¡CÓMO PASA EL TIEMPO!


Habitualmente todos usamos palabras y expresiones como éstas: ¡Cómo pasa el tiempo! ¡Parece que estos meses pasaron más rápido que antes! ¡No me alcanza el tiempo!, y otras frases que forman parte de la manera de expresar la frustración que se logra por haber acumulado una gran cantidad de tareas. Queremos hacer más dentro del mismo lapso que siempre hemos tenido.

Que yo sepa, la hora sigue siendo de 60 minutos y el día de 24 horas; los años tienen todos 12 meses y el siglo 100 años. Creo que uno de los problemas que tenemos es la gran ansiedad por alcanzar metas de amplia variedad. Muchas veces los proyectos de la vida que nos imponemos o nos imponen, no tienen que ver unos con otros. Esto por un lado. Por otro lado, la sociedad consumista nos presiona para que no haya espacios para reflexionar, pensar y decir que haremos con nuestro tiempo. También nos roba tiempo de estar con nuestros seres queridos, nuestra familia, pues siempre estamos corriendo, buscando, tratando de querer atrapar el viento como dice el Eclesiastés.

Recuerdo haber escuchado la oración de un hermano en una oportunidad que decía mas o menos así: “…y ayúdanos Señor para que demos más tiempo a la iglesia…yo mismo Señor le he dado poco tiempo a la iglesia…”. ¿Poco tiempo a la iglesia será sinónimo de poco tiempo a Dios?… me encontré preguntándome a mi mismo. Tengo la sensación de que las dos actividades van juntas.
Estamos a pocas semanas de cerrar un nuevo año y nuestra mayor preocupación no debería ser, cuanto dinero hemos acumulado en nuestras cuentas bancarias o cuantos electrodomésticos hemos adquirido para nuestros hogares. Sino cuanto hemos invertido de tiempo en Dios, con mi esposa, con mis hijos y en mi servicio hacia otros dentro y fuera de la iglesia. El problema no es que pase el tiempo. El problema es cómo lo estoy administrando.
Pastor Lemuel Larrosa – Tomado del “Heraldo” – Piebu – Montevideo-Uruguay

Iglesia En Marcha.Net

15 Nov '08

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