Cristo.

Denuncio esta condición como PECADO. Así que este pecado que ha menudo justificamos diciendo “y bueno fulano de tal no ha madurado aún, ya le llegará”….no debemos enfocarlo como un pecado inofensivo y pasajero. No, de ninguna manera se justifica. Tenemos que tomar en serio esta herramienta del infierno que produce dolores, perdidas y malestares a muchas personas.

Por ejemplo: el ser irresponsable en sus horarios siempre, el llegar tarde al trabajo, a sus citas, a la iglesia, etc. Las frases anteriores muestran algunos matices de las dificultades que crean quienes carecen de seriedad en relación a su prójimo.

Pero analicemos lo que ocurre con tales personas en su vínculo con Dios. Tienen habitualmente una comunión con Dios superflua. No son lectores y estudiosos de la Biblia. Poca oración es la característica, cumplen con la ley del mínimo esfuerzo posible. No se interesan en involucrarse a fondo con la Obra de Dios. Habitualmente son flacos en la fe.

Cambiar de actitud es lo correcto. Seguir el camino del arrepentimiento y confesar esa debilidad-pecado ante Dios y reparar los daños causados al prójimo por ese pecado. Hay que luchar a brazo partido como dice el dicho para no caer más en esa clase de tentación. Será duro al principio, pero vale la pena.

Pastor Lemuel Larrosa – Piebu – Montevideo –  Tomado  de “El  Heraldo”

Iglesia En Marcha.Net

8 Nov '08

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