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“Aquí en India nos están masacrando por ser cristianos y nadie hace nada”
El acoso contra las minorías religiosas se extiende ante la indiferencia internacional

A Ramani Nayak la mataron el miércoles a hachazos por ser cristiana. El marido y las dos hijas consiguieron huir a tiempo, dejaron atrás el cuerpo sin vida de la madre y se pusieron a salvo en el espesor de la selva. A pocos kilómetros de lo que queda de su casa (que ardió junto a otras 300 familias) aparecieron flotando el lunes otros tres cadáveres.

Antes de arrojar los cuerpos al agua, los fundamentalistas hindúes los golpearon hasta la muerte, acusándolos de haber distribuido vacunas en una pequeña aldea rural de la región de Orissa, epicentro de un conflicto que comenzó a finales de agosto y que en las últimas semanas se ha extendido a otras zonas del país, como Bangalore o Karnakata.

Se trata de una de las persecuciones religiosas más violentas de los últimos años y de una tragedia obviada de manera escandalosa por gobiernos, medios de comunicación y ONG occidentales. Mientras las autoridades aseguran que el problema ha remitido, los religiosos insisten en que las agresiones se multiplican y prenden en zonas hasta ahora tranquilas.

Barras de metal
“Al principio estaba localizado en Orissa, pero ahora el problema se está extendiendo. El otro día visitamos en el hospital a unos curas a los que habían golpeado con barras de metal. Nos contaron que los estaban llevando a un lugar para quemarlos, pero se salvaron. Quemaron a sus ayudantes y violaron a las monjas. Las administraciones regionales gobernadas por radicales hacen lo que les da la gana y el Gobierno tiene miedo a intervenir porque hay elecciones y nadie quiere defender a los cristianos. Nos sentimos abandonados y en manos de los fundamentalistas”, asegura Melva Lupps, una misionera india.

Ha pasado más de un mes desde que inició la “caza al cristiano” y los muertos se cuentan por decenas, por miles se cuentan los heridos y las viviendas destruidas; y por decenas las iglesias, capillas, misiones y escuelas cristianas que han ardido hasta los cimientos.

Los fundamentalistas han violado mujeres cristianas y han obligado a varios sacerdotes y pastores protestantes a participar en ritos. Han quemado personas vivas, incluidos menores. Unos 30.000 cristianos se esconden en estos momentos en la selva o en campos de refugiados.
“La situación es insostenible y los ataques se multiplican. Hay un proyecto muy concienzudo para eliminar la vida cristiana de la región, destruyendo todas nuestras propiedades y matando a las personas que se niegan a convertirse. En la persecución, la Policía no reacciona ni nos protege. Nos están masacrando y nadie hace nada”, asegura un sacerdote indio de una zona cercana a Kandhamal (Orissa).
Él y sus compañeros han identificado una metodología detrás de la violencia, un programa de exterminio que se pone en práctica en las zonas de Raijia, Tikabali y Didrabadi, en Orissa. “Primero llegan a las comunidades cristianas y amenazan de muerte a todo el que no se convierta al hinduismo, dando una fecha límite. Llegado el día, los cristianos han de demostrar que su conversión es sincera. Se les obliga a destruir símbolos y edificios cristianos y a participar en los ataques contra quienes se resisten. A sacerdotes, pastores, misioneros y monjas se les da caza como a bestias”, detallan con angustia los misioneros.

Fuente: La Razón/ Ángel Villarino   Iglesia En Marcha.Net

11 Oct '08

Hay 1 Comentario.

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